Reportajes
Caza Internacional
Investigadores argentinos, ingleses, uruguayos y españoles intentan recuperar
el venado de las pampas y convertirlo en pieza de caza para asegurar su mantenimiento
Última actualización 01/04/2006@00:00:00 GMT+1
En Argentina, un grupo de investigadores intenta recuperar el venado de las pampas, un cérvido autóctono parecido al corzo que se encuentra en peligro de extinción. Pero el fin último del proyecto no es recuperar la especie y mantenerla entre algodones, sino convertirla en una apetecible pieza de caza, la mejor manera, según sus promotores, de asegurar su supervivencia en el tiempo. Una vez más, la mejor forma de conservar un recurso natural es obteniendo de él una ganancia material.
La caza deportiva, entendida como la explotación racional de unos recursos naturales renovables, es una actividad tradicional que bien regulada y gestionada no interfiere de forma negativa en los planes de mantenimiento de la diversidad biológica, genera beneficios económicos y empleo en el entorno rural y se muestra menos agresiva con el medio que la agricultura y la ganadería intensivas. Por ello, caza y conservación se consideran dos actividades complementarias que, además, interactúan de forma recíproca.
Es un hecho evidente que para cazar es preciso conservar, ya que lo contrario implicaría la desaparición de los recursos cinegéticos objeto de explotación. Tal desajuste puede producirse de forma directa, debido a una presión de caza abusiva, o indirectamente como consecuencia de la alteración de los hábitats y la simplificación de las comunidades donde se integran las especies de interés venatorio.
También es cierto que la caza constituye una valiosa herramienta de gestión al servicio de la conservación, si bien este planteamiento no es aceptado por determinados sectores sociales mientras que otros lo ponen en cuestión por falta de evidencias tangibles. Uno de los argumentos que con mayor frecuencia esgrimen los cazadores, en apoyo de su tesis, es que la red de espacios naturales protegidos está mayoritariamente constituida por antiguos vedados en excelente estado de conservación, y que los últimos reductos de especies ibéricas amenazadas, como el lince y el águila imperial, se encuentran en fincas privadas donde habitualmente se ha practicado y se sigue practicando la caza.
Sin embargo, hay otro argumento que cada vez cobra mayor importancia a nivel mundial, basado en el desarrollo de planes de conservación, recuperación o reintroducción de especies que pueden llegar a tener un valor cinegético añadido, aparte del interés intrínseco, científico y cultural, que posee cualquier población silvestre de fauna autóctona. En realidad no se trata de un planteamiento novedoso. De hecho, siguiendo esta estrategia se ha conseguido recuperar, por ejemplo, la mayor parte de nuestras especies de caza mayor y, a escala continental, se ha logrado frenar el declive e impedir la extinción de un buen número de grandes mamíferos africanos. Y es que, según reconoce Edward O. Wilson, la única vía para que la ética conservacionista funcione es ligarla a un razonamiento egoísta, ya que la gente conservará eficazmente los recursos naturales si obtiene de ellos una ganancia material.
Recuperar el venado de las pampas
Condicionar la explotación cinegética presente o futura de una especie al estado de conservación de sus poblaciones, a priori se perfila como un objetivo sensato, atractivo y realista.
Convencidos de ello, diez investigadores pertenecientes a cuatro países euroamericanos –España, Argentina, Inglaterra y Uruguay– constituimos en 2004 un grupo de trabajo financiado por la Fundación BBVA, con objeto de intentar recuperar al venado de las pampas en Argentina, considerado actualmente el mamífero más amenazado del país.
El proyecto, titulado “Recuperación y estrategia de reintroducción del venado de las pampas (Ozotoceros bezoarticus) en Argentina”, que desde hace algo más de un año venimos desarrollando en pro de la especie, tiene además una vertiente utilitaria de cara al futuro, que consiste en posibilitar su caza de forma racional y selectiva sin poner en riesgo la sostenibilidad de las poblaciones silvestres.
Esto sólo será viable si se consiguen alcanzar todas y cada una de las metas marcadas: expansión de su área de distribución, incremento demográfico anual de las poblaciones, buena condición física y estado sanitario de los ejemplares...
En peligro de extinción
Desde 1981, el venado de las pampas está incluido en las sucesivas listas rojas de mamíferos en peligro de extinción de la UICN y de Argentina. En este país ha sido declarado Monumento Natural en las provincias de Buenos Aires (Ley nº 11.689) y San Luís (Ley nº 4778/87). Esta categoría le otorga la máxima protección desde el punto de vista legal, quedando prohibida su caza, apropiación y comercialización de animales vivos, muertos y sus despojos.
Pero, hasta ahora, ni las medidas legales de protección establecidas ni los estudios biológicos y ecológicos realizados sobre la especie se han traducido en un programa efectivo de conservación. En San Luís fracasó una iniciativa que propugnaba la creación de un parque nacional de 10.000 ha.; en Corrientes, un proyecto de reintroducción de la especie y, a nivel nacional, varios intentos similares en territorios antiguamente ocupados. El coste de dichos planes, la situación económica del país y la falta de consenso entre los distintos actores implicados en la conservación del venado de las pampas han sido, hasta ahora, los principales obstáculos para la implementación de medidas efectivas de conservación, encaminadas fundamentalmente a la creación de reservas –parques na