cabecera
Hemeroteca :: Edición del 01/07/2006 | Salir de la hemeroteca
30/30

Desde mi postura

Última actualización 01/07/2006@00:00:00 GMT+1
“Cada vez vale menos la carne y cuesta más su retirada, carga y transporte. No sólo porque suben los jornales, caballerías y vehículos, sino por la imaginación de los funcionarios poniendo trabas y su fiebre reglamentista añadiendo exigencias de todo orden, con aumento, a su vez, de las condiciones para cumplirlas”
Hace tiempo publicaba aquí mismo "Cazar para comer". Desde entonces he leído bastante sobre ello y oído no menos en el programa de Antonio López. Entre los que han escrito recuerdo a Juan Delibes, Luis García García, Luis Castedo, Raúl del Pozo, Gerardo Pajares y, el último, José Luis Garrido.

Confieso que el tema me desasosiega, por tenerlo como razón de nuestra actividad. Pero cada vez más la gente no come caza, incluida la del propio cotarro, y hasta el mismo cazador. Ítem más, ni se la lleva, ofreciéndola a quien la quiera en espontánea renuncia a su lote, al menos en casos de abultado montón o para carnes de peor salida.

Lejos quedan los tiempos de la ocultación de piezas para beneficiarse de ellas. Hasta se “birlaban” por algún necesitado. Cuando no se iba al “mata y cuelga” en peñas egoístas de dispar habilidad. Las más solidarias llegaban a compensar el reparto de un día con otro en nivelaciones que, si las escopetas superaban a las piezas, no descartaban trocear las que lo permitieran. En caza mayor, con más cuadrilla que botín, siempre fue así.

Me viene a la memoria el pasaje de la novela "Aurora roja", de Pío Baroja, cuando Juan, el seminarista retractado, vagando por los caminos en busca de destino en la vida, es abordado por dos guardas y una partida de niños ojeadores, imputándole el hurto de una liebre que debía estar donde sólo encontraron sangre. Y si se libró de la paliza instada por el cazador, fue porque un chiquillo cantó a tiempo haber visto a un “escopetero” corriendo con la rabona. ¡El agradecimiento que hubieran hoy merecido Juan y el ratero como providenciales donatarios de las liebres de una de esas pandas modernas, que las echan a rodar sin luego saber donde echarlas!
El asunto está tan heñido que no cabe más punto a la masa. Lo que no quita para que yo siga en mis trece, hablando y dando ejemplo en sentido opuesto al rumbo de los tiempos. Si no aprovechamos el animal, matarlo no se justifica, salvo minando la base ético-moral de la caza.

Como estoy hastiado de machacar consejos sin que deje de crecer el rechazo a comer caza, voy a cambiar de táctica, aunque no abdique de mi pesimismo. Pero, frente a tamaña injuria contra nuestra afición, habrá que hacer algo que no sea claudicar ante quien endurece el corazón y no cambia de gusto por sermones que oiga. En lugar de dirigirme a cazadores y sus familias, lo haré a los poderes públicos. De un lado, para que frenen las ocurrencias que dificultan el consumo de caza. De otro, proponiendo instaurar el deber de aprovecharla, y sancionando a quien la abandone o la deseche.

Erigido en su consiliario, pido a las administraciones que liberen de tanto requisito y gravamen a la pieza natural conseguida en campo abierto. Lejos de fomentar su aprovechamiento, lo entorpecen. Cada vez vale menos la carne y cuesta más su retirada, carga y transporte. No sólo porque suben los jornales, caballerías y vehículos, sino por la imaginación de los funcionarios poniendo trabas y su fiebre reglamentista añadiendo exigencias de todo orden, con aumento, a su vez, de las condiciones para cumplirlas. Véase lo último de Extremadura, necesitándose para despachar las pocas reses que caigan en un gancho, incluso un solo jabato, instalaciones estables con servicios y enseres. Todo para el trámite formal de la inspección sanitaria, reducida en la práctica, diga lo que diga el DOE, a cobrar los derechos por firmar papeles, clavar etiquetas a cambio de tasas y sacar muestras a los jabalíes.

Me reafirmo en que para el autoconsumo eso no es necesario. Salvo el test de triquina. Pero vamos camino de que tan sublimes ocurrencias y solemnidades “chorras” se contagien a la caza menor, dando paso a la sinrazón de los funcionarios sin criterio y los profesionales que les bailan el agua, sin ideas para forjar su propio círculo de trabajo en régimen de libertad con la clientela. Eso no es crear empleo. Es obligar a darlo a unos colegiados con los que la Administración no sabe qué hacer tras titularlos.

Otra petición a la Administración estriba en que, ya que ha demostrado su creatividad al establecer faltas punibles (v. g., disparar a jabalíes de menos de equis kilos, no entrar a bandos menores de equis perdices, y muchas más; cada comunidad tiene su pintoresca colección de tonterías), que tipifique una nueva, bien justificada y con sentido: no agotar las posibilidades (razonables) de cobro y no llevarse lo comible, prohibiendo su abandono en el cazadero y castigando el deshacerse de ello sin utilidad de nadie.

Discrepo de la corriente en boga opuesta a dejar vísceras en el campo, su mejor destino. Comprendo las demandas sanitarias, pero creo que lo hecho de toda la vida no daña a la Naturaleza, y menos en sitios indicados y dispersos. El mal vendrá de las concentraciones desmedidas. Déjense para ellas las normas, dando a latifundios y cotos intensivos catalogación de mataderos. Pero que lo de siempre quede cual estaba. Es una marranada apilar tripas, patas y cabezas de centenares de reses muertas o de perdices y patos sacrificados a miles, como se matan y sacrifican en vallados, cercas y granjas. Pero es una idiotez querer tratar el despojo de media docena de cochinos de una batida local, cada uno por un cerro, o los de una docena de perdices y conejos sumados tras una jornada entre amigos que destripan al final de cada sacadilla.

De seguir así acabaremos con cabinas para las necesidades del cazador. O portando bolsas como las que hoy son obligación –tan lógica como incumplida– para perros de ciudad. Dar tiempo al tiempo pido a los incrédulos de mis temores frente a un funcionariado que no desdeñará ni la interdicción de orinar en el puesto si no se hace en un bote ad hoc, homologado y de farmacia.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?   Si (0)   No(0)
30/30
Comparte esta noticia  Compartir en Wikio Compartir en Del.icio.us Compartir en Digg Compartir en Technorati Compartir en Yahoo Compartir en Google Bookmarks Compartir en Fresqui Compartir en MySpace Compartir en Meneame compartir en Tuenti Compartir en Facebook compartir en Twitter

Comenta esta noticia



Normas de uso
  • Esta es la opinión de los internautas, no de TrofeoCaza.com
  • No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.
  • La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.
  • Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.