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Dieter Schramm Presidente del Consejo Internacional de la Caza

Última actualización 01/01/2006@00:00:00 GMT+1
Aprovechando la estancia en Madrid del presidente del Consejo Internacional de la Caza, el alemán Dieter Schramm, mantuvimos con él esta entrevista en la que habló sobre el futuro de la caza y los retos del CIC, entre ellos darse más a conocer entre los cazadores.
La entrevista tuvo lugar en un hotel madrileño en el que estaban presentes también el marqués de Valdueza, presidente de la Junta Nacional de Homologación y Vicepresidente del CIC, así como Juan del Yerro, que sustituye al nombrado como presidente de la delegación Española de este organismo, actuando ambos de estupendos intérpretes.

El CIC es una casi centenaria organización internacional de cazadores y pescadores bastante exclusiva que, valga la expresión, siempre ha hecho la revolución desde arriba; esto es, tratar de influir directamente sobre estados y organizaciones internacionales para explicar al mundo que la caza y la pesca son “usos sostenibles” que contribuyen a la conservación de la naturaleza.
¿Qué es el Consejo Internacional de la Caza y cuál su filosofía?
El CIC se fundó hace más de 80 años con la filosofía de que la caza tenía que estar basada en la conservación, la base de lo que hoy llamamos uso sostenible. La caza y la pesca deben concebirse como uso sostenible de los recursos naturales que contribuya a conservar las especies y su entorno, que contribuya en definitiva a conservar la naturaleza. Esto es lo que intentamos explicar al mundo.

Hoy el CIC trabaja en 81 países a través de delegaciones y representaciones. Está en Naciones Unidas y en las mayores convenciones internacionales de conservación como la de Bonn sobre aves migratorias o la de Biodiversidad de Abu Dhabi. Está también en la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), en CITES y mantenemos alianzas con otros grupos y organizaciones.

¿Cuál es la labor del CIC en esos
organismos o en esas convenciones internacionales?

Precisamente influir en los órganos de decisión de esos organismos internacionales explicándoles lo que es el uso sostenible y sus beneficios conservacionistas. Y nos oyen. Por ejemplo, en 2004 se han producido dos acuerdos importantes. El primero, los llamados “Principios de Addis Abbeba”, que en esencia dicen que uso sostenible, conservación, caza y pesca, son pilares básicos para la conservación de la naturaleza. Hasta ese momento, existía un conflicto entre uso sostenible y conservación, mientras que ahora ambos conceptos van paralelos.

El segundo es que la UICN adoptó una resolución por la cual la caza, considerada como pasión o afición, es un uso sostenible importante para la conservación de la naturaleza.

Como he dicho, nuestro objetivo es dar a conocer, a través de nuestras delegaciones y grupos de trabajo, este principio a las instituciones y a la sociedad. Intentamos explicar que lo que nosotros disfrutamos haciendo, pescar y cazar, es algo positivo para la naturaleza. Y la mejor forma de hacerlo es mostrar ejemplos prácticos de este principio, que precisamente abundan en España, pues todos los parques nacionales actuales fueron antes cotos de caza.

¿Este principio ha calado ya en los estados e instituciones internacionales o todavía queda mucho camino por recorrer?
Ha calado, pero no lo suficiente. Por tanto el CIC debe incrementar sus aliados, sus vías para explicar y transmitir este mensaje a las instituciones y empujar a sus aliados para que a su vez lo transmitan. A nivel internacional, estos principios los han adoptado 188 países pero ahora lo importante es que llegue y se explique a la sociedad en general.

Perdone que le sea tan sincero y realista, pero el cazador español de a pie no sabe lo que es el CIC. A lo mejor le suena por las fórmulas de homologación, pero poco más.

El CIC ha trabajado durante muchos años por la causa, pero no se ha dedicado a las relaciones públicas y solamente en los últimos años, con la ayuda de las delegaciones, estamos empezando a darnos a conocer, que es lo que estamos haciendo en este momento.

También se dice que el CIC es una asociación muy elitista de cazadores, quizá alejada de la realidad y de los problemas cotidianos del cazador.

Si elitista significa que trabajas con personas que lideran opinión, no de forma masiva o indiscriminada; tener 34 miembros de estado; una amplísima representación en las principales asociaciones de caza en los países de Europa del norte; tener como miembros del CIC a universidades, a más de 200 clubes de biología de especies salvajes, entonces es cierto ese elitismo.

Recientemente se han producido dos hechos muy significativos para el CIC. El primero, que el gobierno austriaco nos ha concedido la categoría de organismo internacional de “utilidad pública”. El segundo, que hemos firmado con China un proyecto para el desarrollo rural que incluye la caza, la pesca y el uso sostenible. China cerró oficialmente la caza en 1966, y desde esa fecha toda la caza, que la hay, la ha controlado el gobierno chino. Esto significa que China se convertirá en miembro de estado del CIC, lo cual nos ayudará bastante a extender nuestro mensaje por el mundo.

¿Cuántos socios tiene el CIC en España?
Cerca de 60, siendo además España estado miembro a través de la Dirección General para la Biodiversidad, dependiente del Ministerio de Medio Ambiente. También el Rey don Juan Carlos es patrono. Esto no quiere decir que nos conformemos con 60, máxime cuando no se ha hecho ninguna campaña de promoción. Hay muchas personas que no están pero que por su cualificación y filosofía encajarían perfectamente en el CIC.

España, país modelo
Cinegéticamente hablando,

¿cuál es su opinión de España?
Es una maravilla. Necesitamos modelos de buen hacer o de buenas prácticas cinegéticas, y España es sin duda un ejemplo a tener en cuenta. Esto no quiere decir que, por ejemplo, nos parezca bien que se introduzcan venados de procedencia europea para conseguir híbridos de mayor cuerna. La falsificación de la fauna es siempre peligrosa, aunque lo único que podemos hacer es advertirlo. No somos ningún cuerpo de policía, sino una entidad consultiva que nos basamos en estudios científicos y acuerdos internacionales. El CIC sólo pretende ser una referencia, un norte.

Los cazadores españoles somos
un poco distintos, ¿no?

Bueno, los cazadores somos muy parecidos en todos los países del mundo. Cuando digo cazadores, o pescadores, me refiero a gente que entiende la caza y la pesca como la entiende el CIC.

Que España haya sido el país europeo que más terreno haya aportado a la Red Natura, ¿se debe a que somos más quijotes que nadie, a que tenemos más terreno bien conservado que nadie, o a las dos cosas a la vez?
Como decía antes, España es uno de los países que mejor puede demostrar buenas prácticas cinegéticas, y esto que ha pasado con la Red Natura es el ejemplo.

La defensa de la caza
¿Cuál es el principal problema

que tiene la caza en la actualidad?
Quizá el desconocimiento que tiene la sociedad de la caza como herramienta de conservación. Y esto es así porque la sociedad es cada vez más urbana, no tiene un contacto cotidiano con la naturaleza. Para colmo, la disneylización de la naturaleza ha conseguido convencer a mucha gente bien pensada. Si la gente piensa que los animales hablan y sienten como los humanos, nunca entenderá lo que significa uso sostenible. El problema es que para una gran parte de la humanidad la muerte del animal es tabú, mientras que para los pescadaores y cazadores forma parte de la vida.

Otro problema es la crítica social. En muchas mentes urbanas la caza está asociada con dinero, lo que en parte es cierto porque los cazadores no tienen más remedio que gastarlo para financiar la gestión de los ecosistemas, que de otra forma tendrían que mantener los estados a través de los impuestos. La caza en cierto modo es sinónimo de recolección y todo el mundo entiende que si un agricultor quiere recolectar antes deberá invertir en semillas, abonos, agua... Con la caza pasa lo mismo.

¿La caza sería una especie de “ganadería silvestre”?
Si, pero con unos límites. Mejorar los hábitats e incrementar las poblaciones de una especie salvaje, es legítimo, máxime si el resultado es beneficioso para la población rural. Pero críar animales silvestres sólo y exclusivamente para sacrificarlos después sería el otro extremo. En algún sitio intermedio estaría el uso sostenible.

¿Los problemas cinegéticos de España son los mismos que los del resto de Europa?
Más o menos. No sólo son parecidos a los de Europa, sino a los del resto del mundo.

Pero creo que en Europa los cazadores están más unidos que en España.

Puede ser, sobre todo en los países escandinavos están muy unidos a través de asociaciones de cazadores muy importantes. En España el asociacionismo cinegético parece más complicado.

¿Cómo se puede luchar contra
la ausencia de jóvenes en la caza?

Es un problema grave y real. Dentro del CIC hemos creado un grupo de trabajo denominado “De opinión joven” que no está integrado necesariamente por cazadores. Está formado por personas de hasta 35 años que está interesada en nuestra filosofía y que está trabajando en 36 países para darla a conocer a las nuevas generaciones. Nuestro futuro reside en la juventud, en ese lógico renuevo generacional, y así lo declaramos en nuestra asamblea general de Helsinki.

Una tarea complicada en una sociedad cada vez más urbana, como bien ha descrito usted.

Desde luego, pero es la única forma para intentar enderezar la mentalidad urbana: gente joven que conozca la naturaleza y la dé a conocer tal y como es. Para conocer de verdad la naturaleza hay que entender cómo funciona, y el principio de recolección forma parte de la naturaleza.

Caza artificial
El CIC propugna la caza natural de especies genéticamente puras, y sin embargo la caza se artificializa cada vez más con sueltas, cercones, hibridaciones, etc. Parece una contradicción que el CIC luche por unos valores y el mercado vaya por otros derroteros.

Así es. Somos concientes de que no estamos en un mundo idílico y nuestro objetivo es que el público entienda cuáles son las buenas prácticas cinegéticas. No en vano el CIC es mucho más antiguo que todas las organizaciones conservacionistas; o mejor dicho, es la más antigua de todas las organizaciones conservacionistas que existen hoy.
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