La supervivencia de los bandos familiares en zonas agrícolas (I)
Última actualización 24/07/2012@13:46:12 GMT+1
UNA DE LAS CLAVES PARA MANTENER PERDICES SILVESTRES EN LOS COTOS CONSISTE EN FAVORECER LA REPRODUCCIÓN DE LAS POBLACIONES Y EN CONSEGUIR TASAS DE SUPERVIVENCIA ACEPTABLES, TANTO DE HUEVOS Y NIDOS COMO DE LOS POLLOS EN LOS BANDOS. EN LOS AGROSISTEMAS MEDITERRÁNEOS ESTO ESTÁ MUY RELACIONADO CON EL ESTADO DEL HÁBITAT QUE OCUPAN LAS PERDICES Y, POR SUPUESTO, CON EL TIPO DE GESTIÓN AGRÍCOLA QUE SE LLEVA A CABO EN LOS CULTIVOS.
Jesús DUARTE, Miguel A. FARFÁN y J. Mario VARGASBioGea Consultores. Calle Federico García Lorca 14, 29400 Ronda (Málaga) & Departamento de Biología Animal, Facultad de Ciencias, Universidad de Málaga. Email:
jddbiogea@gmail.comFotos: JDG
Conocer cuáles son los factores limitantes del hábitat y las necesidades de los perdigones es básico para poder recomendar medidas de gestión eficaces. Sin embargo, la gestión del hábitat implica tener capacidad de actuación sobre el mismo. Y en la mayoría de los casos esto no es real, ya que la caza no suele ser el principal aprovechamiento de las fincas. Por eso, hay que negociar con agricultores y propietarios y establecer un sistema de compensaciones por las medidas de gestión del hábitat. En este artículo se relatan nuevas evidencias sobre la ecología de los bandos familiares de perdiz y se detallan medidas de gestión de hábitat para favorecer la supervivencia de los perdigones.
Iniciamos con esta colaboración en TROFEO una serie de artículos sobre la perdiz roja destinados a esclarecer algunos aspectos de la reproducción de la especie en los agrosistemas. Pero, sobre todo, pretendemos aportar ideas y soluciones destinadas a que cazadores, agricultores y gestores puedan aplicarlas de manera práctica en sus fincas para mejorar las condiciones de las poblaciones perdiceras. En esta misma revista aparecía hace poco el libro del compañero Juan José Jiménez sobre el conejo, cuya lectura es muy recomendable por la claridad de ideas y el enfoque práctico que demuestra. A veces, los que estamos inmersos en la investigación tendemos a evadirnos de la realidad, a publicar resultados científicos en revistas importantes que, sin embargo, no llegan al destinatario final implicado en la caza y la gestión. Debemos intentar aportar soluciones y no conformarnos sólo con el impacto mediático de nuestro trabajo.
DENSIDAD Y HÁBITAT. Dicen los que saben de estas cosas que el éxito reproductor de la perdiz roja es “densodependiente” en el caso de los bandos con pollos, pero no sucede así para los nidos. Esto, en la práctica, significa que las pérdidas de nidos están más relacionadas con la estructura, estado y calidad del hábitat que con el tamaño de la población, mientras que la supervivencia de los pollos está relacionada con la cantidad de perdices que hay en el coto. Sobrevivirán más pollos en aquellos cotos con pocas perdices y menos donde haya una buena densidad poblacional. Así pues, en el caso de los bandos no hay que esperar grandes éxitos sino una tasa mínima de mortalidad que puede tender a incrementarse si conseguimos mejorar las densidades perdiceras del coto. Pero esto no quiere decir que el hábitat no tenga ninguna responsabilidad en la supervivencia de los bandos. En realidad, sobre la dinámica de los pollos de perdiz roja se sabe más bien poco. Es uno de los aspectos de la ecología de la especie menos tratado, quizás por la dificultad de estudiarlo. Sabemos que los pollos dependen para alimentarse de los insectos durante sus primeras semanas de vida y... poco más. Especulamos con que en los cultivos agrícolas, tratados habitualmente con productos fitosanitarios, los linderos son reservorios de insectos y que los pollos acuden a ellos a buscarlos. Y se ha demostrado que, efectivamente, cuando se fumigan ampliamente los campos y los linderos, la mortalidad de los pollos es mayor que cuando no se hace.
Estamos, por tanto, de acuerdo en que la presencia de insectos en el campo es básico para los perdigones. Pero, ¿es éste el único factor determinante o hay otros que se nos están pasando por alto? ¿Basta con fomentar los linderos para tener insectos? ¿Qué tipo de linderos y dónde hay que instalarlos? En realidad, la cuestión no es tan sencilla. Analizando con detalle la vida y el uso que hacen del hábitat los bandos de perdigones, uno se da cuenta de las decisiones tan difíciles que estas aves se ven obligadas a tomar para intentar sobrevivir en un medio, a veces, muy hostil. Y es que los agrosistemas en verano pueden resultar verdaderas travesías por el desierto para los perdigones, sin agua, sin vegetación donde refugiarse, con la necesidad de recorrer grandes distancias para alcanzar un oasis y con el peligro añadido de muchos ojos pendientes del menor descuido para aprovechar la oportunidad.
Más información en TROFEO número 507, páginas 44 a 49.