Mi rincón
Última actualización 01/10/2006@00:00:00 GMT+1
“Quizá la rehala que ha llegado hasta nosotros con mayor pureza sea la de Juan de Dios Olías, que gozó en su última etapa de las tres patas del banco que su dueño daba como necesarias en su libro “Los perros: Mis pareceres”: los perros, su dueño y el perrero”
Cuando aún no habían hecho su aparición en la montería española los dogos argentinos, los pitt-bulls, los boxer y demás chatos de mis pesares, los perros de las rehalas manchegas eran fuertes, recalcados, con capas provenientes del mastín: averdugados, remendados en negro o en colorado, oritos… y arrollaban el monte como cosechadoras. Sin embargo, las rehalas andaluzas tenían al podenco como raza dominante. Y con el podenco sus parientes, porque en Córdoba, que es lo que yo mejor he conocido, las rehalas estaban compuestas principalmente por atravesados de podencos y mastines.
Era frecuente la discusión entre monteros manchegos y andaluces sobre la bondad de sus estilos propios. Y a mí siempre me hizo gracia aquella manía de comparar. Porque, de la manera más natural, cada zona se había ido decantando por los perros que más le convenían. En los viejos tiempos, sin cercas, en La Mancha predominaba el cochino con unos montarrales fortísimos y en Andalucía el cervuno, en un monte distinto, del que pudieran ser ejemplo los alcornocales de Hornachuelos. Así, en unos perros se buscaba la resistencia tesonera y en otros que tuvieran alegría en la dicha y buenos pies.
Con los cambios habidos en la sociedad y la montería, todo es mucho más confuso. Pero por aquí, por Córdoba, han quedado aficionados al perro que conservan intacta la tradición teniendo al podenco como modelo a conseguir y perpetuar. Y quizá la rehala que ha llegado hasta nosotros con mayor pureza sea la de Juan de Dios Olías, que gozó en su última etapa de las tres patas del banco que su dueño daba como necesarias en su libro “Los perros: Mis pareceres”: los perros, su dueño y el perrero.
Ahora, al ceder Juan de Dios la rehala a la joven duquesa de Cardona, una de las patas del banco ha cambiado. Y Casilda, su nueva dueña, rebosante de afición, va a gobernar una gran rehala. Tiene unos perros excelentes, uno de los mejores perreros de España y una gran responsabilidad.