Nuevos modelos de última generación
Última actualización 01/01/2007@00:00:00 GMT+1
El siglo XXI nos ha traído muchas novedades en armas de caza, pero sin lugar a dudas una de las más interesantes ha sido el perfeccionamiento conseguido en los rifles semiautomáticos. Gracias a sus tomas de gases mejoradas, a los materiales que los hacen más ligeros, a los sistemas antiretroceso, entre otros avances, los semiautomáticos han pasado de ser armas especialmente útiles en las batidas a poder utilizarse en culquier tipo de caza.
No debe pensarse que el rifle semiautomático, ni su uso en españa, es relativamente reciente, como tampoco lo es la escopeta semiautomática. Winchester y Remington ya fabricaban rifles semiautomáticos a principios del siglo XIX. La primera firma fabricaba armas antes de 1905 armas de percusión anular, y a partir de este año fabricó rifles Winchester Self Loading de fuego central de poca potencia porque utilizaban un cierre de inercia, que hizo en varios calibres. Remington usó un sistema más sofisticado en 1906, en su rifle de fuego central Remington modelo 8. Su sistema de funcionamiento fue ideado por J. Moses Browning a principios de siglo: un sistema de muelles que permitía que se completara con seguridad el ciclo semiautomático mediente una complicada secuencia de movimiento del cañón y el cierre, impulsados por muelles: el cañón retrocedía mientras permanecía unido al cierre y comprimía un resorte, después el cierre y el cañón se separaran, de modo que el cierre continuaba su viaje hacia atrás comprimiendo otro resorte y luego regresaba hacia delante por la acción del muelle que había comprimido. Igualmente, cuando el cañón se separaba del cierre, era impulsado hacia delante a su posición original por la acción del mismo gran resorte que comprimía mientras se desplazaba hacia atrás. El sistema tuvo mayor éxito e incluso lo fabricó FN en Europa, pero tampoco permitía hacer armas muy potentes porque el retroceso del cañón era muy violento. No obstante, se hizo en algunos calibres, como el .35 Remington que eran efectivos en caza mayor a corta distancia porque disparaban una bala de 200 grains a cerca de 650 metros por segundo. De hecho incluso en España este calibre tuvo cierta aceptación y fue incluso manufacturado con el nombre de .35 Don Gonzalo.
En esta época el rifle semiautomático, que en España se conoció popularmente con el nombre de “lavativa” no podía competir por falta de potencia con los de cerrojo, ni lo pudo hacer hasta muchos años después, cuando se logró perfeccionar con fines militares el sistema de toma de gases y, posteriormente, este sistema fue aplicado a las armas deportivas.
La primera empresa en fabricar un arma semiautomática de caza potente y que funcionó bien fue de nuevo Remington en 1955 al lanzar su modelo 740, y posteriormente, en 1960 el modelo 742 que tantos quebraderos de cabeza dio a los cazadores que no lo limpiaban correctamente. Sin embargo este arma, que se hizo en diferentes versiones y se recamaró para varios calibres estándar, dio buen resultado como lo prueba el hecho de que se fabricó durante 20 años, concretamente hasta 1980 porque un año después salió al mercado el Remington 7400, que como sabemos ha tenido aún mayor éxito y ha ha llegado hasta nuestros días, siendo en 2006 reemplazado por el nuevo Remington 750. Este último se hace en los mismos calibres que el 7400, pero la toma de gases está modificada para que puede fabricarse con cañones cortos en cualquier calibre, incluso en .35 Whelen. Por supuesto, el Remington 750 aporta otras ventajas sobre el 7400, como veremos más adelante.
En 1967, FN lanzó otra máquina impecable: el BAR, primero en calibres estándar y poco después en magnum, poniendo al rifle semiautomático en condiciones de competir en potencia con el de cerrojo. Bueno, al menos en la caza no peligrosa –aunque sí pesada porque uno de los calibres en los que se presentó era el .338 Winchester Magnum– y teniendo en cuenta la incomodidad que suponía portar un rifle semiautomático en comparación con uno de cerrojo, mucho más ligero.
No obstante, tanto el BAR como el Remington, fueron teniendo cada día mayor aceptación y superaron las críticas iniciales que muchos cazadores españoles vertían sobre estas armas al considerarlas poco deportivas. Tanto es así que incluso no se permitían en algunas monterías porque no era considerado ético disparar tantas veces a las reses, como más de una persona hacía amparado en la mayor capacidad de fuego de estos rifles, pues entonces no estaba limitada a tres tiros.
El rifle de cerrojo se hace popular
Quizás la imposición de la limitación del cargador a dos cartuchos –más uno en recámara– benefició la popularidad del arma, más que limitarla como se temía cuando se produjo la prohibición. Pero lo cierto es que el cazador español comprendió rápidamente que el semiautomático era la mejor opción para cazar especies en movimiento porque durante los años y 90 se hizo muy popular, saliendo al mercado incluso otros rifles distintos de los Remington y a BAR, que no obstante nunca llegaron a competir realmente con ellos ni tuvieron su mismo éxito, bien porque se encasquillaban, porque eran menos elegantes o por alguna otra razón.
Recuerdo por ejemplo un rifle Heckler & Koch, muy preciso y fiable. Sin embargo, salió al mercado con el tipo de cierre semirrígido de rodillos que llevaban algunos fusiles de asalto, tan sonoro, que cuando lo montabas en el puesto parecía que ibas a darle el alto al secretario o algo así, además de poner en fuga a todas las reses de los alrededores. Y claro, no tuvo éxito aunque nunca se encasquillaba.
Los años 90 fueron mucho mejores para el semiautomático y en especial para el FN BAR y el Remington, pues aunque seguían saliendo modelos como el Voere mod., pero especialmente lo fueron a finales de la década cuando aparece hacia 1997 el BAR Light, con cañón de 51cm., y comenzó a perfilarse el diseño actual de
estas armas que se hacen con cajones de mecanismos y otras piezas, como las miras, de aleación.
El semiautomático se desmarca
Desde ese año y hasta el momento, los rifles semiautomáticos se han hecho mucho más elegantes (por ejemplo BAR Evolve), más ergonómicos (nuevos BAR Long y Short Trac, Benelli Argo, etc.), se han fabricado en versiones sintéticas y también en otras más lujosas, pero sin duda alguna este año ha puesto un punto y a parte en la construcción de rifles semiautomáticos.
No sólo ha salido al mercado el nuevo Remington 750, mucho más ergonómico y con una culata más adecuado para utilizar visor, sino que Merkel y, sobre todo Sauer, han convertido al rifle semiautomático en un arma diferente: más precisa, con menor retroceso y fácilmente desmontable, que no sólo lo supera con creces allí donde siempre lo superó: en sistema de repetición, en su capacidad de doblar un tiro. Ahora también puede competir con él en manejabilidad y en la caza donde no sea necesario utilizar un rifle más ligero de 3 kilogramos, lo que nunca pudo hacer. Además, también puede hacerlo en calidad de madera y acabados de lujo, porque ambos, y especialmente el Sauer 303 se hacen en versiones lujosas, pudiendo éste último incluso personalizarse.
A estas dos armas alemanas hay que añadir otra más modesta, menos cara y que no se desmonta, aunque no por ello menos precisa, menos ligera o más manejable o con mayor retroceso que ellos: el Winchester SXR Vulcan, último diseño de la casa Winchester. Tiene además muy poco retroceso y un punto rojo que indica si el cerrojo queda obturado cuando se suelta lentamente para que no haga ruido el cierre, lo que resulta ideal en la caza a rececho. Su acabado estándar es también muy elegante.
En cuadro adjunto se comentan las características básicas de estos cuatro rifles con los que recechar o montear es tan fácil como llevar en el rifle montado una mira del tipo 1,5-6x42, si no se quieren adquirir dos que sean más adecuadas para ambas modalidades.
Por último, comentar que yo nunca tuve un rifle semiautomático porque siempre me han gustado las armas elegantes, manejables, precisas y potentes. Sin embargo, después de probar los cuatro modelos mencionados y ver los blancos que hacen, lo bien que funcionan y cómo se manejan, les aseguro que ya no tengo excusa para tener una de estas armas. Me encantan.