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Probamos el nuevo cartucho .17 HMR

Última actualización 01/07/2004@00:00:00 GMT+1
El calibre 17 Hornady Magnum Rimfire es el cartucho de percusión anular más veloz y de calibre más pequeño del mercado. Desde su introducción ha despertado la admiración de los tiradores y cazadores de pequeños predadores de todo el mundo y ya lo han adoptado varias fábricas de armas como Remington, que comercializa la munición y una carabina semiautomática, el modelo 97 Magnum, con la que hemos probado el cartucho.
Qué ocurre si a una vaina de percusión anular del calibre .22 Magnum –.22 WMR– le montamos un proyectil calibre .17 –4,3 milímetros, aproximadamente– de 1,1 gramos de peso –17 grains–? Pues que lógicamente, el proyectil desarrollaría una altísima velocidad. Esta idea la puso en práctica la prestigiosa casa Hornady al presentar hace poco más de un año al mercado el nuevo cartucho .17 Hornady Magnum Rimfire o simplemente .17 HMR (*), con una bala con punta aguda terminada en inserción de polímero, tipo V-Max, que desarrolla una velocidad de 2.550 pies por segundo (777 metros por segundo). La munición fue lanzada al mercado hace dos años y despertó rápidamente el interés de los tiradores, cazadores de predadores de pequeño tamaño y, por supuesto, de los fabricantes. Uno de ellos fue Remington en 2003, que recamaró su carabina modelo 597 Magnum, utilizada en las pruebas, y comercializó la munición, también cargada con proyectil V-Max. Arma y cartucho ya están disponibles ya en nuestro país de la mano de Borchers, S.A.

Remington 597 Magnum
La carabina Remington 597 Mag. que he tenido la oportunidad de probar en el citado calibre tenía caja sintética de color negro y carecía de miras. Llevaba sobre el cajón de mecanismos un carril Weaver sobre el que acoplé un visor Bushnell Legend 3-9 x 40 con monturas desmontables Warne (**).

Es una carabina muy segura de funcionamiento, además de muy ligera y equilibrada. Emplea un cargador que puede almacenar 7 cartuchos al tresbolillo, y en la parte trasera del guardamonte se encuentra el seguro manual, tipo pasador, provisto también del mecanismo adicional de seguridad Remington que llevan todas las armas modernas de esta marca. Este mecanismo permite, mediante una herramienta especial tipo llave, que nadie no autorizado emplee el arma si no dispone de otra llave similar. Jugando a las cuatro esquinas
Cuando uno no dispone de colimador, y para calibre 17 no tenía, ni tampoco te puedes acercar al blanco, resulta un poco complicado poner en tiro un arma semiautomática provista de mira telescópica –o cualquier otra que no permita mirar a través del cañón–. En estas circunstancias, después de montar el visor, tiro primero al centro del blanco –me refiero a un blanco reglamentario de tiro de precisión 50 x 50–. Si el impacto entra dentro de la superficie del blanco, no suele haber problema: actuando sobre los mandos de ajuste, se se regula sin más. Pero si el tiro no entra en el papel “juego a las cuatro esquinas”: primero tiro a la esquina superior izquierda y si sigue sin entrar en el papel, a la superior derecha, luego a la inferior derecha, etcétera. En esta ocasión cuando tiré a la esquina de la derecha el impacto alcanzó, bajo, la zona central del blanco, por lo que ya pude centrar sin problemas girando los mandos de ajuste lo necesario para obtener el blanco de la fotografía. Si después de tirar a las cuatro esquinas no impactamos en el blanco, lo mejor desmontar el visor, volverlo a montar y empezar de nuevo o pedir ayuda a un armero.

Y luego a divertirse de verdad: no quedó referencia de puntería en mi blanco que no fuera alcanzada por un proyectil del .17 HMR, que por cierto llega a los 100 metros como si fuera el tiro de un rifle de caza de fuego central, no teniendo en ningún momento la sensación el tirador de estar disparando con una carabina de percusión anular, mucho más lentas, pues incluso comparado con el tiro del .22 Magnum, la bala del .17 HMR es 550 pies por segundo más rápida (170 m/s más rápido). Por otro lado, el retroceso es muy pequeño por lo que puedes vaciar el cargador de la carabina con precisión a toda velocidad si seleccionas pocos aumentos.

En definitiva, una carabina muy segura y precisa y un simpático cartucho con el que podremos podremos improvisar divertidísimas sesiones de tiro, aunque la principal ventaja del cartucho que más se valora en el extranjero sería la caza de predadores de pequeño tamaño. Por ejemplo, para las urracas la bala .17 V-Max, de alta expansión, iría que ni “pintada” debido a la alta velocidad y a la poca caída del proyectil: puesta en tiro a 100 metros, sólo cae unos 7 centímetros a 150, mucho menos que el .22 Magnum, cuyo proyectil a esa distancia supera los 10-14 centímetros.

Por último, comentar que como las demás armas de percusión anular, los rifles y carabinas del .17 HMR se documentan con la licencia de armas E, que ampara las escopetas. Que ustedes disfruten de carabina y cartucho.
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