Armas rayadas de cañones intercambiables
Última actualización 01/01/2006@00:00:00 GMT+1
En poco tiempo han aparecido varios modelos de rifles de cañones intercambiables que, utilizados con los visores y cañones apropiados, permiten disfrutar, con un encare muy similar o incluso idéntico, de la caza en todo el mundo con el calibre adecuado. Nunca hemos estado más cerca del rifle para todo.
He de reconocer que cuando el Blaser R-93 salió al mercado no supe valorarlo. Mis ojos sólo veían, y vieron durante años, un sistema novedoso de cierre. No supe mirar más allá, ni creo que supieran hacerlo los demás fabricantes de armas, pues tuvo que pasar una década hasta que otros modelos similares estuvieron disponibles en nuestro mercado. Durante los años que median entre la salida al mercado del Blaser R-93 y la aparición de otros rifles de cañones intercambiables, este modelo fue siendo cada vez más conocido y ha alcanzado tal grado de popularidad entre los cazadores españoles que es raro asistir a una montería o estar un rato en el campo de tiro sin ver a un R-93. Pero lo curioso es que quienes lo utilizan normalmente no se aprovechan de su principal ventaja, y que no es su cerrojo de acción rectilínea como podría pensarse, sino el hecho de ser un fiable rifle de cañones intercambiables con el que es posible abordar cualquier modalidad de caza en cualquier país del mundo, que es precisamente lo que yo en su día no supe ver.
Características generales
Con cualquier rifle de cañones intercambiables, como su nombre indica, podemos sustituir su cañón por otro para obtener prestaciones balísticas distintas y así poder cazar en cada modalidad o tirar al blanco, etcétera, con el calibre que consideremos más adecuado. Esta es su principal utilidad, pues evita el tener que utilizar varias armas, aunque por supuesto también se puedan emplear como rifle único. De hecho, como veremos, usándolos como rifle único también aportan ventajas porque se pueden desmontar con facilidad y al menos todos los modelos que vamos a nombrar utilizan cerrojos de desplazamiento muy rápido y de corto giro, cuando no lineales como el R-93.
Hay varios tipos de rifles de cerrojo de cañones intercambiables, pero los que vamos a tratar aquí son modelos que permiten rápidamente el cambio de calibre con tan sólo reemplazar el cañón o sustituir también la cabeza o cabezal del cerrojo y el cargador si es necesario, todo ello de forma fácil, a lo sumo aflojando y apretando unos tornillos. En concreto estos rifles serían el citado Blaser R-93, el Mauser 03, el Merkel KR-1 y el Chapuis Challenger. Los tres primeros son de origen alemán y el cuarto es de fabricación francesa.
Igualmente consideraremos al Sauer 202 Take Down, de origen alemán, que se desarma más fácilmente si cabe que los demás. No usa cabezales de cerrojo, sino que para cambiar de familia o grupo de calibres hay que adquirir, además del cañón correspondiente, un cerrojo completo. Incluso se comercializan kit de conversión formados por un cargador, un cerrojo y el cañón correspondiente, lo que facilita aún más el cambio de cañón si cabe.
Cabe añadir que existen en el mercado otros modelos de rifles de cerrojo de cañones intercambiables que no se tratan por desconocer este autor cómo funcionan y no haberlos probado aún, caso por ejemplo del Krico 902. Todos los que mencionamos, por el contrario, sí que los he probado, y con buenos resultados. Tanto es así que yo creo que si tuviera que elegir alguno no lo haría en función de la marca sino de su encare subjetivo y del uso que le fuera a dar. Y es que entre estas armas hay variaciones de encare, de peso, de longitud, etcétera, como ocurre con los modelos normales que deben evaluarse.
Familias o grupos de calibres
La cartuchería de rifle se puede dividir en familias o grupos dependiendo de que tengan culotes con las mismas medidas o no. Esto es así porque los cartuchos se han desarrollado normalmente a partir de otro que ya existía. Por ejemplo, los cartuchos magnum con culote cinchado o belted proceden de la vaina del .375 H&H Magnum. Igualmente, muchos calibres estándar se han desarrollado a partir de la vaina del .30-06, etcétera. Por eso, al cambiar de calibre, si el elegido dispara un cartucho que pertenece a otra familia de municiones que usan una vaina diferente, hay que utilizar otro cerrojo o un cabezal de cerrojo que tenga las medidas adecuadas. Pero esta operación, en todos los modelos que tratamos, es tan fácil como lo es el hecho en sí de cambiar el cerrojo o el cargador, otra pieza que en ocasiones se debe reemplazar al cambiar de calibre por las mismas razones que el cabezal.
Infinitas posibilidades
De la facilidad con la que es posible cambiarle el calibre a estas armas se deriva una importantísima ventaja para quien no quiera poseer varios rifles: comprar los cañones que precise para las modalidades que desea practicar y cazar con el cañón que necesite.
La oferta de armas de cañones intercambiables es tan importante y variada que se puede decir que, como mínimo, permite cubrir todas las posibilidades de caza en España y en muchos casos –ver fichas de características de caza modelo– también la caza en todo el mundo, ya que disparan calibres como el .375 H&H Mag. o incluso más potentes.
Lógicamente también necesitaremos varios visores, pero no hay problema: los propios cañones o bien los armazones de estas armas utilizan bases integrales y los fabricantes hacen para ellos monturas de gran calidad y su diseño ha sido pensado para que, una vez puestos en tiro con un cañón y un visor determinado, tanto el cañón como el visor se puedan desmontar y montar las veces que se precise sin que varíe (*) el punto de impacto. Hay cazadores que creen que un visor regulado para un calibre sirve para otro, y no es así porque cada calibre, y dentro de un calibre cada tipo y peso de bala, describe una trayectoria diferente. Así pues, con estas armas hay que utilizar el mismo número de visores que de cañones, salvo que deseemos estar regulando el visor cada vez que se cambia el cañón para el nuevo calibre.
Por otro lado, la facilidad para desmontar a estas armas es tal que hace que sea posible transportarlas desmontadas en un maletín junto con otro juego de cañones, cargador, cabezal y visores correspondientes. Para llevarlas de viaje por tanto son ideales, sobre todo si el destino incluye piezas de pesos y resistencias muy diferentes o bien se cazan en modalidades tan distintas que exige el empleo de armas de calibres distintos, y el cazador no quiere llevar varias armas.
En TROFEO, José García Escorial, en su sección “Con el pasaporte en el morral”, comentaba que en ciertos países africanos ponen pegas a la entrada de este tipo de armas. Bueno, es una anécdota que conviene conocer, pero lo cierto es que existen muchos países civilizados o no, donde se puede viajar sin problemas con rifles de cañones intercambiables.
Por supuesto, más útiles si caben son estas armas en la caza en nuestro país, donde como mínimo habría que emplear dos rifles con calibres apropiados para montear y recechar, y los de cañones intercambiables permiten hacerlo ademas utilizando un mismo conjunto de armazón-culata, que reproduce prácticamente el mismo encare. Si además su propietario utiliza visores de la misma marca, aunque los aumentos sean distintos, casi que le parecerá que está cazando con el mismo arma aunque un día lo haga con un .243 W. y otro con un calibre más potente. En España, dada la poca talla de nuestras piezas es posible incluso utilizar cañones estándar de igual longitud, por lo que el largo total con uno o u otro cañón sería también el mismo.
A tener en cuenta
Sobre el tema de la precisión de estas armas he escuchado que los modelos en los que el visor se coloca en el cañón son más precisos que los que, por el contrario, el visor se coloca sobre el armazón. Y como es algo que me ha parecido lógico, siempre que he utilizado un rifle en los que el visor va colocado sobre el armazón, después de ponerlo en tiro, lo he desmontado y he vuelto a probar su precisión sin haber constatado anomalías graves. Creo que si no se consigue precisión la causa puede deberse más bien a la forma en que colocamos el visor –a que no lo anclemos bien– o a otras razones, pero no a un fallo de diseño. Así, he visto transportar en una misma funda un rifle completo con visor y un cañón de repuesto con alza de batida que había marcado la madera y supongo que en más de una ocasión habría golpeado el visor. También he visto un visor de repuesto moverse libremente dentro un estuche Blaser, a tal punto que sonaba al golpearse con las paredes del estuche.
Reconozco, no obstante, que estas armas pueden suponer para cazadores despistados problemas tales como equivocarse u olvidarse de montar el cabezal de cerrojo adecuado al calibre, con lo que podremos cerrar el cierre del arma pero no alimentar la recámara cuando lo necesitemos, o bien dejarnos en casa el cañón, el cargador, la carcasa o cualquier otra pieza. Además, utilizar varios rifles tiene la ventaja de que si se avería uno podremos utilizar otro. Por lo demás, si somos ordenados, inmovilizamos bien los visores y demás piezas en la maleta y tenemos la precaución de conservar todas las piezas en su estuche, el buen servicio está asegurado.
Vamos ahora a resumir las características y precios de las distintas versiones que se comercializan.