Última actualización 01/12/2006@00:00:00 GMT+1
La situación de los rehaleros españoles tras la llegada de la temporada de caza y la aplicación del Real Decreto 1559/2005 que considera al perro como animal de producción, sigue siendo incierta y polémica.
Esta nueva medida, que obliga a los propietarios de los animales a desinfectar los vehículos antes y después de cada transporte, aún no se ha podido aplicar por la imposibilidad de ser llevada a cabo.
Según la nueva normativa, los vehículos para el transporte de rehalas deben ser desinfectados en los escasos centros homologados para ello, centros que en muchos casos no operan durante los fines de semana. Según José Pérez, presidente de la Asociación de Rehaleros del Suroeste (ARESUR), los rehaleros andaluces están a la espera de que se resuelva el problema. Sin embargo la situación, al contrario de lo que cabría esperar, se ha complicado un poco más.
El pasado 6 de octubre, la Dirección General de Sanidad Agraria hizo pública una Instrucción que permite al rehalero desinfectar su vehículo, previo curso de cuatro horas como manipulador de insecticidas-biocidas y siempre que las instalaciones de la perrera o la finca en la que montee cuente con una serie de instalaciones –por ejemplo agua caliente a presión– que pocas perreras tienen. Este trámite pretende buscar una solución provisional para los próximos dos años.
Hasta el momento, tanto la Guardia Civil de Tráfico como el SEPRONA no están aplicando las sanciones derivadas del Real Decreto ya que el tema está lejos de solucionarse y todos han acordado un paréntesis hasta que se establezca una solución definitiva.
Por otro lado, en Extremadura la situación se mantiene aparcada a la espera también de que desde la Administración Central se modifique la polémica medida.
Uno de los mayores inconvenientes de esta inestable situación es que cada autonomía está tomando sus propias medidas, de manera que las rehalas que operen en varias comunidades corren el riesgo de ser sancionadas.
La situación en Castilla-La Mancha está más clara que en el resto de regiones. Según Juan Caballero, presidente de ATICA, los rehaleros de esta región ya cuentan con “una solución permanente”. La Administración ha entregado unos talonarios a los propietarios de núcleos zoológicos que lo han solicitado en los que se garantiza que los vehículos han sido desinfectados de una forma adecuada.
Por su parte José Luis Domínguez, presidente de la Asociación Española de Rehalas, ha manifestado que el principal objetivo del organismo que él preside es que se deje de contemplar al perro de rehala como animal de producción. Desde esta asociación se aboga por conseguir desarrollar un reglamento específico para las rehalas, “al igual que sucede con el ganado de lidia, por ejemplo”, asegura Domíngez, puesto que consideran que la montería es una práctica que nada tiene que ver con la ganadería y que cuenta con total autonomía para ser regulada por separado.
Esta solución se presenta como una de las más viables, ya que además de atender a la voluntad de la administración serviría para dotar a las rehalas de una serie de normas para su mejor organización y presencia dentro y fuera del mundo cinegético.
A pesar de que una gran parte del colectivo rehalero es partidario de nuevas movilizaciones, desde la Asociación Española de Rehalas se ha expresado la voluntad de esperar a que termine la temporada y dar tiempo al diálogo para tratar de encontrar una solución beneficiosa para todas las partes.
Por el momento, el problema sigue estancado y sin ninguna muestra de cambio por parte del Gobierno, que ha reafirmado su postura ante una serie de preguntas del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso.