Ojeo a la investigación
Última actualización 01/11/2006@00:00:00 GMT+1
Una vez más, como sucede en este estudio llevado a cabo con grouses escocesas, se comprueba que los parásitos influyen en el descenso poblacional de una especie.
Que las especies silvestres tienen parásitos es algo que todos sabemos, y que éstas sufren ciclos poblacionales es otra cuestión que todos tenemos más o menos clara. Años de incrementos poblacionales de algunas especies cinegéticas se suceden con otros de menor abundancia. Estos ciclos poblacionales pueden deberse a multitud de factores, entre los que podemos citar variaciones en la disponibilidad de alimento, climatología, presión de caza, densidad de depredadores, efecto de los parásitos, etc.
Debido a la gran cantidad de factores que pueden determinar estos ciclos y a la variedad de parásitos que poseen nuestras especies de caza, el estudio de la influencia de los parásitos en estos ciclos es muy complejo. En el caso del Reino Unido la cosa es un poco más simple, y a parte de llevar estudiando estas interacciones unas cuantas décadas, tienen a su especie reina de la caza menor –el lagópodo (Lagopus lagopus)– parasitada principalmente por una sola especie de nematodo (Trichostrongylus tenuis).
El impacto de los parásitos en la reproducción y en la supervivencia de poblaciones silvestres ha sido estudiado en numerosos trabajos, sin embargo el interesante estudio que hoy nos ocupa demuestra que los ciclos poblacionales de los lagópodos son el resultado de la interacción del parásito con su hospedador.
Stephen M. Redpath, François Mougeot –dos investigadores vinculados al IREC–, y sus colegas Fiona M. Leckie, David A. Elston y Peter J. Hudson han publicado los resultados de este experimento en la revista Ecology Letters (9: 410-418; 2006).
El estudió se llevó a cabo en varias zonas de Escocia e Inglaterra, donde eran perfectamente conocidos los ciclos poblacionales que sufren los lagópodos, tomando a su vez unas zonas control de similares características para validar el estudio. Para poder demostrar su hipótesis capturaron y desparasitaron en invierno a la mayor parte de los lagópodos de las áreas de estudio, durante un periodo de declive poblacional, prediciendo que si los parásitos son los causantes de los ciclos, el tratamiento debía detener el declive de la población. A su vez, realizaron censos y análisis coprológicos en todas las zonas para ver las evoluciones de las poblaciones de lagópodos y de parásitos.
Después de cuatro años de tratamientos y seguimiento de las poblaciones del parásito y del hospedador pudieron llegar a la conclusión de que el tratamiento era eficaz en la reducción de la intensidad de parasitación. Así mismo, produjo un aumento en el número de crías de lagópodos y un incremento en las densidades primaverales y otoñales de esta especie cinegética. Sin embargo, aunque disminuyó el declive poblacional en las áreas tratadas, éste no se redujo del todo, por lo que llegaron a la conclusión de que los parásitos no eran los únicos responsables del mismo.
En otros estudios del mismo equipo, mediante la administración de testosterona para aumentar la agresividad de estas aves, comprobaron cómo los cambios en el comportamiento territorial repercutían negativamente en el proceso de cría. Por lo tanto, concluyen que el comportamiento territorial y los parásitos pueden contribuir al inicio del declive en los ciclos poblacionales de los lagópodos, pero posteriormente son los cambios en el comportamiento los que conducen la caída en las densidades.
Todavía quedan muchas cuestiones por aclarar, entre ellas cómo se generan estos cambios cíclicos en el comportamiento y cómo las interacciones entre el comportamiento y los parásitos afectan a la dinámica de las poblaciones. El lagópodo representa un modelo excelente con el cual explorar estas interacciones y su impacto en la dinámica temporal y espacial.
Con nuestras patirrojas puede estar sucediendo fenómenos similares, pero el grado de conocimiento de esta especie es menor. Los avances registrados en los últimos años en el estudio de nuestras especies cinegéticas están consiguiendo equiparar a España con otros países europeos en el conocimiento de éstas, pero todavía queda mucho por hacer.