Veterinaria
Última actualización 01/05/2004@00:00:00 GMT+1
Hay numerosas teorías sobre las razones por las que un cachorro muerde y rompe las cosas. Parece que es algo normal, una forma de relacionarse y de percibir su entorno a unas edades tempranas por la que todo perro pasa. Sin embargo este hábito puede no sólo ser destructivo para los objetos, sino también tener consecuencias nefastas para el animal.
He criado muchos perros en mi vida, y con cada nuevo cachorro que comienzo la labor de educarlo en los buenos modales que todo perro tiene que tener, así como en adiestrarlo en la caza, que va ser su trabajo, tengo que enfrentarme de nuevo a que tienen la costumbre de morder y romper cosas. Hay que asumir que este hábito es, en cierta medida, normal y que tenemos que asumir con cada nuevo cachorro la pérdida de algunos objetos, pero nunca más de los necesarios.
Por qué muerden las cosas?
Hay numerosas teorías sobre las razones por las que un cachorro muerde los objetos. Parece que es algo normal, que es una forma de relacionarse y percibir su entorno a edades tempranas. Es una fase de exploración que se realiza con la boca. Por lo visto, los seres humanos pasamos por una fase similar en la que los bebés también se llevan los objetos a la boca. Por lo tanto es normal que un cachorro tome cosas en la boca, las porte y juegue con ellas.
Muchos dueños asocian esta etapa mordedora con la eclosión de los dientes permanentes. Puede ser cierto ya que la muda de los dientes va desde los 3 hasta los 5 meses, pero tenemos que tener en cuenta que la fase de exploración se solapa con la del cambio de la dentición, por lo que la importancia de una y de otra en el proceso no está muy claro. Sólo sabemos que las dos afectan a esta conducta, seguro que sí, y seguro que también una estimula a la otra.
Para un cachorro que esté con sus hermanos, un objeto cualquiera es una fuente inagotable de juegos. Uno lo toma en la boca y estimula de manera irresistible a los demás a perseguirlo para apoderarse del “valioso” objeto. Y cuando dos cachorros alcanzan el objeto no cederán en su intención de poseerlo y cada uno tirará con fuerza para hacerse con el tesoro. Por eso, estas pequeñas batallas terminan rompiendo los objetos y fomentando los hábitos destructivos a través del juego.
Igualmente, un cachorro que está mucho tiempo solo rompe o muerde los objetos que tiene a su alcance para mostrar a su dueño que está a disgusto en soledad. Por lo tanto, morder o destruir objetos también puede ser un síntoma de insatisfacción, lo que conocemos con el síndrome de ansiedad por separación.
Bien como forma de exploración, por la dentición, porque juegan con un objeto o porque nos quieren manifestar su insatisfacción, el hecho es que los cachorros jóvenes con frecuencia rompen y muerdan objetos de muy diferentes características. Tendrán predilección por aquellos objetos con un fuerte olor, especialmente a su dueño o familia, siendo el “delicatesse” para un perro joven los zapatos o zapatillas de su amo, aunque tampoco rechazan calcetines, ropa interior, jerséis, etcétera.
¿Cómo evitar que muerdan objetos?
Hay perros que tienen un fuerte instinto destructivo, y en cambio otros apenas tocan nada durante la fase de cachorro. No existe ninguna clave para que un cachorro salga o no mordedor, pero lo que está muy claro es que, tanto en una u otra situación, el dueño no debe estimular esta conducta. ¿Cómo se hace esto? Pues intentando no dejar objetos al alcance del perro que estimulen este comportamiento, especialmente objetos olorosos –zapatos, calcetines, etcétera–.
Como hemos visto, esta fase de morder tenemos que considerarla normal y probablemente influya en el desarrollo del cachorro. Por ello debemos ofrecerles objetos para morder en un número limitado, además de perfectamente identificados como “sus” objetos de morder. En el comercio especializado existe un sinnúmero de ellos. Se lo ofreceremos siempre que le dejemos solo, y sin ningún otro objeto a su alcance.
Si le “pillamos” mordiendo algo no le castigaremos. Le quitaremos suavemente el objeto que esté mordiendo y le pondremos “su” objeto. Si llegamos a casa y ha roto algo –por mucho valor que tenga–, no le debemos castigar, no vale para mucho. La próxima vez lo que haremos es dejarle en un espacio donde no halla muebles de madera que pueda morder ni objetos a su alcance. Tan sólo “su” mordedor.
¿Qué consecuencias puede tener?
Este hábito puede tener nefastas consecuencias cuando los objetos se rompen en trozos pequeños que el cachorro se puede tragar, causándole algún daño intestinal. De ahí que los objetos indicados como “mordedores” que se comercializan en las tiendas especializadas –y que antes hemos comentado–, tienen como primer objetivo no fragmentarse en pequeños trozos que dañen al perro o ser tóxicos.
El número uno de los problemas intestinales que padece el perro por cuerpos extraños que se traga son los hilos y cuerdas, pues literalmente le cortan el intestino. Es más grave aún este problema debido a la dificultad que encuentra el veterinario para tratar al animal, ya que no es fácil su diagnóstico ni por rayos X ni por ecografía. Este problema suele ocurrir cuando los dueños ponen mantas o alfombras que los cachorros muerden y deshilachan, de modo que se tragan los hilos o cuerdas.
Pero son un sinfín los objetos que un cachorro puede tragar. De hecho, la mayoría de los veterinarios que trabajamos con perros hemos extraído objetos de lo más variopinto: desde piedras, palos o huesos, a llaveros, muñecos, medias, estropajos, agujas, etcétera. Extremen la precaución.