cabecera
Hemeroteca :: Edición del 01/02/2007 | Salir de la hemeroteca
12/26

Un cazador inventa un sistema para capturar vivas las perdices cazando con reclamo

Caza sin muerte

Última actualización 01/02/2007@00:00:00 GMT+1
Hasta ahora, sólo un tiro ponía fin a un lance en la caza con reclamo. Pero ahora es posible capturar viva a esa perdiz, macho o hembra, que reciba nuestro reclamo en la plaza. Y lo más importante, la jaula no aprecia diferencias.
La mañana estaba espléndida en Villar de la Laguna, un emblemático paraje del municipio sevillano de Martín de la Jara, del que es natural Francisco Manuel Martín Aroca, inventor de este procedimiento que puede revolucionar la caza de la perdiz con reclamo.

Francisco daba con uno de sus reclamos un puesto de sol. El pájaro comenzó pronto a llamar al campo y éste le respondió “ofendido”. Poco a poco, una pareja se fue arrimando a la plaza en medio de una pelea dialéctica cada vez más encendida. Al final, la collera campestre no sólo entró en plaza, sino que comenzó a dar un espectáculo inaudito de nobleza y valentía: se subieron a la jaula, el macho hacía ya surcos con las alas...

Desde el puesto, Paco asistía perplejo al acontecimiento. También sabía, con cierto remordimiento, que tendría que poner fin al lance con su escopeta. Tocado por estos sentimientos contradictorios, Paco pensó en lo hermoso que sería poder capturar esta encastada pareja de perdices sin que su pájaro lo sintiera y darle después la libertad.

Aquella idea puso la cabeza de Paco en funcionamiento. Tenía que ser un procedimiento sencillo y eficaz, que capturase a la perdiz sin producirle ningún daño y por supuesto sin estropear al reclamo.

Porque Paco es ante todo un reclamista de pro, un amante del reclamo y de sus normas ancestrales. “Yo no he inventado esto para desvirtuar la esencia de esta modalidad, sino todo lo contrario. Simplemento ofrezco otra “arma” y otro final, pero sin cuestionar en absoluto la escopeta. Que cada cual elija”, afirma.

Se acordó de aquellas grandes costillas con red que conoció en su infancia que se cebaban con espigas para la captura en vivo de perdices, pero claro, en este caso no podían ir cebadas. La trampa tendría que desactivarse al paso de la perdiz –por ejemplo pisando una especie de plataforma– y cuando ésta estuviese en el lugar adecuado, o sea, en la plaza y justo debajo de la jaula, porque eso significaría que el reclamo ya la habría “recibido”. Ya he dicho que Paco es un perdigonero tradicional, defendor de que la perdiz hay que tirarla en su sitio.

La jaula no extraña
Con estas premisas comenzó a diseñar su trampa hasta encontrar la fórmula. El dispositivo va anclado al suelo y se arma como si de una costilla se tratase. Luego coloca una plataforma de rejilla forrada con tela de camuflaje. Todo el conjunto se tapa con tierra de lugar y hojarasca. Esta rejilla, con el peso de la perdiz, desarma el mecanismo y hace que caiga sobre ella un aro metálico forrado con una red.

La perdiz de campo queda atrapada y casi sin poderse mover, prácticamente como si hubiese sido abatida, engañando al reclamo, que se comporta como si su rival hubiese perecido, haciéndole a continuación el “entierro”.

Que la trampa sea para el reclamo un perfecto sucedáneo del tiro es para su inventor la clave, “porque si esto no fuese así no serviría”. Pero el sistema tiene otras ventajas intrínsecas a toda captura “sin muerte”, como por ejemplo que las aves capturadas se pueden liberar, especialmente las hembras, y algunos machos podrían enjaularse.

Desde que Paco comenzó a pensar en su artilugio hasta que capturó con él su primera perdiz, pasaron cinco años. Y recuerda aquel momento con emoción: “Fue en Las Pernías, en el término de mi pueblo, y también venía mi hermano, que siempre me recriminaba que estaba perdiendo el tiempo. Ál se puso de aguardo con su escopeta y yo con uno de mis prototipos. Y cogí un precioso macho. Escuché a mi hermano tirar y cuando llegó me preguntó si había hecho algo. Le engañé para alargar su sorpresa. Me volvió a decir que eso no servía, que perdía el tiempo, mientras me enseñaba el macho que había abatido. Pero de repente, mientras yo desmontaba el artefacto escondiendo mi sonrisa, vio moverse un sacó que llevaba para encerrar lo que cogiese y me preguntó incrédulo qué era aquello. Le dije que un precioso macho... vivo”.

El montaje
Quedé con Paco en el coto Dehesa de Marlo, en el término de Aznalcázar (Sevilla) para que me enseñase el sistema, su montaje y todos los aspectos curiosos del invento.
Íbamos a hacer un puesto real, para lo cual se trajo uno de sus mejores reclamos. Eligió el tanto para el pájaro, un olivo, montamos los dos portátiles y comenzó a armar el artilugio, bueno, los dos, porque siempre monta dos trampas.

Pone la primera casi justo debajo de donde irá la jaula, y la segunda un poco más adelante. Abre la trampa, le coloca su seguro, le monta su plataforma, tapa con tierra y hojarasca del terreno toda su extensión, quita el seguro y ya está lista para cerrarse sobre la perdiz. Explicar aquí el montaje y el mecanismo sería confuso y aburrido, pero el caso que se tarda un par de minutos en colocar cada cepo.

Decir también que el mecanismo se activa cuando el peso de la pisada, sea de lo que sea, supera los 300 gramos, muy por debajo de lo que pesa una perdiz. Los zorzales, por ejemplo, no la desactivan.

Una vez montada, crea con vegetación del lugar un pequeño pasillo –uno por trampa– para obligar a la perdiz a pasar por ellos y pisar la plataforma.

Nos metimos en nuestros chozos, cantó la jaula, cantó el campo, pero lo que prometía se enfrió al instante y ninguno de los pájaros abrió más el pico. Al cabo de media hora, salimos, recogimos todo y seguimos con la charla, aunque antes Paco me demostró cómo cierran sus trampas con el peso adecuado. Para ello tiró la llave de montaje, de hierro, sobre una y otra plataforma y el metal quedó atrapado en milésimas de segundo.

Paco patentó su invento en 2003. No sólo la trampa, sino esta forma de cazar, el procedimiento. “Me ha costado un dinero, pero es necesario porque si no cualquiera te lo copia e incluso te lo patenta”. Hasta la fecha ha vendido más de un centenar de “maletines”, como él llama a su invento. Si, sus dos trampas las vende en un maletín hecho a medida al precio de 150 euros/unidad.

Todo el que compra su “maletín” está obligado amigablemente a contarle a Paco los resultados, y al parecer la gente está encantada.

Problemas legales
Este procedimiento tiene en la actualidad un serio problema que la administración tendrá que solucionar. Tomando al pie de la letra la ley, estaría prohibido porque se trata, al fin y al cabo, de un cepo con red, y la caza con este tipo de procedimientos sólo puede practicarse con autorización expresa. Es lo que pasa con la liga, la red abatible, una jaula-trampa o un lazo para zorros.

También es verdad que estamos hablando de una modalidad de caza muy concreta para la que se exige incluso una licencia especial. Además permitiría la caza “sin muerte”, pudiéndose soltar lo que se capture, al menos las hembras.

Para más inri, tres apuntes: antes de la inveción de las armas de fuego, las perdices se capturaban con trampas y procedimientos parecidos: el lazo, las tablillas, el alzapié... Por otro lado, en Baleares se puede cazar la perdiz con reclamo, de forma totalmente legal, con los llamados “perdigots”, unos lazos que se colocan alrededor de la jaula, permitiendo también la captura en vivo. En tercer lugar, en Andalucía se dan permisos para la captura en vivo de perdices con otros procedimientos como el alzapié, aunque eso sí, fuera del periodo de caza del reclamo. Por tanto, esta autorización no puede ser un escollo insalvable.

El reconocimiento legal de este sistema es lo que le falta a Paco para tener la trampa perfecta para cazar con reclamo... sin muerte.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?   Si (103)   No(2)
12/26
Compartir en Google Bookmarks Compartir en Meneame enviar a reddit compartir en Tuenti

Foro(s) asociado(s) a esta noticia:

  • Caza sin muerte

    Últimos comentarios de los lectores (1)

    883 | rocio - 05/04/2010 @ 22:36:53 (GMT+1)
    Quiero saber cual es el precio del cepo con el que se captura la perdiz y no muere contextar a este e-mail
  • Comenta esta noticia



    Normas de uso
    • Esta es la opinión de los internautas, no de Trofeo Caza
    • No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.
    • La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.
    • Tu dirección de email no será publicada.
    • Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.

    Portada | Hemeroteca | Búsquedas | [ RSS - XML ] | Política de cookies


    Ediciones Trofeo, S.L. - © 2013 Todos los derechos reservados

    Contacto
    Cibeles.net, Soluciones Web, Gestor de Contenidos, Gestor PDF Digital EditMaker 7.2.0.1