EL .375 cumple 100 años
Última actualización 11/07/2012@17:48:54 GMT+1
Al comenzar a utilizarse entre los cazadores los primeros rifles de cerrojo, Holland & Holland, que hasta principios del siglo XIX se había especializado en la fabricación de escopetas y rifles express de cañones yuxtapuestos de gran calidad, se interesó por este tipo de armas y decidió adoptar el sistema alemán Mauser 98, pues era el más fiable y el único que le permitía construir rifles de caza muy potentes.
En 1904 patentó una nueva vaina para este tipo de rifles que tenía una mayor capacidad y era más robusta que la que utilizaba en la cartuchería para rifles Mauser, porque estaba provista de una ranura de extracción y de un cinturón metálico, localizado cerca de su base, que rodeaba todo su cuerpo.
La nueva vaina la denominó Belted Rimless y con ella lanzó al mercado en 1907 el primer cartucho que la utilizaba: el .400/.375 Belted Rimless Nitro Express, con el que Holand & Holland pretendió competir sin éxito con otros calibres europeos para rifles de cerrojo, diseñados en Austria y Alemania, que se estaban haciendo muy populares en Inglaterra. De todas estas municiones destacaba en particular el cartucho austriaco 9,5x57 mm. Mannlicher Schoenauer, tan demandado que fue adoptado por los británicos y cargado en Inglaterra con el nombre de .375 Rimless Nitro Express.
HOLLAND & HOLLAND SOLUCIONA EL PROBLEMA. El .400/.375 Belted Rimless Nitro Express también se conoció con el nombre de .375 Velopex porque por aquel entonces H&H desarrolló un proyectil con este nombre que utilizó en éste y en otros calibres y que se caracterizaba porque poseía dos núcleos de plomo de diferente dureza, siendo más blando el de la punta.
Sin embargo, el cartucho no tuvo el éxito que deseaba Holland & Holland ni con el proyectil Velopex ni con con ningún otro tipo, porque no superaba las prestaciones del 9,5 mm. Mannlicher, ya que disparaba una bala del mismo peso (270 grains) impulsada por 43 grains de una curiosa pólvora sin humo desarrollada en Inglaterra con el nombre de Cordita, a una velocidad similar (663 metros por segundo).
Para colmo, Alemania había lanzado en 1905 otro cartucho para rifles de cerrojo mejor aún que el 9,5 Mannlicher Schoenauer: el 9,3x62, ideado por Otto Bock como munición de uso general para en las colonias que poseía la potencia germana en África.
Por todo ello decide mejorar la munición y presenta en 1912 el .375 Holland & Holland Magnum que originalmente se denominó .375 Belted Rimless Magnum Nitro Express, aunque también fue conocido en Inglaterra y zona de influencia inglesa como .375 Magnum Rimless porque en las cajas de munición originales se suprimía el término Belted, aunque sí se respetaba y subrayaba el de Rimless. Pero los cazadores abreviaron aún más su nombre y sólo lo llamaban .375 Magnum porque éste era el nombre que figuraba en los culotes de los cartuchos.
TRES CARGAS PARA CAZAR POR EL MUNDO. El nuevo .375 Magnum Rimless cargaba balas del mismo diámetro que el modelo antiguo .375 Velopex: de 0,375 pulgadas (9,55 mm.), pero tenía una vaina de mayor capacidad y era más larga que la del .375 Velopex (medía 72 mm. frente a los 63,15 mm. del modelo antiguo) para que pudiera contener una carga mayor de Cordita: 59 grains, en vez de 43, para la bala de 270 grains, que era capaz de impulsar a 2.650 pies (unos 808 metros por segundo).
Con este proyectil de 270 grains el nuevo cartucho conseguía una trayectoria muy tensa para la época, parecida a la del calibre .30-06 con bala de 180 grains, pero desarrollaba una energía cinética muy superior (unos 5.700 julios) en boca de fuego, por lo que se podía utilizar para recechar todo tipo de animales grandes, salvo la fauna africana de mayor tamaño. Igualmente, en la caza de animales pequeños la carga de 270 grains resultaba demasiado potente y no expandía bien, por lo que Holland & Holland diseñó también para su .375 Magnum Rimless otros dos proyectiles: uno semiblindado de 235 grains que desarrollaba 2.800 pies por segundo (853 m/s) y que servía para abatir los animales más pequeños y otro de 300 grains que conseguía una velocidad de 2.500 pies por segundo (762 metros por segundo) que se utilizaba en caza de las piezas más grandes.
Esta bala de 300 grains se ofrecía además en dos versiones: semiblindada, para las piezas más grandes y pesadas de piel fina, y blindada con la que se podían abatir los animales más duros, incluso el elefante debido a su gran penetración. No obstante en esta especie el .375 Magnum estaba (y sigue estando) al borde de sus posibilidades y sólo se podía emplear de forma segura en terrenos despejados y siempre que el cazador apuntara bien y supiera dónde hacerlo. Para cazar elefantes lo mejor era emplear calibres más grandes y potentes para rifles de cerrojo (como el .416 Rigby, que fue introducido en 1911) o la potente cartuchería para rifle express de pólvora sin humo, como el .450 Nitro Express; .470 Nitro Express y calibres superiores.
FÁCIL DE UTILIZAR Y MUY SEGURO. Pero, además de versátil, el nuevo .375 Rimless Magnum era un cartucho muy fácil de utilizar. Pese a disparar tres pesos de bala tan diferentes, 235, 270 y 300 grains, la munición original inglesa de la época, usualmente cargada por Kynoch (I.C.I), poseía diseños de ojiva y una velocidad calculados para que el punto de impacto de las tres balas fuera similar, de modo que el cazador solo tuviera que preocuparse por elegir bien el peso del proyectil que disparaba en función del tamaño y resistencia a la penetración de la pieza que quería abatir. Esta característica era especialmente interesante cuando se utilizaba en continentes como el africano, con una fauna tan variada y en una época en la que los conocimientos sobre balística no eran la asignatura fuerte de muchos cazadores.
Por otro lado, era también un cartucho muy seguro en el sentido de que si el cazador apuntaba bien conseguía derribar limpiamente las piezas. Y es que los expertos que diseñaron el .375 también tuvieron en cuenta que el diseño de sus balas y la velocidad que desarrollaban consiguieran este efecto y en particular que la bala semiblindada y la blindada de 300 grains penetraran de forma adecuada para que fuesen capaces de alcanzar los órganos vitales de la fauna más pesada sin que se desviaran de su trayectoria. Para ello diseñaron el proyectil con una punta de forma roma y lo dotaron con un blindaje excelente que, en el caso de las balas blindadas, consistía en una envuelta de acero que cubría el núcleo de plomo y que estaba a su vez recubierta por una camisa metálica de material más blando para que no dañara las estrías del cañón.
Por tanto, además de versátil, el nuevo .375 Magnum Rimless ofrecía al cazador la plena seguridad de que cuando apuntaba bien al corazón o al cerebro de las grandes piezas éstas siempre eran alcanzadas donde se pretendía, lo que no siempre sucedía (ni sucede) cuando se disparaba con otros calibres si no se tiene en cuenta el diseño de la punta y su velocidad de incidencia porque la bala, al chocar contra la piel, y después perforar huesos y músculos, encuentra una fuerza de resistencia a su avance que no es uniforme y que tiende a desviarla de forma muy acusada de su trayectoria.
Pese a todo lo dicho, el cartucho también fue criticado de forma injusta porque se dieron muchos casos en los que, por desconocimiento o porque el cazador equivocaba la munición, se dispararon las balas de 235 grains sobre animales más grandes e incluso peligrosos, como un búfalo o un rinoceronte, que originaron algunas situaciones muy peligrosas en las que encima los causantes, si sobrevivían, criticaban a la munición por falta de pentración.
John Taylor, “Pondoro”, en su libro “Rifles y cartuchos africanos”, tras narrar cómo un cazador dispara con esta munición ligera a un rinoceronte escribe : “Y el idiota tuvo el valor de quejarse después de que el .375 Magnum no era ni mucho menos un arma letal como se le había hecho creer”.
OTRAS RAZONES QUE AVALARON SU ÉXITO. Pero aunque muy importantísimas, su versatilidad y eficacia balística no son las únicas razones por las que .375 Magnum Rimless despertó una acogida tan favorable en los cazadores británicos de principios del siglo XX, ni tampoco justifican por sí solas la popularidad que este cartucho alcanzaría en todo el mundo pocos años después.
Ciertamente, era una munición de calibre medio cargada con la moderna pólvora sin humo (más rápida, menos sucia y corrosiva que la pólvora negra) que permitía abordar toda la caza mayor del planeta, incluso las más pesada y peligrosa si las condiciones de tiro eran favorables. Pero también hay que tener en cuenta que se trata de un cartucho diseñado para rifle de cerrojo (y no precisamente para un rifle de cerrojo cualquiera, sino para los H&H terminados a mano, que eran una maravilla) y que en este tipo de armas en general también estaban muy interesados los cazadores de principios de siglo, pues no sólo eran muy precisos, manejables y fiables, sino que podían disparar más veces que los rifles monotiro y express que se habían utilizado hasta entonces.
De hecho, las mismísima Holland & Holland lanzó al mismo tiempo que su .375 Magnum Rimless una munición de prestaciones idénticas, pero para rifle express, que no tuvo éxito: el .375 Flanged Magnum Nitro Express, que utilizaba incluso los mismos pesos y tipos de proyectil. Su nombre abreviado es .375 Flanged Magnum. El término “flanged” indicaba que se trataba de un cartucho con vaina provista de pestaña de extracción, para armas de cañones basculantes. Y Magnum, que se trataba de una munición para rifle express más potente que otra con vaina de menor longitud (de 2,5 pulgadas) desarrollada a principios de siglo que se llamaba .375 Flanged Nitro Express y que también disparaba balas de 270 grains, pero a menor velocidad.
La razón por la que no tuvo éxito el .375 Flanged Magnum se debe a que los cazadores preferían utilizar rifles express de mayor calibre en la caza de las grandes piezas cuando ésta se realizaba a corta distacia, pues era más seguro utilizar calibres más grandes y potentes, como el .450 Nitro Express, .470 Nitro Espress, etc. Y para cazar con un calibre .375 peferían utilizar el .375 H&H Mag, pues podían usarlo con mayor precisión y a mayor distancia que la versión para express, al ser de cerrojo.
Por último, otra razón para comprender la popularidad del .375 H&H Mag. es el origen del cartucho, pues al tratarse de un calibre británico pudo ser probado y valorado por los numerosos cazadores que viajaban a Asia y, especialmente, a África, donde no tardó en convertirse en la munición más popular utilizada en las selvas y sabanas del Continente Negro.
EL .375 RECIBE EL ESPALDARAZO DEFINTIVO EN EE.UU. Un cartucho tan magnífico como el .375 Magnum Rimless, muy útil también para cazar las especies más grandes y peligrosas del vasto continente norteamericano, no podía pasar desapercibido por los cazadores estadounidenses ni por su potentísima industria. Así que no tardó en ser probado en este país, que ha sido la nación, junto con Inglaterra, que más lo ha popularizado en todo el mundo con el nombre de .375 Holland & Hollanda Magnum (abreviado, .375 H&H Mag.). La razón por la que se cambió el nombre es porque no se ajustaba a la nomenclatura que utiliza EE.UU. para nombrar los cartuchos, y que está basada en la procedencia del cartucho y no en el tipo de vaina que tiene, como utiliza la nomenclatura inglesa.
La Western Cartridge Company fue la primera fábrica de cartuchería que lo cargó por primera vez en Estados Unidos en 1925; en 1926 Griffin & Howe lanzó el primer rifle de cerrojo que lo disparaba y pocos años después lo fueron adoptando los demás fabricantes de armas y de cartuchos, que incluso encuentran en la vaina del .375 una fuente de inagotable de inspiración para modificarla, experimentar y desarrollar, a partir de la II Guerra Mundial, numerosos cartuchos de alta velocidad con la vaina Belted del .375. Es el caso, por ejemplo, de Roy Weatherby que ideó sus potentes cartuchos Weatherby Magnum o de la mítica firma Winchester y de sus apreciados calibres Wincheser Magnum, como el .300 Winchester Magnum o el .338 Winchester Magnum.
¿Y EN EUROPA? Aunque con un poco de retraso con respecto al continente norteamericano, el .375 también se popularizó en Europa porque las fábricas y empresas distribuidoras de armas y cartuchos necesitaban competir con las de origen británico y norteamericano. Y no sólo se popularizó, sino que Sellier & Bellot, Sako y Norma y RWS, entre otras fábricas, producen excelentes cartuchos de este calibre.
Hay que tener en cuenta que Europa quedó asolada por dos guerras mundiales, la Primera poco después de aparecer el cartucho, que paralizaron la comercialización y desarrollo de armas de caza. Por otro lado, Alemania, que también poseía intereses coloniales en África, competía con los ingleses en el campo de la fabricación de potentes cartuchos y, para competir con el .375 H&H Mag., lanzó el 9,3x64 Brenneke, que prácticamente tenía sus mismas prestaciones: cargaba balas blindadas y semiblindadas de excelente calidad de 247, 285 y 293 grains que volaban a 841, 819 y 783 metros por segundo, respectivamente. No tuvo éxito seguramente sólo por su origen y porque cuando apareció el 9,3x64 Brenneke ya habían pasado años desde la introducción del .375, que ya era muy popular. Calibre, por cierto, que también es demasiado grande para la caza que se practica en Europa. Además, la mayoría de los cazadores europeos están más acostumbrados a utilizar cartuchos expresados en milímetros.
En España hay personas que defienden su uso en montería, modalidad en la que desde que se caza con rifle siempre ha tenido cierto uso. Pero también es un cartucho muy potente para nuestro país; en caso de utilizarlo, por supuesto, los mejores resultados se consiguen con la bala semiblindada más ligera que podamos adquirir, que usualmente será la de 270 grains. L
Cordita, una pólvora muy netural
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a potente industria armera británica diseñaba y fabricaba hasta el último de los componentes del cartucho. Así que cuando en Europa Continental comienza a experimentarse con las nuevas pólvoras sin humo, los ingleses no se quedan atrás y hacen lo mismo. Llegaron a desarrollar y utilizar con éxito en su cartuchería varios tipos de propelentes para armas de caza, algunos muy sofisticados y avanzados, como la pólvora Axite, fabricada por Kynoch Ltd, que contenía en su composición química un agregado de hidrocarburos y compuestos minerales que servían, además de para controlar la combustión, para lubricar los cañones y protegerlos de la erosión.
Otro tipo de pólvora era la Cordita, que era la más típica y utilizada en la cartuchería inglesa para armas rayadas. Estaba compuesta de un 37 por ciento de algodón pólvora, 58 por ciento de nitroglicerina y 5 por ciento de vaselina sólida neutra. Además, en su elaboración se extraía en forma de filamentos largos de diámetro variable que luego se cortaban a la medida de la vaina y se enrollaban ligeramente sobre un eje central, de modo que la carga de pólvora se asemejaba a una cuerda, de donde deriva su nombre: Cordita.
El diámetro y largo de los filamentos dependía de la capacidad de la vaina, así como del calibre del proyectil, y regulaban la combustión. Cuando se requería una combustión más rápida, para impulsar balas ligeras y cartuchos con vaina de poca capacidad, se reducía el diámetro y largo de los filamentos (incluso a unos pocos milímetros) pero en los cartuchos de gran calibre y capacidad los filamentos son más gruesos y tan largos como la vaina.
Durante los primeros años del siglo XX aún se utilizaban en Inglaterra y en sus colonias numerosas armas de pólvora negra. Por este motivo, en el nombre de todos los cartuchos ingleses de rifle que fueron apareciendo cargados con Cordita o con cualquier otro tipo de pólvora sin humo se añadía al final de su nombre las palabras “Nitro Express” por motivos comerciales y de seguridad, ya existían en el mercado un elevado número de municiones de aspecto muy parecido e intercambiables que sólo se diferenciaban por el tipo de pólvora que usaban, caso de numerosos calibres de express. Kynoch incluso identificaba con colores las cajas para que no se confundieran los cartuchos: azul y rojo para los de pólvora negra; verde y rojo para las municiones de pólvora negra que se cargaban con una dosis reducida de pólvora sin humo, y amarillo y rojo para las “Nitro Express”, cargadas con pólvora sin humo.
Prestaciones únicas no superadas
El cartuchPpo .375 H&H Magnum es prácticamente el único para rifle de cerrojo cuya balística de efectos (terminal) no ha sido capaz de superar ningún fabricante de municiones, sobre todo en la caza de los grandes animales más grandes y corpulentos, como el elefante.
Ha habido personas y empresas que, utilizando su vaina o bien vainas de mayor capacidad, han intentado crear cartuchos calibre .375 que disparan balas del mismo peso a mayor velocidad que las del .375 H&H Mag. Por ejemplo, Roy Weatherby, con sus cartuchos .375 Weatherby Magnum y .378 Weatherby Magnum, y Remington con su cartuchería .375 Remington Ultra Mag, entre otros.
Sin embargo ninguno de estos calibres tiene una expansión tan adecuada o una penetración tan recta y profunda como las de un proyectil del .375 H&H Magnum original o de diseño inspirado en el original. Esto se debe a que los nuevos cartuchos, bien por exceso de velocidad o porque las balas que disparan no tiene el mismo perfil que las originales o por ambas razones, expanden demasiado o se desvían (en el caso de las blindadas) y no alcanzan los órganos internos. Es decir, que no se puede aprovechar la enorme energía cinética que desarrollan, mientras que a la que cede el .375 H&H Magnum se le saca mucho mayor partido.