Mi rincón
Última actualización 01/03/2006@00:00:00 GMT+1
En estos veinte años, he estado contándole a mi gente de TROFEO mi vida y milagros; les he hecho partícipes de mis opiniones; he gozado el primer placer de todo cazador que se precie: contar sus lances
Hacia 1985 escribí un par de relatos con la caza como fondo y fue un gran prosista, Juan Luis González-Ripoll quien me animó a completar una colección para la que, como es natural, no encontraba editor. Por fin, fue el Monte de Piedad de Córdoba, que ya adoptaba la imagen de Cajasur, el que lo incluyó en una colección de bolsillo que estaba iniciando. Hizo una edición de tres mil ejemplares, agotada hace ya muchos años. Desde entonces no he parado. Veinte años ya contando e ilustrando las cosas que me pasan en el campo, con mi gente y con mis perros, mis queridos podencos andaluces.
Algunas revistas de caza me pidieron colaboración y, enseguida, tuve una sección fija en TROFEO que se tituló “Montear en Córdoba”. Era el TROFEO que dirigía Pepe Medina, aquel gran prosista castellano. Y por allí andaban las firmas de Alfonso Urquijo, Miguel Delibes, Luis de Diego, Castroviejo, Javier Hidalgo, Paco León, Iñigo Laula (¿para cuando el Carlos III?), Trías de Bes, José Curt… ¡qué plantilla! Yo no sé si el cazador se da cuenta de lo que TROFEO ha supuesto para la cultura cinegética española. Me sentía feliz entre aquella gente.
Confeccionaba la revista por aquel entonces Mª Teresa Requeijo que, enseguida, me dijo que lo que yo tenía que hacer era irme a vivir a Madrid. Afortunadamente, ni se me pasó por la imaginación hacerle caso.
Después de aquel TROFEO que no llegaba a las setenta páginas –ni falta que le hacía–, vinieron otros tiempos y otros directores: Juan Delibes y José Ignacio Ñudi, mi actual y muy amado jefe. Y de aquellos formatos un tanto primitivos se pasó a la revista de páginas ventiladas y alegres, enriquecidas por las vivas creaciones de Pablo Capote.
Recuerdo que Juanjo Fernández me pidió reportajes para su revista. Hice algunos sobre personajes de la sierra cordobesa y, además, publicamos por entregas mi “Vocabulario de montería”. Y, cuando quiere puntualmente alguna colaboración, siempre le atiendo, dada nuestra ya vieja y entrañable amistad.
En estos veinte años, he estado contándole a mi gente de TROFEO mi vida y milagros; les he hecho partícipes de mis opiniones; he gozado el primer placer de todo cazador que se precie: contar sus lances. Cada vez que, mes a mes, he enviado mi colaboración a TROFEO, he tenido la sensación de estar hablando a alegres camaradas. Y la verdad es que lo he pasado divinamente todos estos largos años. Y los que quedan…