El versátil 7 mm. Remington Magnum
Última actualización 01/08/2006@00:00:00 GMT+1
Aunque hoy es posible adquirir otras municiones magnum más modernas, el 7 mm. Rem. Magnum se ha ido enriqueciendo con el tiempo con modernos proyectiles de pesos muy variados y sigue siendo uno de los cartuchos más utilizados en España.
En 1962 salió al mercado el cartucho protagonista de estas notas que lanzó al mercado la casa Remington con la vaina desarrollada a partir de la del .375 H&H Magnum, con culote belted, vaina muy utilizada en la época para fabricar municiones potentes.
Inicialmente apareció cargada con dos pesos de proyectil: 150 y 175 grains, al que pronto se le sumó la bala de 125 grains, hoy obsoleta. Curiosamente, y como sucede con otros calibres de esos años, en la bibliografía y catálogos de antaño se le atribuyen a los dos proyectiles que monta velocidades superiores a las que se reseñan en la bibliografía actual. Así, entre 1963 y 1970, las balas de 150 y 175 grains superan con creces los 3.200 (975 m/s) y 3.000 pies por segundo (914 m/s), mientras que en realidad con estas balas la velocidad es del orden de unos 3.110 pies/s (948 m/s) y 2.860 pies/s (871 m/s) por segundo, respectivamente. Y es que actualmente, la velocidad de las balas, además de medirse con cronógrafos más precisos, se refiere a cañones probeta de 24 pulgadas de longitud (61 cm.), que es el largo de cañón estándar que utilizan la mayoría de los rifles norteamericanos de este calibre.
Sea como fuere, entre las velocidades que se reseñaban en los catálogos y libros que caían en mis manos, y por otro la simpatía que este cartucho siempre despertó en España tanto en cazadores como entre los primeros articulistas que escribían sobre armas de caza, lo cierto es que cuando disparé por primera vez un 7 mm. Remington Magnum, a mediados de la década de los años 80, me pareció un relámpago. No era nada desagradable de disparar; salvo excepciones, los rifles se manejaban cómodamente incluso en terrenos montañosos y, puesto en tiro a 250 metros, bien pasados los 300 metros su bala de 150 grains no parecía caer mucho en comparación con otros cartuchos estándar de 7 mm. que había probado. No tardé en adquirir un rifle de este calibre que, a medida que iba conociendo mejor, más me sorprendía por los disparos que era capaz de hacer a larga distancia, al tiempo que comprobaba que tampoco era un cartucho muy adecuado para cazar en batida, que era precisamente donde más lo usaba.
Pesos de bala y tipos de proyectil
En efecto, como todos los cartuchos magnum de calibres medios, este 7 mm. estaba pensado para cazar a distancia animales grandes con las balas de 150 y 175 grains o muy pequeños con la de 125. Cuando se utilizaba en batida la bala de 175 grains, ésta era demasiado dura y no expandía bien salvo que impactara en hueso. Y la de 150 grains, que sí era normalmente muy efectiva, aunque “para hacer carne” no servía porque provocaba grandes destrozos; se desviaba, cuando no se desintegraba, por exceso de velocidad cuando impactaba en el matorral o sobre cualquier cosa a corta distancia, por lo que no era tampoco adecuada para cazar en terrenos sucios, frecuentes en muchos lugares donde se montea o se organizan batidas de jabalí.
Hasta los años 90 no aparecieron balas comerciales de caza mayor de pesos diferentes a los de 125, 150 y 175 grains, pero por fortuna, a partir de esta época aparecieron otros proyectiles de peso intermedio y dejó también de hacerse la bala de 125 grains –que igualmente en los catálogos de la época se reseñaba con una velocidad altísima: 3.430 pies por segundo, o lo que es lo mismo, 1.045 m/s–, y no servía para caza mayor.
Los nuevos proyectiles que fueron apareciendo para este calibre han logrado que los rifles que disparan este cartucho sean mucho más versátiles, aunque tampoco con ellos sigue siendo un calibre adecuado para montear. Así, hoy día se carga conbalas de 140, 165 y 170 grains, además de con las citadas de 150 y 175 grains, y lo que es mucho más interesante, la oferta de proyectiles no se limita a los convencionales semiblindados, sino que el cazador puede elegir entre un amplio surtido de balas normales semiblindadas y también con diseños especiales para favorecer la expansión o retardarla. Así, Remington fabrica nada menos que diez modelos de cartuchos con proyectiles de todos los pesos, ofreciendo incluso en un mismo peso, balas más o menos expansivas, caso de la de 140 grains Core Lokt o la de 140 grains Core Lokt Ultra, que lleva el núcleo soldado y es menos expansiva que la primera, y que también se hace en el peso de 160 grains. Por supuesto, Remington también dispone de cartuchos de este calibre con puntas con coeficiente balístico muy alto, para grandes distancias, como la Accu Tip o la S. Scciroco, así como puntas con armazones reforzados, como la A-Frame, para evitar que el proyectil se fragmente, etc.
Igual podíamos decir de Norma, que dispone de cartuchos cargados con balas para larga distancia Ballistic Tip de 140 o la punta de plástico de 170, más adecuada para tiro en movimiento, de Federal, de RWS y en general, de todos los fabricantes importantes de municiones. Al ser el 7 mm. Remington Magnum un cartucho muy popular, esta munición incorpora todos los adelantos en cuestión de proyectiles.
Posibilidades cinegéticas, hoy
Para la caza que se practica a rececho en España y en el extranjero, los nuevos proyectiles de peso intermedio y de diseños especiales, han supuesto que el 7 mm. Remington Magnum sea hoy día un cartucho mucho más versátil de lo que era tanto en rececho como en la caza en aguardo. Desde un corzo con la bala de 140 grains, a un venado con la de 150 o incluso un jabalí en espera con las balas de 160 a 170 grains, el calibre permite cobrar todas las piezas españolas. También es extraordinariamente útil en la caza en montaña con balas de 140 a 150 grains porque, con cañón de 61 centímetros, existen rifles que tienen un peso aceptable.
Igualmente, con la mayoría de las puntas que monta la munición de peso comprendido entre 160 y 170 grains, se consiguen en montería mejores resultados que con la de 150 grains semiblindada –y por supuesto que con la de 175 grains, que es demasiado dura para cazar en España aunque se trate de una bala convencional semiblindada, no digamos si además el núcleo está reforzado, porque entonces el “pinchazo” es seguro en rececho y casi seguro en montería–. Sin embargo, no deberían utilizarse en terrenos sucios ni para tirar enmontado –lo que por otra parte no debería hacerse– porque la velocidad sigue siendo muy alta –900 o más metros por segundo– para una bala de 7 mm., muy larga en relación a su calibre, que tenga que penetrar a través del matorral: se desviará con seguridad de su trayectoria.