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Debate
Última actualización 01/01/2007@00:00:00 GMT+1
El mundo del perro de caza es amplísimo, por lo que en este debate tan sólo se trataron algunos aspectos muy generales sobre nuestro fiel compañero de fatigas y satisfacciones.
Nos encontramos en plena temporada cinegética, momento en el que el cazador recorre el monte en busca de la codiciada pieza, acompañado de su mejor amigo, el perro, que ha centrado el debate del programa de la cadena COPE “Hablemos de caza y pesca” del mes de noviembre, por tratarse, en las modalidades mas tradicionales, “del auténtico protagonista de la caza”, comenzó el director y presentador del programa, Antonio López.
Remontarnos al origen de esta estrecha colaboración entre el hombre y el can sería introducirnos en la nebulosa del tiempo sin ninguna respuesta acreditativa. Pero lo cierto es que ambos están predestinados a aunar esfuerzos y a sobrevivir unidos como compañero y amigo. Naturalmente su papel en la caza es absolutamente imprescindible, o al menos es lo que consideran quienes la practican y saben apreciar la decisiva labor de un buen perro, sea de muestra, de rastro, de sangre o agarre. “Incluso también hay que destacar el oficio y la efectividad de un mil leches, sin pedigrí, bregado en mil batallas cinegéticas”.
Nuestro desaparecido compañero de la Cadena COPE, Antonio Herrero, reconocido cazador y amante de los perros, ya decía que se puede cazar sin escopeta, pero no sin perro, un animal que para él suponía “la locura más grande de un cazador, su testigo y su acompañante fiel”.
Pero el perro, desgraciadamente, también comparte los problemas que rodean al cazador. Mientras que algunos, como los galgos, son brutalmente maltratados por desalmados, otros, con un alto precio debido a su adiestramiento y características, son robados por mafias especializadas y vendidos más tarde en un floreciente mercado negro canino.
Participantes
Y para rendir este debate, homenaje a tan distinguido compañero de fatigas, estuvieron presentes en el restaurante Guipúzcoa (Paseo de la Gastronomía en el Recinto Ferial de la Casa de Campo, de Madrid): Ángel Serrano, más conocido como “El Lince”, rehalero y montero; Nicanor Ascanio, presidente de la Federación Madrileña de Caza; Joaquín España, cazador, veterinario, periodista de la saga de los España, fundadores de la revista decana “Caza y pesca” y director del anuario Trofeo Perros de Caza, de Editorial América Ibérica; Eduardo Coca Vita, cazador, escritor y asesor en el Ministerio de Medio Ambiente; Agustín Palomino, cazador, comentarista y coordinador nacional de caza y medio ambiente de ASAJA; José Manuel Sanz Timón, cazador, veterinario, criador, fundador y director de la revista “Vientos y Rastro”, y fundador y director también de Cría de la Asociación Española del Perro Perdiguero de Burgos; José Miguel Montoya, cazador, doctor Ingeniero de Montes; Miguel Herrera, periodista y colaborador en diferentes medios especializados en caza, y José Ignacio Ñudi, director de la revista TROFEO CAZA Y CONSERVACIÓN, co-productora de este debate.
Adiestramiento
En líneas generales, a la hora de elegir un perro, hay que tener en cuenta su “línea de sangre cazadora porque tendremos más posibilidades de acertar”, comenzó diciendo José Manuel Sanz Timón. En primer lugar y para no equivocarnos, continuó, “debemos elegir una buena genética, un animal nacido de padres cazadores y a ser posible conocidos, asegurar al animal una crianza adecuada en la que practique un ejercicio que le fortalezca y por supuesto proporcionarle un buen adiestramiento, bien por parte del propio cazador o bien impartido por un profesional”. Tampoco hay que olvidar, siguió diciendo, “que el perro requiere un tiempo de dedicación y una zona donde poder practicar la caza”, un lugar que para Coca Vita “jamás debería tratarse de un coto intensivo”, ya que sería como “acostumbrarle desde un primer momento a la caza artificial”. Sanz Timón aclaró que a partir de los seis meses podía iniciarse en este tipo de cotos.
Al final, todos los perros “terminan cazando exactamente igual porque cuando se les da los suficientes días de campo, ellos aprenden de ti y viceversa”, aseguró Montoya basándose en su experiencia de haber educado y cazado con perros de diferentes razas.
Sistemas de adiestramiento electrónico
Parece evidente que “la educación de un perro requiere paciencia y tiempo para que el animal sepa realmente lo que se pretende de él”, señaló Joaquín España, quien reconoció haber probado en su persona un collar eléctrico de adiestramiento con el fin de comprobar su efecto, sintiendo “una sensación similar al chispazo de electricidad estática que puede dar un coche al tocarlo”. Lo que sucede cuando se le coloca a un perro es que “enseguida comprende que si se aleja de su dueño puede tener un susto desagradable”.
Para Miguel Herrera “si vives con tu perro y cazas con él, estos collares están de más”. Como pista, se puede decir que “en los cotos con densidad de caza positiva, los perros se educan más rápido”, completó Ascanio. Y es que “resulta fundamental tener un animal bien adiestrado que vaya en consonancia con nuestra forma de cazar, es decir, elegir la raza más adecuada al tipo de caza que se practiquemos”. Opinó Ñudi. “Para tener un perro como Dios manda hay que vivir en el campo. No le haremos ningún favor si lo tenemos encerrado en un piso”, terminó diciendo el coordinador de ASAJA.
Lo que de ninguna de las maneras se puede consentir, señaló el director de Trofeo, es que “nos encontremos con perros que manden más que el amo, que durante una cacería vayan a su aire y descontrolados, actitud que al final acaba por perjudicar a la cuadrilla. Cuando un perro hace algo incorrecto se le debe imponer un castigo, lo que no significa maltratarlo, simplemente llamarle la atención con algo que le sea desagradable, como darle con un periódico enrollado, que le provoca un ruido molestísimo”.
Los libros de orígenes
Existen varios libros de orígenes oficiales, como el de la Real Sociedad Canina. Dijo San Timón que la Federación Española de Caza pudo tener el suyo, “pero no lo desarrolló convenientemente. Delegó en la Sociedad Canina cuando llegó la oportunidad de solicitar la oficialidad para estos libros genealógicos gracias al Real Decreto que daba esta posibilidad, con lo que se quedó fuera”. Sin embargo, en este momento existe una Asociación, la del Perro Perdiguero de Burgos, que al margen de el Loe, “sí que tiene libro genealógico oficial en España desde el mes de julio del año pasado”. Un perro, el perdiguero de Burgos, comentó Ñudi, “que al igual que el pachón, está injustamente desprestigiado en el mercado”.
Lo que sucede, aclaró Sanz Timón, es que “hace 30 años tan sólo había 3 criadores para esta raza, con lo que se encontraba en un estado lamentable, mientras que en estos momentos la Asociación ha trabajado mucho, llegando a contar con un censo de dos mil ejemplares y unos resultados totalmente diferentes a los de antes, con perros perdigueros de calidad excepcional, nobles, con gran nariz, fenomenales cobrando y nada lentos”.
¿Tatuaje o chip?
En general cualquier método de identificación que esté en el banco de datos de todos los veterinarios de España resulta interesante, “bien sea microchip o tatuaje”, comentó José Manuel Sanz. En el caso del tatuaje, su ventaja “es que se puede ver y resulta casi imposible de quitar”, agregó Antonio López. En cualquier caso, el tema de la identificación resulta complicado. Para complicar más si cabe el asunto, “los chips se pueden quitar”. Por eso, quizás una solución más fiable podría ser el “crear un banco de sangre, de ADN, gestionado por un banco central veterinario”, señalo Ñudi. Una opción para “la que también debería existir un archivo centralizado, algo que resultaría factible porque se hace en cría caballar y se puede extrapolar a cualquier especie”, concluyó el veterinario y criador Sanz Timón. En definitiva, parece que el único provecho de los chips sea “para los veterinarios, a los que económicamente les viene muy bien, y para localizarte en el supuesto de que tu perro haga alguna tratada”, observó Ñudi.
Monterías y rehalas
“La forma mas fácil que tienen los anticaza para terminar con la montería es atacar directamente a las rehalas, en esta ocasión con lo de la desinfección de vehículos”, resaltó Ángel Serrano. Un tema “que se está intentando solucionar”, aclaró el presidente de la Federación Madrileña de Caza. Por otro lado, existe el problema, planteó Antonio López, “de las monterías turísticas con rehalas que se han cogido en pueblos con el cinturón pantalonero”, si bien la culpa, en opinión de Sanz Timón, “la tienen los propios cazadores que deberían ver antes con qué tipo de rehala van a montear, felicitar al perrero en caso de haber realizado bien su trabajo o reprocharle en caso contrario”. Porque también es injusto, añadió Palomino, “que se paguen igual las buenas que las malas rehalas”.
Conclusión
En definitiva, parece un sentimiento unánime el cariño y la necesidad que siente el cazador por ese compañero, siempre fiel y asiduo en las escenas de caza mas entrañables. Su mejor adiestramiento son las horas de dedicación por parte de su dueño, horas con las que se consigue un engranaje y una complicidad perfecta entre el cazador y su inseparable compañero de fatigas, el perro.