Reportajes
Monterías y batidas
Última actualización 01/03/2006@00:00:00 GMT+1
El venado primero padeció la sequía y después tuvo que soportar la falta de comida debido a las heladas, por lo que su trofeo sigue teniendo muy poco interés, todo lo contrario del resistente jabalí. En plena recta final de la temporada, los guarros siguen siendo el centro de atención de la temporada montera. Mantienen viva la emoción tanto por su densidad como por la calidad. Además, este mes, las expectativas de vivir mejores y más emocionantes lances son mayores al estar más concentrados en determinadas manchas.
Venados con trofeos tan débiles y de tan mala calidad que “hacía más de 20 años que no se veían”, en palabras textuales de un veterano montero, resumen una temporada que primero comenzó marcada por la sequía y después por las heladas que terminaron con el poco alimento que quedaba.
No ha sucedido así, por fortuna, con el jabalí, abundante en muchas zonas, razón por lo que para muchos monteros que cazan en fincas abiertas o bien en las que el venado no se cuida tanto, la sequía no ha supuesto mucho problema. Y es que en estas manchas no ha disminuido el jabalí y normalmente la calidad de los venados que se cazan no es muy alta, sino todo lo contrario. Y este año, aunque haya sido peor y menor la densidad, los venados que se han cazado seguían cumpliendo, como de costumbre, las expectativas de mala calidad. Sin embargo, en aquellas otras fincas que, celosamente guardadas, estaban sin cazarse años y en las que esta temporada se esperaban cobrar magníficos trofeos, el “chasco” ha sido monumental. Eso sí, en estas fincas cuidadas al menos los cupos se han hecho con facilidad, pues gracias a la alimentación natural la densidad de ejemplares, aunque sin grandes trofeos, se ha mantenido alta. Y por supuesto el jabalí también ha proporcionado en ellas muchas alegrías con ejemplares medallables, eso sin contar que en ciertas monterías muflones y gamos han contribuido a minimizar el problema.
Agradecido, no milagroso
Así ha sido por lo general desde que comenzó la temporada el mes de enero de 2006 en todas las manchas de la zona centro y sur de España y en bastantes más localizadas al norte. Hay que ver lo agradecida que es esta especie. Come de todo, resiste las peores condiciones climáticas, la cazamos por todas partes en esperas, en monterías y en batida. Incluso al salto mientras se practica la caza menor se cobran bastantes jabalíes y, lejos de disminuir, parece que cada día hay más y con trofeos de calidad. Hasta hay pueblos sin gran tradición en la caza mayor, porque en sus términos siempre han existido cotos de menor, que este año están salvando la temporada porque se caza en lugar de las perdices, especie que también han padecido mucho los efectos sequía.
Sí, el agradecido jabalí sigue estando ahí y salvo excepciones, se puede decir que sólo en determinadas regiones del norte se están cobrado menos ejemplares que en temporadas pasadas, al parecer debido a la excesiva presión cinegética. Y es que, aunque agradecido, todo tiene un límite y quizás debería hacernos reflexionar sobre lo que le está ocurriendo a algunas zonas del norte y replantearnos la forma de cazarlo no vaya a ser que también en el sur peninsular comience a acusarse el descenso de sus poblaciones.
Indeseables
Aunque el jabalí no sea milagroso lo cierto es que a veces también parezca que tiene alas. Por ejemplo, después de las judías, a quien escribe estas líneas le enseñaron hace un par de meses una finca llena rastros frescos –revolcones, huellas, restregones con pelos incluidos, comederos tomados, pelos...– y esa misma mañana entre 35 puestos no fuimos capaces de ver ni uno. El propietario de la finca estaba desolado y francamente no era para menos. Al parecer, también por chanteos, están desolados Juntas Monteras, quien los ha sufrido en Riaza, por citar otra finca con este problema.
En algunas abiertas el responsable es también el hombre, aunque por otras causas. Así, excursionistas diversos paseando a pie o en quads, motos todoterreno y en otras vehículos durante el puente de diciembre vaciaron La Alcaruela, mancha de la provincia de Guadalajara, según Producciones Cinegéticas, dando al traste con una montería en la que sólo se cobraron 6 jabalíes entre 39 puestos. La organización anunció repetirla, pero el daño ya es irreparable.
Y en febrero más
Como todos los años este mes promete ser excelente, una vez más con el jabalí como protagonista, especie en la que seguramente se conseguirán mejores resultados o por lo menos tan buenos como los de la temporada pasada. Además, en febrero los jabalíes se reagrupan mejor gracias a la comida y se organizan excelentes batidas por toda nuestra geografía.
El único pero es que a estas alturas las guarras pueden estar preñadas, por lo que habría que tenerlo en cuenta. Por lo demás, la diversión está asegurada.