Cetrería en Emiratos Árabes
Última actualización 01/06/2004@00:00:00 GMT+1
La fascinación que siente el mundo árabe por la cetrería provoca situaciones como la de los Emiratos, donde el propio gobierno vela, dentro de organizaciones oficiales como el ERWDA, por mantener este patrimonio cultural. Si hay un lugar donde las aves rapaces se sientan privilegiadas es aquí.
Se desplazan a los mejores cazaderos en los aviones privados de sus dueños y cuentan en Abu Dhabi con el mayor hospital del mundo para este tipo de aves.
La cetrería, y en particular la halconería, están íntimamente ligadas al pueblo árabe. En la vida cotidiana cualquier ciudadano de Emiratos convive directa o indirectamente con los halcones. Sellos de correos, billetes, esculturas y fuentes hacen presentes a los halcones en todo momento. Su empleo para la caza está indicado en el propio Corán, el libro sagrado de los musulmanes.
Frecuentemente este arte cinegético se asocia con la opulencia y ostentación de dignatarios árabes. Visitar las halconeras de un jeque, sus naves de vuelo, un hospital específicamente dedicado a los halcones o conocer las partidas de caza en aviones privados rumbo a lejanos países favorecen esta visión estereotipada. Sin embargo, aún más fuerte que esta fastuosidad es el latido de la tradición en sus practicantes.
La cetrería forma parte de la cultura de este pueblo. En un inicio comenzó practicándose como forma de conseguir alimento. Las técnicas de manejo apenas han cambiado desde entonces. La mayor variación en los tiempos modernos la encontramos en el despliegue de medios en determinadas partidas de caza. Además del placer por cazar y los negocios que puedan cerrarse entre los asistentes, las partidas de caza aportan una oportunidad de acercamiento a la gente del lugar para entender cuáles son sus necesidades y sus problemas y así poder resolverlos. Ejemplo de ello son las actuaciones llevadas a cabo en Pakistán por Sheikh Hamdan bin Zayed Al Nahyan, viceprimer Ministro y Ministro de Asuntos Exteriores de los E.A.U. cuando desarrollaba allí sus cacerías. Hizo construir muchas carreteras, tuberías para agua, pozos... También acondicionó tierras para la agricultura, construyó colegios, hospitales, clínicas, casas y mezquitas, añadiendo valor social y económico al país.
Los esfuerzos de la ERWDA
Una buena muestra de la creciente sensibilización del pueblo árabe por mantener la tradición cetrera y la sostenibilidad de su práctica, la encontramos en organizaciones estatales como el Environmental Research and Wildlife Development Agency, ERWDA. Esta organización concentra sus esfuerzos en el desarrollo de regulaciones medioambientales, gestión de los recursos naturales y educación medioambiental.
Establecida en 1996, cuenta con unidades en ámbitos tan relevantes y dispares como Investigación Marina (MERC), Investigación Onitológica (NARC), con trece años de funcionamiento, Investigación Medioambiental Terrestre (TERC), Centro de Servicios Medioambientales (ES), Centro de Educación y Comunicación (CE), Departamento de Información Tecnológica (IT), Recursos Humanos (HR), Financiación (FA), Desarrollo Estratégico y Proyectos (SPDU)... Repasando su informe anual se constata la buena gestión y alto nivel de sus actuaciones.
En la entrevista que pude mantener en Abu Dhabi con el secretario general de ERWDA, Majid Al Mansouri, con motivo del rodaje del documental sobre cetrería “Aliados del aire”, quedé sorprendido con la cantidad de actuaciones emprendidas por ERWDA concernientes a la cetrería. Se pueden sintetizar en los siguientes campos:
•Formación y concienciación medioambiental de los halconeros.
•Estudios científicos sobre poblaciones silvestres de halcones.
•Estudios científicos sobre poblaciones silvestres de presas.
•Desarrollo de proyectos de cría en cautividad y reintroducción en la naturaleza de halcones y hubaras.
Halconeros
Actualmente el número de cetreros se estima en torno a los 5.000 practicantes, de todas las edades. Practican la cetrería más como patrimonio cultural que como un simple deporte.
En la concienciación de los jóvenes cetreros juega un importante papel el Hospital de Halcones de Abu Dhabi, dependiente también del ERWDA. Se trata del mayor hospital de este tipo que existe en el mundo. Allí atienden cualquier afección de las aves enseñando a su vez la atención y cuidado que requiere su mantenimiento y manejo. La sede del club de halconeros, el Emirates Falconers´ Club (E.F.C.), se encuentra junto al hospital.
Resulta significativo que el propio gobierno haya reparado en la importancia de la cetrería, creando en consecuencia esta asociación. Su principal objetivo es preservar la tradición cetrera. Por eso informan y asesoran a sus miembros acerca de aspectos biológicos, código de conducta y caza sostenible. Promueven la práctica de la cetrería con halcones procedentes de centros de cría en cautividad, de forma que se anula la presión sobre las poblaciones silvestres. Es interesante exponer que en Emiratos Árabes está prohibido cazar de otra forma que no sea la cetrería.
Una muestra más de la nueva corriente conservacionista en la cetrería árabe la encontramos el pasado mes de diciembre en el ingreso del EFC en la International Association for Falconry and Birds of Prey, I.A.F. Esta asociación, reconocida por entidades del prestigio de la UICN, es una garantía de la práctica sostenible de la cetrería en sus asociaciones miembro.
Por su parte, EFC edita la revista Al Saggar, que incorpora artículos científicos acerca de los problemas de conservación de la hubara, historia de la cetrería en el país, manejo de aves de presa y la necesidad de volver a practicar la cetrería de forma sostenible como ya hicieran sus antepasados. Educando a las nuevas generaciones confían en mantener el importante legado cultural que supone la cetrería para el pueblo árabe. Desde el club se promueve el registro y la identificación de los halcones. Cualquier ave importada o nacida en cautividad en Emiratos debe tener anilla cerrada y en el caso de que vaya a viajar fuera del país además debe contar con pasaporte y microchip de identificación.
Tampoco faltan proyectos científicos para el conocimiento y reintroducción en la naturaleza de especies de falconiformes como el halcón sacre. Se han llevado a cabo proyectos en amplias regiones de Asia Central –Rusia, Mongolia, China...–.
Halcones
En general, en la cetrería árabe tan sólo se emplean halcones. Las tres especies más comunes son el halcón sacre –Falco cherrug–, el halcón peregrino –F. peregrinus– y el halcón gerifalte –F. rusticolus–. En las últimas décadas es creciente el empleo de hibridaciones entre ellos, fruto de la cría en cautividad. Las presas habituales son la hubara –Chlamydotis undulata–, la liebre del desierto –Lepus arabica– y el alcaraván –Burhinus oedicnemus–. En la introducción de halcones en la caza se emplean escapes de patos, palomas y faisanes nacidos en cautividad.
En la halconera de un jeque pueden contemplarse ejemplares excepcionales. La selección es estricta, atendiendo al tamaño, belleza y aptitudes para la caza de cada individuo. En sus dependencias encontramos las instalaciones más sofisticadas posibles para el cuidado y mantenimiento de las aves. Las naves de vuelo, en donde observamos decenas de halcones que harían el sueño de cualquier cetrero, son una espectacular muestra de ello. De planta circular y extraordinariamente espaciosas, permiten que los halcones puedan ejercitarse tanto como quieran, incluso en el largo período de la muda de la pluma. Cuentan con un climatizador de temperatura para que los calores del desierto no afecten a tan preciados tesoros.
Como centro de cría de halcones independiente del ERWDA, destaca el ubicado en Al Ain, puesto en marcha por el equipo PROFALCON, con inversión de varias decenas de millones de euros.
Actuaciones para
la conservación de la hubara
Alertados por el problema toman parte activa en proyectos para su recuperación promoviendo medidas dirigidas a la sostenibilidad de su caza. La iniciativa más significativa ha sido tomada desde Abu Dhabi por ERWDA. Han desarrollado trabajos de campo en países de su área de distribución (China, Yemen, Kazakhstán, Pakistán, Mongolia...) y creado un impresionante centro de cría en cautividad ubicado en el desierto en la estación de investigación de Sweihan. El objetivo principal es desarrollar programas científicos de seguimiento de la hubara. Conscientes de que se encuentra en determinadas áreas en peligro de extinción, no reparan en gastos ni en esfuerzos técnicos para conseguir su recuperación mediante su estudio, reintroducción en la naturaleza de ejemplares nacidos en cautividad y concienciación de gobiernos y cazadores. Conociendo que la caza furtiva es una de las principales causas de su regresión poblacional, en Emiratos Árabes han prohibido la entrada de cualquier ejemplar, ya sea vivo o muerto. En otros países como Yemen, donde la hubara es sedentaria, están consiguiendo medidas del gobierno para delimitar áreas protegidas en donde puedan criar.
Estudio de hubaras silvestres
El Centro Nacional de Investigación de Aves de Abu Dhabi, también conocido como NARC, en colaboración con los cetreros ha emprendido una pionera iniciativa para estudiar los movimientos migratorios de las hubaras.
Han ideado un ingenioso sistema para capturarlas vivas de forma que tras su estudio puedan ser posteriormente soltadas: pegan en cada garra del halcón una bolita. Así no podrán herir a la hubara cuando sea trabada. Por otra parte, y no menos importante, colocan al halcón una caperuza especial provista de un protector de plástico a la altura del pico. Con ella podrá ver, pero no dar picotazos a su presa. De esta forma se evita que hiera a la hubara con su fuerte pico que hubiera sido capaz de partirle el cuello.
El halcón consigue hacer bajar a la hubara y retenerla en el suelo hasta la llegada del halconero. Sorprendida por no haber sufrido el menor rasguño de su mortal depredador, permanece hierática custodiada por el halconero.
Aún no sabe que es una de las protagonistas de un ambicioso proyecto para conocer las rutas de migración de su especie y por lo tanto pronto se va a encontrar de nuevo en libertad. Le llega el turno al equipo científico. Para que permanezca lo más tranquila posible, a la hubara se le pone una caperuza hecha a medida que le impide la visión. Una vez tomados los datos de rigor, se le fija una anilla numerada en la pata y se le sujeta un aparato en la espalda. Se trata de un localizador vía satélite.
Los desplazamientos que realice este ejemplar a partir de ahora, ya sea a la India, Kazakhstán o a la lejana Mongolia, quedarán registrados en el ordenador de la organización.
Mejorando el conocimiento científico de la hubara se podrán emprender acciones más acertadas para su conservación.
Con su colaboración en esta corta pesadilla, la hubara ha pasado a llevar entre sus plumas un esperanzador mensaje de futuro para su especie.