.375 H&H Magnum
Última actualización 01/11/2006@00:00:00 GMT+1
En 1912 la prestigiosa casa británica Holland & Holland, que había adoptado la acción Mauser 98 de cerrojo para poder hacer rifles de cerrojo muy potentes, al tiempo que continuaba fabricando sus magníficos rifles express, comercializó una nueva cartuchería. Lo presentó cargada con pólvora sin humo de calibre 0,375 pulgadas (9,52 mm.) en dos versiones: una para rifles express de cañones basculantes y otra para armas de cerrojo, siendo esta última la protagonista de este artículo. El cartucho que creó la mítica firma londinense se denomina correctamente, según las reglas que usan los británicos para nombrar a su cartuchería, .375 Belted Rimless Magnum Nitro Express porque es potente (magnum), rápido (express), está cargado con pólvora sin humo (nitro) y utilizaba la nueva –en la época– vaina Belted Rimless. Esta vaina, que todos conocemos y que se caracteriza por tener sobre la ranura de extracción un anillo de latón de mayor diámetro que su cuerpo, no era una novedad. Había sido desarrollada por Holland & Holland unos años antes y utilizada por primera vez comercialmente en un cartucho del mismo calibre, pero de menor potencia, el .400/.375 Belted Rimless Nitro Express, que salió al mercado hacia 1905, y que no tuvo éxito.
El hecho de que las palabras Belted Rimless se utilizaran en el nombre de la munición era para diferenciar los cartuchos con vaina belted, para armas de cerrojo, de los de exprees, cuyo culote tenía reborde o pestaña de extracción, y que se denominaban .375 Flanged Magnum Nitro Express.
Cabe añadir que no obstante de lo dicho, en las cajas de municiones fabricadas en Inglaterra, ambos cartuchos venían reseñados, para abreviar, con el nombre de .375 Magnum Rimless y .375 Magnum Flanged y en ellas, además, se hacía referencia a que eran cartuchos para armas Holland de cerrojo o express. Por ejemplo, eran usuales las frases “For Holland´s Magacine Rifles”, en los envases del .375 Belted Rimless Magnum Nitro Express, ó For Holland´s Double Rifless, en las del .375 Flanged Magnum Nitro Express.
Más conocido por .375 H&H Magnum
Cuando aparecieron estos calibres, los rifles de cañones basculantes o rifles express estaban ya condenados a pasar a un segundo plano, y con ellos casi todos los cartuchos Flanged, porque el sistema Mauser de cerrojo, que hacía pocos años había sido perfeccionado al obtenerse la acción militar mod.1898, ofrecía enormes posibilidades muy atractivas para el mercado civil y también para los cazadores. Por un lado, las armas eran más fáciles y más baratas de construir que los express y se podían hacer tan potentes como los rifles dobles. Y por otro, los cazadores conseguían una precisión mucho mayor, con la ventaja añadida de que las nuevas armas de cerrojo poseían un cargador capaz de almacenar más de dos cartuchos.
Todo ello y por supuesto el hecho de que, como veremos, el .375 H&H Magnum fuese un cartucho excepcional, contribuyó a que la fama de la munición Holland para armas de cerrojo saltara rápidamente de las fronteras británicas y en relativamente pocos años alcanzara una popularidad inusitada en todo el mundo, popularidad a la que contribuyó sin lugar a dudas Estados Unidos y su potente industria armera, pues en 1925 la Western Cartridge & Co comenzó a fabricar el cartucho en aquel país –con el nombre de .375 Holland & Holland Magnum–, siendo rápidamente adoptada por otros fabricantes de municiones y de rifles. El Winchester 70, en 1937, fue el primer rifle comercial norteamericano que lo disparó, pero después fue adoptado por todos los fabricantes de EE.UU. Y lo que le vino mejor aún para su fama, su robusta vaina fue fuente de inspiración para muchos fabricantes y personas expertas en el desarrollo de municiones (Winchester, Remington, Roy Weatherby...) para crear otras municiones potentes. En el resto de Europa pasó prácticamente igual, y aunque con menor difusión y en menor medida, todos los fabricantes de prestigio lo fabricaron. Incluso, La casa sueca Norma utilizó también su vaina para desarrollar potentes cartuchos, como el .308 Norma Magnum y el .358 Norma Magnum.
Para cazar por el planeta
Las razones por las que el .375 H&H Magnum se granjeó fama universal fueron muchas, pero fundamentalmente se debe a que con los tres pesos y tipos de balas que desarrollaron los ingleses –básicamente: 235, 270 y 300 grains semiblindadas y la de 300 grains blindada– se puede abordar la caza de cualquier animal de caza mayor en cualquier lugar del mundo, incluso las más pesadas bestias africanas y asiáticas. Esto no significa que el calibre sea el más adecuados para parar un búfalo ni mucho menos un elefante, sólo que si se estas presas se cazan con buenas condiciones de visibilidad y el cazador tiene tiempo de apuntar y sabe dónde poner el tiro, debido a la óptima penetración que consiguen sus balas blindadas de punta roma de 300 grains, éstas son capaces de alcanzar los órganos vitales. Y como por otro lado los demás proyectiles poseen potencia suficiente para cazar los demás animales de menor peso y resistencia que se cazan en África y Asia y en el resto del mundo, el .375 Holland &Holland Magnum se hizo muy popular en todo el planeta, especialmente en África debido a la gran variedad y abundancia de caza del Contienente Negro.
Equilibrio balístico impecable
Las balas del .375 de 300 grains vuelan aproximadamente a 2.400-2.530 pies/s (732-771 m/s), dependiendo de la manufactura, y generan una energía del orden de 4.265 libras-pie (5.784 julios). Pues bien, en esta velocidad inicial, combinada con el perfil romo y la dureza de la envuelta que tenía la bala blindada original, reside el éxito de este cartucho y hace posible que se pueda emplear con precaución incluso para cazar elefantes y otras presas pesadas y peligrosas.
La razón es con esas velocidades de salida, sus balas originales –o réplicas bien hechas– tienen poca tendencia a desviarse, siendo las blindadas capaces de perforar los músculos y huesos de las piezas más pesadas y duras sin desviarse de su camino hasta alcanzar órganos vitales. Tanto es así que todos los intentos de aumentar las prestaciones del calibre creando municiones similares más veloces, o bien variando el diseño de la ojiva o modificando el blindaje, han fracasado, si bien es cierto que este fracaso no se ha debido en la mayor parte de los casos al diseñador de las municiones, sino al mal uso que se ha dado de ellas.
Un claro ejemplo es el .378 Weatherby Magnum, que se carga con las mismas balas que el .375 H&H Magnum, pero las dispara a mayor velocidad y sin embargo no se consiguen con él buenos resultados si no se dispara más lejos que cuando se utiliza un .375, que sí debe usarse a corta o media distancia, no para disparar lejos. Ello se debe a que a corta distancia la velocidad de impacto del .378 Weatherby Magnum es tan alta que el proyectil blindado en vez de penetrar se desestabiliza y se desvía, y el semiblindado se hace una “torta” y deja de penetrar, provocándole a los respectivos bichos en los que impacta un cabreo monumental que puede terminar en ataque contra el cazador.
Como se ha dicho, hay que tener en cuenta que el .375 H&H Magnum no es una munición adecuada para hacer tiros largos, especialmente con la bala de punta roma de 300 grains, ya sea blindada o semiblindada, pues rápidamente pierde velocidad inicial y eficacia a medida que se aleja de la boca de fuego.
La bala semiblindada de 300 grains tiene un uso similar a la blindada, pero no es capaz de perforar con seguridad los grandes huesos de los paquidermos por lo que se reserva para las piezas muy pesadas pero menos consistentes. También se ha hecho este proyectil de 300 grains semiblindado con punta aguda e incluso con punta aguda y cola de bote para que pierda menos velocidad y, de esta manera, mejorar así un poco su alcance efectivo.
Lade .270 grains, la más universal
La de 270 grains semiblindada de punta aguda vuela a 2600-2690 pies (792-819 m/s) y es una maravilla de proyectil porque con él se puede cobrar todos los animales del planeta, exceptuando los más pesados en los que sea necesario usar la de 300 grains. Además, describe una trayectoria más tensa, similar a la de una bala convencional de 180 grains del .30-06, eso sí, con la “pequeña” diferencia de que desarrolla 4.337 libras/pie de energía, en vez de 2.913, por lo que es algo como una especie de apisonadora volante de efectos demoledores en cualquier tipo de antílopes, alces, renos, osos, jabalíes y ciervos eropeos y demás piezas de piel poco dura, ya pesen poco o sean muy pesadas.
Resumiendo, con esta bala se consiguen las mejores prestaciones en tiros lejanos sobre animales grandes que no necesiten cobrarse con las balas blindadas o semiblindadas de 300 grains, y proporciona resultados más que apetecibles en el resto de las especies en las que se distingue por su gran poder de parada.
Uso en España
Por último hay que apuntar que los británicos también la cargaron con una bala de 235 grains de peso, que dejó de fabricarse lamentablemente, aunque hay fabricantes que siguen haciendo proyectiles para poder recargar los cartuchos con este peso de proyectil. Era una munición ideal para cazar ciervos y animales de talla similar, donde se mostraba más contundente que las de 270 grains porque en estas “pequeñas” piezas las balas de 270 grains no expanden tanto como lo hacen la de 235. Vuela a 838 metros por segundo (2.750 pies/s) y es demoledora particularmente en los jabalíes y ciervos que se cazan en España en montería, más pequeños aún que los centroeuropeos. Digo en montería porque cualquier rifle del .375 H&H es demasiado pesado para recechar con él en España –y en medio mundo–. Pero así como no tiene sentido ir arrastrando por ahí cuatro kilos o más de rifle, pudiendo llevar utilizar otro más ligero para cazar los ciervos, gamos y demás piezas “grandes” de rececho que se cazan aquí, en montería sí que este cartucho y los rifles que lo disparan pueden ser útiles y de hecho siempre ha tenido entre bastantes monteros aceptación y hasta incondicionales. Por supuesto también se puede usar en esperas, pues manejar desde un puesto un arma pesada no representa un gran inconveniente.
Como la munición de 235 no se puede conseguir, salvo que se recargue, la mejor opción es utilizar la de 270 grains –o alguna de peso algo más ligero, pues por ejemplo, Federal y Sologne cargan este calibre con balas de 260 y 263 grains–, balas con las que se obtiene muy buenos resultados debido que el calibre es muy grande y excesivamente potente para nuestra fauna y aunque sólo expanda un poco, el proyectil consigue un poder de parada muy alto y perdona errores de puntería que con otros calibres suponen herir y no cobrar.
Por otro lado, las balas del .375 H&H Magnum se abren camino a través de marañas de matorral que serían imposibles de traspasar con ciertos calibres menores. Por último, como decía un amigo que lo utilizaba, “con él no se discute”, y es que si alguien le dispara a un jabalí y nota que le ha dado, lo cobra en el acto o en las inmediaciones, pero rara vez lo rematan en el puesto de al lado.
No obstante no quiero que el lector que no conoce este calibre se lleve la opinión errónea de que todo son ventajas. En primer lugar no todo el mundo es capaz de manejar con soltura un rifle de este calibre porque es grande y pesado y tiene un retroceso más fuerte de lo que se precisa para doblar con precisión, sobre un animal pequeño a la carrera, los tiros, ello sin tener en cuenta que el visor tiene que estar bien montado –y ser muy robusto– para tirar sin peligro de que el arma te deje K.0 tras un encare rápido o recarga rápida.
Dicho de otro modo, pienso sinceramente que utilizar un .375 H&H Magnum para cazar un jabalí o ciervo ibérico es algo así como cazar tórtolas o conejos con cartuchos del 12 magnum: los matará sin duda, pero se podrían haber cazado igual con otro calibre menos potente y más cómodo de manejar. Y lo pienso porque lo he usado durante años y, tras los primeros lances de euforia, al final llegué a la conclusión de que existen otros calibres que se disparan en rifles más manejables y con un retroceso menor a los que le sobra potencia para conseguir los mismos efectos que consigue el .375 H&H Magnum en nuestras piezas a condición de que sel cazador use una bala adecuada, y con los que se caza mucho más cómodo.
En definitiva, un cartucho extraordinario, pero más útil para cazar piezas más grandes que las españolas que, no obstante, en en montería, se puede utilizar y proporciona excelentes resultados por ser mucho más potente de lo necesario, pero siempre que el cazador pueda dominar su retroceso y peso.