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Última actualización 01/04/2006@00:00:00 GMT+1
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Notabilísimo y excepcionalmente bien documentado libro sobre esa secreta trufa del robledal y el hayedo que algunos llaman la dama del bosque. Yo diría que “El crepúsculo de la becada” es un tratado gastronómico en el cual el entorno del manjar degustado juega un papel fundamental. Si comer con deleite puede llegar a ser un placer integral en el que disfruten casi todos los sentidos, ¿por qué no saber todo lo que podamos sobre aquello que estamos saboreando, esto es, sobre la becada?
Jaume Coll convoca para ello a sus amigos a un “simposio” –más bien a una cenota– en “Ca l’Énric”, un restaurante ubicado en el ampurdanés Vall de Bianya, donde la becada es objeto de un menú especial. Sopa, arroz con la picuda cabeza, muslos, pechugas y tripitas son objeto de un tratamiento culinario diferenciado. Desestructurada –que diría Ferrán Adriá– la chocha en la mesa, también van llegando a ella desde diferentes vértices los conocimientos de los distintos comensales: el ornitólogo, el cazador, el restaurador, el crítico gastronómico, el sumiller y el literato –evocando el curioso relato de Guy de Maupassant–.
La presentación es tan atractiva que la obra entra como si fuera una de aquellas películas francesas –“La grande bouffe”, “¿Pero quién mata a los grandes chefs?”– en las que lo gastronómico constituye el entorno para una trama más profunda. Y en este caso el fin justifica los medios, pues la bibliografía manejada es tan extensa como rara, aunque, como el buen vino, no provoca dolor de cabeza. Así que, ¿qué mejor crepúsculo para una pieza de caza que ser regiamente degustada en una mesa donde sus virtudes son tan apreciadas y comentadas?