Una empresa familiar cargada de éxitos
Última actualización 01/09/2004@00:00:00 GMT+1
Crónica de un viaje al Tirol para conocer de primera mano la prestigiosa fábrica de instrumentos ópticos y probar sus productos en el inigualable entorno natural de la bella región austriaca.
Durante los días 5 al 8 de junio realicé una visita al Tirol en compañía de un colega de la prensa especializada y de un numeroso grupo de armeros de toda España y de Portugal. Allí, en el Tirol, concretamente en Absam, se encuentra la fábrica Swarovski Optik y habíamos sido invitados por esta firma y por J. Esteller, S.L., empresa que importa y distribuye en España y Portugal los productos Swarovski, para conocer la región y la prestigiosa fábrica, además del famoso Museo de Cristal Swarovski, ubicado en Wattens.
El programa de visita al Tirol tuvo dos aspectos distintos. Uno de trabajo, pues pudimos conocer bien sus instalaciones, sus productos y probar cuantos modelos de visores, prismáticos y telescopios quisimos, y no sólo durante la visita a la fábrica de Swarovski. También realizamos observaciones en plena naturaleza desde las terrazas de restaurantes donde íbamos a cenar por las noches, pues estaban ubicados en plena montaña y tan apartados de la civilización que para llegar a alguno sólo se podía hacer andando pues el autocar no podía subir por la estrecha pista sin aslfaltar. El otro aspecto del viaje fue cultural y de turismo, ya que pudimos visitar la bella localidad de Innsbruck –cuyo nombre significa “puente sobre el río Inn”–, la población más importante de la región, así como conocer sus museos, edificios históricos y religiosos, el citado museo de cristal, etcétera. Esta parte cultural del viaje prácticamente no se referencia en el artículo por razones obvias, pero he querido mencionarla ya que también estuvo brillantemente organizada. Incluso nos acompañaba una guía que hablaba español, y fue una parte muy importante del viaje que, además, estoy seguro que todos agradecimos.
En la “fábrica del bosque”
Albert Wannenmacher, directivo de Swarovski, que nos acompañó durante prácticamente la totalidad de nuestra estancia en el Tirol, nos dio la bienvenida en la fábrica de productos ópticos ubicada en Absam, y nos presentó la compañía el día 7 de junio.
Swarovski es una empresa familiar tradicional austriaca que se dedica a la fabricación de tres tipos de productos distintos: cristal –Swarovski–, así como la fabricación de herramientas de corte y abrasivos –Tyrolit– y a la de instrumentos ópticos –Swarovski Optik–. Concretamente Swarovski Optik produce desde hace más de 50 años teleóptica de la más alta calidad como bien sabe cualquier cazador o usuario de visores, prismáticos o telescopios, si bien la empresa de cristal Swarovski lleva muchos más años en el mercado: fue fundada en Wattens por el joven bohemio tallador de cristal Daniel Swarovski en 1895. Más tarde Wilhelm, hijo de Daniel, que se había incorporado en 1905 a la edad de 17 años a la profesión y que era un amante de la naturaleza y astrónomo por afición, crea en 1935 su primer binocular, un 8 x 30, y paralelamente desarrolla un nuevo método para el rectificado de prismas. La rama de la empresa de óptica comienza a crecer y tener nombre en el mercado y en 1948, por razones de espacio, se traslada a la “fábrica del bosque”, en Absam, inscribiéndose en registro mercantil en el año 1949 con el nombre de Swarovski Optik KG, nombre con el que continúa.
“Mejorar constantemente las cosas buenas” era la máxima de Daniel Swarovski, que supo transmitirla a todas sus generaciones y en particular a su hijo Wilhelm y se ha mantenido hasta ahora como un principio básico. Gerhard Swarovski, que dirige la empresa en la cuarta generación, la ha convertido en consorcio mundial con distribuidores y socios distribuidores y sociedades en prácticamente todo el mundo. Particularmente, Swarovski Optik es la única empresa del mundo que ofrece toda la gama de instrumentos ópticos: binoculares, telescopios, instrumentos optoelectrónicos, visores telescópicos, moleteadoras y componentes mecánicos y ópticos de alta precisión y en tiene en plantilla 668 empleados, 527 en Absam.
Tras la presentación de la fábrica, Albert Wannenmacher nos dio una completísima charla sobre óptica en la que fue definiendo y explicando todos los conceptos de óptica básica que se deben conocer para poder, no sólo utilizar correctamente unos prismáticos, visor o telescopio, sino saber valorar el producto: prismas, lentes, objetivos, oculares, tipos de retículas, importancia del tratamiento de las lentes, transmisión de la luz, calidad de imagen, diafragmas, etcétera, fueron puntos tratados y explicados durante su discurso, traducido en todo momento al castellano por Javier Esteller, de la firma J. Esteller, S.L.
Presentación de producto
Tras las charlas de A. Wannenmacher tomó la palabra el especialista en producto Hartmutz R. Atzgersdorfer, quien describió las características de los modelos de aparatos ópticos que le pueden interesar a cazadores y tiradores, con especial hincapié en los más novedosos, como las ventajas del nuevo carril SR de los visores, el medidor de distancia Laser Guide 8 x 30, los binoculares de la serie EL, el adaptador para la cámara digital DCB, etcétera.
En todo momento podíamos interrumpir para preguntar y cuando se trató el tema de las características de los visores con tubo de 30 milímetros y 1 pulgada, un servidor preguntó al señor Atzgersdorfer algo que en muchas ocasiones los lectores me han preguntado a mí: ¿influye el diámetro del tubo del visor, ya sea de 1 pulgada o de 30 milímetros, en la calidad de la imagen, comparando dos visores de la misma calidad. Su respuesta fue que no, “que si todo es igual lo único que influye es el diámetro del objetivo”. Así pues no deseche un visor de 1 pulgada si es de buena calidad y tiene los aumentos y el diámetro de objetivo que necesita, sólo porque el diámetro de su cuerpo sea de 1 pulgada.
A. Atzgersdorfer es además un excelente tirador y para aquellos que dudan de lo precisa que puede llegar a ser una buena retícula, en particular una retícula Swarovski, nos proyectó una diapositiva de una prueba que le suele hacer a los visores en la modernísima galería de tiro de Swarovski: coloca un blanco milimetrado a 100 metros y le dispara con un rifle que ha centrado de modo que haga blanco donde apunta a esa distancia. Luego eleva el punto de impacto 5 clicks –un click corrige un centímetro a 100 metros– y dispara varios tiros, hace lo mismo desplazando el punto de impacto 5 clicks a la izquierda y luego 5 hacia abajo, de modo que al final se puede apreciar sobre el papel milimetrado que los grupos de disparos están separados unos de otros 5 centímetros, formando un cuadrado perfecto.
Cabe añadir que tras las conferencias y visita a las instalaciones, todos participamos en una divertidísima tirada a 100 metros –con un Blaser R-93 calibre .222 y un visor de tiro Swarovski, de 1 pulgada por cierto– en la galería de tiro de la fábrica. Es subterránea y su entrada está localizada bajo de la sala donde habíamos estado todo el día escuchando las conferencias. Dispone de blancos electrónicos que localizan por sonido el punto del impacto y dan los resultados con una precisión de centésimas de punto, es decir un tirador no hace un 10, sino un 10, 97 o 10, 38 por ejemplo, según el disparo impacte más o menos centrado en el 10. Si das en todo el centro, es 11 y ¡hubo quien hizo dos 11! de tres tiros. Tirábamos de dos en dos personas, pero todos podíamos seguir las puntuaciones en una pantalla en la sala donde habíamos estado escuchando las conferencias.
En resumen, un viaje interesante, bien organizado y en el que todos y en particular quien suscribe, no sólo trabajamos a gusto sino que lo pasamos bien y, lo más importante, aprendimos interesantes aspectos técnicos y prácticos sobre óptica y sobre los productos Swarovski Optik en particular.