Con el pasaporte en el morral
Última actualización 01/08/2004@00:00:00 GMT+1
“Espero que los objetivos de tantos cazadores que van a salir este verano se cumplan y que cada uno pueda disfrutar de su trozo de pastel”
En los Evangelios se puede leer que “la mies es mucha y los segadores son pocos” y, ciertamente, la caza en abierto es un bien escaso: hay muchos más cazadores que posibilidades de caza y la demanda supera a la oferta, es decir, hay poca mies para muchos segadores.
Esto lo sabemos bien en España con el rebeco: son muchos los cazadores y escasos los permisos. No es de extrañar, por tanto, que los precios anden por las nubes.
Rumanía, que era la gran reserva de caza para el oso europeo, va a ver drásticamente reducida su cuota anual de osos hasta llegar a cero con la incorporación de este país a la Comunidad Europea. En Botswana cuando estaba abierto el león sólo había un total de 39 licencias en el país, y hoy su caza sigue cerrada a pesar de que, hace tan sólo unos pocos meses, varias publicaciones especializadas se aventuraron a anunciar su apertura, digamos, de manera incierta.
El pastel es el que hay. Se podrán hacer cachos muy pequeñitos o muy gordos, pero no da más de sí, o no debería dar. El nyala de montaña es la especie más exclusiva de África. Su cacería es distinta, es de montaña de verdad y se realiza en un país diferente, Etiopía, pero como hay muy pocas licencias y muchos “segadores”, se venden más safaris de nyala de montaña que licencias hay. El resultado es que bastantes cazadores se quejan de no recoger su “mies”, cuando la realidad es que ya ni estaba en la era.
Tampoco están en la “era” los corzos españoles, cuando el canalla de turno te ofrece un precinto treinta días después de la apertura de la caza. Como se ve, en todas partes hay gente que reparte el pastel, se lo come y deja la bandeja vacía para el incauto de buena fe.
Igualmente, poco hay que recoger en Zambia. Se esperaba que las mejores reservas ya fueran operativas en este año, pero de nuevo los antiguos titulares hindúes de las concesiones siguen pleiteando con el estado, y una nueva amenaza de cierre total se cierne sobre el país. Por consiguiente, el que quiera ir a Zambia y a por sus exclusivas especies, que se ande un poco listo y vaya cuanto antes ante el riesgo de clausura de la caza en este país.
Las lluvias en el cono sur de África han sido generosas en este año. El Zambeze ha producido inundaciones a su paso por Mozambique, el río Limpopo va cargado de agua, el Delta del Okavango se desborda por todos lados... La lluvia es un precedente de buena cosecha, la noticia es buena en general, pero regular para los cazadores que acuden a principios de temporada ya que dificulta su objetivo. Nunca llueve a gusto de todos.
Excelente “cosecha” se está recogiendo en Mozambique, donde se están consiguiendo unos asombrosos elefantes. La reducida cuota de permisos de esta especie en el país ayuda a que los resultados sean óptimos –como muestra la foto–, la duda es la de siempre: ¿cuánto va a durar?, pues cuanto más mejor, y al que lo pueda disfrutar lo oportuno es darle la enhorabuena por estar en el sitio correcto en el momento adecuado.
Me ha quedado un artículo un tanto agrícola, pero la recolección y la caza siempre han ido unidas. Espero que los objetivos de tantos cazadores que van a salir este verano se cumplan y que cada uno pueda disfrutar de su trozo de pastel sin que les arrebaten las ilusiones los políticos de los gobiernos, los terroristas de la caza –encantadores de serpientes incluidos– y los golosos de los pasteles.