cabecera
Hemeroteca :: Edición del 01/10/2004 | Salir de la hemeroteca
25/26

Desde mi postura

Última actualización 01/10/2004@00:00:00 GMT+1
“He dicho siempre –con sorpresa de quien me tuviera por más pacifista–, que no puedo entender una caza sin muerte y que si bien no es caza el sólo matar sin cazar –el “matar por matar de Armando”–, tampoco es caza el sólo cazar sin matar”
Entre los antecedentes, recortes, citas y demás material que sobre caza acumulo, he visto ahora, en un desempolvado de carpetas, una noticia del año 2001. La Opinión de Tenerife de 7 de agosto informaba que el responsable de medio ambiente del cabildo insular pensaba como los cazadores y respaldaba su negativa a continuar el descaste de muflones en el Teide si les prohibían recoger las presas muertas.

Dijo por entonces el señor Rodríguez Brito (ignoro si sigue en el cargo) que tenían razón los cazadores al querer tanto la carne como la cornamenta de las piezas abatidas. Y criticaba el planteamiento de los rectores del Parque Nacional al no permitir al cazador coger los frutos de su acción de eliminación progresiva de esa especie en esta zona, siendo lógico dejar de cazar si no se iban a llevar la pieza.

Tan ingenua y aparentemente banal cuestión no lo es tanto. Expresa la misma finalidad de la caza. Y encierra el argumento que desautoriza a quienes creen que matando cubre el cazador su meta. Lo dejó claro con ocasión de la polémica el presidente de la Asociación para el Fomento de la Caza del Muflón, Armando Fernández Trujillo, al oponerse a las condiciones impuestas por la Comisión Mixta de Gestión de los Parques Nacionales y “no estar de acuerdo en hacer el trabajo sucio, puesto que es incoherente matar a un animal y dejarlo tirado: la filosofía del cazador no es matar por matar”.

He sostenido –y hasta escrito con recreación– que cazar es matar, que cazar implica matar, aunque ese matar sea exigencia de la acción de cazar, su resultado. He dicho siempre –con sorpresa de quien me tuviera por más “pacifista”– que no puedo entender una caza sin muerte y que si bien no es caza el sólo matar sin cazar –el “matar por matar” de Armando–, tampoco es caza el sólo cazar sin matar. Yo no practico una u otra de esas opciones sino las dos: cazo para matar los animales objeto de mi caza. Añadiendo hoy, para redondear el trabalenguas, una precisión nueva, la de que, además de matar, cazar implica cobrar lo matado. De tal forma, la articulación encadenada del sintagma de acciones, la agrupación de las tres operaciones descritas sería así: vamos a cazar para matar lo que se caza y cobrar lo que se mata (con objeto de conservar el trofeo, si lo hay, y comer la carne en todo caso). Eso es lo que debe hacer quien quiera llamarse cazador. Por ese preciso orden y sin mutilar una pizca la autenticidad ni la esencia de cada uno de los tres verbos en juego. O sea: cazar algo libre, matar lo cazado y cobrar lo muerto.

Cuanto digo da pie a destapar ideas que desde antiguo me bullen en la testa y que se agitan y revuelven dentro de mi cabeza al ritmo de la marcha que lleva esto que antes se llamaba cazar y ahora va perdiendo su intrínseca identidad. Se trata de decir de una vez por todas: primero, que cazar es “ir a ver si se mata algo”; y, segundo, que cazar no es “ir seguros a matar lo que tenemos guardado” en el sitio donde vamos “de caza”. Ahí se mide la distancia del antes al hoy, ahí radica la diferencia entre caza suelta y caza sujeta.

Desde que el verbo “matar” no se conjuga en potencial y como mera posibilidad, sino con certeza de silogismo, garantía contractual e indemnización sustitutoria, se ha vaciado de sentido el verbo simple “cazar” y ha variado el significado del compuesto “ir a cazar”. Algo que no cabe decir de la caza del muflón en Canarias, una de las más aventuradas que puedan vivirse, por las circunstancias de dureza del terreno volcánico y las condiciones de libertad de los muflones. Muflones que otrora fueron llevados allí sin sentido como una gracia de alguien de poco fuste, y ahora otros con mejor criterio pretenden erradicar, de allí también, como una tarea más que ardua imposible. ¿Por qué? Porque de ello se han percatado los propios bichos aferrados a la supervivencia y puestos de manos contra el propósito aniquilador que mueve (quizá con razón y loable pragmatismo) a los organismos públicos que un día los instalaron a la fuerza en el mismo lugar en el que hoy piden su muerte a toda costa. Es natural que los muflones se defiendan ariscamente de lo que el contradictorio ser humano les ha programado: acabar con su existir en las montañas tinerfeñas (si ellos se dejaran, claro es, pues lo tienen crudo sus exterminadores).

Traigo todo esto a colación con un doble fin. De un lado, aclarar que si no se piensa cobrar la pieza no se legitima su muerte tras su caza (ni se explica la caza en sí como concepto). Y, de otro lado, insistir en que si no fuera incierta esa muerte consecuente a la acción de cazar y previa a la acción de cobrar, tampoco cabe hablar de caza ni justificarla. Algo que costará comprender a los que no son cazadores, pero que no puede perdonársele a quienes se tienen por tales, dejando de serlo tanto si van a matar seguro (y no “a ver si matan”) como si yendo “a ver si matan”, cuando lo hacen, abandonan lo matado sin conservarlo ni comerlo. Un indicio de irracionalidad que pone en duda la cualidad contraria tópicamente atribuida al bípedo implume, y que me hace recordar lo que dijo no sé quien: “Si el mundo se hubiera reservado el derecho de admisión, la especie humana lo habría tenido difícil”. Pues bien, hay quienes no sólo se han colado en la Tierra sin permiso, sino que se han atribuido su representación y defensa disponiendo que se cace matando sin cobrar lo matado. ¡Ir a matar muflones y no llevártelos! Vaya invitación. Yo digo lo que me enseñaron mis amigos de APEGA para las perdices de goma: No, gracias. Y que los envenenen o los fusilen ellos.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?   Si (0)   No(0)
25/26
Comparte esta noticia  Compartir en Wikio Compartir en Del.icio.us Compartir en Digg Compartir en Technorati Compartir en Yahoo Compartir en Google Bookmarks Compartir en Fresqui Compartir en MySpace Compartir en Meneame compartir en Tuenti Compartir en Facebook compartir en Twitter

Comenta esta noticia



Normas de uso
  • Esta es la opinión de los internautas, no de TrofeoCaza.com
  • No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.
  • La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.
  • Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.