Especies
Algunas becadas se reproducen en España
Última actualización 01/08/2006@00:00:00 GMT+1
La peculiaridad de este nido y estos pollos de becada es que se encontraron en España,
concretamete en Álava, demostrando gráficamente que algunas sordas crían en nuestro país. Pero, ¿por qué? ¿Lo hacen circunstancialmente o se trata de ejemplares “españoles”? Posiblemente muy pronto, gracias a diversos estudios que se están haciendo, podremos saberlo.
Por ahora, disfruten del precioso hallazgo.
Si tenemos que imaginarnos o recordar la presencia de becadas en nuestros bosques la asociamos habitualmente a días de helada, a montes con nieve, a árboles sin hojas... Es el invierno la estación de nuestra becada. La caza de esta enigmática ave encuentra su momento álgido durante los meses de noviembre, diciembre y enero, si bien los primeros movimientos migratorios de entrada suelen observarse ya en octubre, permaneciendo algunas becadas en los bosques de invernada incluso hasta finales de marzo o primeros días de abril.
Existe sin embargo una población de aves que eligen además nuestros bosques como lugar de cría. La presencia de becadas reproductoras en la Península Ibérica es un hecho conocido desde antaño, existiendo numerosas citas –fundamentalmente en las masas forestales del tercio norte peninsular– que atestiguan la observación de becadas en época primaveral o estival, la existencia de vuelos nupciales o el hallazgo de nidos o pollos de becada.
Las imágenes que ilustran el presente artículo muestran dos casos de reproducción de becadas en bosques de Álava. Corresponden a un nido fotografiado el 3 de julio de 2003 y a una pollada observada el día 23 de abril del presente año, ambos casos ubicados en bosques de robles entre los 600 y 750 metros de altitud. La diferencia de fechas –un nido incubándose en marzo y el otro en julio– nos da idea de su amplio período de reproducción, que podría permitir a algunas becadas sacar adelante dos puestas al año.
Lo más extraordinario de ambos casos no ha sido solamente el afortunado hallazgo, sino la posibilidad de adentrarnos un poco más en el conocimiento de unas poblaciones de becada de las que apenas sabemos nada. Además de las muestras biológicas –restos de los huevos eclosionados, plumas, excrementos– recopiladas para el estudio genético de estos ejemplares, se procedió a anillar los tres pollos encontrados, con el objetivo de intentar descifrar la incógnita del comportamiento migratorio de estas poblaciones nidificantes: ¿se desplazan en invierno hacia el sur?, ¿permanecen en las inmediaciones de sus zonas de cría?...
La existencia de distintas poblaciones de becada, con comportamientos migratorios y patrones reproductivos diferenciados, y el hecho de que estas poblaciones compartan los mismos hábitats en determinadas épocas del año, añaden un gran grado de complejidad al conocimiento y a la gestión de la especie.
La clave para superar esta situación está en los distintos estudios que se vienen realizando, algunos desde hace años –anillamiento, índices de abundancia...– y otros de forma más reciente –análisis genéticos, radiotelemetría vía satélite...–. Pero además –como ocurrió en el hallazgo e inmediata comunicación de estos casos mostrados– resulta vital para cualquier proyecto de estudio o gestión de la fauna cinegética la sensibilización e implicación del colectivo cazador.