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Alarma sanitaria

Última actualización 24/05/2012@10:51:26 GMT+1
HACE SIETE AÑOS, UNA ZONA DE APROVECHAMIENTO
CINEGÉTICO SE CONVIRTIÓ EN UN PARQUE URBANO. LA
PROHIBICIÓN DE CAZAR EN LO QUE SE BAUTIZÓ COMO
BOSQUESUR, EL VALLADO DE SU PERÍMETRO Y LA
RECONVERSIÓN DEL ENTORNO HAN LLEVADO A QUE SE
DISPAREN LAS DENSIDADES DE CONEJOS Y LIEBRES. CINCO
AÑOS Y MÁS DE 240 PERSONAS INFECTADAS DE
LEISHMANIOSIS DESPUÉS, LA SOLUCIÓN DE TAN GRAVE
PROBLEMA LLEGA DE LA MANO DE LO QUE SE HABÍA
PROHIBIDO: LA CAZA.

Las liebres propagan la enfermedad
y ya hay más de 240 afectados

Los propietarios de perros conocemos per-
fectamente la leishmaniosis y los estragos
que la infección puede ocasionar en nues-
tros perros. En cambio, existe un descono-
cimiento bastante generalizado sobre los
posibles riesgos que la enfermedad supone para el
ser humano. Ni siquiera los médicos son capaces,
en muchas ocasiones, de identificar los síntomas.

Esto es debido a que en nuestro país, los casos de
infección en humanos constituían un número muy
escaso. Pero esto ha cambiado. Una región locali-
zada en el sur de la Comunidad de Madrid,
concretamente el parque conocido co-
mo Bosquesur y sus alrededores,
compuestos por municipios como
Fuenlabrada, Leganés, Getafe y
Pinto, se ha convertido en una
desgraciada excepción. Más de
240 personas han engrosado
unas cifras de infectados desde
que en julio de 2009, hace ya casi
tres años, se registrara el primer
caso en la zona citada, según cifras
publicadas en los boletines del Grupo
de Enfermedades Infecciosas de la Sociedad
Madrileña de Familia y Comunitaria (SoMaMFyC).

Estamos ante el mayor brote de esta enfermedad
que ha tenido lugar en España.

LAS LIEBRES, ORIGEN DE LA INFECCIÓN Se calcula que
en nuestro país, del más de millón y medio de pe-
rros censados, aproximadamente un 10 por 100 pa-
dece leishmania, lo que convierte a la canina en la
especie que más sufre esta enfermedad. Al menos
hasta el momento. Parece que la liebre ha desban-
cado al perro en el sur de Madrid
Cuando los servicios médicos advierten que un
paciente sufre una enfermedad que puede ser con-
tagiosa, informan a la Consejería de Sanidad de la
comunidad autónoma correspondiente. El plan de
actuación ante esta situación comienza con la rea-
lización de una encuesta epidemiológica que deben
cumplimentar los afectados. Algo llamó la atención
de los técnicos cuando estudiaron las respuestas:
casi todas incluían que en la zona en la que pasea-
ban existía una superpoblación de liebres. La pista
sobre el posible reservorio, es decir, el animal in-
fectado a través del cual la hembra del flebótomo
contagia la enfermedad, estaba sobre la mesa. Co-
mo no se podían descartar otras vías de contagio,
se realizó un inventario de animales, domésticos y
silvestres, de la zona. Los análisis en perros no re-
sultaron concluyentes al no ofrecer cifras de leis-
hmania fuera de lo común. Por ello, se procedió a
la captura de liebres, conejos y ratones.

Estas capturas consistieron, en el caso de las lie-
bres, en colocar redes en forma de “V” en las zonas de
querencia (al parecer, todo Bosquesur) e ir ojeándo-
las hacia ellas para capturarlas. No resultó complica-
do, ya que los mismos técnicos han reconocido que se
sorprendieron de la gran cantidad de ellas que encon-
traron. Los conejos se cogieron con hurón y capillo.

Un total de 138 liebres fueron llevadas al labo-
ratorio. Dieron positivo en leishmania 40, casi un
30 por 100 de la muestra, algo que no había ocu-
rrido nunca en ninguna otra zona de nuestro país,
ni siquiera en ninguna otra parte del mundo se ha-
bía documentado un caso en el que este animal de
nuestra cinegética fuera el reservorio de esta en-
fermedad. Posteriormente, la Consejería de Sani-
dad las anestesió y sacrificó de manera indolora.

Desde la Consejería de Sanidad de la Comuni-
dad de Madrid, concretamente desde la oficina de
dirección de Ordenación e Inspección, con Palo-
ma Martín como responsable, se afirmaba que en
el mes de marzo el brote estaba controlado, que el
número de casos en 2012 era estable, pero las con-
clusiones que se han podido filtrar del Simposio or-
ganizado por la OMS y el Instituto de Salud Carlos
III los pasados 26 y 27 de marzo bajo el nombre de
“Brotes de Leishmania Visceral”, no indicaron lo
mismo. Allí se dijo que irán apareciendo más casos,
que la investigación epidemiológica no se ha cerra-
do y que muchos casos de contagio aparecen entre
los meses de noviembre y diciembre, después del
periodo de incubación tras la picadura del mosqui-
to, que suelen producirse entre mayo y octubre.

LOS CAZADORES, PREOCUPADOS Y DESINFORMADOS.

La situación de la liebre, como vector principal del
brote de la enfermedad y al tratarse de una de las
principales especies de nuestra cinegética, preocu-
pa sobremanera a los cazadores de la zona. Hemos
hablado con Jesús Pérez, presidente del Club de
Tiro y Sociedad de Cazadores de Pinto. Desde la
localidad aledaña a Bosquesur nos confiesan que
las únicas noticias que han tenido acerca del asun-
to es la que han leído en las páginas del diario El
País a finales de marzo, firmadas por Elena G. Se-
villano. La Consejería de Sanidad de la Comuni-
dad de Madrid no se ha puesto en contacto con los
cazadores que pueden verse afectados por la en-
fermedad de la liebre y su posible contagio, pero lo
más llamativo es que la Federación Madrileña de
Caza tampoco lo ha hecho. “Somos una sociedad
federada, y nadie se ha puesto en contacto con
nosotros o con otra sociedad de la zona para expli-
carnos lo que ha pasado”. Reinando esta desinfor-
mación, hemos preguntado directamente al presi-
dente de Madrileña, qué medidas tienen que tomar
los cazadores ante una situación tan delicada, co-
nociendo que las liebres de la zona tienen un índi-
ce tan alto de infección. Su respuesta ha sido:
“Ninguna. Debe ser la Administración en primer lu-
gar la que determine las medidas a adoptar en co-
ordinación con los propietarios o gestores de los
terrenos cinegéticos, ayuntamientos y cazadores
de las zonas afectadas”.

Ante esto, hemos querido saber si la Consejería
de Sanidad de la Comunidad de Madrid ha hablado
con la Federación Madrileña de Caza para informar
del caso. Ascanio nos confirma que así ha sido des-
de el primer momento. Pero lo que no se entiende
es por qué la Federación no se ha puesto en con-
tacto con los cazadores afectados de la zona para
informarles de los riesgos que puede tener fre-
cuentar una zona afectada por una zoonosis como
la que azota Bosquesur y sus alrededores. Aunque
nos dicen que tienen previsto hacerlo.

Desde que saltó la noticia, la preocupación es
la nota común entre los cazadores que, aunque han
multiplicado la vigilancia del campo a través de su
guardería, no han detectado liebres enfermas. Je-
sús recuerda que cuando la tularemia comenzó a
azotar la zona sí que recibieron ayuda de la Fede-
ración Madrileña de Caza, que les mandó técnicos
para descartar posibles casos de liebres con sínto-
mas de la enfermedad.

En cuanto a las razones que han originado el
brote de leishmania en Bosquesur, Jesús lo tiene
claro: “La zona se convirtió en parque, se valló y se
prohibió la caza. De eso hace ya siete años. Las lie-
bres se multiplican y envejecen, dos factores que
hacen más viable que una epidemia se propague.

También se ha actuado tarde, se han analizado ani-
males, pero eso debería haberse llevado a cabo ha-
ce varios años, cuando comenzó todo. Ahora sólo
cabe esperar que esto no sea el inicio de una reac-
ción en cadena y los casos de leishmaniosis se mul-
tipliquen año tras año. Es lo mismo que ha pasado
en Getafe, por ejemplo, con antiguas zonas de apro-
vechamiento cinegético común o libres, como se las
conocía, donde ahora está prohibido cazar. Las po-
blaciones se disparan y envejecen”.

LA SOLUCIÓN SE BUSCA EN LA CAZA
Cuando hace 14 meses Esperanza Aguirre inauguraba el que fue
denominado como el pulmón verde de la Comuni-
dad de Madrid seguro que no previó que esas 561
hectáreas, con más de 430.000 árboles y arbustos
repoblados, se convertiría en el perfecto hervidero
de una enfermedad infecciosa. Se plantaron espe-
cies autóctonas, como encinas, alcornoques, cosco-
jas, genistas, lentiscos, pero también árboles fruta-
les, castaños y arces. Se instalaron sistemas de rie-
go y se trazaron caminos y sendas por los que los
vecinos y visitantes pueden recorrer a pie los 20 ki-
lómetros que dibujan diferentes trazados en su in-
terior. Pero se prohibió la caza. Y pocos años des-
pués se acude a la única vía que puede ayudar a so-
lucionar el problema, ¿adivinan? La caza.

Resulta cuando menos llamativo que tras varios
años registrándose casos en preocupante ascenso, la
Comunidad de Madrid adoptara una respuesta activa
tan sólo dos días después de que el Diario El País,
por medio de la periodista Elena G. Sevillano, hicie-
ra público en sus páginas (27 de marzo) el grave
problema. Poco después, el 11 de abril, se publicaba
en el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid
(http://www.madrid.org/boletin/CM_Orden_BOCM/20
12/04/12/BOCM-20120412-27.PDF) el plan de actua-
ción que recoge las medidas extraordinarias para
intentar acabar con el brote de leishmania. El pri-
mer paso ha consistido en declarar como zona de
emergencia cinegética los municipios de Fuenla-
brada, Alcorcón, Getafe, Leganés y Móstoles. Des-
de el pasado jueves 12 de abril se está cazando la
liebre, pero también el conejo, a pesar de no ha-
berse mostrado como reservorio de leishmaniosis,
parece que para evitar que en el futuro pase algo
similar con una posible superpoblación de esta es-
pecie. La caza pasa a convertirse en lo que nuca
debió dejar de ser, una herramienta, la mejor me-
dida de control que evita que enfermedades como
la leishmania se convierta en zoonosis. Los cazado-
res acuden gustosamente a la llamada, con sus gal-
gos, con redes o también con sus escopetas en los
terrenos de los cotos privados de estos municipios.

Esta declaración de “comarca de emergencia ci-
negética” no tiene de momento fecha de finalización,
y es muy posible que enlace con las fechas de co-
mienzo de la próxima temporada general de caza.

CUÁLES SON LOS SÍNTOMAS
En España muere gente por leishmania. Las cifras no son altas y sue-
len corresponder con personas inmunodeprimidas, pero en 2008 pe-
recieron 8 españoles por esta causa. La enfermedad se transmite
por la picadura de la hembra de una diminuta mosca llamada flebotomo,
pero la mosca, por sí misma, no transmite la enfermedad, sino que tiene
que ser infectada por protozoos del género leishmania cuando pica a un
animal portador. Por ello, el insecto cumple el papel de vector, ya que la
enfermedad, al parecer, no se transmite directamente. El flebotomo se ali-
menta de un sujeto infectado y, posteriormente, de otro sano para propa-
gar la infección. En el caso del ser humano, la leishmaniosis puede afec-
tar, esencialmente, de dos maneras:

Cutánea, que representa el 75 por 100 de los casos registrados. Des-
truye las membranas y mucosas de la boca, las garganta y los cartílagos
de la nariz. Los síntomas son: dificultad para respirar y tragar, aparecen
unas lesiones en la piel de forma ulcerosa, y en encías, lengua, labios y
nariz, así como congestión y/o hemorragia nasal con secreción.

Sistémica o visceral. En un niño con un sistema inmunológico inma-
duro, los síntomas se manifiestan en forma de tos, diarrea, fiebre y vómi-
tos. Un adulto sufrirá fiebres mantenidas hasta a lo largo de dos meses de
forma cíclica, cansancio extremo, falta de apetito, dolor abdominal, pérdi-
da de peso, piel deshidratada y pálida, agrandamiento progresivo del ba-
zo y del hígado. La leishmaniosis visceral tiene un periodo de incubación
que abarca desde semanas a varios meses. En este último caso, se ma-
nifiesta con una gravedad elevada, contando con una tasa de mortalidad
muy elevada.


¿QUÉ HACEMOS CON
LAS LIEBRES QUE CACEMOS?

La manera más efectiva de combatir la enfermedad es practicar una co-
rrecta prevención, en evitar por todos los medios la picadura del flebo-
tomo. No existen repelentes completamente eficaces que mantengan
alejada a esta mosca, aún así, los expertos siempre recomiendan utilizarlos.

Ni siquiera se ha demostrado que los aislamientos ni las mosquiteras de-
tengan a un insecto tan diminuto. Por ello, hay que extremar las precaucio-
nes, evitando pasear por zonas de riesgo, como Bosquesur, riberas de ríos
y arroyos, vertederos y cualquier entorno alejado de la luz y húmedo, sobre
todo entre el atardecer hasta el amanecer desde mayo a octubre. Para el ca-
zador, cualquier método de prevención es poco, deberá usar prendas que le
cubran la mayor parte del cuerpo, repelentes, gorra, redecillas para la cabe-
za. En cuanto a los perros, a la nueva opción de la vacuna (CaniLeish) de-
bemos sumarle un buen collar insecticida, no los dejaremos dormir en exte-
riores, al menos hasta octubre, ni los pasearemos por zonas endémicas, mu-
cho menos a partir del atardecer.

LA PREVENCIÓN COMO
MEJOR ALTERNATIVA
Ante esta situación, la primera pregunta que se hace el cazador es ésta. ¿Po-
demos consumir sin preocuparnos la carne de liebre en una zona con una in-
cidencia tan alta de leishmaniosis? El Colegio de Veterinarios de Madrid nos
tranquiliza en este sentido: “No resulta peligroso consumir carne de un animal in-
fectado, ya que la leishmania no es una zoonosis alimentaria y, por lo tanto, no se
transmite por vía alimentaria. No existe ningún riesgo en su consumo, ya que la en-
fermedad se transmite a través de la picadura de un determinado tipo de mosquito,
y no a través del consumo de la carne o las vísceras del animal”.

También hemos acudido a un doctor que ha investigado profundamente otras en-
fermedades que han azotado a la liebre, como la turalemia, muy inquieto y siempre
portador de la información más actual en estos temas. Se trata del doctor Samuel
Martín Martín. Pero su respuesta no nos tranquiliza: “No existe documentación ni
estudios fehacientes que expliquen si existe riesgo a la hora de consumir carne de
animal infectado. Yo no encuentro razones para alertarnos, pero lo que sí recomien-
do es que, ya que se trata de una enfermedad que se transmite por la sangre, a la
hora de manipular una liebre, lo hagamos con guantes para evitar el más mínimo
riesgo. Una herida o arañazo puede incrementar el riesgo de contagio”.

Pero hay más cuestiones que resultan de una enorme relevancia. Por ejemplo,
¿puedo detectar si la liebre que acabo de abatir está infectada? ColVeMa nos con-
firma que “las liebres que han sido sometidas a estudio no presentan síntomas de
la enfermedad, no existiendo referencias científicas de la forma de presentación de
la leishmaniosis en las liebres. Un cazador no podría distinguir una liebre infestada.

Los análisis realizados hasta ahora están en un proceso de investigación científica
y, por lo tanto, no están disponibles al público en general para aplicarlos como téc-
nicas de rutina. No obstante y con el objetivo de evitar la diseminación de la enfer-
medad a otras zonas, las autoridades de Sanidad Animal pueden recomendar su
destrucción.”. Esto no nos tranquiliza. No hay forma de saber si la liebre abatida es-
tá sana o enferma, pero se nos recomienda destruir el cuerpo de una liebre infecta-
da. Sólo podemos esperar que esos estudios terminen pronto y los resultados se
hagan públicos cuanto antes, porque los cazadores ya están cazándolas.

EL COLEGIO DE VETERINARIOS DE MADRID RESPONDE
Hay preguntas que necesitan ser res-
pondidas. El cazador necesita saber
qué ha ocurrido, por qué, o cómo ac-
tuar ante un riesgo tan alto de infectarse.

Por ello, hemos acudido al Colegio de Vete-
rinarios de Madrid (ColVeMa) para que nos
aclare todo esto,
 ¿Qué factores han desencadenado el
caso? ¿Por qué en esa zona en concreto?
Se ha trabajado con la hipótesis de que los
cambios recientes en el entorno de la zona
(obras de acondicionamiento, etc.), así co-
mo las condiciones climáticas de la prima-
vera 2010 (poco lluviosa, la precipitación ex-
cesiva daña el hábitat de las larvas) han po-
dido tener influencia en la ecología del fle-
botomo, provocando un aumento de su po-
blación durante el periodo estival de 2010
con una mayor cantidad de vectores infes-
tantes, tendencia que se consolida en 2011.

Los parques de la zona suroeste y terrenos
rurales colindantes con zonas urbanas cons-
tituyen un entorno para el desarrollo favora-
ble de la ecología del vector por la existen-
cia de abundante masa vegetal, nichos de
supervivencia y desarrollo del flebotomo
(oquedades en el terreno, madrigueras, im-
bornales) y una densidad de población de
liebres y conejos que suponen una impor-
tante fuente de alimento complementaria.

Además, según fuentes de la Consejería de
Sanidad, se ha demostrado que las liebres
forman parte del ciclo de transmisión de la
leishmania como reservorios secundarios y
dada la superpoblación de liebres en este
entorno, éstas han jugado un papel impor-
tante en la transmisión de la enfermedad.
 ¿De qué tipo de Lesihmaniosis se tra-
ta? ¿Tiene relación con la Leishmaniosis
Infantum que sufrimos en la Península?
La Consejería de Sanidad ha informado
que se trata de un ciclo convencional del
leishmaniosis hombre-perro en nuestro en-
torno causado por Leishmania infantum y
transmitido por el vector Phlebotomus
perniciosus, con la particularidad de que
las liebres pueden considerarse al menos
como reservorios secundarios de la infec-
ción, lo que sugiere la existencia de un ci-
clo de transmisión silvestre ligado a la pe-
riferia urbana. Este hallazgo no está docu-
mentado en la literatura científica que se
haya producido con anterioridad en ningu-
na parte del mundo.
 ¿Qué medidas se deben llevar
a cabo para controlar el brote?
En nuestra opinión se debe identificar las
zonas de riesgo y aplicar medidas de sa-
neamiento ambiental; esto es, traslados
de zonas de acopio de restos vegetales,
limpieza de parcelas, desbroces, deseca-
ción de lagunas, eliminación de escom-
breras, así como emisión de recomenda-
ciones a los particulares entre otras ac-
tuaciones, trabajos que nos consta se
han estado realizando coordinados por la
Consejería de Sanidad y la de Medio Am-
biente.

Asimismo, nos consta que se ha ejecuta-
do un plan de desinsectación en las áreas
de riesgo de Fuenlabrada y zonas limítro-
fes, como las escombreras, los vertederos
o los parques, realizándose en concreto
fumigaciones periódicas en estas zonas.

Según datos, de la Consejería de Sani-
dad, se han recogido animales abandona-
dos con el objetivo de disminuir el factor
de riesgo de la presencia de perros vaga-
bundos, 406 perros y 381 gatos en 2011.

Y se ha puesto en marcha un plan de reti-
rada de liebres y conejos en el entorno.

En lo relativo a medidas en materia de
comunicación, la Consejería de Sanidad
ha realizado una importante campaña de
información a los ciudadanos y profesio-
nales. En concreto, ha llevado a cabo la
distribución de 14.000 folletos informati-
vos sobre la leishmaniosis editado en co-
laboración con el Colegio de Veterinarios.
 ¿Por qué afecta a la liebre
y no a otros animales
del mismo entorno?
Según los expertos, con los que ha cola-
borado este Colegio, probablemente el
hecho de que las liebres hayan dejado de
estar en su hábitat rural tradicional com-
pitiendo con otros animales y predado-
res, y hayan pasado a convertirse en ani-
males urbanitas, ligado a la superpobla-
ción de flebotomos, haya favorecido esta
situación.
 ¿Qué análisis se han realizado
para detectar la infección
en las liebres?
Para determinar la infección en las lie-
bres, la Consejería de Sanidad y el Cole-
gio de Veterinarios de Madrid, han conta-
do con la colaboración del Instituto de
Salud Carlos III (Centro colaborador de la
Organización Mundial de la Salud y de
referencia para Leishmania en España)
por disponer de las técnicas de laborato-
rio necesarias para realizar esta investiga-
ción y una dilatada experiencia. Para ello
se han utilizado técnicas de PCR (Poly-
merase Chain Reaction) que permiten la
detección de ADN específico del parásito
leishmania.
 ¿Sabe si se han realizado
análisis a los perros de la zona?
La Comunidad de Madrid en colaboración
con el Colegio de Veterinarios mantiene
un sistema de vigilancia permanente en el
perro como reservorio, analizándose una
muestra representativa de cerca de mil
perros anualmente para monitorizar el
comportamiento de la enfermedad. En el
caso del brote, se ha ampliado esta vigi-
lancia con un muestreo en la campaña de
vacunación antirrábica del año 2011 de
los municipios afectados y en focos po-
tenciales de riesgo de rehalas, residencias
caninas, etcétera, de la zona afectada
con una muestra representativa de 1.007
perros. En el futuro se mantendrá el siste-
ma de vigilancia con la colaboración de
los veterinarios clínicos de zona cuya co-
laboración resulta imprescindible para
controlar este importante problema de sa-
lud pública.

¿POR QUÉ HA OCURRIDO TODO ESTO?
Las fuentes consultadas de la Consejería de Sanidad y del Co-
legio de Veterinarios de Madrid apuntan a que la alta densidad
de liebres y el envejecimiento de estos lagomorfos han contri-
buido a que la leishmania se multiplique. Con más animales de los
que alimentarse, el flebotomo cuenta con todo a favor para au-
mentar su población. Además, si encuentran animales viejos, la
posibilidad de vencer sus debilitadas defensas e infectarlos es ma-
yor. Pero no debemos quedarnos ahí. La causa es más profunda,
como nos ha revelado Jesús Pérez. La superpoblación de liebres
deriva de la prohibición de la caza en un entorno tradicionalmente
cinegético que un buen día decidieron convertir en parque urbano.

La leishmaniosis ya se ha asentado en la zona, los mosquitos son
los vectores de transmisión, portan la enfermedad, la transmiten a
otras liebres, la pueden transmitir a los perros de la zona, y ya la
han transmitido a más de 240 personas. En el Boletín Oficial de la
Comunidad de Madrid no se establecen medidas para intentar
controlar el vector que causa la propagación de la enfermedad. No
se debe dejar de lado al flebotomo. Este mosquito se oculta du-
rante las horas de sol en cavidades de la tierra o de roca, en las
madrigueras de los conejos y de otros animales, como ya apuntó
en el Simposio de finales de marzo, del que era coordinador, el ac-
tual jefe de Programa de Leishmaniosis de la Organización Mundial
de la Salud Jorge Alvar Ezquerra, quien cree necesario desinsectar
los criaderos de flebotomos que se encuentran mayoritariamente
en lugares oscuros y húmedos, como las madrigueras de los co-
nejos de Bosquesur. Es curioso que, produciéndose este hecho,
en el que el conejo comparte hábitat con el mosquito, sea la liebre
la especie afectada de leishmania, una animal que vive al aire libre.


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  • En el sur de Madrid Alarma por Leishmania

    Últimos comentarios de los lectores (1)

    1026 | Ana - 06/06/2012 @ 10:22:50 (GMT+1)
    Es un árticulo muy interesante, con esto los cazadores tienen que tener conocimiento del peligro que tiene las sueltas de liebres sin control sanitario, en la comunidad de Castilla y León ya se han dado casos de esta enfermedad y este árticulo lo haré llegar al consejo territorial de caza de castilla y león. Muchas gracias
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