Nuevo Christensen Arms Carbon Custom
Última actualización 01/02/2006@00:00:00 GMT+1
Extrema precisión y ligereza son las dos características que distinguen a este nuevo rifle que acaba de introducir en el mercado español Excopesa. Es el Carbon Custom, una “customización” de altísima calidad realizada en carbono y titanio.
Pese a que hasta la fecha no se ha comercializado en España, puede que les resulte algo familiar el diseño del nuevo rifle que les presentamos hoy. Eso se debe a que el cajón de mecanismos y su cerrojo son los del Remington 700 Titanium, aunque “customizados” o modificados para conseguir, por ejemplo, una extracción más positiva en el caso del cerrojo –pues tiene la uña extractora más larga y robusta– y que se le pueda acoplar un cargador desmontable que almacena los cartuchos en una sola fila, lo que asegura una alimentación más directa y segura.
El cañón de carbono de Christensen Arms
El cañón sí que no se le parece a nada conocido. Se trata de un diseño de la firma Christensen Arms, empresa norteamericana que fabrica rifles y cañones mediante procesos únicos de fabricación en los que utiliza carbono tanto en los cañones como para fabricar las cajas. Concretamente el cañón “de carbono” es un invento de Roland Christensen y Evan Mitchell que data de 1995. Consiste en recubrir tubos de acero inoxidable de carbono mediante una técnica que permite fabricar cañones más robustos y ligeros, así como más largos sin que el arma pese más de lo razonable. Para optimizar la precisión y aminorar el retroceso, en los modelos más ligeros y potentes los cañones de carbono se terminan con un freno de boca muy eficaz, que en el caso del modelo Carbon Custom, es desmontable y de titanio, a juego con el armazón.
La fábrica Christensen Arms está en la localidad norteamericana de Fayette (Utah), pero la empresa cuenta con una delegación europea en Ginebra (Suiza) y es Excopesa la firma española que comercializa sus armas en nuestro país.
Preciso y muy ligero
La caja del modelo Carbon Custom es del mismo material que el revestimiento del cañón, es decir, de carbono. Posee empuñadura de pistola y una gruesa cantonera de goma, que también contribuye a amortiguar el retroceso. Además, el mecanismo y el cañón están asentados sobre resina de fibra de vidrio que impide que se modifique el punto de impacto ni en frío (por el clima) ni en caliente (al calentarse el arma después de hacer varios disparos).
Pues bien, gracias al uso de titanio, carbono y al uso de otros materiales ligeros allí donde no es necesario utilizar el acero, y también al de piezas de acero aligeradas –como el cerrojo, pues se le ha retirado material a su cuerpo y de la palanca y la bola es hueca–, los rifles Christensen Armas Custom Carbon pesan entre 2,4 y 2,8 kilogramos, dependiendo del calibre. Concretamente en calibre .30-378 Weatherby Magnum, con cañón de 65 cm., pesa algo menos de 2,8 kilogramos. De hecho, la primera vez que lo sostienes y encaras dudas de que el arma pueda tener un retroceso aceptable con cartuchos potentes, no digamos en .30-378 Wea. Magnum, pues este calibre fue diseñado expresamente para el tiro de precisión (benchrest) sobre blancos colocados a 1.000 yardas, a partir de una vaina del .378 Weatherby Magnum, y su proyectil de 165 grains desarrolla ¡1.067 metros por segundo en boca de fuego y supera los 6.000 julios de energía|. Un .30-06 no supera los 4.000 julios con pryectil de 180 grains.
Pruebas
Fueron de dos tipos: unas encaminadas a comprobar la precisión del arma y otras a evaluar su retroceso, aunque lo primero fue montarle al arma un visor Zeiss Conquest 3,5-10 x 44, pues venía sin visor, y colimarlo. Luego se puso en tiro con Ballistic Tip de 165 grains, no sin cierto miedo en el primer disparo, pues aún con visor el arma parece demasiado ligera.
Sin embargo, como el retroceso, lejos de parecerme desagradable, resultó inferior al de un .30-06, hice la prueba de retirar el visor y disparar un tiro que igualmente no lo notó el hombro, aunque sí de nuevo mi oído pues el “zambombazo” es digno de escuchar. Lo siguiente fue retirar el freno de boca y, también sin visor, disparar otro tiro para ver qué pasaba, no sin antes encomendar mi hombro a Winchester, Remington, Browning..., pero tampoco pasó nada más que noté un retroceso, que si bien fue mucho mayor, me pareció inferior al de mi .338 Win. Mag. con bala de 200 grains.
Luego volví a colocar el visor y obtuve la agrupación a 100 metros que aparece en la foto. Por falta de munición no pude terminar de centrar la mira, pero aunque ligeramente desplazada es espectacular y está completamente de acuerdo con lo que indica el fabricante: que este arma consigue agrupaciones inferiores a 1,5 cm. con cartuchos comerciales.
Conclusiones
Pese al freno de boca, la verdad no me explico por qué un arma tan potente tiene tan poco retroceso con y sin este accesorio, y habla muy bien del resto de su equilibrado diseño que, sin duda, influye también en este aspecto. El hecho de que no sea molesto su retroceso y que, por otro lado, su cerrojo esté muy bien acodado y permita recargar muy rápido, hacen posible que pueda utilizarse también para cazar en movimiento. Digo también porque su verdadera utilidad es la caza a muy larga distancia en montaña donde portarlo tiene que ser un placer y, por su precisión, extremadamente eficaz.