Última actualización 01/10/2004@00:00:00 GMT+1
Entre las funciones sociales básicas de la A.C.E. está la de formar a guardas y cazadores en un conocimiento serio de esta especie, y de ahí los numerosos cursos formativos que vienen celebrando desde su fundación por toda España.
Así, el pasado 8 de julio tuvo lugar una reunión con guardas de fincas privadas del Parque Natural Los Alcornocales (Cádiz) para tratar asuntos relacionados con el corzo. Era la primera vez que se reunían a este tipo de profesionales, en este caso para tratar algo específico de su ámbito de competencia.
Se les dio una charla sobre generalidades del corzo y sobre métodos de censo. Posteriormente se les pidió colaboración para la toma de dos tipos de datos biométricos y fichas de observación –avistamientos– de corzos, con objeto de conseguir datos sobre la estructura de población, y particularmente el ratio de sexos, proporción de crías, coloración del pelaje según la época del año, otros aspectos de la fenología del corzo en Cádiz, etc.
Parte de estos guardas ya vienen colaborando desde hace años en la toma de datos sobre el corzo. Las muestras de tejido que desde hace tiempo se vienen enviando para los estudios genéticos han sido tomadas por ellos. Igualmente la mayoría de las fichas de biometría que se han enviado a la A.C.E. provienen de esta zona. Los guardas agradecieron esta convocatoria porque echan de menos formación en estos temas y que se cuente con ellos para el mejor conocimiento de la especie.
Enmarcado en la misma línea de actividades, el pasado 4 de septiembre, en la Escuela de Agricultura de Derio (Vizcaya), tuvo lugar una charla encuentro con cazadores y guías de rececho de esa provincia vasca –en la foto–. El motivo de la reunión era un reciclaje en materia de biología, comportamiento y caza del corzo. Para tal fin se contó con la participación de la A.C.E., en la persona de su Presidente.
Si bien el corzo es una especie que ha existido siempre en Vizcaya, en especial en la comarca de Carranza, hoy ha experimentado un importante fenómeno de expansión, que tuvo incluso apoyos en forma de reintroducciones en la zona noreste. Su caza, sin embargo, no es familiar para el cazador vizcaíno, habiendo empezado de forma reciente su aprovechamiento en forma de recechos, con un cupo de capturas de 76 ejemplares anuales. En esta modalidad, especialmente buscada por cazadores forasteros, se hace imprescindible la participación de guías especializados. Estos guías son contratados por la Diputación Foral de Vizcaya cada temporada. Con este curso se pretendía mejorar el nivel de conocimientos de estos guías.