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Distintas opciones para viajar con el perro hasta el cazadero

Última actualización 01/11/2006@00:00:00 GMT+1
Cada día es más frecuente tener que hacer muchos kilómetros para llegar a nuestro coto, por supuesto con nuestros perros. Pero, ¿qué ventajas e inconvenientes tienen los distintos sistemas de transporte para perros?
El perro de caza es un aliado fiel del cazador y por ello debemos tratarlo como se merece, como un miembro más de la familia, en ocasiones como un hijo, tanto en casa como en el campo, y por supuesto cuando viajemos, que es de lo que vamos a hablar.

Un asunto importante si tenemos en cuenta que haremos juntos muchos kilómetros durante muchos días con jornadas de calor, lluvia y frío y por terrenos bastante accidentados.

En primer lugar, ¿el perro tiene que estar documentado igual que el conductor, el cazador, el coche o el remolque? Para poder transportar uno o dos perros no precisa documentación alguna para el viaje, aunque sí tenemos que llevar su identificación personal –microchip o tatuaje– y la cartilla sanitaria, con anotación de las vacunas reglamentarias, por ejemplo la rabia. De forma voluntaria conviene que en el collar le pongamos una “medalla” con nuestro teléfono, por si se pierde, y el collar antiparasitario, aunque el perro en mi opinión, cuando caza, no tendría que llevar nada en el cuello para no engancharse con las ramas.

Otro caso diferente es el transporte de grupos de perros como son las rehalas, que ya necesitan una licencia específica e incluso ahora, si no se remedia, un certificado de desinfección del vehículo cada vez que lo utilicen, algo que desborda toda lógica, más por cuestiones técnicas o prácticas, pero también por economía, pues supone a todas luces un agravio comparativo con otros grupos caninos, como por ejemplo los galgueros, que sí pueden llevar 8 ó 10 perros en una furgoneta. Incluso cualquier grupo de cazadores pueden transportar una docena de perros en un carro y sanidad no les exige el certificado. Detrás de esta medidad hay un claro afán recaudatorio, aunque se disfrace de prevención sanitaria. Pero ojo, nos lo ganamos a pulso cada día, lo tenemos bien empleado por la falta de unidad en defensa de nuestra afición.

La Asociación Española de Rehalas ha dado pasos por el Ministerio de Agricultura para tratar de revocar este nuevo “impuesto revolucionario”. El Gobierno Central ha puesto la normativa y ha pasado la patata caliente a las comunidades autónomas para que la desarrollen. Andalucía por ejemplo no está de acuerdo con ella apoyando a los rehaleros al demostrarse que es inviable su aplicación a la vista de que no hay centros y no están abiertos los fines de semana. Habría una alternativa, y es que el propio rehalero desinfecte, como de hecho ya hacen.

Pero dejemos aparcadas las rehalas y analicemos el resto de transportes para el perro de caza “de menor”, incluido los galgos.

Buenos medios de transporte
La verdad, sin hacer culto a diseñadores y fabricantes, en los últimos años han prosperado buenos medios de transporte para perros: al carro arrastrado por el coche a través de la bola se ha sumado la jaula suspendida en el portón trasero del coche o las vagonetas de adiestradores profesionales, auténticos hoteles de cinco estrellas que utilizan para la caza práctica y recorren la UE sin los problemas de las rehalas, y por supuesto la jaula o el transportín dentro del maletero. Esto no quita que un gran número de cazadores siga haciendo lo de toda la vida: el perro suelto en el maletero con o sin malla o reja de separación –para que el perro no salte a los asientos– y junto al resto de archiperres de caza.

Si me preguntan cuál me gusta más con independencia del coste, quizá el perro dentro del coche con o sin jaula o con transportín. Si no llevamos transportín, que es una caja aislada, no hará falta que le pongamos en el suelo del maletero ningún trozo de moqueta o toalla para que nos ensucie menos el habitáculo.

El transportín tiene una tremenda ventaja, y es que al ser estanco, evita el contacto directo del perro con el maletero y todo lo que ello conlleva en caso de vómitos, diarreas, que el perro muerda moqueta y otros materiales. También el perro va seguro en un habitáculo exclusivamente para él, sin riesgo de que le caiga algo encima. Cuendo se utilice, conviene anclarlo de alguna forma o bloquearles las ruedas, para que no se deslice durante la travesía.

El transportín también es más práctico si cabe a la vuelta, porque el perro a lo mejor viene mojado o lleno de barro, y este sistema de transporte evita “suciedades desagradables”, sobre todo a juicio del resto la familia.
¿Comida y agua? Yo no soy partidario de que la lleve permanente en un viaje para ir de caza, es preferible ayunar para andar más ligeros, y luego sí, a beber primero y luego a comer sin exceso, pero en tierra firme, no en el interior del coche.

Remolques
Los remolques personalmente no me terminan de convencer por dos razones: “saltan” mucho y el perro va “bailando”, con lo que llegará “muy alegre” pero cansado, y si vamos por caminos de tierra tragan mucho polvo. Por otro lado requieren un lugar para tenerlo, cosa nada fácil en las ciudades.

Esta opinión no es compartida, por ejemplo, por José Ignacio Zamorano, criador y adiestrador de perros para caza menor, que dice que sus perros van en un carro con una capacidad para 12, con una rejilla del 50 por ciento del tamaño de la puerta trasera y no tragan polvo, y que el “baile” depende de la presión de las ruedas y el modelo de remolque utilizado.

La documentación que se precisa para el transporte de perros en esta ocasión es la básica: la documentación de Tráfico del remolque y homologación del enganche.

Las jaulas suspendidas en el portón, tres cuartos de lo mismo, apenas “bailan” porque no van apoyadas en tierra, permiten abrir el portón trasero sin problemas pero el perro sigue estando muy expuesto al polvo, aunque estas jaulas llevan un sistema de filtros.

Personalmente prefiero el perro dentro del coche, pues así va escuchando hablar a su dueño, no traga polvo, va relajado. Otra cosa es si quieres llevar varios perros o vas acompañado de compañeros de caza. Entonces no hay más remedio que recurrir a las jaulas exteriores.

En el interior del coche, ¿con jaula o sin ella? Me gusta más con jaula aunque tiene sus inconvenientes. Se puede revolver menos mi compañero, pero no se le cae encima el equipaje en las curvas o caminos, no puede morder las cosas, y la temperatura es la misma que la nuestra, es decir, confortable. Pero ojo, si el coche no tiene una cubierta que tape el maletero, en ese caso hay que llevar una manta o similar para cubrir el equipaje que irá al lado de la jaula, y cuando digo equipaje me refiero a tapar bien la funda del arma, munición y cuchillería, no vayamos a pararnos a tomar café la vea quien no debe y nos denuncie por abandono del arma en vía pública.

A propósito de esto, ya existe en el mercado un armario de seguridad para llevar el rifle en el coche que se puede poner y quitar con cierta sencillez y robustez.

Los furgones “5 estrellas”
Los furgones de los adiestradores en caza práctica son otro mundo. Según Mónica Novoa, propietaria de uno desde hace bastantes años, sí son un ejemplo de comodidad y lujo para el perro. Son vehículos estancos e isotérmicos, y según el modelo tienen capacidad para entre 8 y 20 perros. En su interior hay una reja de seguridad además del portón del vehículo, un pasillo central permite el acceso a las jaulas individualizadas de los costados, con unas dimensiones homologadas para poder ponerse de pie e incluso dormir plácidamente. Lleva botiquín, mesa plegable para curarles o peinarles, una ducha para bañarles cada vez que regresan de una prueba, circuito cerrado de desagüe, aire climatizado, calor-frío y un extractor para renovar el aire, vamos un hotel de cinco estrellas sobre ruedas. Su lado negativo, aparte del precio, es que los perros viajan con muy poca luz natural sin disfrutar del paisaje. La perfección no existe ni en los establecimientos de lujo.
¿Qué documentación precisa este vehículo? Permiso especial a través de la ITV, donde debe figurar la homologación del diseño, características del motor, carrocería y estancias, la revisión debe ser periódica variando los plazos en función de la comunidad autónoma de residencia. No precisan certificado de desinfección o inspección sanitaria en cada viaje, ya sea por España o la UE.

Resumiendo, hay muchas formas de llevar a nuestro perro cuando vayamos de caza. Lo importante es que vaya cómodo y seguro, sin riesgos para él y para nosostros. Si tenemos uno o dos perros, dependiendo de su tamaño, con un transportín o una jaula de maletero nos bastará. Es la opción más barata, cómoda y práctica, pero si tenemos más lo mismo tenemos que adquirir un carro, que los hay de todos los precios y categorías.
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