Con el pasaporte en el morral
Última actualización 01/02/2006@00:00:00 GMT+1
Lo que pase, se comente o suceda en la Convención del Safari Club Internacional (SCI), en Estados Unidos, será la base en que se va a desarrollar la caza internacional en 2006
Hemos cambiado de año, nada menos que 2006 desde que empezaron a contarlos por última vez. Los años pasan muy deprisa, pero también las cosas de la caza pasan con mucha velocidad y vas renovando el pasaporte cada dos años porque lo tienes lleno de sellos y visados. Deberían de hacer un pasaporte modelo king size para viajeros de sitios raros ya que cada visita significa anular al menos una página del documento, pero seguro que nadie me secunda en esta idea.
En 2006 empezaré a quedarme sin hojas libres del pasaporte en la obligada visita a la Convención del Safari Club Internacional, en Reno (Nevada, USA). Cuando en el mundo mandaban los ingleses supongo que los mentideros de la caza serían los de la city de Londres. Allí circularían las noticias sobre las novedades de los tigres en La India o de los grandes elefantes en Kenia, y los aficionados a la caza lo comentarían en la tienda de John Rigby, en la de Holland & Holland o en el taller de taxidermia de Rowland Ward.
Inglaterra perdió su Imperio, y sus cazadores dejaron de viajar y ahora se contentan con las grousses, los faisanes y algunos corzos, porque salir de sus islas para cazar en otros continentes lo hacen muy poco. Yo tengo la teoría de que muchos de los cazadores británicos eran escoceses, y acudían gratis a los cazaderos asiáticos y africanos, y como ahora tienen que apoquinar una pasta, prefieren beberse un culín de wiskhy en el pub, que les sale mucho más barato, ya que es de sobra conocido su fama de ser muy rácanos.
Ahora el Imperio se ha cambiado de orilla y se encuentra en Norteamérica. No podemos decir que por descendientes de ingleses sólo, ya que los apellidos italianos, alemanes y la ingente colonización de hispanos, son legión. El mentidero ha cambiado de lugar y las últimas novedades, chismorreos y expectativas nos llegan desde allí.
Acaso dos docenas de españoles nos trasladaremos a la Convención del Safari Club Internacional (SCI) para tomar el pulso actualizado de la caza en el mundo. Lo que allí pase, se comente o suceda, será la base en que se va a desarrollar la caza internacional en 2006.
Porque aunque España sea un peso pesado en la caza internacional, comparándonos con los Estados Unidos somos apenas un peso ultraligero. Si fuéramos menos autonomistas, independientes y guerrilleros podríamos crear el segundo foro de la caza del mundo en España, y por supuesto el primero de Europa, pero los tiros y las trayectorias no van a por esa pieza, y no veo en un futuro cercano ningún organismo, organización de cazadores o iniciativa colectiva que pueda acometer esa empresa, que si hace unos pocos años era más que viable, ahora se me antoja imposible por lo enfrentado de las posturas.
Pero no está de más recordar, de vez en cuando, que en España se necesita una convención de caza única y plural, no porque el sector de los que venden u organicen lo demanden, es que nos lo están pidiendo a gritos los cazadores. Hasta que pueda llegar ese día, nos veremos abocados a acudir a América todos los años para ver qué se cocina en la olla de la caza internacional, con el resultado de que, aunque no nos guste, nos veremos obligados a comer del guiso.