Veterinaria
Última actualización 01/11/2006@00:00:00 GMT+1
Un perro de caza se puede elegir siendo un cachorro, con pocos meses o siendo ya un perro adulto. Las tres opciones son válidas, siempre que el perro tenga buenos orígenes, genes cazadores.
Cada vez con más frecuencia, antes de escoger un perro como compañero de caza, hay cazadores que se acercan a los veterinarios en busca de consejo para acertar en la elección.
Aunque muchos de ellos ya tienen elegida la raza de antemano, nos consultan sobre determinados temas de manejo que son interesantes conocer.
¿Cuál es la edad idónea?
La edad más idónea para coger un nuevo cachorro varía entre dos extremos: o muy joven o muy mayor. Una y otra posibilidad tiene sus ventajas e inconvenientes.
Adquirir un perro muy joven, entre uno y dos meses de edad, tiene la ventaja de que podemos llevar a cabo nosotros mismos todo el delicado proceso de sociabilización. Hay que recordar que la sociabilización es una etapa crucial en la vida de un perro –que va de los 20 a los 90 días de edad– y en la que, en gran medida, se consolida su carácter, estableciendo los vínculos con el mundo que le rodea.
Un perro mal sociabilizado siempre será tímido y asustadizo, llegando a afectar a su capacidad de aprendizaje, y por lo tanto ser un perro inútil para la caza.
Además podemos actuar sobre la alimentación y su salud para que el perro crezca adecuadamente y con salud. Tiene el inconveniente de que requiere tiempo y dedicación, pero puede ser muy satisfactorio si disponemos de ello y elegimos una buena línea de caza.
Si decidimos adquirir un perro adulto, la edad de seis meses a un año es la mejor. A esta edad el perro está desarrollado física y psíquicamente, por lo tanto podemos estar seguros de lo que adquirimos. Incluso lo podemos llevar al campo y probar sus aptitudes naturales en la caza. Puede ser que no sea un fenómeno a esta edad, pero se puede ver si apunta maneras. A esta edad su carácter es el de un cachorro y se adaptan con facilidad a las nuevas situaciones, por lo que no les supone mucho problema el cambio de dueño y son muy receptivos para seguir aprendiendo. Ésta segunda posibilidad es la mejor para aquellos cazadores que no disponen de mucho tiempo para dedicarle a un cachorro en la etapa de la sociabilización.
Hay que aclarar que se puede adquirir un perro de cualquier edad, todos se adaptan a los nuevos propietarios. Cuanto más edad tengan, y dependiendo del carácter de cada individuo, puede costarle un poco más o un poco menos, pero se adaptan. Pero de poder elegir, las dos posibilidades que hemos explicado son las mejores.
¿Tienen que haber cazado antes?
No es raro que a un cazador le ofrezcan un perro de cierta edad, criado en un piso en la ciudad y que no pueden atender, para que lo dedique a la caza. Es frecuente que nos pregunten si un perro en estas condiciones puede ser cazador. La respuesta no puede ser más sencilla: depende de los genes que lleve.
Mi clínica veterinaria está junto a una plaza donde numerosos propietarios de perros pasean a sus animales. Algunos de ellos son perros de caza que nunca han salido de la ciudad. Los suelo ver salir de sus casas atados de la correa con la mirada fija en las zonas donde habitualmente están las palomas, dispuestos a “cazarlas”. Se han acostumbrado a mostrarlas “de vista” y muchas veces les veo pararse a una enorme distancia, sin coger el aire, porque las ven al otro lado del parque. Pueden estar de muestra largo rato, lo que desespera a los dueños urbanitas, ya que en la vida acelerada de la ciudad tener un “perro estatua”, con más afición a la caza que a pasear tranquilamente, les hace perder mucho tiempo. Este tipo de perro está pidiendo a gritos que se le lleve al campo y se le dé una oportunidad. Si no es demasiado mayor, aprenden perfectamente y pueden darnos un buen resultado.
En este sentido hay que recordar que la precocidad no siempre va unida a una mayor calidad del perro, ni el hecho de sacarlo pronto al campo tampoco. Los mejores perros de caza que yo he visto en mi vida, tanto de pluma como de caza mayor, no necesariamente demostraron sus cualidades de manera temprana, ahora sí, cada día que salían al campo eran mejores, es decir, tuvieron una buena progresión.
Algo similar ocurre con las salidas al campo. No por sacarlos a edades muy tempranas al campo se hacen más cazadores. El perro debe pasar por determinadas etapas, y asentarse correctamente en cada una de ellas. La sociabilización, la educación en el manejo y por último el campeo, son etapas que hay que cumplir con rigor. No por madrugar más amanece más temprano.
¿Se adaptan a las perreras?
A un perro criado en una ciudad, en el seno de una familia, le suele costar un poco adaptarse a la vida en una perrera. Siempre la vida en perrera es más dura y difícil que en un piso rodeado de comodidades, pero se adaptan. Quizás una de las cosas más duras para un perro es estar solo. Son animales sociables y necesitan compañía, de una persona o de otro perro, pero sentirse acompañados les ayuda a adaptarse a la nueva situación. Por lo tanto, si tenemos que adaptar un perro de ciudad a una perrera le pondremos con un compañero o compañera –es conveniente que sea del sexo contrario– y de buen carácter, para evitar peleas por competencia o jerarquía.
Suele ser más fácil que un perro de perrera se adapte a vivir en familia, pero a veces puede también haber problemas, sobre todo de adaptarse a los ciclos de la nueva vida. A veces requieren una educación para aprender a hacer sus necesidades fuera de casa, ya que esta conducta no la aprendió de pequeño.
Suele ser un pequeño quebradero de cabeza para los dueños, pero también se soluciona. Puede haber también problemas si los dueños se van a trabajar y le dejan muchas horas solo, y puede llegar a romper cosas en casa. También esto requiere cierta educación.