Opinión
Las armas Winchester más clásicas dejarán de fabricarse
Última actualización 01/04/2006@00:00:00 GMT+1
Con fecha 18 de enero de 2006, Browning International, s.a. hizo público un
comunicado en el que anunciaba el cese de la fabricación de las escopetas de corredera Winchester 1300, y de los rifles modelo 94, de palanca, y modelo 70, de cerrojo, al tiempo que también fechaba para marzo de 2006 el cierre de la fábrica de New Haven, Conneticut, EE.UU, donde se producían estas
armas. Se acaba así, de un plumazo, con 140 años de historia.
El comunicado del grupo de Herstal (Bélgica) justificaba la decisión de cerrar la planta de New Haven debido a los costes que representaban las citadas armas “al no poderse fabricar por métodos modernos”, al tiempo que recordaba que la marca de armas Winchester, que pertenece al grupo Browning, continuaba. Que seguirían produciéndose las escopetas superpuestas Select y las escopetas y rifles semiautomáticos –este año se fabricará un nuevo rifle semiautomático marca Winchester– en la factoría Browning de Portugal. Igualmente, la empresa belga también decía que la decisión de cerrar la planta de New Haven “no afectaba a la cartuchería”.
Pero así como la marca es cierto que sigue, y le deseo toda clase de éxitos, lo que ya no puede continuar es la leyenda, ya que esta decisión ha acabado con la raíz misma de la filosofía de las armas Winchester. Porque, si bien a lo largo de su dilatada historia ha fabricado de todo, incluso muchas armas de guerra, el nombre de Winchester, para un cazador o aficionado a las armas, no es sinónimo ni de escopetas superpuestas ni de rifles semiautomáticos aunque los haya hecho, ni de ningún tipo de arma que se haga como churros con métodos modernos. El nombre de Winchester, íntimamente ligado al de New Haven, es sinónimo de la más pura tradición en la fabricación de armas de repetición por métodos clásicos, y no sólo ha estado ligado a la historia de Estados Unidos sino a la historia reciente de la humanidad a través de las armas de accionamiento manual que comercializó, que es lo que realmente siempre fue su especialidad.
Su historia se remonta, siendo muy estrictos, puesto que antes hacía ya años que su fundador estaba ligado al negocio de las armas de repetición, a un 20 de febrero de 1866, cuando un empresario llamado Oliver F. Winchester fundó la Winchester Repeating Arms Company, en New Haven. Allí, fabricó el primer rifle Winchester de palanca, el modelo 1866 calibre .44 Henry, de percusión anular y pólvora negra, y allí se continuó fabricando estas armas, perfeccionándolas y haciéndolas más potentes hasta llegar a comercializar en 1895 el modelo 95. Entre estos años, 1866 y 1895, se fabricaron al menos seis modelos más de rifles de palanca, que siempre tuvieron en común su diseño espartano en las versiones estándar y un funcionamiento tan seguro que con un Winchester lo mismo podías repeler una agresión armada que cazar para comer, lo que fue muy valorado en aquellos años en un país con inmensas extensiones de territorio sin Ley. De todos estos modelos de rifles de palanca, el más popular fue el Winchester mod. 94, primer Winchester de pólvora sin humo. Fue lanzado al mercado en 1894, y enteramente construido en acero y madera, se ha seguido construyendo así hasta hoy –salvo excepciones–, aunque con pequeñas mejoras. Lo utilizaron los sheriff´s y otros agentes de la Ley, bandoleros, revolucionarios y, sobre todo, cazadores. El número de unidades producidas sólo del mod. 94 es muy superior a los 6.000.000 porque esta cifra se superó con creces en los años 80 del pasado siglo.
El sistema de repetición por palanca es sin duda el que más fama ha dado a la firma y el que más popularidad ha dado a su nombre, no ya por los millones de unidades producidas, sino porque las películas del Oeste han llevado los Winchester a todos los hogares del mundo a través del cine y de la televisión.
Sin embargo este sistema de repetición no sólo fue el único en el que se especializó. Aunque primero lo aplicó a la fabricación de escopetas, no tardó Winchester en adoptar para estas armas el de repetición por sistema de corredera, fabricando antes del siglo XX magníficas y robustas escopetas de este sistema que fueron protagonistas también de múltiples aventuras en los años de la conquista del Oeste y que con sucesivas mejoras llegaron también a nuestros días. Concretamente, desde 1978 fabricaba el modelo 1300, que tampoco ya se fabricará más.
Ya en el siglo XX, Winchester comenzó a fabricar rifles de cerrojo, y tras varios modelos, lanzó en 1936 al mercado su famoso mod. 70, conocido como “The Rifleman Rifle”, y elegido como “Rifle de Cerrojo del Siglo”, otro producto que continuaba en producción desde entonces y que ya no se producirá más pese a que es uno de los rifles de cerrojo más ergonómicos, fiables, precisos y fáciles de recargar del mercado.
Qué le vamos a hacer, entiendo que cuando un producto no es rentable, aunque sea el arma que conquistó el Oeste, deje de fabricarse. Sin embargo, esta decisión va mucho más allá porque no sólo significa que se dejarán de producir tres modelos Winchester concretos, sino que se mata a una leyenda que al mismo tiempo se quiere seguir explotando. Y es que Winchester, marca tan conocida que seguramente no existirá en el mundo persona alguna que no la haya escuchado y relacionado con los rifles de palanca, nunca fue sinónimo de construcción de superpuestas ni de rifles de caza semiautomáticos, que sí es lo que siempre ha hecho Browning, y muy bien por cierto, como lo demuestra esta decisión. Pero, claro, un aficionado a las armas no puede estar de acuerdo con ella.