Monterías y batidas
Última actualización 01/01/2006@00:00:00 GMT+1
Como era de esperar los efectos de la sequía se han hecho patentes en nuestras manchas. Ya llueve, sí, pero sus consecuencias se están viendo en las monterías en forma de cochinos demasiados jóvenes y venados con trofeos de escasa calidad. No obstante y por fortuna, existen excepciones dignas de reseñar en las que se nota que la buena gestión y el buen hacer de los propietarios, guardas y organizadores han paliado los efectos de la falta de agua y comida por lo que los resultados parecen ser tan buenos como en otras temporadas.
Sí, ya comenzó esta temporada marcada, cómo no, por el fantasma de la sequía. Por un lado estábamos pendientes de la llegada de las lluvias, que por fin llegaron y aliviaron un poco el campo, porque cazar con tanta sequedad no es bueno. Los perros no trabajan bien, se agotan enseguida y el resultado que se puede obtener de una mancha puede ser muy malo. Y eso es desperdiciar el trabajo de mucho tiempo de cuidar, vigilar y procurar que no les falte nada.
Por otro lado estábamos deseosos de empezar la temporada para saber, de forma fehaciente, cómo había afectado esta sequía a nuestros cochinos y venados, si es que les había afectado en algo. Por ello, he esperado un tiempo antes de hablar con alguien que sabe muy bien como rinde la montería porque la trabaja desde dentro: un excelente rehalero. Así que me puse en contacto con mi amigo Narci para que me contara como había visto el comienzo de la temporada. A él desde luego no le ha gustado demasiado y dice que se han topado con “muchos cochinos pequeños, demasiado jóvenes, lo que no es normal a estas alturas de la temporada”. Seguramente, me dice, “han empezado a criar muy tarde, fuera de su época normal, debido a la sequía”. Por otro lado me cuenta que no ha visto mucha calidad en los venados, que “se han venido abajo y los trofeos de la mayoría que veo en el monte son regulares”. Pero aún le preocupa más qué va a pasar en la temporada que venga después de ésta, ya que los trofeos serán, seguramente, peores.
No obstante hemos estado en alguna que otra montería y tenemos noticias de otras que cumplieron muy bien, caso de Las Cañadas y Rento Cañadilla.
Así, tras unas lluvias torrenciales y con miedo a mojarnos estuvimos en la montería de El Coto el pasado 22 de octubre. Fue de gran agrado ver a primera hora de la mañana que salía el sol. Tras sortear todos los puestos nos dispusimos a partir hacia la mancha y nada más colocarnos ya se oyeron bastantes tiros.
Los perreros trabajaron estupendamente y alguno de los monteros recordarán esta montería durante toda su vida, como por ejemplo Rafael Gumiel que abatió dos venados, dos jabalíes –de los que uno es medalla de oro– y un zorro. El puesto nueve del Arroyo de la Vid tiro más de cinco venados y tres guarros, quedándose con uno de cada, el once de la misma armada tiro más de sesenta tiros, y cobró dos venados, un muflón y dos jabalíes. Saúl hijo hizo un buen día matando dos venados muy bonitos y por último cabe destacar la buena calidad de los trofeos de gamo abatidos por Alfonso Tomás, por el montero del puesto número cinco de majaillas y por el del número dos de El Corral.
Fue un día estupendo para todos, puesto que nadie se quedo sin tirar, pero eso sí, abundaron los variados motivos y excusas de premio de por qué no mataron.
Desde de aquí queremos dar la enhorabuena a las rehalas, al catering ,que estuvo divino, y a la rápida labor de todos los trabajadores que hicieron estupendamente.
La segunda montería en la que estuvimos fue a primeros de noviembre en Toledo, en Los Alares, una finca de José Gallego a la que se le monteó la mancha de Las Cañaillas. Por cierto, el desayuno y la comida la hicimos en el nuevo local adecentado de nuestro amigo Carmelo, aunque lo tienen sin terminar, servidos por Tomás y Jesús, dos oriundos de Almuradiel que cada día se superan. El menú consistió en migas con huevo para el desayuno y callos con garbanzos para la comida.
El sorteo fue bastante rápido, tras el rezo de la Salve Montera, y la cosa no tendría nada de noticiable si no fuera porque Chema nos sacó un euro a cada uno a cambio de la pulserita verde en defensa de la caza y un folleto de la Oficina Nacional de la Caza que trata del comportamiento y seguridad en la práctica de la caza y un boletín de inscripción para dicha asociación.
La mancha se cazó con veinte rehalas al choque, diez por cada lado. Allí vimos a nuestros amigos Narci e Ivan, de Madrid; a Julián, de Ávila; a Sergio, de Robledillo del Mazo y a la rehala de Ramón Enrique de Luna que, curiosamente y cosa muy extraña en él, no se presento a la cacería. Comentar además que los perros no dieron abasto con tanta cierva que había en la mancha.
Antes de la suelta se empezaron a oír los tiros, claro que se permitió abatir tres ciervas por puesto, y curiosamente alguien metió la pata porque, mira que es difícil ¡confundir una cierva con una corza!
En la armada de La Laguna se divirtieron bastante, sobre todo el puesto cinco, ocupado por Mario Barquero que se quedó con un guarro tremendo, dos más pequeños y dos ciervas; a su lado, en el cuatro, Mariano Rodríguez pudo haber hecho un estropicio: mató tres guarros y falló otros cuántos más. Pero destacaremos también a Paco Peragón, que en el tres de la armada de Las Mesillas se quedó con dos jabalíes y un venado. Y a Ángel López, que en esa misma armada, en el puesto seis se hizo con tres guarros.
La única pega que pondría a esta montería es que, a pesar de que lo que se cazó estaba muy lejos de Los Alares, se tardó mucho en bajar las reses, con lo que llegamos tarde a casa.