La fábrica de cartuchería de rifle más importante de Europa
Última actualización 01/08/2004@00:00:00 GMT+1
En Amotfors (Suecia), la fábrica Norma produce la gama de cartuchería de caza mayor más importante que se fabrica en Europa. Allí viajamos con la intención de conocer sus productos e instalaciones en las que también se diseñan proyectiles y se fabrican vainas.
Recientemente he tenido la oportunidad de visitar la fábrica de cartuchos de rifle Norma Precision AB, ubicada en Amotfors (Suecia), que produce la conocida y apreciada cartuchería metálica marca norma, cuyo logotipo se escribe así, con todas las letras en minúsculas. Esta marca de cartuchos, y también de componentes, es decir de proyectiles, vainas, pólvora, etcétera, es distribuida en España por Excopesa.
Viajé a Amotfors en compañía del director de Excopesa, Pablo González, y de Aniceto Fernández, director de producto de la firma leonesa, así como con otro colega de otro medio de comunicación, Jean Pierre Bourguignon. Después de mil peripecias debido a una huelga imprevista en el aeropuerto de Copenhague (Dinamarca), donde teníamos que hacer escala, logramos llegar por fin al aeropuerto sueco de la ciudad de Karslstad. Allí nos recibió el director de ventas de Norma, Lennart Falk, quien nos trasladó en coche a las instalaciones de Norma Precision AB en Amotfors. Fue un agradable viaje de 100 kilómetros por una carretera rodeada de frondosos y verdes bosques donde habita el alce, la pieza de caza más emblemática de Suecia.
Una vez en la fábrica nos presentaron a Ake A. Nilsson, de investigación y desarrollo, quien nos acompañó durante nuestra estancia en la fábrica y nos mostró y explicó todas los procesos de producción de vainas, proyectiles y cartuchos.
Tradición y calidad
Norma produce munición metálica de rifle desde hace más de 100 años –en 2002 fue su centenario– y a lo largo de su historia no sólo se ha limitado a fabricar cartuchos de caza diseñadas por otras personas o empresas, sino que incluso ha aportado a la historia de la cartuchería nuevos desarrollos de municiones, así como numerosas puntas de caza. Es el caso por ejemplo de los cartuchos .358 Norma Magnum y .308 Norma Magnum, diseñados por Nils Kvale y comercializados en 1959 y 1960. Fue en este periodo y bajo el liderazgo de Nils Kvale cuando la gama de productos Norma comenzó a crecer espectacularmente, llegando incluso a producir municiones para otros fabricantes de municiones o de armas. Así, debido a la estrecha colaboración entre Nils Kavale y Roy Weatherby, Norma fabrica desde los años 60 la munición Weatherby Magnum y actualmente hace lo mismo también para otros fabricantes. De hecho, y sin ir más lejos, durante nuestra visita vimos cómo una de las máquinas estaba cargando cartuchería Federal Premium.
En 1990 Norma pasa a ser miembro del Grupo Dynamit Nobel, una de las empresas más grandes de munición deportiva, aunque hoy día Norma es la primera fábrica de municiones de rifle para caza y tiro de Europa y cuarta más importante del mundo, después de Remington, Winchester y Federal.
Actualmente, esta firma fabrica 113 cargas diferentes en 40 calibres, además de numerosos componentes de recarga. Cuenta con un departamento de investigación y desarrollo y todos sus productos, ya sean componentes o cartuchos cargados pasan un exhaustivo test de calidad mediante controles manuales y automáticos. Concretamente, el proceso de fabricación de cada cartucho supera treinta controles que verifican la estructura y correctas dimensiones y peso de vainas y proyectiles y, cuando están cargados, el laboratorio balístico –provisto de cañones probeta de todos los calibres que se fabrican y de otros para pruebas– verifica la presión, velocidad, precisión y regularidad. Además, se mide la penetración, expansión y retención de peso disparando sobre bloques de gelatina balística en la galería de tiro.
Producción de componentes
En las instalaciones de Amotfors se hacen y desarrollan vainas y proyectiles, además de cargarse los cartuchos. Los pistones y la pólvora Norma –ésta última fabricada por la empresa Bofors, pero bajo especificaciones de los técnicos de la casa Norma– se producen en otras empresas y se en todo momento se manejan bajo las más estrictas medidas de seguridad para evitar accidentes.
En proceso de fabricación de las vainas se parte de medallones –discos– de latón que, mediante maquinaria, se les somete a un tratamiento térmico que prepara el latón –su estructura molecular, resistencia y dureza– para que pueda resistir una serie sucesivos pasos de embutición en frío –estirados, estampados...– mediante potentes prensas que forman el tubo de latón que será el cuerpo de la vaina. Luego se corta el material sobrante, se apunta el culote por estampación y comienza el proceso de conificación y de agotellado, se taladra el oído u orificio que comunica el alojamiento del pistón con el interior de la vaina y se tornea culote –la ranura o reborde–, todo ello mediante estrictos controles de fabricación que al final del proceso se repiten de forma manual: una a una, todas las vainas pasan por delante de los operarios que desechan aquéllas que no tienen las dimensiones o presentan defectos de fabricación.
Cabe añadir que Norma, además de sus propias vainas, fabrica y vende vainas a otras empresas que cargan munición, como Browning, Sako o Hirtenberger Patronen (HP), por ejemplo.
El proceso de fabricación del proyectil es similar al de la vaina, pero ahora se parte de una cinta de latón cobreado que sirve para hacer la envuelta del proyectil y de plomo, en el caso de los proyectiles que tienen envuelta y núcleo de este material. La cinta de latón cobreado de la envuelta se corta en medallones o disco y se estira mediante prensas de forma similar al proceso que subre el material de la vaina. En un punto de la fabricación se añade el núcleo de plomo que se puede soldar o no a la envuelta mediante una soldadura química producida. Luego se hace la punta –se hace la ojiva– y se rebate la base y termina el cuerpo del proyectil –se hace la acanaladura de emgarce a la vaina– hasta que queda terminado, repitiéndose durante el proceso numerosos controles de peso, tamaño y forma. Durante nuestra visita vimos como hacían diversos tipos de proyectiles, uno de ellos el Oryx con núcleo soldado: una máquina automática depositaba una gota de ácido sobre el interior de la camisa y luego introducía el núcleo de plomo.
Fabricación de la cartuchería
Una vez terminadas e inspeccionadas las vainas se ceban con pistones en una sala donde no se puede permanecer sin gafas de protección y, por fin, pasan a la planta de carga en la que mediante cintas transportadoras llegan a máquinas que dosifican la carga de pólvora y engarzan el proyectil para, una vez cargados, ser embalados luego en sus estuches y cajas correspondientes.
Cabe añadir que durante el proceso de carga cada una de las máquinas sólo trabaja con una cantidad muy pequeña de pólvora para evitar accidentes. Cuando una máquina se queda sin pólvora recibe de forma automática otra pequeña dosis procedente de la tolva principal que está en otro lugar.
Igualmente, hay que puntualizar que lo expuesto describe de forma muy breve la fabricación de la cartuchería de caza. La de tiro se produce con otras máquinas más adecuadas y en su producción se estrechan aún más los controles de calidad para conseguir componentes, dosificaciones y engarces más rigurosos con el fin de que la precisión de estos cartuchos pueda destacar en competición. Estas municiones de concurso se someten además a un estricto control de precisión en la galeria de tiro a 300 metros.
Mención aparte hay que hacer del desarrollo de cargas nuevas, que se realiza en un departamento específico de investigación y desarrollo que dispone de todo lo necesario: personal especializado, máquinas –prensas de recarga– manuales RCBS, matrices y demás accesorios para poder cargar manualmente o diseñar cualquier cartucho, básculas de precisión, etcétera, además de un laboratorio balístico con cronógrafos, cañones probeta de todos los calibres que uno se pueda imaginar donde también se hacen constantes pruebas de control de la munición que están cargando las máquinas. Igualmente, en la la galería de tiro subterránea se hacen pruebas de penetración y expansión de los proyectiles que diseña esta firma.
Y además, cazan y tiran
Me encantó escuchar cómo Torbjörn Lindskog, máximo responsable de Norma Precision AB, con quien tuvimos la oportunidad de cenar en Karsltad en compañía de Lennart Falk, dijo que “en Norma somos y tiradores cazadores”.
Y realmente así es, la mayoría de los trabajadores de Norma cazan o practican el tiro. Incluso el mismo Torbjörn Lindskog es propietario de numerosos rifles, le apasiona la caza y la practica a menudo. Pueden verlo en cualquier catálogo fotografiado con su rifle. Y esto es realmente interesante, pues significa que Norma no sólo cuenta con las instalaciones adecuadas y con expertos técnicos en balística, sino que esos expertos saben muy bien los la balística de efectos que quieren conseguir cuando deciden diseñar una bala o una carga nueva.