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Hemeroteca :: Edición del 01/10/2004 | Salir de la hemeroteca
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Veterinaria

Última actualización 01/10/2004@00:00:00 GMT+1
En verano hay que extremar las precauciones con las víboras al salir con nuestros perros. A través del relato de un ataque sufrido por una de sus perras, nuestro veterinario aconseja cómo actuar ante este incidente y describe los síntomas y tratamiento correcto para combatir los peligrosos efectos del veneno.
Una de las cosas que más tememos los propietarios de perros de caza es que una víbora pique a un de nuestros perros y que, por este motivo, lo perdamos. Ello me ha llevado a evitar salir al campo con mis perros durante el verano, especialmente con los pequeños y vivarachos teckel. Especifico esta raza porque lo miran todo y no dudan en meterse por maleza y agujeros, escondites idóneos para ofidios, y por su pequeño tamaño son menos resistentes al veneno, lo que les convierte en candidatos a morir por una picadura.

La historia
Pero aún sin salir de casa, puedes tener problemas. Vivo en el campo, en plena naturaleza, en gran medida por mis perros. Estos están sueltos en el jardín gran parte del día. Hace unas semanas les oigo ladrar “a parado”, con el típico ladrido de cuando una pieza les hace frente. Desde el otro extremo del jardín puedo observar una pelota de perros marcando en una dirección concreta. Tejo, el teckel macho de mi mujer, Carla, era el que estimulaba al resto a marcar la pieza. Me extrañó la situación y fui a comprobar inmediatamente lo que pasaba: una pequeña víbora les hacía cara, y no dudaba en lanzar mordiscos al que se le acercase.

Intenté controlar la situación y alejar los perros de allí, lo que no es fácil ya que al ver a su dueño llegar –que para ellos es el líder de su grupo– se envalentonan y arriesgan más en el ataque. Pude ver cómo, al menos dos ocasiones, la víbora mordía a Vanda, nuestra perra griffon korthals.

Localizar la picadura de una serpiente en la piel de un perro no es nada fácil porque la densidad de pelo no facilita la labor, por lo que intentar extraer el veneno no es posible en la mayoría de las ocasiones. Por ello, en el caso de ver, como me sucedió a mí, cómo la serpiente mordía al perro, hay que actuar de inmediato. Así que después de separar a los perros, capturé la pequeña víbora y comprobé que los perros, incluida Vanda, estaban bien.

Sin embargo, hubo sorpresa
Pero el incidente me reservaba una sorpresa que me la dio más tarde otra perra que, en el momento que yo llegué a los perros, no estaba presente en el tumulto. Boga, mi pachona, mi perra favorita, una hora después del incidente presentaba el cuadro típico de una picadura de víbora: un gran edema –hinchazón– del hocico y belfos –labios–, que se prolongaban hasta la garganta, los ganglios linfáticos submandibulares estaban muy aumentados –del tamaño de una mandarina pequeña– y en la mucosa de la boca comenzaban a aparecer manchas oscuras en forma de cardenales. La perra estaba muy abatida, apenas se movía y babeaba constantemente.

De inmediato le apliqué el tratamiento. En la actualidad no están disponibles los antídotos contra el veneno de serpiente, que tanto utilizábamos hace unos años, por lo que éste es siempre sintomático. Básicamente consiste en evitar, en la medida de lo posible, la diseminación del veneno y sus efectos colaterales: consiste en la fluidoterapia o aplicación de sueros por vía intravenosa –mantiene el funcionamiento de riñón, uno de los órganos que pueden verse seriamente dañados– junto con calcio, que bloquea la absorción del veneno. Los corticoides también pueden ayudar y son muy importantes los antibióticos por el gran daño a los tejidos que produce el veneno y por la invasión de bacterias en los tejidos muertos, que son uno de los principales problemas asociados. Es igualmente muy importante la utilización de analgésicos, ya que el veneno de víbora desencadena un gran dolor en la zona, y quitar el dolor es quitar el estrés al paciente y por lo tanto acelerar la recuperación.

La perra lo pasó realmente mal durante tres días y el edema siguió creciendo hasta llegar al pecho y parte anterior del tórax. A partir de entonces, Boga fue mejorando día a día hasta su total recuperación. Periódicamente le hicimos análisis para comprobar posibles daños en riñón e hígado, pero todo estuvo bajo control. ¿Por qué esta perra fue la más afectada? Por dos razones, en primer lugar es una perra joven e inexperta, por lo que metió la nariz de manera ingenua. En segundo lugar, porque es de pelo corto y la serpiente al morder puede alcanzar la piel. La grifona Vanda se salvó por el pelo largo y denso que evitó que los colmillos se clavasen.

Las jóvenes también son peligrosas
En la zona donde yo vivo en Navarra, en las estribaciones de los Pirineos, las víboras son muy abundantes. Todos los veranos, en especial al inicio y a finales de éstos, es frecuente encontrarse con ellas. En la península existen tres tipos de víbora. La víbora de seoane –Vipera seoanei–, distribuida por toda la Cornisa Cantábrica y Galicia, en las zonas de clima atlántico y la de colores más vivos de las tres. La víbora hocicuda –Vipera latastei–, distribuida por gran parte de la Península –excepto por las zonas donde habitan las otras dos especies– y adaptada al clima mediterráneo, que por su cabeza triangular, su característico color gris ceniza y una cadena oscura en zig-zag en el lomo no deja duda de quien se trata. La última especie es la víbora aspid –Vipera aspis–, que habita en el entorno de los Pirineos y es quizás la menos llamativa de las tres, poseyendo los colores más diluidos. Esta víbora es la que protagonizó el incidente de nuestro relato.

Las víboras peninsulares, al igual que todas las víboras del mundo y las serpientes de cascabel, poseen un tipo de veneno que llamamos hemotóxico y que se caracteriza por los daños que provoca a nivel de los vasos sanguíneos. El cuadro clínico es el que he descrito anteriormente. Hay que destacar que son tan peligrosas las víboras jóvenes como las adultas, ya que el veneno de las primeras es tan activo o más que el de las adultas. Además estas últimas son capaces de poder controlar el volumen inyectado mientras que las jóvenes no lo hacen, por lo que pueden inocular más cantidad incluso que las adultas.
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Foro(s) asociado(s) a esta noticia:

  • ¡Peligro!: víboras

    Últimos comentarios de los lectores (1)

    959 | pablo - 30/04/2011 @ 20:48:46 (GMT+1)
    Cuanto tiempo peude viver una persona sana si le muerde una vivora? gracias por su atencin
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