Juan Delibes (Publicado en Trofeo Caza 507, agosto 2012)
Última actualización 27/08/2012@13:39:22 GMT+1
No creo que sea acertada para nuestra imagen la reivindicación tradicional de algunos sectores cinegéticos de cazar en parques nacionales, cosa que no se hace en ningún país del mundo. Veo razonable pedir la caza en la mayoría de los espacios protegidos, pero un parque nacional es otra cosa y estimo que la mayor parte de los cazadores lo desconocen .
La etiqueta “Parque Nacional”, está homologada en todo el mundo. Se trata de crear un museo al aire libre de un ecosistema representativo de cada país, para fomentar que sea visitado y conocido al máximo. Los parques nacionales deben ser escasos, uno por ecosistema. Lógicamente si se pretende que funcionen como un museo al aire libre parece razonable la idea de que no se escuchen tiros durante una visita escolar o de turistas japoneses, por ejemplo, y eso es lo que ocurre en todo el mundo.
El problema creo que es más de ignorancia que otra cosa. Muchos cazadores confunden cualquier espacio protegido con un parque nacional. Hay muchísimas figuras de protección: parque nacional, parque natural; reserva natural; monumento natural; paisaje protegido… etc. En España se calcula que hay más de cinco millones de hectáreas con algún grado de protección. De ellas tan sólo 240.148 hectáreas son parques nacionales (un 4% del total). De los 14 parques nacionales españoles hay cuatro en Canarias y otros dos son marinos. Parques nacionales con tradición cinegética, por así decirlo, sólo hay dos: Cabañeros y Monfragüe. Hay, por tanto, poquísimas fincas de caza o cotos privados afectados por la figura de parque nacional, por eso me sorprende que haya un movimiento reivindicativo que apoye la caza en estos espacios como si fuese un problema general de todos los cazadores. En cualquier caso pienso que las pocas fincas privadas que se hallen dentro de un parque nacional deberían ser compensadas justamente por las numerosas limitaciones a las que se ven forzadas.
Recientemente el Gobierno ha promovido la caza en algunas grandes fincas del estado, como Quintos de Mora, Contadero o Selladores, lo cual me ha parecido una excelente noticia. No son parques nacionales y tradicionalmente han sido fincas de caza. Nuestro país está en la ruina y no nos podemos permitir el lujo de no aprovechar un recurso al alcance de la mano y que encima nos cueste dinero. Es una medida acertadísima. Desde sectores radicales han denunciado que son fincas con linces. Yo les diría que la finca con más linces del mundo es una conocida finca privada cerca de Andújar en la que se celebran monterías y se compatibiliza ejemplarmente la caza y la conservación. También en una conocida finca de caza toledana anidan más águilas imperiales que en el coto de Doñana.
Los parques nacionales son un símbolo en todo el mundo y nuestra imagen empeora cuando pedimos cazar en ellos.