Perros de caza
Última actualización 01/01/2006@00:00:00 GMT+1
Estos días no se hace más que hablar de la gripe aviar. Entre los cazadores existe la duda de si se puede contraer la enfermedad al manipular aves abatidas durante la caza, especialmente las migratorias. También nos preguntan si los perros pueden contraer la enfermedad al cobrar estas piezas, y si a la vez pueden trasmitir la enfermedad a sus dueños. Vamos a contestar estas preguntas.
La gripe aviar –o influenza aviar, que es como técnicamente se denomina– es una enfermedad provocada por un virus que afecta exclusivamente a las aves. Existen aves más propensas a padecerla, como los pollos o los pavos, y otras más resistentes a ella como las anátidas –patos y gansos– o las aves marinas. Estos últimos pueden convertirse en lo que se llaman reservorios, es decir animales que llevan y trasmiten la enfermedad, pero que no la padecen.
Existen otras especies que también sufren la gripe o influenza, como son el cerdo, el caballo o los seres humanos. Cada especie tiene su grupo de virus adaptados a ellos, es decir existe el virus de la gripe o influenza porcina, de la gripe o influenza equina, y por supuesto, de la gripe humana. Como vemos son virus distintos, pero con bastante similitud entre unos y otros. Por ello, en determinadas circunstancias, por ejemplo cuando existe una convivencia muy estrecha, falta de higiene o un virus se vuelve muy virulento, el virus puede saltar de una especie a otra.
A esto hay que añadir que los virus son microorganismos muy sencillos, tan sencillos que no disponen de ADN, es decir, de código genético propio para reproducirse. Por ello, lo que hacen es introducirse en el interior de las células del organismo que invade para utilizar su ADN para poder multiplicarse. Si en esta situación es infectado por dos tipos de virus distintos, éstos pueden recombinarse y producir un nuevo tipo de virus muy patógeno. Es decir, y por poner un ejemplo, si una persona infectada de virus de la gripe humana se pone a manejar en condiciones de poca higiene aves infectadas por la gripe aviar, cabe la posibilidad de que lleguen los virus de una y otra especie a mezclarse en el interior de la célula infectada y compartir el ADN, y crear un nuevo virus adaptado a las personas y mucho más virulento.
Perros y gripe aviar
Estos saltos de una especie a otra, o esta recombinación genética para adaptarse de una especie a otra, sólo se puede producir de una especie a otra especie que sean susceptibles a la gripe, nunca a especies que no lo son. En los carnívoros –perros y gatos– no se ha descrito la gripe o influenza, por lo que no son susceptibles a ella. Por lo tanto los perros de caza no pueden contraer ni transmitir la gripe aviar.
Por supuesto, tampoco existe la posibilidad en ellos de la recombinación del virus. Por tanto, en el supuesto caso que llegase la gripe aviar del Sudeste Asiático a Europa, y en el caso de que se diagnosticase el virus en la fauna salvaje, los perros de caza no pueden sufrir la enfermedad ni tampoco trasmitirla.
Mi perro estornuda y moquea
Los perros, como los humanos, pueden padecer una serie de enfermedades respiratorias similares a un catarro, y que nos puede llevar a pensar que tiene una gripe, pero como he dicho antes, esto no es así.
La enfermedad respiratoria más frecuente en el perro es la laringe-traqueítis, o más comúnmente llamada la “tos de las perreras”. Está provocada por un virus al que suelen asociarse bacterias respiratorias que complican el cuadro. Provoca sobre todo una tos seca e improductiva, en algunos animales se complica y pueden tener fiebre, inapetencia y estar tristes. Es altamente contagiosa por contacto directo con las secreciones respiratorias y se transmite rápidamente de un perro a otro. De ahí su nombre, pues cuando entra en una perrera se trasmite a la mayoría de los ejemplares del lugar en poco tiempo.
Es una enfermedad benigna, y la mayoría de los ejemplares curan por sí mismos en unos días. Conviene vigilar a los animales jóvenes y ancianos, así como a aquéllos en los que se presente cualquier cuadro de complicaciones, pero generalmente la evolución es favorable.
Las neumonías
Menos frecuentes, aunque también las vemos, son las neumonías. Éstas son causadas por infecciones localizadas en el parénquima pulmonar. Pueden pasar más desapercibidas que la tos de la perrera, ya que muchos animales no presentan una sintomatología muy evidente. El cuadro suele ser inapetencia, letárgica, fiebre, disnea y no admite el ejercicio, se ahogan. El diagnóstico clínico se realiza a través de la auscultación y las radiografías de pulmón. Todas las neumonías deben ser tratadas con antibióticos durante el tiempo necesario para su curación y con supervisión veterinaria. El reposo es también muy importante.
Por último, hay una enfermedad muy importante con síntomas respiratorios, del cual toma su nombre: el moquillo. Ésta es una enfermedad provocada por un virus que afecta al sistema nervioso y causa ticks, parálisis o ataques. Pero como su periodo de incubación puede ser bastante largo, durante este tiempo bajan las defensas del paciente y otras enfermedades secundarias actúan, como las respiratorias, provocando abundantes secreciones mucopurulentas nasales, de lo cual toma su nombre.
Es una enfermedad muy grave, ya que poco podemos hacer los veterinarios una vez que se presenta, pero en cambio tiene una muy buena prevención con las vacunas, gracias a las cuales cada vez es menos frecuente.
Como vemos, los perros pueden padecer cuadros clínicos similares a una gripe o a un catarro, pero todos son bien conocidos y provocados por agentes diferentes al los de la influenza o gripe. Por lo tanto, ante estos síntomas es prudente asistir al veterinario, pero nunca temiendo que puede padecer una gripe, y que además nos puede contagiar.