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Patxi Garmendia Gerente de Perdices Altube

Última actualización 01/04/2006@00:00:00 GMT+1
Tras la polémica que ha generado su artículo “Mucho estudio y poca perdiz”, hemos querido conocer qué opina este veterano productor de perdices rojas sobre muchos asuntos de nuestra cinegética.
Patxi Garmendia, gerente de perdices Altube, lleva casi 30 años criando perdices rojas y hace tiempo que se convirtió, con dos millones y medio de ejemplares al año, en el mayor productor del mundo, y además con una importante diferencia: sus perdices no están pensadas para pasar de la granja a la mesa, sino al campo para convertirse en piezas de caza, lo que le obliga a producir una patirroja de la máxima calidad para que dé juego a los cazadores.

Pero como las perdices de granja no terminan de ser simpáticas para muchos cazadores, máxime cuando pueden llevar al campo enfermedades y genes más que dudosos, no se libra de estar casi siempre en el ojo del huracán, convirtiéndose muchas veces en blanco de todas las críticas que levantan estas patirrojas.

Harto quizá de tantas críticas, recientemente publicó un artículo en varias revistas especializadas, entre ellas TROFEO, en el que no dejó títere con cabeza. Precisamente el mes pasado publicamos la réplica de dos entidades aludidas directa o indirectamente, la Federación y Adecana. Ahora hemos querido entrevistarle para que aclare muchas cosas que se dicen de él y de las perdices de granja. No nos hemos mordido la lengua, y él tampoco.

No sé si es usted consciente de que se ha convertido, desde hace años, en el gran culpable de todos los males que se le achacan a la perdiz de granja.

No lo creo, hay más gente que me felicita. Lo que pasa es que los que critican hacen más ruido. Mi principal aval son esos clientes de toda la vida. No creo que sean tan tontos o tan ingenuos para seguir comprando nuestras perdices si de verdad fuesen tan malas.

¿Qué ha pretendido transmitir con ese artículo,
“Mucho estudio y poca perdiz”, que tanta polémica
ha levantado?
Las dos cosas son verdad. Éste ha sido un año de mucho estudio y poquísima perdiz, pero eso no quiere decir que esté en contra de los estudios, nada más lejos de la realidad, pues soy el primero que los hago. Estoy en contra de que cualquiera haga un estudio, saque unas conclusiones y las considere incuestionables. Ha habido muchos estudios sin ninguna credibilidad. Ahora están con lo de la genética. Recordará que hace un tiempo se dijo que la doble barra de las perdices era sinónimo de hibridación. A nosotros no hicieron un daño tremendo. Nos pasamos años quitando perdices con doble barra, pero cada vez que traemos perdices del campo siguen apareciendo, y de hecho existen perdices disecadas hace muchos años que también las tienen. La gente está confundida con tanto estudio y no sabe qué hacer porque unos dicen una cosa y otros la contraria. Los estudios deben ser serios, contrastados y publicados.

¿Qué le ha parecido la respuesta de la Federación?
Han demostrado que son unos ignorantes y que les importa un bledo la caza en España. Si, como dicen, nosotros somos los máximos responsables de todo lo que se suelta y ellos “la máxima representatividad de la caza en España”, ¿cómo es posible que nunca se hayan interesado en ver nuestros reproductores, nuestras instalaciones, enterarse de lo que hacemos y cómo lo hacemos? Decir que yo tengo miedo al tema de la genética es desconocer si tengo o no reproductores. Mi genética está ahí, en mis reproductores, y las puertas están abiertas para que los analice cualquiera, y si tengo algún pecado, que me denuncie.

Tampoco saben que llevamos veinte años anillando perdices con nuestra propia marca a quien lo solicita, aunque estoy en contra de anillar por obligación porque habría más engaño: habría gente que quitaría las anillas y vendería las perdices como salvajes.

Si hubiese un procedimiento que imposibilitara el fraude, una especie de tatuaje perenne, ¿estaría de acuerdo en que todas las perdices de granja lo llevasen?
Si hubiese un marcaje indestructible que no molestara a la perdiz y no llamase la atención de los predadores, desde mañana, pero cada uno con su marca, como las botellas de vino. Pero mientras no exista este procedimiento, anillar por obligación aumentaría el fraude.

¿Sus perdices son híbridas?
Eso tendrían que decirlo los expertos en genética, aunque por lo que he oído, lo “puro” no existe.

¿Pero usted puede afirmar que sus perdices
no tienen hibridación con chúkar ni griega?

Yo no puedo confirmar nada. Lo que sí garantizo es que en mi vida he tenido en mis manos ni una perdiz griega ni chúkar y que en nuestras granjas nunca hemos intentado meter sangre ni de chúkar ni de griega. Lo que nos sobran son parejas, huevos y pollitos de perdices rojas españolas.

Procedencia de las perdices
Entonces sus perdices proceden del campo.


Siempre. Bueno, las primeras 400 parejas las compré en otra granja, pero de eso hace ya 28 años. Desde entonces no he comprado ninguna perdiz a nadie. Fuimos reponiendo con huevos recolectados en las fincas de los clientes que empezábamos a tener, esos huevos que por muchas razones tenían los días contados. Por tanto nuestros reproductores proceden de todos los rincones de España. ¿Y esas perdices cómo son? Pues no lo sé. Yo las analizo continuamente a través de la Universidad Autónoma de Madrid con el marcador de griega.

¿Qué le ha parecido la respuesta
de Adecana a su escrito?

Creo que me han malinterpretado en el tema de los estudios y me gustaría sentarme con ellos y exponerles todos los estudios que hemos hecho y pretendemos hacer. Y eso de que antes de hacer nada hay que saber por qué han desaparecido las perdices de un coto, es mía, la llevo diciendo veinte años. Me parece loable y apoyo que quieran conservar sus perdices salvajes, pero qué hacemos cuando sencillamente han desaparecido. En Navarra hay miles y miles de hectáreas en las que no queda una perdiz, y digo yo que algo habrá que hacer. Y para mí lo menos malo para la gente que quiere conservar su perdiz es el proyecto que hemos propuesto.

Casi treinta años criando perdices
¿Desde cuándo cría perdices

y cuántas produce cada año?
Mi familia se ha dedicado toda la vida a la cría de codornices. Con las perdices comencé hace 28 años partiendo de 400 parejas. Ahora producimos unos dos millones y medio de ejemplares cada año, lo que nos pide el mercado. Para el año que viene no tenemos intención de ampliar esta producción y de hecho ya no podemos porque los reproductores se echan en agosto. Debido a la amenaza de la gripe aviar no he querido hacer más inversiones en este sentido. En este momento tenemos unas 90.000 parejas reproductoras. Si le digo la verdad, desearía parar, pero no es posible.

¿Cuáles son sus principales clientes?
Mis principales clientes son los organizadores de ojeos, que son poquísimos. A los que nosotros suministramos se cuentan con los dedos de una mano y sus cazaderos ocuparán, por decir algo, un 0,1 del territorio nacional. Estos organizadores se llevan, aproximadamente, el 80 por ciento de nuestras perdices. Un diez por ciento se venden a los cotos intensivos y el diez por ciento restante se reparte entre sociedades de cazadores y cotos privados.

Perdices de granja hay de muchos tipos, ¿no?
Sí, dependiendo del punto de vista con que se miren. Por ejemplo, desde el punto de vista de su estado sanitario, para mí el más importante, podemos encontrarnos perdices de todo tipo. Si miramos la genética, ahora tan de moda, lo mismo, aunque en estos momentos existe una tremenda confusión. Quiero decir que no hay acuerdo sobre qué patrón genético habría que seguir ni qué método emplear. Unos buscan hibridación con griega, otros con chúkar. ¿Y por qué no con la moruna, la más próxima a nosotros? En fin, este tema lo dejo para los técnicos.

Yo lo que intento es producir una perdiz lo más parecida posible a la salvaje, con bravura, y eso sólo se consigue con reproductores procedentes del campo y criando los pollos sin que apenas tengan contacto con las personas. En nuestras granjas ven a los cuidadores pocos segundos al día, y muchos días ni eso porque está todo automatizado. También es muy importante no atiborrarlos con todo tipo de medicamentos, porque una perdiz muy tratada tiene tocada sus defensas y tendrá pocas posibilidades de salir adelante en el campo ante cualquier eventualidad. Está claro que no podemos darle una madre ni esa impronta que se produce en las primeras horas de vida, tan decisivas, pero nos esforzamos por criar una perdiz de calidad. De todas formas la perdiz de granja, que no olvidemos siempre es un pollo del año, aprende rápido. Una perdiz que lleva seis meses en el campo apenas se distingue de una de campo. Y no le digo nada si ha sobrevivido un par de temporadas.

El desprestigio de la perdiz de granja viene de la perdiz de coto intensivo, porque por muy buena que sea, una perdiz soltada minutos antes de una caja no puede tener un buen comportamiento. Desgraciadamente, la mayoría de los cazadores desconocen el juego que puede dar una perdiz soltada con cuatro o cinco meses de antelación.

Siempre ha defendido la cría de perdices en ciclo cerrado y criticado la importación de pollitos, principalmente desde Francia.

La gente piensa que yo estoy en contra de que entren pollitos de fuera por temas de competencia, y no, de verdad, yo no tengo problemas de competencia, incluso vendiendo más caro. Puede parecer una chulería, pero es así. Lo que me preocupa es el estado sanitario de esas perdices, máxime cuando nadie lo controla.

Está claro que lo fácil y bonito es que el día 15 de mayo te lleguen miles de pollitos, los engordes y a los cinco meses vendas, cobres y hasta el año que viene, mientras que con el ciclo cerrado no acabas nunca.

El ciclo cerrado tiene sus complicaciones, pero conoces al animal, sabes lo que estás criando. Además tuvimos una mala experiencia con las codornices porque quisimos meter genética nueva de otras granjas y lo que metimos fue la viruela y nos arruinó. Cuando te llegan pollitos no sabes lo que pueden tener o traer. Pasa además una cosa, esos pollitos nacen en incubadoras “multiusos”, que generalmente se utilizan también para huevos de codorniz, pato, faisán, etc. que no paran de incubar durante todo el año y son más proclives a contaminaciones. De ahí mi obsesión por el tema sanitario. Cualquier día nos meten alguna porquería y se van todas las perdices al garete. Los cazadores están preocupados porque las perdices de granja pueden traer enfermedades a las del campo. ¡Evidentemente!, y no lo están más porque no conocen verdaderamente los riesgos. Además, la administración no hace ningún control sanitario a los pollitos que vienen de fuera. Llevo 20 años exigiendo estos controles pero como si clamara en el desierto. Ahora la administración central tiene competencias sanitarias y genéticas de lo que entra en España, y si pasara algo será la responsable por dejadez.

Se dice que las perdices salvajes crían muy mal en granja, que no ponen huevos suficientes y que son difíciles de manejar. ¿Todo esto es cierto?
Claro que es cierto, salvo lo primero. Reto a cualquiera a que traiga diez parejas de perdices de su coto y que se quede con ellas hasta que hayan nacido los pollitos. Ya verá si crían o no. Y si no tiene tiempo ni ganas, que haga lo que le proponemos, que se quede con una pluma de cada ejemplar y luego las contraste genéticamente con los pollos. El que afirma que las perdices salvajes no crían en cautividad no tiene ni idea de lo que dice. Sí es cierto que son más ariscas, y está claro que cuanto más dócil es un animal, más fácil es manejarlo en cautividad y que críen. ¿Por qué se cree que otros colegas no quieren oír hablar de nuestro proyecto? Sencillamente porque las perdices salvajes son ariscas, difíciles de manejar, se pican, pero si no saben criarlas no es mi problema.

O sea, que hay trucos.

Algunos. Llevamos toda la vida criando perdices. Los huevos que a mí me llegaban eran de perdices de campo, y había que criarlas, y al final terminas aprendiendo. Ahora estamos criando primeras, segundas y terceras generaciones con los mismos porcentajes de mortalidad, picaje, etc. Tenemos nuestros trucos, claro. Ahí está el quid de la cuestión, que hay 500 criadores trabajando con una perdiz más dócil, que yo no digo que sea genéticamente mejor o peor, pero sí más dócil porque lleva muchísimas generaciones en las granjas, y la docilidad está reñida con la calidad cinegética.

También se dice que las perdices de granja no crían en el campo, no hacen nido, ponen los huevos en cualquier lado y no sacan los pollos adelante.

Pues serán las perdices que vienen de Francia, porque las nuestras crían estupendamente. Y otra vez lo mismo: el que no se lo crea que se venga conmigo en primavera. Hay cientos de testimonios que han visto perdices con nuestras anillas llevando amplias polladas.
¿No cree, sin embargo, que la existencia de la perdiz de granja ha hecho que muchos gestores abandonen la gestión natural?
Puede haber pasado con algunos cotos industriales, y además no me parece bien que termine la temporada y se abandone la gestión hasta el año que viene. Esto lo he visto en Inglaterra y me parece algo aberrante.

En España hay fincas, algunas emblemáticas,
que daban uno, dos o tres ojeos de perdices

salvajes y ahora se han convertido en cotos
industriales.

También por la demanda de ojeos de altas densidades, y eso con la perdiz salvaje no se puede hacer. Uno tiene una finca y por amortizar el guarda o ganar un dinero, pues organiza unos ojeos, pero sigue siendo un porcentaje mínimo de la totalidad del territorio español. En Galicia no hay nadie, en Cataluña tampoco; en Castilla y León hay un sólo coto de mil hectáreas... En la Mancha sí hay más hectáreas, pero en todo caso, ¿hablamos de un cinco por ciento del territorio?
Ése no es el problema, el problema de fondo es cómo ilusionar a ese cazador que no caza ni una sola perdiz en todo el año para que no cuelgue la escopeta para siempre. Alguien le tiene que ofrecer algo, y en este momento, la Federación por ejemplo, aparte de su vacuna y su munición mágicas, no ofrece nada.
¿No habría que incentivar a quien, contra viento y marea, siga conservando sus perdices salvajes?
Pues sí, pero después de tantos años pidiendo a las Administraciones que miren más por la perdiz, que eviten la contaminación del campo, etc, sin que nada se arregle, sino todo lo contrario, me hace ser muy escéptico. Hacer caza cuesta mucho dinero y todo está en contra. La desmotivación del titular de coto es más que palpable. Por eso, más que darle, por ejemplo, 6.000 euros al año, habría que ilusionarle. Pero eso es complicado cuando nadie se quiere mojar ante los desequilibrios naturales a los que asistimos. Habría que estudiarlo, pero en España sobran, por ejemplo, cigüeñas, cormoranes y meloncillos. Pero ni la administración ni los ecologistas quieren darse cuenta de que sobran ejemplares de muchas especies que no sólo son dañinas para las especies cinegéticas, sino para el resto del ecosistema. El secreto está en el equilibrio.

Pero los gestores están atados de pies y manos.

Absolutamente, aparte de estar desprestigiados, a veces con razón. A mí me encantaría que hubiese una especie de escuela de titulares de cotos y quien recibiese la acreditación, tuviese la suficiente credibilidad ante la administración como para gestionar sus cotos e incluso controlar los desequilibrios naturales. La adecuada formación del titular de un coto es una de las grandes asignaturas pendientes de la caza en este país. Hoy cualquiera puede ser titular de un coto, pudiendo hacer lo que le plazca. De acuerdo que dentro de la ley, pero dentro de la ley puede estar cazando una especie cinegética hasta esquilmarla. Para ser titular de un coto habría que tener amplios conocimientos de gestión cinegética, y si no que por obligación tenga asesoramiento técnico.

Los estudios sobre la caza
Los estudios que se hacen en España, ¿están alejados de la realidad, de los problemas reales de las especies o de las demandas de los cazadores?
Sobre todo de la demanda de los cazadores.

¿Qué estudios faltan por hacer sobre la perdiz?
Ahora mismo hay en el campo español un grave problema parasitario, pero no sólo en las perdices, sino en toda la fauna, salvo en las migratorias. Yo creo que porque el campo está completamente desequilibrado: muchas fuentes han desaparecido o están contaminadas, las plantas ruderales escasean, demasiada química por todos lados. Hace unos años detectamos en los pollos de perdiz un parásito que los estaba machacando, el Tetrameres pattersoni, muy típico de faisanes, colines, etc. Pues bien, alguien hizo una especie de “contraestudio” sobre perdices cazadas en las que lógicamente no aparecía dicho parásito. Enseguida nos machacaron diciéndonos que era un bulo, un invento nuestro para vender trigo medicado, y ahí quedó todo. Nosotros queremos hacer ahora un estudio de por qué en determinados ecosistemas los pollitos tienen una altísima supervivencia y están poco parasitados. A lo mejor es porque encuentran determinadas plantas curativas ya desaparecidas en otros lugares. Creo que éste es uno de los estudios que habría que hacer en estos momentos. La perdiz va para abajo y no sabemos realmente por qué.

¿En qué momento habría que repoblar un coto?
Cuando esté a cero de perdices. Ahora bien, no habrá que tener ningún interés económico, gastar un poco de dinero y paciencia. Hace 20 años, que un coto estuviera a cero de perdices no era un gran problema porque en la periferia las había. Cuando yo tomé las riendas del coto de Iglesias, en Burgos, estaba arrasado, pero como había mucha perdiz en los cotos colindantes, al año siguiente tenía más perdices de las que tiene en la actualidad. El problema hoy es que hay pocas perdices en todos lados, quitando cuatro zonas emblemáticas, y eso ralentiza la recuperación de la perdiz.

Su propuesta de multiplicar en granja perdices salvajes de los cotos que lo deseen parece el remedio menos malo para recuperar la perdiz. ¿Cuál ha sido hasta la fecha la respuesta de gestores, administración y cazadores?
Todo el mundo me dice que si el proyecto es factible –que lo es, porque está más que probado–, es lo menos malo que se podría hacer para recuperar una población perdicera. En estos momentos se está montando una instalación de ciclo cerrado en la que habrá parejas de infinidad de orígenes perfectamente clasificadas. Hay gente que nos va a mandar todos los años perdices, a lo mejor diez parejas, pero que no quiere pollitos, sólo que le mantengamos su genética por si un año necesitara perdices. En ese caso se les dará y podrá comprobar genéticamente que son descendientes de las suyas porque se habrá quedado con esas plumas de las parejas que envió en su día.

Si alguien decide repoblar su coto,
¿cuándo tendría que hacerlo, de qué forma
y qué éxito puede esperar?
Por ejemplo, pongamos un coto amplio, de tres mil hectáreas, para que las perdices no se vayan a los dos días al coto del vecino. Se podrían soltar en julio unas mil perdices. En temporada podrían abatirse 150-200, quedando una densidad suficiente como para que al año siguiente tengas pollitos. Y la cosa irá mejorando cada año. Si haces una buena gestión y no te pasas cazando puedes recuperar un coto siempre y cuando no venga una catástrofe como la de este año en que las perdices apenas han criado.

¿Sabe usted por qué no han criado?
Pues mire, otro asunto para el que nadie tiene una respuesta exacta. Habría que haber estudiado la temperatura y la humedad constantemente durante toda la temporada y en muchos cotos, con esos datos ver el éxito reproductor y sacar conclusiones. Pero esto se tendría que estar haciendo desde hace años. Está claro que esta pasada temporada faltó el agua. En los treinta años que llevo en el coto de Iglesias he comprobado una cosa: contra más llueve, más perdices. Todo va unido: agua, buenas cosechas, refugio, comida. Las perdices son como las ovejas, que prevén un año malo de comida y no crían. Después hay una cosa cada vez más clara: el desierto viene del sur a toda pastilla. Yo noto que los periodos de sequía son más largos, y más cortos –y esto ya es culpa nuestra– los ciclos cerealistas. Yo recuerdo que cuando empezábamos a cazar la codorniz en Burgos sobre el 20 de agosto, ¡se estaba empezando a cosechar el trigo!, y cuando terminaba la temporada, sobre el 20 de septiembre, aún quedaban zonas sin cosechar. Por supuesto allí se quedaba la paja hasta octubre y noviembre dando cobertura a perdices, liebres y todo tipo de aves durante todo el verano. Ahora, ya en julio, no hay ni trigo, ni cebada ni paja, todo es un auténtico desierto.

Para terminar, ¿es consciente de que mucha gente siempre recelará de lo que diga porque no le cuadra que una persona que vive de las perdices de granja diga después que es un enamorado de las salvajes?
Pues yo creo que es compatible una cosa con la otra. Le voy a contar una cosa. Hay veces que vengo de matar muchas perdices de ojeo y al día siguiente me dejo las botas con mi cuadrilla para colgarme tres perdices salvajes. Si no me gustasen estas perdices sencillamente no iría y me ahorraría el palizón. Yo disfruto tanto o más matando media docena de perdices salvajes, o bien aquerenciadas, que en el mejor ojeo. Tenga en cuenta que soy cazador, y ningún cazador puede odiar a las perdices salvajes, sino todo lo contrario.
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