Durante los días 4 a 6 de noviembre se han celebrado las Primeras Jornadas Internacionales sobre la genética de la perdiz roja, que han organizado la Universidad de Zaragoza (Mª Victoria Arruga) y la Diputación General de Aragón.
El programa de las jornadas ha sido básicamente científico, pero también se han intercalado actividades culturales, gastronómicas y musicales. Cabe citar la visita al Palacio Islámico de la Aljafería, los bailes aragoneses y la espléndida excursión al Monasterio de Piedra. También hay que destacar el trabajo realizado por el comité organizador que estuvo pendiente de todo durante el desarrollo de las jornadas, y por haber seleccionado una sala de conferencias amplia, cómoda y muy bien sonorizada, que facilitó sin duda la prolongada permanencia de todos en su interior durante las conferencias y debates.
Objetivo de las JornadasLa finalidad ha sido la de poner en contacto a los científicos con los criadores y los cazadores, para intentar solucionar algunos problemas que tienen estos sectores desde hace varios años. Básicamente, los cazadores quieren repoblar sus cotos con perdices autóctonas de España –Alectoris rufa– y no con híbridos de otras especies, pero no saben cómo distinguirlas. Por otro lado, los productores quieren saber cómo deberían proceder para obtener un certificado que acredite la autenticidad de la especie que crían y poder utilizarlo como justificación ante la administración y ante los cazadores. Pero tampoco saben como conseguirlo. Como las perdices híbridas no se pueden reconocer a través de sus características de morfología externa, sólo se puede recurrir a estudios genéticos para identificarlas. Por tanto, la respuesta a las preguntas de los cazadores y productores se encuentra en gran medida en manos de los científicos.
Conferenciantes nacionales e internacionalesAunque en España existen muchos grupos de investigación especializados en genética de poblaciones, siempre es recomendable contar con la opinión de equipos de otros países para conocer el modo en que otros científicos abordan problemas similares. Además, no tenemos que olvidar que aunque la perdiz roja es una especie casi endémica de España y de los archipiélagos Balear y Canario, también se encuentra en Portugal, sur de Francia y se introduce con fines cinegéticos en otros países europeos como Italia y Reino Unido y en otros más lejanos como Estados Unidos. Por ello, los organizadores de las Jornadas han tenido la brillante idea de invitar a científicos de diferentes países de Europa y de EEUU, para que participen en este evento.
Otros asistentes A las jornadas también asistieron estudiantes e investigadores de distintas zonas geográficas; representantes de diferentes consejerías de Medio Ambiente y Agricultura de las diferentes comunidades autónomas; representantes de diferentes asociaciones de perdiz roja de España y del extranjero; representantes de criadores de perdiz; representantes de la Federación Española de Caza y de otras federaciones internacionales; responsables de cotos y áreas cinegéticas y prensa especializada en temas cinegéticos.
Temas tratados
durante las JornadasLas Jornadas se inauguraron con una conferencia impartida por Juan Delibes, director del canal Caza y Pesca. Durante su exposición habló sobre la conservación y futuro de la gestión de la auténtica perdiz roja. A continuación, los investigadores expusieron varios trabajos sobre los distintos métodos genéticos que se utilizan en la actualidad para determinar la variabilidad genética existente en las poblaciones, el grado de endogamia y la detección de híbridos. Al margen de los estudios de genética, un investigador de Grecia mostró los resultados de un trabajo sobre la supervivencia de perdices chukar de repoblación en la isla de Creta. También al margen de la genética, pero como consecuencia de la importancia que está cobrando el problema de la gripe aviar en la actualidad, se reservó un espacio al Dr. Ricardo Cepero para que explicara los aspectos técnicos más relevantes de la enfermedad y para proponer las medidas de actuación más adecuadas para prevenir la entrada de la enfermedad en nuestro país.
La mayoría de los debates tuvieron lugar a través de diferentes mesas redondas que estuvieron moderadas por investigadores españoles y extranjeros, y por otras personalidades: Dr. Alfonso Vicente, Secretario Gral. de la Consejería de Ciencia, Tecnología y Universidad; Andrés Gutiérrez, presidente de la Real Federación Española de Caza; Gonzalo Domecq, presidente de ASPER; Dr. Olegario González, representante de cotos, y José Mª Sabau, representante de criadores.
El objetivo de este artículo no es, por falta de espacio, el de contar en detalle el contenido de las conferencias ni los resultados de las investigaciones que se expusieron. Para conseguirlos, los interesados deberán dirigirse a la organizadora del congreso, Doctora Arruga –976-761662;
mvarruga@unizar.es–. Sólo comentaré brevemente el trabajo que realizamos en el Museo de Ciencias de Madrid –ver recuadro–. Como este estudio ya se ha publicado en una revista internacional en mayo de 2005, no se incluirá en el libro recopilatorio que se genere de estas jornadas. Por tanto, como los resultados no estarán accesibles para los productores o cazadores que adquieran el libro, al menos dispondrán de un resumen en español en esta revista.
Debate y conclusiones Ha sido muy sorprendente la elevada asistencia de casi cien personas durante todas las jornadas. Esto refleja la gran preocupación que existe por la perdiz roja y el gran interés de los distintos sectores por resolver sus problemas. En años anteriores ya se realizaron jornadas a nivel nacional para intentar responder las mismas preguntas, y a pesar de la escasa respuesta obtenida, estas experiencias anteriores no han desencadenado la desmotivación de los interesados, que con paciencia siguen asistiendo a nuevas jornadas para que los científicos les aclaren sus dudas.
El elevado interés de los participantes también generó que se produjera un intenso debate con intervenciones muy acertadas. Fue una lástima que no hubiera tiempo para poder atender a todos aquéllos que deseaban decir algo. Durante el debate, y fuera de la sala de reuniones, se comentaron muchos aspectos, pero en estas líneas sólo indicaré los que he considerado más relevantes en relación con el problema concreto que se intenta resolver.
Los productores se quejaron de que se consideren a todas las granjas iguales y que no se tengan en consideración los esfuerzos e inversiones que hacen algunas granjas para producir perdices de calidad. Ahora, por fin, ya tienen el respaldo científico de diferentes equipos de investigación que han demostrado que existen diferencias entre granjas en los niveles de variabilidad genética.
Personas de diferentes colectivos han indicado que tenemos que dejar de utilizar la definición de perdiz “genéticamente pura”, que es muy confusa. Se deberían emplear términos más concretos. Por ejemplo, hay que referirse a perdices autóctonas que no presenten hibridación con otras especies –e indicar con qué especie en concreto–, a perdices con alta o baja variabilidad genética, etc. De este modo el científico podrá cuantificar y responder a cuestiones concretas.
Durante las jornadas quedó claramente de manifiesto que existen grandes discrepancias entre los científicos en cuanto a la idoneidad de los métodos más adecuados para detectar híbridos. Para el público no científico, el desconcierto ha sido aún mayor al comprobar que tales discrepancias también saltan nuestras fronteras. Por ello, solicitan que los investigadores se aclaren primero, antes de volver a reunirse con los demás colectivos. También se ha propuesto que se busque un tribunal internacional para que evalúe las propuestas de los investigadores y decidan qué método es el mejor. Una vez se determine el método genético más adecuado para detectar híbridos, nos encontraremos con un nuevo problema: ¿quién ejecuta y certifica los estudios? En la sala hubo quien dijo que no existe ninguna razón para centralizar el lugar donde realizar los análisis, y que parece lógico que en cada comunidad autónoma se debería disponer de un laboratorio próximo. Una vez llegado a este punto clave de la discusión, se acabó el tiempo y se procedió con la clausura de las jornadas.
Tal y como ha ocurrido en otras jornadas de años anteriores, en éstas tampoco se ha podido llegar a conclusiones definitivas. Por tanto, el productor y cazador tendrán que seguir esperando la respuesta de los científicos.
En cualquier caso, las jornadas han sido muy interesantes pues han permitido la toma de contacto e intercambio de opiniones entre científicos de diferentes países, y entre los investigadores y los representantes de otros sectores.
Anotaciones personales En las jornadas ha quedado muy claro que existen una gran variedad de técnicas moleculares que permiten detectar híbridos de perdices. Pero no todas las técnicas son iguales, y dependiendo del número y del tipo de marcadores empleados, los resultados pueden variar ligeramente o de forma considerable.
Como sobre la perdiz roja no existen muchos marcadores, los científicos todavía se encuentran en la fase de seguir investigando y aprendiendo más sobre las técnicas que podrían ser las más idóneas. La complejidad de estos estudios es tal que también es importante tener en cuenta la procedencia del material, si ha estado bien preservado, si se mantuvo fresco, en alcohol, congelado, etc. Y además, dependiendo del paquete estadístico que se utilice para examinar los datos procedentes del laboratorio, los resultados también pueden diferir considerablemente. Por tanto, los que trabajan con hibridación se encuentran ante un tedioso y lento trabajo con un final ilimitado.
¿Se puede saber si las perdices son híbridas? Pues claro que sí, pero se deben tener en cuenta:
a)Las limitaciones de la muestra que se examina. No se puede analizar toda la granja ni todas las generaciones durante todos los meses o años.
b) El presupuesto que se quiere invertir para afinar la respuesta. Cada técnica y cada tamaño de muestra tienen un coste diferente.
c) Las limitaciones de las herramientas moleculares disponibles por los técnicos en sus laboratorios. Es importante tener en cuenta que ningún método existente hasta la fecha es exacto al cien por cien.
¿Se puede saber qué método es el mejor?Si un productor quiere saber qué método debe aplicar para conocer si tiene híbridos o no en su granja, debe fiarse de los científicos con los que contacte y dejar que ellos hagan su trabajo. En las jornadas se ha demostrado que existen muchísimos métodos ampliamente aceptados por la comunidad científica internacional, pero cada investigador concreto tiene sus preferencias. Esto es lógico, y ocurre lo mismo con la informática, electrónica y con tantos otros productos del mercado. Todos funcionan, cada uno tiene sus prestaciones y cada individuo tiene sus preferencias.
Existen libros de genética en donde sólo hablan de las diferentes técnicas moleculares, sus costes y sus beneficios. También se puede comprobar al examinar bases de datos bibliográficas que hoy día existen miles de trabajos sobre híbridos que han pasado por tribunales antes de ser publicados y que emplean técnicas distintas. Algunos utilizan técnicas modernas que se han puesto de moda y son más caras, mientras que otros siguen utilizando las técnicas antiguas más baratas, y todas funcionan. Como se acepta la existencia de una gran diversidad de técnicas y se potencia el continuo desarrollo de otras nuevas, no parece muy probable que un tribunal internacional pudiera ponerse de acuerdo para recomendar la técnica más adecuada para examinar los híbridos de perdiz en nuestro país.
¿Quién certifica los análisis genéticos?
Desde mi punto de vista, esto es algo que podría hacer cualquier laboratorio de genética reconocido del país, tanto si es de la universidad, del CSIC o de la empresa privada. Se supone que los laboratorios consolidados ya pasan por sus evaluaciones de control científico-técnico, y no necesitan que ningún otro organismo ponga en duda la profesionalidad de su trabajo. Por tanto, los cazadores y productores podrían contactar con cualquier laboratorio de su confianza, solicitar los análisis que deseen, negociar el precio y exigir un “certificado” en donde quede constancia de los análisis realizados y los métodos genéticos empleados.
Este informe debería ser válido para las administraciones o cualquiera que lo requiera. Cuando yo he necesitado analizar las causas de mortalidad de algunas perdices, he acudido a los laboratorios de patología animal de la Universidad de Barcelona o del CESAC, y me han elaborado un informe completo firmado y sellado, que supongo que podría utilizar ante la administración en caso de que fuera necesario.
Las Jornadas de Zaragoza han sido muy interesantes desde diversos puntos de vista científico, pero si lo que acabo de comentar es coherente, quizá ya no sean necesarias más reuniones para que los cazadores y productores sepan a dónde dirigirse. Ya saben que en la Universidad de Zaragoza y en el IREC cuentan con unos laboratorios estupendos de genética en donde además poseen sobrada experiencia con la perdiz roja. Pero además existen otros muchos laboratorios de genética en todo el territorio nacional, a los que también podrían acudir. Y por si fuera poco, ahora también conocen a los equipos de investigación ingleses, franceses, portugueses, italianos y americanos que acudieron a las jornadas.