Armas y Municiones
Equipo clásico y moderno para cazar en batida
Última actualización 01/03/2006@00:00:00 GMT+1
Debido a la expansión de las poblaciones de jabalí, éste se puede cazar actualmente en prácticamente toda España, particularmente en muchas zonas donde hace pocos años no era frecuente verlo. Por ello, pueblos con cotos tradicionalmente de caza menor organizan hoy batidas para controlarlo y personas que normalmente han practicado toda su vida la caza menor acuden a ellas, normalmente, con muchas dudas sobre el tipo de rifle y munición que conviene utilizar. Sobre este tema vamos a hablar hoy apoyándonos en ejemplos de armas y calibres clásicos y modernos.
El mercado evoluciona tan rápido que no paran de aparecer nuevas armas, lo que es un problema añadido para las personas que se inician o para aquéllas que desean cambiar de calibre o de arma.
En el caso de pretender cazar de forma asidua el jabalí en batida, a mi modo de ver la única elección correcta es el rifle, con el que la escopeta por lo general nunca podrá competir. Ciertamente una escopeta de caza menor del calibre 12 –incluso una del 20– con cañón o cañones para perdigones puede en teoría perfectamente matar un jabalí a bastantes metros de distancia. El problema es que su alcance real es muy limitado porque al carecer de alza o mira trasera y ser su cañón o cañones lisos, es difícil acertar a poco más de 25 metros.
Si nos compramos un cañón especial con miras para disparar balas, o una escopeta especialmente diseñada para caza mayor provista de cañón rayado, incrementaremos notablemente sus posibilidades de precisión. Ahora la cuestión es plantearse si merece la pena hacer esto o, puestos a comprar algo, nos compramos un rifle. Tengamos en cuenta que hay rifles tan baratos o más que lo que puede costar una escopeta especial para caza mayor. Por ejemplo: Una semiautomática Remington Sportsman con cañón estriado cuesta más de 1.100 euros y un rifle Remington semiautomático 7400 no llega a los 860 euros. Incluso las escopetas de corredera con cañón rayado, que son normalmente más baratas que las semiautomáticas, tienen precios similares o mayores que muchos rifles de repetición por cerrojo o por palanca, con los que ni por asomo pueden competir ni en precisión ni en potencia. Es más, existen rifles en el mercado de segunda mano, e incluso nuevos, con los que se pueden conseguir mejores resultados que con cualquier escopeta y cuestan menos o poco menos que algunos cañones para bala.
Por todo ello, yo sólo recomiendo el uso de la escopeta cuando medien otras razones, como carecer de licencia de armas de rifle, no querer comprar una de estas armas porque pueda parecernos engorroso el hecho de tener que adquirir también un armero homologado –que tampoco es excusa económica porque los que tienen capacidad para 4-5 armas valen “cuatro duros”–, etcétera.
Rifles semiautomáticos
Yo no sé por qué no tengo un semiautomático, ya que siempre lo he considerado como el más eficaz para practicar la caza mayor en movimiento. Bueno, la verdad es que primero me parecían armas demasiado pesadas y feas, pero aparecieron las versiones ligeras que poco a poco comenzaron también a estilizarse y hacerse más elegantes y ergonómicas. Por otro lado, en los últimos años se han comercializado rifles cuya línea ya incluso me gusta, como el Browning Evolve, los Benelli Argo o las diferentes versiones de Browning Long y Short Track. Igualmente Sauer y Winchester han anunciado para este año un semiautomático de nuevo diseño y Remington también presentará novedades en este campo.
Si a esto le añadimos que el grado de fiabilidad, estabilidad y de prestaciones que han alcanzado estas armas es altísimo, puesto que se ofrecen una amplia variedad de calibres para rifles de cerrojo magnum y estándar, a mí al menos no me quedan excusas salvo que siempre he utilizado rifles de cerrojo.
Eso sí, un arma de estas características debe compaginarse muy bien con el calibre y el visor utilizado, de modo que cuando disparemos un tiro podamos, si necesitamos hacerlo, repetir el segundo y el tercero más rápido que utilizando un rifle de repetición. Y es que si uno no consigue disparar con precisión más rápido de lo que lo lograría con otro de repetición, el segundo o tercer cartucho no vale para nada. Esto depende de cada persona, pero en general manejar bien un rifle semiautomático más potente de un 7 mm. Remington Magnum ya es difícil y la mayor potencia que utilicemos sirve de poco.
Por ejemplo, con un rifle de cerrojo, incluso potente como un calibre .338 Win. Magnum, provisto visor de batida 1,1-4x24 en 1,1 aumentos, que tiene un campo de visión de 36 metros a los 100, cualquier cazador entrenado sería capaz de dispararle un tiro a un jabalí que cruzara un cortadero de unos 15 metros de ancho a unos 20 metros del puesto, antes de esconderse en el monte. Dos sería difícil, ya que aunque le disparara el primer tiro antes de ocultarse, no tendría tiempo para recargar y volver a disparar apuntando de nuevo. Pues bien, con un semiautomático del .30-06 y el mismo visor sería capaz de dispararle bien al menos dos veces, puesto que este cartucho apenas tiene retroceso en un rifle semiautomático, pero yo al menos sería incapaz de hacer lo mismo con un semiautomático del .300 Winchester Magnum o más potente, debido a que al tiro el retroceso no me permitiría rehacer la puntería.
Por cierto, si deseamos utilizar un cartucho magnum, conviene apuntar que los modernos magnum cortos son también una buena opción a tener en cuenta en estos rifles. Hay que precisar que muchas personas creen que son menos potentes que la cartuchería con vaina larga del mismo calibre, quizás porque ven que el cartucho es más pequeño, pero no es así. Por ejemplo, un .300 WSM desarrolla, utilizando el mismo peso de proyectil, una velocidad muy similar –ligeramente superior incluso– que la del .300 Winchester Magnum. Sí sucede que en algunas armas bien equilibradas su retroceso es un poco menos violento ya que la vaina y el tipo de pólvora utilizada es diferente.
Miras ópticas
Ya que ha salido el tema de las miras lo continuamos antes de proseguir con las armas, porque con un visor, aunque no tenga aumentos, se consigue en esta modalidad de caza mejores resultados que sin visor. Básicamente se pueden utilizar tres tipos de miras: las de punto rojo, las holográficas y las convencionales. La última novedad llegada a España en materia de miras de batida no es una mira propiamente dicha, sino un sistema de montaje denominado El Infalible: permite visores de punto rojo sin aumentos de pequeño tamaño en el punto de mira, y que presenta la ventaja sobre el sistema de fijación clásica –sobre el cajón de mecanismos o cañón– que el tirador consigue una puntería más intuitiva y con mejor campo de visión.
Pero independientemente de donde se monten, la mayor ventaja que tienen estos visores es que, te caiga en el hombro el rifle como te caiga al encarar, el tiro va donde apuntas, ya que están libres de error de paralaje.
Dicho esto, también hay que decir que con un visor clásico de batida tipo 1-4x –bien montado, de manera que al encarar veamos todo el campo de visión y la retícula bien centrada– en 1x se obtienen las mismas ventajas que con los sin aumentos, permitiendo incluso el tiro con los dos ojos abiertos, y además disponemos de tres aumentos extra que, llegado el caso, facilitarán enormemente el tener que realizar lejos un tiro, ya sea parado o en movimiento. Este tipo de visores, además, son más pesados, lo que es otra ventaja añadida si el rifle dispara un cartucho potente. Si el visor posee una unidad de iluminación de la retícula para día, mejor aún.
Un tercer tipo de mira de batida son las holográficas, cuya retícula es virtual, proyectada. Como los de punto rojo carecen de aumentos, pero presenta la ventaja de que la referencia de puntería siempre se ve del mismo tamaño aunque aumente la distancia. Como consecuencia, estas miras permiten apuntar a distancias mayores y de forma más precisa que con las de punto rojo porque la referencia de puntería no tapa el blanco.
Rifles de repetición manual
En nuestro país prácticamente casi sólo se utilizan rifles de palanca y, sobre todo, de cerrojo. De todos modos, aunque los de corredera no sean populares, lo cierto es que son válidos y quienes se acostumbran a su uso llegan a tirar muy rápido. No obstante, para cazar en batida, si les digo la verdad, entre un arma de corredera y otra de palanca, yo también prefiero las de palanca porque me gustan más su línea, son muy manejables, poco pesadas y, como no se tira lejos, sus balas chatas, sobre todo si son de grueso calibre, resultan muy efectivas. Con un rifle de palanca del calibre .44 Magnum ya se obtienen buenos resultados, pero mucho mejor es utilizar el .444 Marlin o calibres más potentes, siempre que el retroceso no se convierta en un problema a la hora de repetir los tiros. Hoy día se fabrican rifles que disparan cartuchos muy potentes para armas palanca, que incluso llevan freno de boca, como el Winchester Timber, que se ofrece incluso en el nuevo calibre .450 Marlin. Ejemplo de fabricantes de armas de este tipo de gran calidad son Winchester y Marlin, con diseños más o menos clásicos. Además, Browning hace modelos que se comercializan en España capaces de disparar cartuchos de rifles de cerrojo –modelos BLR, disponibles incluso en calibres magnum–.
En caso de desear emplear un rifle de cerrojo y calibre magnum, la opción magnum corto en un modelo expresamente diseñado para esta cartuchería es una buena idea porque al ser más corto el cerrojo, el rifle resulta más manejable. En este caso, es preferible emplear un .300 corto a otro calibre magnum corto menos potente, pues la diferencia en retroceso no es tan elevada en comparación con lo que se gana en poder de parada. Además, cuanto más pequeño y veloz es un calibre, más problemas de desvío del proyectil con el matorral podemos tener. Igual podemos decir de los magnum de vaina larga, aunque éstos siempre serán menos manejables, sobre todo si utiliza cañón de 66 centímetros. Creo que en batida no deberían emplearse cañones más largos de 61centímetros.
También es una excelente opción los rifles de calibres estándar que disparen cartuchos de igual o superior calibre y potencia que el .30-06. Por supuesto, con algunos calibres menores, por ejemplo un 7x64, se puede cazar en batida pero no se obtiene ventaja alguna, y sí en cambio un poder de parada muy inferior.
Rifles express
Otra opción es un rifle express de calibre igual o más potente que el 8x57JR), como el moderno .30 R Blaser o el veterano y popular 9,3x74R, que es una munición ligeramente menos potente que la de cerrojo calibre 9,3x62, y que utilizándola con los pesos de bala más ligeros proporciona muy buenos resultados.
La verdad es que el express no tiene mucho que hacer frente a los demás tipos de rifle en la caza en batida en precisión ni en capacidad de carga, ni tampoco en velocidad de fuego si lo comparamos con un semiautomático. Eso sin contar que tampoco puede competir en precio si el arma está construida por métodos artesanales. No obstante, a quienes les gusta cazar con express pero no desean gastarse una fortuna, hoy pueden optar por muchas armas fabricadas mediante procesos modernos que dan buenos resultados teniendo en cuenta lo que cuestan. Son generalmente de cañones superpuestos, pero también los hay yuxtapuestos. Como ejemplo de modelo económico de express superpuesto podríamos citar al nuevo y manejable express Fabarm Asper, con madera con acabado Triwood y de titanio, cuya longitud total con cañones de 56 centímetros es de 98 centímetros. Lo comercializa Ardesa y pronto le dedicaremos un banco de pruebas en calibre 9,3x74R.
En modelos yuxtapuestos económicos, y también recién llegado a nuestro mercado, destaca el express Spartan by Remington, que comercializa Borchers, S.A. Se trata del modelo SPR 22, que se comercializa en calibre .30-06 sin expulsores, con doble disparador, cañones de acero pavonado y madera de nogal. Su precio es de unos 860 euros, aproximadamente.