Los magnum cortos son cada día más populares
Última actualización 01/12/2006@00:00:00 GMT+1
Comercializada en los umbrales del siglo XXI gracias a Winchester, esta cartuchería se caracteriza porque su vaina es más corta y permite, entre otras ventajas, fabricar rifles con cerrojos y cajones de mecanismos más cortos que son, sin embargo, tan potentes como los demás cartuchos magnum.
Aunque se ha empleado en todo tipo de municiones, incluso en rifles de pólvora negra, la palabra magnum se ha utilizado sobre todo en numerosos cartuchos potentes de pólvora sin humo que se originaron primero en Inglaterra y posteriormente en Estados Unidos, país que los ha popularizado al desarrollar numerosos modelos. Durante años, los armeros y fabricantes de municiones norteamericanos emplearon la vaina del cartucho británico .375 H&H Magnum para crear sus versiones para potentes rifles de cerrojo. Esto se debe a que el cartucho de la casa H&H se había granjeado la fama de ser muy eficaz y no tardó en ser adoptado por los fabricantes de armas y de cartuchos de Estados Unidos. En efecto, como sucedía en todo el mundo, en EE.UU también comienza a popularizarse las armas de cerrojo en los primeros años del siglo XX y, sin abandonar sus rifles de repetición por sistema de palanca, comienzan a fabricar los nuevos rifles de repetición que cada día son mejores y más potentes. Así, en 1925 Winchester fabrica por primera vez la cartuchería del calibre .375 H&H Magnum y lanza también ese año su famoso y rápido .270 Winchester al tiempo que va perfeccionando nuevos sistemas de repetición por sistema de cerrojo, consiguiendo años después lanzar al mercado el rifle Winchester 70 que poseía un cerrojo tan bien hecho que podía disparar cualquier cartucho de la época y todas las municiones magnum que se desarrollaran años después hasta llegar a nuestros días, incluidas los cartuchos magnum cortos. Precisamente, estos cartuchos fueron creados por Winchester precisamente para su modelo 70 y para otros rifles Browning de cerrojo, unos años que el arma dejara de producirse, tras cerrar en 2006 la vieja fábrica de New Haven, donde se fabricaban las armas Winchester de cerrojo, palanca y de corredera.
Se populariza el término magnum
Al tiempo que las armas de cerrojo se hacían cada vez más populares en EE.UU, los fabricantes de municiones y numerosos aficionados a las armas de forma particular, se afanaban por hacer cada vez más potente la cartuchería de caza experimentando con nuevos cartuchos que utilizaban a menudo la citada vaina del .375 H&H Magnum acortada o modificada. En EE.UU. destacó en este campo Roy Weatherby, un enamorado de las municiones de alta velocidad, quien entre 1943 y 1945 creó sus primeros cartuchos Weatherby Magnum. Pertenecen a esta época, sus cartuchos .270; 7 mm. y .300 Weatherby Magnum, entre otros.
En 1956 Winchester comercializa su primer cartucho magnum: el .458 al que le siguen el .264 Winchester Magnum y el .338 Winchester Magnum, en 1958. Remington hace lo propio y lanza en 1962 su famoso 7 mm. Remington Magnum, y en 1963 Winchester introduce el .300 Winchester Magnum. Estos cinco cartuchos también utilizan la vaina del .375 H&H Magnum, pero acortada para que puedan utilizarse en rifles con cerrojos de la misma longitud que los que emplean el calibre .30-06, por lo que en cierto modo se puede decir que Winchester ya fabricaba magnum cortos en 1956.
Entre 1963 y los últimos años del siglo XX aparecieron en EE.UU algún que otro cartucho magnum con este tipo de vaina, pero no tuvieron el mismo éxito que los anteriores: es el caso del 6,5 mm. Remington Magnum, en 1966, y del 8 mm. Remington Magnum, en 1978, etcétera. Parecía como si la “magnunmanía” o pasión que los magnum habían despertado hasta entonces entre los cazadores, no se iba a volver a repetir con ningún otro cartucho potente.
No obstante, en los últimos años del siglo XX, Remington volvió a intentarlo de nuevo con municiones mucho más potentes que utilizaban una vaina distinta, más larga y voluminosa y con ranura de extracción: los cartuchos Remington Ultra Magnum, fabricados en diversos calibres, para rifles con acciones largas.
Aparecen los magnum cortos
El siguiente paso importante en el desarrollo de municiones comerciales de caza de alta potencia, y que de nuevo ha suscitado un gran interés entre los cazadores de todo el mundo, lo dio de nuevo Winchester en 2000 al lanzar el .300 WSM –WSM son las iniciales de Winchester Short Magnum–, que también utilizaba una vaina diferente, pero sorprendentemente era más corta y gruesa que la utilizada hasta entonces en los cartuchos magnum de calibre y potencia similar. Esta vaina fue utilizada posteriormente por Winchester como base para desarrollar otros modelos de cartuchos de caza mayor que son, por el momento, de calibres menores que el .300: el 7 mm. y .270 WSM.
La vaina WSM mide 53,34 mm. de longitud y posee un culote con ranura de extracción (rimless) ligeramente rebatido, esto es, de menor diámetro que el cuerpo, pero tiene un diámetro interno –y externo– muy considerable para que el cartucho pueda contener una gran dosis de pólvora, pese a ser la vaina tan corta: mide exteriormente 14,097 mm. de diámetro, mientras que por ejemplo una vaina estándar, como la del calibre .30-06, tiene un diámetro de 11,93 mm, y una magnum “belted” –la del .375 H&H– mide en el cinturón 12,97 mm.
El hecho de que los magnum cortos hayan tenido éxito se debe a que, como consecuencia de estas medidas, que le proporcionan a todos estos cartuchos un aspecto inconfundible, las armas que los disparan consiguen prestaciones similares a la cartuchería comercial antigua del mismo calibre desarrollada a partir de la vaina del .375 H&H Magnum y, además, aportan otras ventajas. La más importante es que se pueden disparar en rifles de cerrojo con acciones más cortas que las standar del .30-06, lo que es lo mismo que decir rifles que se puede disparar en rifles más cortos y por tanto más manejables, si estas armas han sido expresamente diseñadas para estos cartuchos con un cerrojo corto –algunos fabricantes se han limitado a recamarar sus rifles para la nueva munición, sin hacer nuevas armas de cerrojo corto–. Teóricamente, también esta munición aporta otras ventajas, como un retroceso algo más moderado –porque la pólvora arde de forma diferente al estar en una columna más gruesa y corta– y también de una precisión mayor –debido a la vaina WSM se apoya mejor en la recámara–, etcétera, pero lo cierto es que estas últimas mejoras, al menos a niveles prácticos, son inapreciables. Especialmente su teórica mayor precisión es irrelevante ya que aunque sea posible medirla en milímetros sobre el papel, no tiene importancia para un arma de caza mayor. Eso sin contar que la mayor o menor precisión también depende del rifle. Igual ocurre con el retroceso, porque también depende del arma, de lo bien equilibrada que esté, de su peso, de la cantonera... no sólo del cartucho.
Prestaciones de los calibres WSM
El .300 WSM se comercializa con balas de 150 y de 180 grains que desarrollan una velocidad similar a las del mismo calibre y peso que dispara el veterano y popular .300 Winchester Magnum, si bien este último puede cargar también otros proyectiles más pesados.
Inicialmente lo dispararon rifles Winchester y Browning, pero poco a poco lo han ido adoptando otras marcas de armas e igualmente la munición ha tenido muy buena acogida y actualmente la manufacturan varias casas, la mayoría norteamericanas, pero también europeas. Así en España se pueden conseguir cartuchos norteamericanos Winchester y Remington, así como los suecos Norma, firma que, por cierto, produce una gran variedad de municiones WSM.
En 2001, Winchester, utilizando la vaina del .300 WSM, lanza dos nuevos cartuchos: el .270 WSM y el 7 mm. WSM. El primero ha tenido el mismo éxito que el .300 WSM y también se ha hecho muy popular, quizás por lo atractivo que resulta recechar con las armas que lo disparan y que son por lo general muy potentes y manejables. En Europa, Norma también carga el .270 WSM con numerosos tipos de balas que se pueden adquirir en España. Igualmente, aquí se pueden adquirir diversos modelos .270 WSM de las marcas Winchester y Remington.
El .270 WSM dispara proyectiles del mismo calibre y peso que las del veterano .270 Winchester, concretamente de 130, 140 y 150 grains, pero a una velocidad mayor, similar a la que consiguen los mismos proyectiles en el .270 Weatherby Magnum. Igualmente, se comercializan en calibre .270 WSM numerosos modelos de rifles de cerrojo e incluso semiautomáticos –sin ir más lejos, el nuevo Winchester SXR Vulcan que aparece en este número–.
El 7 mm. WSM, de momento, no ha tenido el mismo éxito que los demás cartuchos WSM, pese a que carga balas de 140, 150 y 160 grains que dispara a velocidades que son incluso algo superiores a las del 7 mm. Rem. Mag. con las balas de 140 y 150 grains. Igualmente, sus proyectiles de 160 grains vuelan a velocidades muy similares a las que desarrolla el popular 7 mm. Remington Magnum. En España Aguirre y Cía comercializa diversos tipos de cartuchos Winchester y rifles de las marcas Winchester y Browning –incluso semiautomáticos– en este calibre.
Se puede decir que la utilidad de los cartuchos WSM en la caza española es, en el caso de los calibres .300 WSM y 7 mm. WSM, la misma de los calibres .300 Winchester Magnum y 7 mm. Remington Magnum, respectivamente. Fuera de España, no obstante, los cartuchos magnum “tradicionales” presentan la ventaja de que pueden disparar también proyectiles de mayor peso, que son más efectivos en piezas grandes. Así, el 7 mm. Rem. Magnum carga balas de hasta 175 grains. El .270 WSM es, sin embargo, una munición mucho más rápida que el .270 Winchester clásico, por lo que su mejor aplicación es la caza a rececho a grandes distancias. Ver cuadro adjunto.
WSSM: aún más cortos y veloces
Aunque al parecer se está estudiando fabricar las municiones WSM en calibres más grandes, de momento lo que se ha conseguido es hacerlos en calibres más pequeños y provistos de una vaina que es notablemente más corta –42,41 mm, aproximadamente.–
En efecto, en 2002 Winchester volvió a dar un paso adelante en el desarrollo de este tipo de cartuchos comercializando otros dos calibres más pequeños que utilizaban una vaina de diseño similar a la WSM, aunque notablemente más corta: la cartuchería .223 Winchester Super Short Magnum y .243 Winchester Super Short Magnum o simplemente .223 WSSM y .243 WSSM.
Ambos cartuchos desarrollan velocidades altísimas. El .223 WSSM, que se carga con balas de 55 y de 64 grains, consigue con el primer peso de proyectil 3.850 pies por segundo (1.173.5 metros por segundo) y 3.600 pies por segundo (1.097 m/s) con la bala más pesada de 64 grains, por lo que se puede afirmar sin lugar a dudas que es una de las municiones más veloces del mundo con cualquiera de los proyectiles que dispara. El uso de este cartucho es la caza “Varmint” o caza de predadores.
Igual se puede decir del .243 WSSM con su bala de 55 grains, que también es para cazar predadores, con la que desarrolla 4.060 pies por segundo (1237,5 m/s). Ahora bien, además dispara balas de 95 y de 100 grains que se puede utilizar para practicar la caza mayor de animales que no sean muy grandes. El uso correcto de este cartucho sería el mismo que se le da al .243 Winchester pero a distancias mayores, pues las balas pesadas vuelan a 3.250 (990,6) y 3.110 pies por segundo (948 m/s), y si se usan muy cerca. o sobre un animal pesado, pueden expandir más de lo conveniente. Es, por ejemplo, un cartucho excelente para el rebeco.