La corrección de los problemas de los perros de caza (IV)
Última actualización 25/01/2012@13:42:01 GMT+1
Los perros que se alejan y cazan fuera de la distancia de tiro son, sin duda, uno de los problemas actuales más frecuentes para los cazadores de pluma, salvo que se cace la becada. Como veremos, también es uno de los problemas más difíciles de solucionar, excepto si se utilizan los polémicos collares con sistema de electro-shock.
Juan José García Estévez
La mayoría de los perros con problemas de distancia de caza son razas de origen europeo, especialmente británicas. En estos países cazan especies que aguantan la muestra, como la perdiz pardilla o la becada. Además, los países europeos son, en su mayor parte, llanos, cubiertos de zonas de cultivos y praderas, y salpicados de bosques más o menos extensos. Esto hace que perros que abarquen grandes distancias, y tengan una parada firme, sean ideales para la caza de pluma.
Por ello, en Europa, y principalmente en Inglaterra (que fue la promotora de esta idea), se diseñaron perros que tuviesen tres cualidades:
n Un gran recorrido de búsqueda y potencia de trabajo, basado en el galope como principal forma de recorrer el campo. Con ello se pretende que el perro abarque grandes distancias, es decir bata mucho terreno en poco tiempo.
n Una prodigiosa nariz, para que, a pleno galope y a toda velocidad, sea capaz de percibir el más mínimo efluvio de la pieza y ubicarla con rapidez. Son, por lo tanto, perros eminentemente venteadotes, es decir cazan por alto, y no rastreando con la nariz pegada al suelo.
n Una parada, una muestra muy firme para que al cazador le dé tiempo a ponerse a distancia oportuna para efectuar el disparo.
Pero la Península Ibérica es diferente, aunque parezca un tópico. En primer lugar, nuestra pieza reina de la menor, la brava perdiz roja, en la temporada de caza no aguanta la muestra, más bien todo lo contrario. Por ello, un perro que se alargue cazando lo único que hace es espantar la caza. Además, España es el segundo país, después de Suiza, más montañoso de Europa, por lo que a un perro que de nuevo se alargue, lo perderemos de vista. Estos dos factores son suficientes para entender que los perros que cazan a distancia, aunque aguanten la muestra, no son los idóneos para nuestro país.
A ello hay que sumarle que la tradición cinegética de la caza menor en nuestro país sea más polivalente que especializada. El cazador de mochila y de patear monte tanto tiraba a la perdiz como al conejo o a la liebre, y necesitaba un perro que cazase a la distancia óptima de tiro, para que estas piezas pudiesen ser abatidas. Por ello, a diferencia de otras razas, el trote era el movimiento de desplazamiento característico de nuestra razas, más pausadas pero tan efectivas o más que las razas europeas, además de combinar el venteo de la pieza con el rastreo de la misma.
ALGO SOBRE LAS PRUEBAS. Hemos visto los conceptos básicos sobre los que se han “diseñado” las razas modernas de caza de muestra, pero además hay que realizar controles para comprobar que los perros se ajustan a estos parámetros. Las pruebas de caza, en sus diferentes modalidades (caza, práctica, primavera, gran búsqueda, San Huberto) están estructuradas precisamente para valorar estas cualidades. Pero además, las pruebas añaden un problema más: se realizan en un tiempo muy corto, cada perro tiene un tiempo de 6-10 minutos para concursar. Esto significa que un perro de competición permanece durante horas metido en un coche o un remolque, y sale al campo para darlo todo en menos de 10 minutos. Esto va configurando el carácter explosivo de este tipo de perros.
Además, estos canes están sujetos a una estricta educación para que cumplan las normas de las pruebas de caza. La mayoría de los adiestradores utilizan los métodos basados en la dominancia del conductor, y en los que se deja errar al perro para luego corregirlo, a veces, enérgicamente. No todos los perros soportan este estilo de vida, ni este método de adiestramiento, por lo que tan solo los perros con temperamento más fuerte valen para los circuitos de los concursos de caza. El problema es que estos perros de concurso, especialmente los que los ganan, son los más publicitados en las revistas de caza, los que más descendientes engendran y por lo tanto los que pasan a manos de mayor número de cazadores.
Como vemos, las necesidades de los cazadores en nuestro país son muy diferentes a la selección de los perros que se ha venido haciendo. Mientras que necesitamos perros que cacen a la mano, se han seleccionado perros que cazan a gran distancia. Cuando lo que necesitamos son perros que sean obedientes y que con un solo silbido o gesto lo tengamos al lado, se han seleccionado perros con un gran temperamento, difíciles de controlar.
Por ello, intentar que estas razas cacen como nuestros pachones o nuestros perdigueros, seleccionados para nuestro terreno, nuestras especies y nuestro estilo de caza, es un juego contra natura. Y ahí estriba el problema de los perros que cazan largo. Seleccionamos estas razas con un objetivo, pero las queremos utilizar de manera diferente. ¿Se puede solucionar esto? A veces se puede solucionar, pero supone tanto esfuerzo y tanto tiempo, y nunca va a funcionar perfectamente que muchas veces me pregunto si merece la pena, y si no es mejor elegir otro ejemplar de una raza que se adapte a nuestras necesidades.
EL MÉTODO. Consiste básicamente en dos cosas. Por un lado, reforzar la educación y la obediencia principalmente, por otro lado, sesiones de campo con caza sembrada.
Insistir en la educación, especialmente en el tema de la obediencia, es importante, ya que son perros a los que constantemente vamos a tener que cortar su instinto natural de abarcar grandes distancias de caza. Por ello, necesitamos repasar constantemente este punto.
En segundo lugar necesitaremos caza sembrada, y como suelen decir los americanos en sus libros sobre entrenamiento de perros, “toneladas de pájaros serán necesarios”, con idea de fijar en el perro que la caza se encuentra cerca del cazador y no lejos. La técnica consiste en salir al campo, llevando colgado un capazo con pájaros. Cuando el perro se aleja, se deja un pájaro cerca del adiestrador mientras se llama al perro, y se le hace trabajar en la zona hasta que levante el ave. Hay que repetir este ejercicio innumerables veces hasta que, poco a poco, el perro asimila que la caza está en las proximidades del conductor, y no lejos, lo que va modificando su conducta.
Como pueden ver, esto es mucho trabajo, esfuerzo y dinero en caza sembrada, para ir contra la naturaleza del perro, en contra de lo que durante años hemos ido seleccionado genéticamente. Repito, desde mi punto de vista, simplemente el tema no encaja, pero es lo que se puede hacer.
Queda un último punto, el de los collares de electro-shock, lo que se ha dado en llamar collares educativos. Decir que, aunque efectivos para estos perros, su utilización es muy controvertida, por lo que su manejo necesita de más extensión. Trataré este tema en el próximo artículo.