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Uno de los mayores expertos en la enfermedad responde a las preguntas que nos hacemos todos los cazadores

Última actualización 01/01/2006@00:00:00 GMT+1
Úrsula Höfle es doctora en Veterinaria por la Universidad de Giessen (Alemania). Trabaja en el Centro de Investigación Agropecuaria El Dehesón del Encinar de la Junta de Castilla-La Mancha, y realiza investigaciones sobre enfermedades infectocontagiosas en fauna silvestre, en especial de aves, tanto en este centro como en el de Estudios de Rapaces Ibéricas y en el IREC. Actualmente lidera dos proyectos de investigación sobre virus de influenza aviar en la avifauna silvestre.

Tras nuestro requerimiento, ha tenido la paciencia de contestar a todas las preguntas que, como cazadores, se nos han ocurrido.
La aparición de contagios, patología y fallecimientos en personas en Asia en conjunto con las advertencias de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre la posibilidad de la aparición de una pandemia han originado una cobertura informativa masiva de la llamada “gripe aviar” por parte de los medios de comunicación.

En muchas ocasiones, la aparición de información incompleta o ambigua ha creado confusión y alarma. Aun cuando el riesgo de una pandemia existe, el hecho de que éste se conozca permite acometer las medidas profilácticas necesarias a nivel mundial, por lo que no hay razón para un pánico infundado, en especial en países como España en los que en la actualidad no existe ninguna actividad del virus en cuestión.

Como ejemplo, la reciente detección, el 7 de noviembre, de un virus de influenza aviar H5N1 en un pato abatido en la provincia de Módena, en Italia, es un hallazgo que no está relacionado en absoluto con la “aparición de un brote de la gripe aviar” en dicha localización geográfica. El virus hallado, aunque se denomina como los virus temidos de Asia, es radicalmente distinto al que ha producido muertes en personas. Es un virus de poco poder patógeno, genéticamente muy diferente de las cepas asiáticas, detectado durante el programa de vigilancia preventiva que se está realizando en este país. Su hallazgo tiene interés científico pero ninguna transcendencia en lo que a la salud pública se refiere.

En el siguiente texto se intenta responder de la forma más rigurosa posible a las preguntas más frecuentes que suscita esta enfermedad.

Cuándo decimos “gripe aviar”,
¿a qué nos estamos refiriendo exactamente?

El término “gripe aviar” se refiere a la influenza aviar altamente patógena, una enfermedad conocida desde hace muchas décadas en las aves de corral. La enfermedad fue descrita por primera vez en Italia hace 100 años, y es causada por virus de influenza A. A éste género pertenecen muchos subtipos de virus de influenza caracterizados por sus antígenos H –hemaglutinina– y N –Neuraminidasa–. La mayoría de estos virus son muy poco patógenos, y sólo algunos de los pertenecientes a los subtipos H5 y H7 son reconocidos como causantes de brotes entre las aves de corral –altamente patógenos– y aves acuáticas silvestres.


¿La “gripe aviar” es una enfermedad endémica en las aves como la gripe humana en las personas?
Más que la enfermedad, los virus de influenza aviar están presentes en todo el mundo y todas las aves son consideradas susceptibles a la infección, en la mayoría de los casos con virus de poco poder patógeno, que no causan sintomatología clínica alguna. Según las especies de aves también varía el desarrollo de una enfermedad clínica. Las aves acuáticas, y en especial las anátidas, son considerados especialmente resistentes a estos virus y a menudo como portadores de los mismos, y en especial de los subtipos H5 y H7, en general de poca patogenidad.
¿Cuántas cepas de gripe aviar se han registrado?
Existe una multitud de cepas de virus de influenza aviar, dado que se conocen 16 subtipos H y 9 subtipos de N, y cada cepa se caracteriza por la combinación de estos dos antígenos, por ejemplo H7N7. Al mismo tiempo, circulan muchas cepas diferentes de estos virus al nivel mundial, en especial entre las aves acuáticas, sin que la mayoría de ellas causen patología alguna.

¿Son siempre las mismas cepas
y cada año toca una o van cambiando?

No hay, como en la gripe humana, cambios anuales de una cepa a otra, sino que al mismo tiempo coexisten varias cepas de influenza aviar en el mundo, y según la zona geográfica hay brotes por diferentes cepas de influenza aviar. En el pasado más reciente se han producido por ejemplo brotes de influenza aviar entre aves de corral en México y El Salvador (H5N2), Japón (H5N2), Italia (H7N2), Países Bajos (H7N7), etc. Los virus influenza aviar son virus de ARN segmentado en 8 fragmentos. Esto último permite la reorganización del mismo cuando dos cepas de virus de influenza aviar se encuentran en un mismo huésped –por ejemplo ave–, y con ello la aparición de nuevas cepas.

¿Por qué se desata una epidemia de gripe aviar?
Hay principalmente dos vías por las que se puede desatar un brote de influenza aviar entre aves de corral, en especial galliformes. Una está relacionada con la introducción de un virus en principio poco patógeno desde un portador silvestre, o por otra vía, y su propagación de ave a ave en la explotación. Durante la constante recirculación entre individuos, el virus va adaptándose al huésped y mutando y adquiriendo mayor poder patógeno, pudiendo al final causar la mortalidad de hasta el cien por cien de las aves de la explotación afectada. La otra forma de la aparición de una cepa patógena, y un posterior brote epidémico, es la de la recombinación del genoma entre dos virus de influenza aviar que se encuentran en un mismo huésped.

¿Durante cuánto tiempo permanecerá
esta cepa aviar tan patógena en activo?

Es muy difícil evaluar cuánto tiempo van a seguir circulando las cepas H5N1, en especial por la difícil situación en algunos países asiáticos en los que las gallinas y los patos son muchas veces la fuente más importante de proteína y sustento. La problemática está en muchas regiones relacionada con la existencia de múltiples grupos pequeños de aves de corral –patos y gallinas– en manos de particulares, y que en general conviven muy estrechamente con los humanos, o con otros animales domésticos como el cerdo.
Ésta es una de las situaciones que ha permitido que este virus de influenza aviar, que normalmente no afecta a mamíferos, haya podido en algunas ocasiones infectar a cerdos y humanos. Del mismo modo dificulta mucho la política de eliminación de animales susceptibles a la infección alrededor de brotes, la forma más efectiva de su contención.
¿La gripe aviar afecta a todas las aves?
En principio todas las especies de aves son consideradas susceptibles a una infección por los virus de influenza aviar.

Sin embargo, la gran mayoría son relativamente resistentes a desarrollar enfermedad clínica, y las que más las aves acuáticas. Las aves más susceptibles a sufrir una infección y desarrollar un proceso clínico son las galliformes, y entre ellas en especial las gallinas y los pavos, pero también otras especies como faisanes o avestruces.

Muchas especies que se infectan no desarrollan la enfermedad y también eliminan el virus rápidamente, mientras que algunas de las especies acuáticas son, aunque no desarrollen un proceso clínico, buenos portadores para el virus, ya que en ellas se replica y pueden excretarlo en grandes cantidades.

¿Cómo se manifiesta en las aves esta enfermedad, en especial cuando se trata de esta cepa tan patógena?
La influenza aviar altamente patógena es un proceso clínico severo, rápidamente mortal para la mayoría de las aves infectadas. En muchos casos no se observan síntomas sino muertes repentinas, mientras que en otras se pueden observar uno o varios de los siguientes síntomas clínicos, muchos de ellos son muy inespecíficos y comunes con muchas otras enfermedades: debilidad, depresión, plumaje sucio y erizado, diarrea acuosa verde brillante y/o blanca, edema –hinchazón– de cabeza y cuello, hemorragias en las patas y la cresta, secreciones nasales y dificultad respiratoria. En aves silvestres se suelen raramente observar individuos vivos con sintomatología. En la mayoría de los casos se encuentran animales muertos en números elevados.

¿En qué porcentaje esta enfermedad es mortal para las aves
y qué tiempo puede transcurrir desde que se contagian hasta
que mueren?
Dependiendo de la cepa del virus y de la especie de ave infectada, el tiempo de incubación, es decir, el tiempo que transcurre desde la infección hasta la aparición de los primeros síntomas, suele ser entre 3 y 7 días, y desde la aparición de los síntomas hasta la muerte del ave suelen transcurrir un máximo de 48 horas, generalmente menos. En las gallinas la mortalidad oscila entre un 50 y un 100 por cien, siendo generalmente muy elevada, mientras que en otras especies puede ser inferior.

¿Existen aves que pueden transmitir la enfermedad sin padecerla?
En general las aves acuáticas pueden ser portadoras de diferentes virus de influenza aviar, generalmente poco patógenos, sin padecer enfermedad. En el caso concreto del H5N1 patógeno que esta circulando en Asia se ha visto que patos domésticos, y recientemente en China también algunas de las gallinas domésticas vacunadas, pueden ser portadores del virus y excretarlo sin mostrar enfermedad clínica. Por lo contrario, no se ha podido hasta la fecha, a pesar de muestreos y análisis extensos tanto en Asia, Rusia, Mongolia y algunos países Europeos, identificar ninguna especie de ave silvestre o migradora portadora asintomática del virus. Todas las especies de aves silvestres en las que se ha hallado el virus fueron aves que se encontraron muertas.

¿Pueden las aves migratorias traer la enfermedad a Europa?
Es una posibilidad que no se puede descartar, aunque existen muchas otras posibles vías de introducción del virus en la Comunidad Europea y en especial en España, entre los que destaca por ejemplo la importación ilegal de aves exóticas. La distribución de algunos de los brotes detectados en Rusia, China, Rumanía o Croacia, sugieren su relación con el movimiento de muchas aves acuáticas en su migración invernal. Sin embargo, como hemos dicho anteriormente, aunque se han analizado muestras procedentes de muchas aves migratorias vivas, hasta la fecha sólo se ha podido detectar el virus en aves acuáticas muertas víctimas de los brotes citados.

España no se sitúa en las principales vías migratorias de las aves acuáticas procedentes de Asia y del norte de Rusia, zonas donde existen brotes causados por el virus H5N1 en cuestión. Debido a esto, el riesgo de una posible introducción del virus por aves migratorias durante la migración invernal es reducido. Existe la posibilidad de la entrada de individuos dispersos procedentes de estas regiones, así como la de algunas especies con un limitado movimiento este-oeste, pero aún así, el riesgo se considera como muy bajo en la actualidad.

De mayor preocupación es que algunas de las especies procedentes de Asia invernan en África y podrían introducir de esta forma el virus en las regiones africanas. En muchos de los cuarteles de invernada de África se entremezclan aves procedentes de Asia y de Europa, con la consiguiente posibilidad de la transmisión del virus en estas localizaciones. Es decir, una potencial introducción del virus es España por las aves migratorias es teóricamente más probable durante la migración primaveral, con las especies procedentes de Africa. Esta posibilidad es una de las que prevén las diferentes organizaciones implicadas (OMS, FAO, OIE), y que ha originado la puesta en marcha de varios proyectos de vigilancia en las zonas de riesgo.

¿Por qué se considera a las anátidas
las aves de riesgo?

Hay dos razones principales que hacen de las anátidas el grupo de especies de mayor riesgo. Los virus de influenza aviar son virus muy ligados al medio acuático. Pueden sobrevivir varias semanas en el agua, lo cual facilita su transmisión de un ave al otro, en las especies que se encuentran en dicho medio. Del mismo modo, dado que muchas anátidas son migradoras, existen grandes congregaciones de muchos individuos en un mismo lugar, compuestos además en general por aves que viven el estrés social y físico del fenómeno de la migración, poseyendo en estas épocas un sistema inmune menos fuerte, lo que facilita la infección.

Su consideración como especies de riesgo se basa además en el hecho que, en general, estas aves son más resistentes a desarrollar enfermedad clínica debido a una infección con virus de influenza aviar, pudiendo transportarlos durante mucho tiempo y largas distancias. En el caso de los virus de influenza aviar H5N1, causantes de los brotes en Asia, se supone el mismo mecanismo, aunque se ha observado que muchas de las aves acuáticas silvestres infectadas por el virus desarrollan la enfermedad y fallecen en un plazo muy corto.

¿Las palomas, becadas y zorzales tienen
serias posibilidades de contagiarse?

Principalmente todas las especies de aves son consideradas susceptibles a la infección con virus de influenza aviar. Existen sin embargo muchas diferencias entre el grado de resistencia a desarrollar enfermedad. Las palomas por ejemplo son especies muy poco susceptibles al virus, y no establecen una infección duradera, ni excretan en general el virus. En relación con los brotes de H5N1 en Asia, se ha notificado también mortalidad en algunas especies de aves silvestres, como urracas o estorninos. Entre las tres especies citadas la becada es posiblemente la especie con mayor riesgo de contagio.

¿Es difícil que un ave salvaje pueda contagiarse?
En las aves, la vía de transmisión es fecal-oral, es decir, una ave se infecta por entrar contacto con material –agua o comida– contaminado por los excrementos de un ave infectada. La presencia de agua favorece la transmisión entre aves acuáticas y/o otras especies que frecuentan, aunque sea temporalmente, el medio acuático: ardeidas, limícolas, etc.

¿Por qué esta cepa aviar puede
afectar también a los humanos?

Los virus de influenza aviar normalmente no afectan a los mamíferos, incluidos a los humanos. Una transmisión de virus de influenza aviar a mamíferos y en especial a humanos, se ha producido en algunas ocasiones en general en relación con una exposición, directa y prolongada a muy altas concentraciones del virus. A parte de los humanos, se han observado casos de transmisión del virus de influenza aviar (en especial el H5N1) a cerdos y félidos.

¿En qué situaciones una persona
puede contagiarse de gripe aviar?

En el caso de un brote de influenza aviar causado por virus altamente patógenos, el contagio en un humano se puede producir por vía inhalatoria en personas que tienen un contacto directo, intensivo y prolongado con aves infectados y/o con superficies y materiales contaminados por sus excrementos. Es decir, el riesgo existe para las personas que, por ejemplo por inhalación del polvo generado al secarse las heces, realizan labores de limpieza en las naves de una granja afectada. Una adecuada protección de las personas que constituyen el mayor grupo de riesgo puede evitar un contagio, valga como prueba la ausencia de casos humanos en los brotes múltiples en Rusia y los brotes en Turquia, Rumanía y Croacia.

¿Podría un cazador contagiarse al manipular
un ave salvaje recién abatida?

No. En primer lugar, no hay en estos momentos en España ningún brote de influenza aviar, ni siquiera causado por un virus de influenza aviar diferente a H5N1. Además, es muy poco probable la transmisión del virus por el simple manejo al aire libre. Existen sin embargo también otras enfermedades en las aves acuáticas que pueden en ocasiones ser transmitidos a las personas. Por ello, la observación de unas mínimas medidas de bioseguridad debería formar parte de las buenas prácticas en la caza.

¿Y pelándola, quitándole las tripas,
preparándola para cocinar?

En general la posibilidad de transmisión de un virus de influenza aviar desde un ave acuática abatida es mínima. Sin embargo, por cuestiones básicas de higiene, se debería poner cierto cuidado en las labores de procesado de estas aves.

En todo caso, ¿qué medidas preventivas
habría que tomar?

Observando unas pautas mínimas de higiene o medidas de bioseguridad, como el no comer, beber o fumar durante el manejo de las aves abatidas y el lavado de manos después de su manejo puede reducir los riesgos de transmisión, por mínimo que sea, de cualquier enfermedad. Estas medidas deberían de aplicarse siempre, y no sólo con vista a una muy poco probable transmisión de un virus de influenza aviar.

La preparación de la carne de caza para su cocinado deberá realizarse siempre en superficies limpias, preferiblemente con guantes y limpiando los instrumentos y los utensilios utilizados entre piezas. Durante estas labores tampoco se debe fumar o ingerir comida o bebida.

Supongamos que un cazador abate un ave
con gripe aviar, ¿durante cuánto tiempo después
de muerta podría, hipotéticamente, contagiar
a una persona que la manipule?

El tiempo de supervivencia del virus en el cadáver de un ave depende de las condiciones climáticas, pero puede ser de varios días. Sin embargo, si la persona manipula el cadáver observando las mínimas medidas higiénicas descritas, es muy improbable que se produzca un contagio. De hecho no se conoce hasta la fecha ningún caso de transmisión del virus de una ave silvestre a un humano.

¿Es probable que esta cepa aviar
se recombine con otra humana?

El genoma segmentado de los virus de influenza hace posible su recombinación en algunos casos en los que un mismo hospedador es infectado por dos virus de influenza. Esta recombinación también es posible entre un virus de influenza aviar y un virus de influenza humano. Sin embargo, no es un fenómeno frecuente. Es decir, es posible, y resulta más probable en cuantas más ocasiones existan casos de coinfecciones de una persona con un virus de influenza aviar y otro de gripe humana.
¿Es probable que, en caso de recombinación, salga un virus igual de patógeno y fácilmente transmisible entre humanos, o se trata de una de las muchas combinaciones que pueden darse?
Es efectivamente una de muchas posibles combinaciones. Una recombinación no significa automáticamente la adquisición del poder de la transmisión entre personas, es solamente una de las posibilidades. Por otro lado, existe por ejemplo la posibilidad de que el virus resultante resulte fácilmente transmisible entre personas, pero con un poder patógeno atenuado.

¿Sirve ahora para algo vacunarse
contra la gripe humana?

No. La vacunación contra la gripe humana no sirve de protección ante una hipotética infección por el virus de influenza aviar altamente patógeno H5N1 u otros virus de influenza aviar. Contra la gripe humana se deberían vacunar los grupos de riesgo definidos.

En las personas de riesgo de infección por un virus de influenza aviar en el caso de un hipotético brote, es decir personal trabajador en granjas avícolas, personal que trabaja con aves en parques zoológicos, o veterinarios especializados, la vacunación contra la gripe humana tendría como único fin y ventaja la reducción del riesgo de una posible coinfección de estas personas con un virus de influenza aviar y un virus de gripe humana.

En caso de producirse la pandemia, ¿qué podríamos hacer hasta que logren la vacuna y cuánto tiempo podría tardar?
En el caso de la aparición de una pandemia, tras la identificación del virus implicado, la producción de una vacuna específica es muy rápida. Sin embargo se considera que una producción comercial para el abastecimiento de las poblaciones de los países desarrollado puede tardar aproximadamente 6 meses.

Las medidas preventivas a adoptar actualmente son las que permitan evitar el contagio, tanto entre aves silvestres y domésticas, como de las personas. Estas medidas incluyen evitar el contacto entre aves silvestres y domésticas, manteniendo estas últimas en instalaciones interiores. Reducir el contacto de personas con aves potencialmente infectadas, es decir, no manejar cadáveres hallados en el medio natural, y observar las medidas impuestas por los planes existentes de contención. Estos últimos han resultado ser muy efectivos en la contención de brotes e incluyen la eliminación de todas las aves domésticas en un radio de 3 km. alrededor de un brote.

En el caso de una pandemia sería también recomendable dejar de cazar, con el fin de no aumentar los posibles movimientos de las aves, ni de transportar el virus de forma pasiva mediante vehículos, ropa o botas contaminadas por excrementos de aves infectadas.

Todo lo anteriormente dicho pretende limitar, en su importancia real, el riesgo de la aparición de influenza aviar altamente patógena en España, o de la aparición de una pandemia de influenza aviar entre personas. Son riesgos existentes, aunque muy reducidos en la actualidad. Contra estos riesgos y los de aparición de otras enfermedades, la mejor medida es una adecuada preparación y una detección temprana de los patógenos potencialmente peligrosos. Esto requiere una vigilancia continuada de las enfermedades infecciosas también, y más que nunca en la fauna silvestre. En este campo la ayuda de los cazadores es de gran importancia.

En especial, en lo que respeta a las aves, la toma de muestras de las aves abatidas permite una vigilancia activa de la presencia de organismos potencialmente patógenos. De forma adicional, cualquier información sobre la detección de mortalidades anormales entre estas aves a las autoridades puede permitir un rápido diagnóstico del proceso implicado.
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