Historia y utilidad
de un calibre excepcional
Última actualización 01/10/2006@00:00:00 GMT+1
En 1963 la casa Winchester lanzó al mercado un calibre de gran potencia: el .300 Winchester Magnum, que dispara las balas más pesadas del popular .30-06 a una considerable mayor velocidad. La munición no tardó en alcanzar con el paso del tiempo gran popularidad, convirtiéndose en pocos años en uno de los cartuchos de caza más utilizados en todo el mundo, particularmente en España, donde cuenta con un gran número de incondicionales admiradores que lo emplean tanto en rifles de cerrojo como semiautomáticos para cazar en todas las modalidades.
En cierto modo, la llegada en 1963 de este cartucho al mercado había sido prevista y deseada por los expertos en armas de finales de la década de los años 50, concretamente desde que Winchester comercializó en 1958 el .338 Winchester Magnum, pues por aquellos años la célebre firma había desarrollado ya otros cartuchos magnum (.458 Win. Mag., .264 Win. Mag. y el citado .338 Win. Mag.) y parecía lógico que lanzara otro magnum similar en el calibre más popular que utilizaban los cazadores norteamericanos: el .30. Sin embargo, por el tiempo transcurrido entre el lanzamiento de uno y otro cartucho es posible que cuando apareció por fin el .300 Win. Mag., más de una persona hubieran perdido ya las esperanzas de que Winchester se decidiera a comercializarlo.
No parece probable que el .300 tardara tantos años en aparecer, con respecto a los otros magnum anteriores, porque Winchester dudara de su aceptación por parte de los cazadores, pues aunque había personas que criticaban estas municiones tan potentes, también había muchas opiniones a favor, así como reportajes en medios como Gun Digest y otras publicaciones similares que narraban los excelentes resultados que se conseguían con los nuevos cartuchos comerciales: por ejemplo, cazando en África con el .338 Win. Mag. o a grandes distancias con el .264 Winchester Magnum, eso sin contar que ya muchos cazadores de aquel país estaban encantados con los nuevos cartuchos y demandaban este tipo de armas que permitían cazar a grandes distancias.
Lo que desde luego sí que parece probable es que en su lanzamiento influyera el hecho de que, un año antes, Remington, eterna rival de Winchester, comercializara en 1962 su 7 mm. Remington Magnum. Y desde luego también es seguro que Winchester tardó, pero al final comercializó el cartucho magnum desarrollado por Winchester más popular y de mayor uso, no sólo en su país de origen sino en todo el mundo.
El primer arma en utilizar esta munición fue el Winchester modelo 70, el rifle de cerrojo más famoso de cuantos fabricó la mítica compañía norteamericana, pero, como sabemos, poco a poco fueron adoptando el cartucho los demás fabricantes de armas y de municiones, cargándose y produciéndose con el tiempo armas de este calibre en prácticamente todo el mundo, no sólo de cerrojo sino también numerosos rifles semiautomáticos de otros tipos, incluso de palanca, como el Browning BLR.
Un magnum diferente
Como era usual en la época en el desarrollo de municiones magnum, el.300 Wininchester Magnum utiliza la vaina del .375 Holland & Holland Magnum, pero acortada para que se pudiera disparar en acciones de longitud estándar, y modificada para que acepte proyectiles calibre de 0,308 pulgadas –aproximadamente, 7,8232 mm.–, que es el diámetro real de las balas que disparan los rifles calibre .30 y .300 y así como los .308, entre otros calibres –por ejemplo, .30-06, .300 H&H Mag., .30-30 Winchester, .308 Norma Magnum, etcétera–.
La vaina era, sin embargo, algo más larga que las de las demás desarrolladas por Winchester a partir de la del mítico cartucho inglés, pues mide 66,55 mm. –aproximadamente, 2,62 pulgadas– en vez de los 63,50 mm. de longitud que miden las de los demás. También era más larga que la vaina del 7 mm. Remington Magnum, que igualmente medía 63,3 mm. Y es que Winchester lo comercializó cargado con proyectiles de 150 y 180 grains de peso y, acto seguido también con puntas de 220 grains, y para poder disparar esos proyectiles, los más pesados que montaba el .30-06, necesitaba emplear una gran cantidad de pólvora y una vaina con un volumen interno suficiente, de modo que las presiones en recámara se mantuvieran en límites tolerables. Hoy día este cartuchería también se carga con balas de 165 y de 200 grains.
Prestaciones impecables
Según lo que hemos dicho, fácilmente se deduce que el .300 Winchester Magnum no es más que un .30-06 mucho más potente, puesto que dispara sus balas más pesadas a mayor velocidad. Aproximadamente, la bala de 150 grains vuela a unos 1.003 metros; la de 180 grains desarrolla 902 metros por segundo, y 817 metros por segundo la de 220 grains, mientras que las del mismo peso del .30-06 salen por el cañón a 890, 823 y 734 m/s. Y como estas últimas velocidades iniciales del .30-06 son las que tiene el .300 Win. Magnum a 100 metros de la boca de fuego, se puede decir, que el alcance eficaz en caza de un .300 Winchester Magnum es, aproximadamente, unos 100 metros más que el que tiene un .30-06 con el mismo peso y tipo de bala.
Es además un cartucho muy preciso si el arma que lo dispara tiene un cañón de calidad. De hecho, como anécdota comentaremos que, por su tensa trayectoria, comparada con los cartuchos de aquellos años, y gran precisión, fue utilizado en ciertas épocas en campeonatos de tiro a 1.000 yardas.
Y como un .30-06 no es un calibre pensado para tirar cerca en batidas o en esperas, sino para cazar a distancias medias en modalidades de rececho, fácilmente se puede deducir que, de entrada, la mejor aplicación que le podemos dar a un .300 Win. Mag. no es la caza a cortas distancias, sino la caza a rececho, aunque a mayores distancias que cuando usamos el .30-06, puesto que debido a la mayor velocidad, los proyectiles que dispara consiguen, como hemos dicho, alcances eficaces superiores en unos 100 metros. Digo de entrada, porque éste no es, desde luego, el único beneficio que obtenemos cuando se utiliza este calibre y los comparamos con el .30-06: como dispara balas más veloces, éstas “portan” más energía cinética en cualquier punto de su trayectoria útil, de modo que el cazador nota también más poder de parada en los mismos animales y a las mismas distancias de tiro que cuando los caza con el .30-06. Además, su mayor potencia le permite cobrar otras piezas más grandes. De hecho, con el .300 Winchester Magnum se pueden cobrar todos los animales de caza mayor, incluso las especies africanas no peligrosas.
Utilidad en la caza española
Particularmente, un rifle .300 Win. Magnum puede matar cualquier pieza de caza mayor española, aunque lo lógico es emplearlo en la caza de los animales más grandes y resistentes que tenemos, es decir, en venados y jabalíes, porque en las demás piezas de caza mayor ni se necesitan emplear armas tan potentes ni, francamente, creo que sea buena idea utilizarlo aunque nos empeñemos en dispararles con calibre magnum. No me lo ha parecido nunca, ya que existía el 7 mm. Remington Magnum, pero mucho menos actualmente porque existen en nuestro mercado calibres con los que podemos disparar tan lejos como con un .300 Winchester Magnum, pero usando un rifle más manejable. Por ejemplo, con los WSM o magnum cortos desarrollados también por Winchester, o bien con los magnum cortos de Remington, etcétera.
Debido a su mayor potencia con respecto al .30-06, cuando se usa en esperas y en montería, aunque no sea su mejor campo de aplicación, da mejores resultados en la caza venados y jabalíes que el .30-06, especialmente con la mayoría de las balas de 180 grains que se pueden adquirir en nuestro mercado. De hecho, la única precaución que hay que tomar para cazar en tiros cortos con este calibre es no utilizar balas muy ligeras o de 180 grains que estén específicamente diseñadas para cazar a grandes distancias –por ejemplo, la Nosler Ballistic Tip–, ni por supuesto balas de menor peso que las de 180 grains, que deben reservarse siempre para tiros largos o caza de animales más pequeños, para evitar que expandan más de la cuenta y se desorganicen.
En estos mismos animales, las balas de 180 grains que expanden bien en montería, con este calibre se pueden utilizar también para recechar las piezas mayores hasta distancias próximas a los 200 metros –obtendremos un resultado parecido al que conseguiríamos si lo hiciéramos con un .30-06 a 100 metros con el mismo tipo de bala– Sin embargo, para cubrir bien la caza a rececho a distancias mayores de 200 metros con la bala de 180 grains –también podría utilizarse una algo más ligera– no debemos utilizar proyectiles con diseños pensados para retardar la expansión, sino que deberíamos emplear balas convencionales semiblindadas o, mejor aún, proyectiles con diseños especiales para caza a larga distancia, con puntas agudas de alto coeficiente balístico y base terminadas en cola de bote, para minimizar la pérdida de velocidad. Así la trayectoria será lo más tensa posible y evitaremos pinchar las reses a larga distancia por falta de expansión debido a la menor velocidad con la que alcanza el proyectil el blanco. Y es que, aunque parezca un contrasentido, cuando se dispara sobre un animal o cualquier otro blanco a grandes distancias, el proyectil se comporta como si fuera más duro de lo que es a distancias cortas o medias y penetra más porque se deforma menos, por supuesto, siempre que la bala llegue con velocidad suficiente. Y una de 180 grains del .300 Win. Mag. alcanza los 300 metros con más algo más de 700 m/s, que es, aproximadamente, la misma velocidad que tendría el el mismo proyectil a 200 metros disparado en un .30-06.
Igualmente, es buena idea emplear diseños de bala de 180 grains algo más expansivos cuando se utiliza el calibre en un rifle de cañón corto y se dispara a distancias considerables –digamos 150 metros o más–. Por ejemplo, en un semiautomático con cañón de 51 centímetros. Normalmente estos rifles se utilizan en monterías, donde dan inmejorables resultados, pero también hay personas que los usan para recechar a falta de un rifle de cerrojo y, como en estas armas las balas desarrollan una velocidad inicial que es algo inferior a la que conseguiría el mismo cartucho disparado con un cañón de 61 ó 66 centímetros, si además empleamos una bala muy poco expansiva, aumenta el riesgo de pinchar las reses.
Los pesos de bala superiores a 180 grains son demasiado duros para nuestra fauna y sólo se deben emplear en caza internacional en animales más grandes que nuestros venados y jabalíes. Incluso, existen en el mercado balas de 180 grains con el núcleo tabicado o con camisas especiales y bases macizas que son muy duras por estar diseñadas para cazar animales más pesados y con huesos y músculos más consistentes que los que nuestros venados y jabalíes. Curiosamente, muchos cazadores que van a África a cazar no emplean estas balas, que allí sí serían las adecuadas, sino que se llevan su .300 y las balas de 180 grains, cuando no de menor peso, que usan con buenos resultados en montería o en recechos en España. Y claro, el resultado es que vuelven a nuestro país desencantados con el calibre.
El peso de 165 grains es una excelente opción para recechar a distancias medias y largas en toda nuestra fauna. El de 150, sin embargo, conviene emplearlo en los recechos de los animales más pequeños porque si la utilizamos en los pesados, especialmente si tenemos que hacerlo a distancias cortas y medias, puede expandir más de lo conveniente y provocar heridas que hubieran sido mortales en el acto con otra bala más pesada.
Conclusiones
En 1963 Winchester creó una maravilla de cartucho, un calibre excepcional con el que es posible cazar en todo el mundo todos los animales de caza mayor no peligrosos del planeta. Particularmente, en España se puede decir que es uno de los calibres que mejor se adaptan a todas las modalidades de caza que practicamos, pues cargado con una bala de 180 grains de diseño adecuado y puesto en tiro a 200 metros, podremos cazar hasta una distancia de unos 300 metros, ya que su bala sólo tiene una caída media de unos 20 centímetros. Por otra parte, dada su popularidad, el mercado ofrece numerosos modelos de armas en este calibre, particularmente modernos rifles semiautomáticos y de cerrojo de numerosas marcas que incorporan sistemas amortiguadores del retroceso y bandas de batida, entre otros adelantos, y permiten al cazador elegir el arma que mejor se adapta a sus necesidades.