Armas y Municiones
Ventajas, inconvenientes y mayor utilidad
Última actualización 01/10/2004@00:00:00 GMT+1
A finales del XIX ya se experimentaban; a principios del XX comenzaron a utilizarse con buenos resultados en la caza y hoy día han alcanzado un grado de perfección impensable hace tan sólo treinta años. Pero no todas las armas semiautomáticas, aún funcionando correctamente, tienen las mismas prestaciones.
Como todo lo que concierne al desarrollo de las armas y su cartuchería, no han sido una, sino varias, las ideas puestas en práctica para resolver un mismo problema, en este caso el de la repetición, que alcanzó su mayor grado de audacia cuando a alguien se le ocurrió la idea de fabricar un arma que se cargara sola, de manera automática. Pero una cosa es anhelar la idea y otra ponerla en práctica, sobre todo cuando se te ocurre algo en una época donde la tecnología existente en ese momento no te permite ponerla en práctica.
Fue J. M. Browning el primer inventor a principios del siglo XX que logró diseñar que una escopeta se cargara automáticamente utilizando resortes, razón por la que todas las escopetas que se fabricaron con idénticos mecanismo o muy similares a los que él inventó se denominaron “de muelles”. Igualmente y por esta razón Browning se considera el inventor de la escopeta semiautomática. Y llegado a este punto hay que aclarar que la denominación “semiautomática” se debe a que sólo se carga de forma automática. La denominación “automática” se reserva para aquellas armas que se cargan y también disparan de forma automática –en ráfaga–.
El sistema de gases dio ya aceptables resultados en los años 60 en los Estados Unidos porque su cartuchería estaba más desarrollada que la europea y mucho más que la española. Y es que para que funcione bien un escopeta semiautomática es imprescindible que la cartuchería que dispare sea de calidad: que esté bien calibrada, terminada y que desarrolle presiones regulares, sobre todo si es de gases. Además, particularmente el uso de taco contenedor es importante en las de gases para evitar la acumulación de residuos de plomo en el cañón.
En los años 80, cuando la popularidad de las escopetas semiautomáticas en España ya estaba en pleno esplendor, y ya todos nuestros fabricantes producían una cartuchería excelente, Benelli popularizó su sistema inercial, muy seguro, y con el slogan de “limpio” para competir con el de gases.
Cómo funcionan
El sistema “de muelles” basa su funcionamiento en que tras el disparo el cañón retrocede, y de hecho correctamente se denomina así, de funcionamiento por retroceso (corto o largo) del cañón. El tubo retrocede unido al cierre hasta que hace tope y se separa de éste, que continúa su desplazamiento hacia atrás comprimiendo un muelle recuperador hasta que también hace tope y es enviado hacia delante al descomprimirse el citado muelle. Igualmente, el cañón, que cuando retrocede comprime otro muelle de grandes dimensiones colocado alrededor del depósito tubular de la munición, al separarse del cierre es enviado por el resorte hacia delante. El movimiento del cierre, primero hacia atrás y luego hacia delante, realiza las operaciones de extracción, expulsión, armado del sistema de percusión, etcétera.
Cualquier persona, aunque no haya disparado una escopeta con este sistema de funcionamiento, después de lo escrito creo que puede entender que su mayor problema es que al retroceso del disparo se suman el movimiento de retroceso y avance del cañón, lo que produce vibraciones extras en el arma. Además, por diseño no se pueden fabricar armas muy potentes porque el retroceso sería intolerable y habría que utilizar muelles descomunales para “parar” el cañón. Hasta el calibre 12-70 el retroceso se ha solventado utilizando un pieza que, invirtiendo su posición, permitía frenar más el retroceso del cañón y así se podían disparar las cargas más pesadas de 36 gramos sin grandes problemas, siendo especialmente efectivas y poco molestas en este calibre con las de 30-32 gramos. Con todas las del calibre 16 y sobre todo con las del 20 y calibres inferiores, aunque las vibraciones se notan, tirar con ellas no tiene problemas y hasta resulta agradable, como también sucede con las cargas ligeras del 12. Puedo decirles que desde que tengo una Fabarm descatalogada hace más de 30 años de este sistema, cada cierto periodo de tiempo tengo que pegar unos tirillos con ella porque echo menos su traqueteo.
Por lo demás, comentar que Franchi comercializa en España escopetas “de muelles”, concretamente el modelo 48 Al que ofrece en calibres 20-70 y 28-70.
El sistema de gases, o mejor dicho los sistemas de gases que se emplean en la actualidad son una maravilla del ingenio humano. No sólo pueden disparar cualquier calibre de escopeta, independientemente de la longitud o potencia del mismo, sino también casi todos los calibres de rifle, incluidos los magnum y algunos tan potentes como el .338 Winchester Magnum. A mí particularmente me maravilla que un “chorro” de gases pase por un orificio practicado en el cañón, se expanda en un cilindro y empuje un pistón conectado a una biela con tal precisión que desplace lo necesario al cerrojo para que realice el ciclo de funcionamiento, una y otra vez, hasta agotar los cartuchos del cargador. Me maravillaba ya cuando las escopetas eran del calibre 12-70, pero mucho más hoy día las magnum que logran disparar todas las cargas, desde las de 24 a las magnum.
Efectivamente, actualmente se comercializan sistemas de gases que, bien mediante válvulas que eliminan el gas sobrante (Beretta, Browning...) o compensan el exceso de presión de cualquier otra manera, funcionan bien con cualquier carga y su retroceso es aceptable incluso con las más potentes. Algunos de estos sistemas son tremendamente ingeniosos, además de efectivos, y se comercializan en armas que tienen un precio muy interesante, caso del “compensador de gas con autolimpieza” que diseñó Remington para las modelo11-87, o del sistema Reverpress de Franchi. Este último recuerda al freno que se utilizaba en las escopetas de “muelles” para disparar cargas potentes: aunque la escopeta puede tirar cualquier carga sin darle la vuelta al pistón, para disparar exclusivamente cargas potentes, por ejemplo en una tirada de patos, conviene, y el fabricante así lo aconseja, invertir su posición porque se amortigua el retroceso.
Del sistema de gases dicen que es un sistema “sucio”, pero yo pienso que más sucio es quien no lo limpia, sobre todo hoy que te venden sprays de productos de limpieza que contienen disolventes y lubricantes y con los que basta rociar los mecanismos después de disparar para poder darles un uso normal a la escopeta sin problemas. Otra cosa es que deseemos darle usos extraordinarios, como pegar 800-1.000 tiros al día, en cuyo caso puede ser que no sea el sistema de funcionamiento más adecuado si no queremos realizar limpiezas a fondo.
El sistema inercial de Benelli también me ha fascinado siempre por ingenioso y eficaz. Además, de momento y aunque ha habido intentos de comercializar sistemas inerciales diferentes, es el único inercial que ha dado resultados plenamente satisfactorios. Basa su principio de funcionamiento en el retroceso del arma y en un muelle intercalado entre la cabeza del cierre y el cuerpo del cerrojo, de modo que durante el disparo y por inercia la masa de cierre comprime el muelle y mantiene bloqueado el cierre. Cuando cesa el retroceso se descomprime el resorte, se deshace el acerrojado y el conjunto del cierre retrocede hasta que hace tope y es enviado de nuevo ha su posición adelanta, completando el ciclo semiautomático. Así de fácil, una Benelli moderna con recámara magnum puede disparar, gracias a un mecanismo más limpio porque hay menos piezas en contacto con los gases de combustión, cargas estándar y magnum. Su “pero” es que el cazador “se traga” íntegramente el retroceso, que es menos desagradable que el de escopeta de “muelles”, pero más “brusco” que el de las de gases.
Por último decir que se ha hablado poco de los mecanismos semiautomáticos de los rifles porque el sistema de gases es el que se emplea cuando se quiere fabricar un rifle potente, ya que los de menor calibre de percusión anular funcionan por inercia simple y no hay acerrojado debido a la escasa potencia del cartucho. Hubo una época, a principios del siglo XX, que se empleó el sistema de muelles para producir armas algo más potentes que las del calibre .22, pero hace años que cayeron en desuso.
Otra cosa sería hablar de la efectividad de los distintos sistemas de gases, pero eso más bien depende de la marca del arma y del cuidado o descuidado proceso de fabricación. Además, también es subjetivo porque muchas personas no realizan el mantenimiento adecuado que exige un arma semiautomática y tienen problemas de encasquillamientos con modelos de armas que otros no los tienen.