Bebederos, comederos, refugios y control sanitario
Última actualización 01/08/2004@00:00:00 GMT+1
En verano se observa una gran abundancia de caza, sobre todo si como este año la primavera ha sido generosa en lluvias. Sin embargo, si queremos que se mantengan altas las poblaciones de especies cinegéticas hasta que comience la temporada de caza, unos meses antes tendremos que realizar ciertas mejoras básicas.
Entramos en el mes de julio, este año caracterizado especialmente por la gran cantidad de lluvias caídas durante toda la primavera –dicen que es la más lluviosa de los últimos 40 años– y repartidas por la mayor parte de la península. El campo está repleto de exuberante y diversa vegetación, los cultivos cerealistas vienen cargados de grano, buen año para los insectos –principal fuente de proteínas de muchas aves como la perdiz roja y fundamental en sus primeras semanas de vida–.
La mayoría de las especies de nuestra fauna cinegética se encuentra en la culminación de la reproducción o sacando ya adelante a sus indefensas e inexpertas progenies. En las zonas más cálidas de nuestra geografía ya podemos ver hace días a las protectoras perdices y tras de sí nutridos grupos de minúsculos pollitos siempre atentos a las lecciones y comportamiento de sus progenitores e imitándoles en todo lo que estos hacen en pro de su supervivencia. Conejos, liebres, torcaces, tórtolas, codornices y un sinfín innumerable de especies debaten en estos momentos la permanencia y abundancia futura de sus poblaciones.
Pero por desgracia esta abundancia no debe engañarnos. El sentido común y muchas temporadas y horas de campo bastan para comprobar que año tras año se repite la misma historia: que todas nuestras ilusiones se van a ir mermando día a día al observar, si somos de los que salimos a menudo al campo a pesar de encontrarse la veda cerrada, que los anteriormente citados nutridos grupos de perdices van reduciéndose día a día, que las numerosas codornices que han entrado este año desaparecerán de la noche a la mañana antes de que se inicie la media veda, que liebres siempre hay las mismas “o menos”, y no digamos del conejo, del que ya asumimos un alto porcentaje de perdidas por depredación, otro altísimo tanto por ciento por mixomatosis y rezamos para que no les entre la vírica porque si es así nos quedamos “a cero”. Y es que es normal, los animales no son “superhéroes”, aunque a veces –muy a menudo– pienso lo contrario ya que para que una perdiz saque adelante una pollada de 8-10 individuos hace falta mucha suerte, conocimientos y ayuda que ha tenido que recibir, porque hasta el momento no se lo estamos poniendo nada fácil. Existen variopintas opiniones acerca de si es o no conveniente colocar comederos o bebederos, defensores o detractores de realizar el control de depredadores, si es bueno o no vacunar a los conejos y desinsectar los cados. Incluso se escuchan opiniones que afirman que las jaulas trampa de urracas no son efectivas, y el que afirme esto es porque le han podido suceder tres cosas: que no había urracas en la zona donde pretendía capturarlas, que no sabía colocar las jaulas trampa o que los mecanismos se encontraban oxidados por falta de uso frecuente.
Basta de “rizar el rizo” y de “marear tanto la perdiz”. A la gente hay que hablarles claro y transmitirles ideas prácticas. Lo demás es pura demagogia. Tan solo hay una idea importante de transmitir y es un hecho: los terrenos que son bien gestionados; en los que hay comederos, bebederos, en los que se realiza un buen control de depredadores y frecuentes controles sanitarios de la fauna cinegética, en los que hay una persona efectiva encargada de realizar estos trabajos y de llevar el mantenimiento y control de las mejoras de hábitat con cierta periodicidad, son terrenos que normalmente cuentan con poblaciones de especies cinegéticas abundantes. En los que por el contrario no se hace nada, por no haber, no hay ni lagartijas. Señores, la gestión no es tan cara económicamente como dicen, sólo hace falta ingenio, improvisación, ganas de trabajar y los consejos de especialistas, como el director técnico de nuestro proyecto, para llevar a cabo las mejoras de hábitat que se requieran.
A continuación daremos algunos consejos a tener en cuenta si somos de los que creemos que la gestión es beneficiosa para la fauna cinegética y, por qué no decirlo, para el resto de fauna salvaje protegida.
Control sanitario del agua
Es mejor no colocar bebederos que tenerlos sin hacer ningún tipo de tratamiento del agua. Si el agua no se encuentra en buenas condiciones, bien porque la fuente de obtención de ésta no es adecuada o bien porque se corrompe en el mismo bebedero, se convertirá en una fuente de transmisión de parásitos y enfermedades provocando el efecto contrario al que buscamos. Por ello he aquí unas recetas obtenidas de reconocidos laboratorios y que conseguirán que el agua que coloquemos esté en buenas condiciones:
Previamente a la puesta en funcionamiento de los bebederos se ha de limpiar por presión todo el recorrido de agua –depósito, manguera boya e incluso el recipiente de bebida– para eliminar la materia orgánica. Después añadir amonio cuaternario o peróxido de hidrógeno en razón de 50 mililitros por cada 100 litros de agua y dejarlo reposar durante un día. Tras esto vaciar el depósito y enjuagar con agua limpia hasta eliminar todo el residuo de amonio cuaternario.
Esta operación de limpieza general de los bebederos se ha de realizar una vez al año, antes de la época de reproducción –en nuestro caso en mayo–.
Luego añadimos el agua y la tratamos con cualquiera de las siguientes dos opciones más comunes, teniendo en cuenta que nunca se pueden mezclar ambos tratamientos u opciones. Es decir, si elegimos un de los dos tratamiento que vamos a exponer seguiremos con él durante toda la temporada:
Opción A. Añadimos cloro en pastillas al depósito de agua. Se ha de evitar especialmente con el cloro la presencia de materia orgánica como ramas, hojas, etcétera, en el agua ya que en su presencia el cloro pierde en gran medida su efectividad.
Opción B. Añadimos entre 50 mililitros y 100 mililitros de Germicin por 100 litros de agua potable. El PH óptimo deberá estar entre 4,5 y 5,5 –muy fácil y económico de medir– El resultado es un agua en condiciones óptimas de consumo.
Se recomienda, como mínimo, un control analítico –químico y bacteriológico– una vez puestos los bebederos en funcionamiento y al menos una vez por temporada.
Además, es muy importante insistir en el hecho de que si utilizamos amonio cuaternario no se ha de añadir ni cloro ni el Germicin, así como que hay que respetar las dosis escrupulosamente. Si se duda en alguno de estos pasos es mejor no hacer nada.
Comederos
Es importante colocar un comedero junto a cada bebedero, siendo crucial que la base de éstos en la que se encuentran los aliviaderos quede a una altura del suelo de unos 40 centímetros. Estos comederos constituyen una fuente alimenticia extra para las aves. En su interior se ha de colocar básicamente trigo. La ventaja de los comederos reside en que existe en el mercado trigos tratados de diversos tipos, adecuados a las diferentes edades y momentos del año, corrigiendo así los posibles desequilibrios o carencias previsibles de los animales en campo. Además con estos se consigue reducir la muerte por enfermedades y obtener el máximo potencial reproductor sobre todo de la perdiz roja.
Refugios
para la fauna
Tanto comederos como bebederos se han de colocar en puntos en los que exista cierta cobertura arbustiva con dos fines fundamentales: mantener el bidón de agua y el recipiente de bebida a la sombra y por otro lado el servir de refugio natural ante la presencia de algún tipo de depredador. Si no existiera posibilidad de utilizar matorral natural se puede hacer artificialmente clavando una varilla metálica de 1,5-2 metros de longitud en el suelo y atando ramas a modo de tienda de campaña en la parte superior de la varilla. Es recomendable colocar estos refugios semiartificiales en zonas en las que la cobertura vegetal es muy escasa o nula, tales como grandes llanuras o estepas cerealistas sin ribazos o márgenes cercanos.
Por último, se ha de tener en cuenta una cuestión muy importante: y es el hecho de que estos puntos suelen serlo de encuentro obligado de diversas especies cinegéticas y por supuesto a ellos acudirán también los depredadores oportunistas, por lo cual se ha de prestar especial atención al control de depredadores en sus cercanías, siempre contando con las pertinentes autorizaciones y usando estrictamente los métodos permitidos por la ley.