Armas y Municiones
Qué tener en cuenta y cómo utilizarlo
Última actualización 01/11/2004@00:00:00 GMT+1
Comienza una nueva temporada de caza y hoy día, por fortuna, nuestras armerías están más y mejor surtidas de buenos cartuchos de caza que nunca, al menos en los calibres más utilizados. Vamos a resumir en estas notas aquellos puntos más importantes que debemos conocer para elegir correctamente la cartuchería para las principales modalidades de caza menor.
Para poder comprender qué uso se le puede dar a un calibre o a la carga de un determinado cartucho, vamos a hablar primero un poco de escopetas y más concretamente de cómo funcionan los chokes, pues si se desconoce cómo es la balística exterior del disparo no es posible elegir correctamente la munición.
La mayoría de las escopetas de caza menor de calibre 12 y 20 se hacen con cañones de 70-71 centímetros, con recámaras magnum –para cartuchos de 76 milímetros– y con chokes intercambiables –normalmente cinco chokes o tres, dependiendo del fabricante–, a diferencia de hace unos años en los que se utilizaban más los chokes fijos y las escopetas con recámaras de 70 milímetros.
El choke, ya sea intercambiable o fijo, es una reducción del diámetro del interior del cañón –ánima– cerca de la boca de fuego. Actúa evitando que los gases de combustión, que viajan detrás del taco y salen por la boca de fuego a gran velocidad, dispersen los perdigones. Si no hay choke, los gases, que van empujando al taco, salen al mismo tiempo que éste al exterior, de modo que interaccionan con los perdigones que no están dentro de la copa del taco –si es que tiene– y los dispersa más de lo que sólo lo haría la fuerza de rozamiento del aire, debido a la velocidad que llevan. La fuerza de rozamiento del aire no la podemos controlar y junto con la menor o mayor deformación de los perdigones y las pequeñas variaciones de peso que hay entre ellos, origina el plomeo o dispersión de los mismos, es decir su distribución durante su recorrido. La fuerza de rozamiento los aparta de la línea recta y los retrasa, a unos más que otros dependiendo de su forma –de que esté más o menos deformado, de que sea más o menos esférico– y de su peso, de modo que los más deformes y ligeros se apartan y retrasan más de los más uniformes en peso y dimensiones. Si además de la fuerza de rozamiento los perdigones ya se dispersan en origen debido a la acción de los gases de combustión, se comprende fácilmente que la perdigonada es más abierta, y de hecho con cañones cilíndricos sin choke se obtienen los peores plomeos.
Si se reduce un poco el diámetro de la boca de fuego, por ejemplo utilizando el choke de 4 estrellas o cilíndrico mejorado, el taco se frena un poco al llegar al menor diámetro y se separa también un poco de los perdigones, que se adaptan mejor al menor diámetro y pasan por él, de manera que cuando salen los gases actúan con menor intensidad sobre la perdigonada, por lo que se dispersan un poco menos por este concepto. Este efecto de dispersión por causa de los gases disminuye a a medida que aumentamos el grado de choke, siendo mínimo con el máximo grado de choke o full, ya que es el que produce el mayor efecto de freno sobre el taco. Con el choke full los perdigones prácticamente no se ven dispersados por los gases de combustión, sólo por el aire, de ahí que con éste se consiguen los plomeos más “cerrados”: mayor número de proyectiles por unidad de superficie alcanzan el blanco.
La forma de actuar de los chokes es la misma independientemente del calibre que sea la escopeta: separa el taco para que no se dispersen los perdigones por efecto de los gases.
Para perdigones de plomo, los chokes clásicos, además del cilíndrico, son el de cuatro estrellas, IC ó 1/4 de choke; el de tres estrellas, M o 1/2 choke; el de dos estrellas, IM o 3/4 de choke y el de una estrella, F o full choke –choke completo–.
En cuadro aparte se proporciona el tanto por ciento de impactos, referido al número de proyectiles que contiene el cartucho, que es capaz de alcanzar un círculo de 76 centímetros de diámetro situado a 36 metros de distancia una escopeta de calibre 20 o superior, independientemente de la carga de perdigones que dispare. Este tanto por ciento de plomeo está referido a la media de 5 disparos y como se puede observar el choke full es capaz de “meter” más perdigones de ese círculo y el cilíndrico es el choke con el que impactan menos perdigones.
Aunque el plomeo no sólo depende del choke, sino también de la calidad del cartucho y cañón que se emplee, los tantos por ciento que se proporcionan reflejan en teoría la efectividad que tienen las escopetas con chokes a 36 metros: la que introduzca mayor número de proyectiles en la superficie citada, es más potente ya que podrá alcanzar con mayor número de plomos a un blanco que se encuentre dentro de esa superficie, suponiendo por supuesto que el plomeo esté bien repartido y su centro coincida con el lugar donde se apunta.
Igualmente, se publica una tabla que indica el número de perdigones que entran en 10 gramos para poder calcular aproximadamente los proyectiles que entran en las diferentes cargas de los cartuchos. Por ejemplo, en 32 gramos del número 6 entrarían (83x3,2): 266 perdigones; y en 36 gramos: 299 perdigones.
Chokes, cargas y perdigones
Como a medida que se utiliza un grado de choke más cerrado el plomeo es más compacto, al tirador le parece que su arma aleja más, pues abate piezas a mayor distancia que cuando usa chokes abiertos. Por ello no es aconsejable utilizar chokes cerrados para tirar cerca ya que es más fácil fallar la pieza y cuando se acierta ésta recibe demasiados impactos. Sólo en el caso de emplear una carga menos pesada de lo aconsejable o perdigones de menor diámetro, es buena idea utilizar los chokes para conseguir mayor número de impactos aunque no se tire tan cerca. Por ejemplo, si sólo disponenos de cartuchos de 32 gramos de perdigones del 7 para cazar palomas al paso, con un choke de dos estrellas conseguiremos mejores resultados que con el de tres que emplearíamos para cazar con 34 gramos y perdigones del 6.
Por otro lado, si hacemos cálculos con los tantos por ciento de “plomeo” veremos que se pueden conseguir resultados muy parecidos e incluso más efectivos con determinadas cargas que parecen, por su menor peso, poco efectivas. Por ejemplo, 28 gramos de perdigones del 6 son 232 perdigones y 36 gramos de perdigones del 5 son 230 perdigones, lo que significa que con el mismo choke con ambas cargas se consiguen plomeos similares.
Por tanto no debe extrañarnos, ni mucho menos pensar que nuestras munición no es buena, si estamos en un puesto tirando patos con cartuchos de 36 gramos del 12-70 del 5 –o del 4, que contiene aún un menor número de perdigones– y vemos que el compañero del puesto de al lado los cobra mejor que nosotros con una escopeta del 20 cargada con cartuchos 20-70 de 28 gramos, ya que los perdigones del 6 matan bien los patos y el está consiguiendo plomeos similares o mejores que nosotros si su compañeroo usa el número 4. Podría darse el mismo caso incluso tirando los dos el mismo número de plomo, pero el de la escopeta del 12 utilizando chokes abiertos, y cerrados el que tira con el 20.
Si siguiéramos haciendo cálculos con perdigones de mayor diámetro del 4 nos asombramos de los plomeos tan poco densos que cabe esperar que se produzcan aún utilizando el choke máximo y las cargas más pesadas del 12-70, razón por la que estos perdigones sólo se deben emplear para cobrar piezas muy grandes en las que no se necesita una densidad de plomeo tan amplia. Obviamente el plomeo empeora más si se usan escopetas de menor calibre que el 12, al disparar éstas cargas más ligeras de perdigones y, también, por lo siguiente:
Si además de hacer cálculos teóricos pasamos a la práctica y hacemos pruebas a diferentes distancias con diferentes chokes y cargas, por supuesto con escopetas y cartuchos de buena calidad, comprobaremos que, aunque disparen la misma carga de 36 gramos, el calibre 12-70 es superior al 20 Magnum. No he hecho pruebas con el calibre 10, pero supongo que pasará igual si se compara con el 12 Magnum. Esto mismo sucede cuando comparamos cartuchos de buena calidad del .410 Magnum con el 28-70. La razón es que al ser la columna de perdigones de 36 gramos del 20 Mag. muy larga, al estar contenida en un tubo de menor calibre, durante la aceleración y al pasar por el choke, se deforman más perdigones que cuando la columna es corta, y por tanto el plomeo resultante no es ni tan denso ni tan bien repartido.
Por tanto, el 20 Magnum tiene prestaciones intermedias entre el 20-70 y 12-70, pero a igualdad de carga y número de perdigón, son mejores los plomeos del 12-70.
Velocidad inicial
y remanente
La velocidad de los cartuchos de escopeta, independientemente de su calibre, es más o menos parecida y del orden de unos 400 metros por segundo aproximadamente en la boca de fuego. Algunos modelos pueden dar algunos metros por segundo más o menos, por ejemplo uno consigue 405 m/s de velocidad media y otro 420, pero como veremos adelante eso no tiene mucha importancia real con tal de que la velocidad sea uniforme y se mantenga próxima a esos 400 metros por segundo.
Por otro lado esas diferencias de velocidad no necesariamente tienen que deberse a que los más veloces contienen cargas más ligeras: empleando pólvoras adecuadas al peso y al calibre se puede conseguir que la velocidad de los modelos con mayores cargas sea similar e incluso superior al de los cartuchos con cargas más ligeras –Ver “Haciéndole perrerías al 12”, publicado en enero de 2004 –TROFEO, número 404–.
Igualmente, esos 15 ó 20 metros de diferencia no se deben tomar como decisivos o tan ventajosos como pueden parecernos a priori porque el aire no actúa con una fuerza directamente proporcional sobre los proyectiles esféricos, sino que opone una fuerza de rozamiento mucho mayor cuanto más velocidad lleva el perdigón, de modo que el aire “frena” y dispersa más a los que salen a 420 metros por segundo, por seguir con el ejemplo, que a los que salen a 405. Como consecuencia, pasados los primeros 20 metros las velocidades residuales ya están muy igualadas y se mantienen así de igualadas durante el resto de la trayectoria útil, otros 20 metros más, que es cuando realmente interesaría que los perdigones fueran más rápidos para que el adelanto fuera más fácil y su poder letal mayor.
Elección del cartucho según la especie
En España el calibre 12 Magnun no tiene, curiosamente, aplicación. Digo curiosamente porque sería muy efectivo en caza mayor, por ejemplo, pero no se comercializan balas, y también lo sería en la caza de ánsares o de patos con perdigones de acero, pero tampoco hay cartuchos adecuados. Igualmente, tendría utilidad en las batidas de zorros, pero tampoco hay modelos cargados con perdigón zorrero.
Dicho de otro modo: en España no podemos disfrutar del 12 Magnum, al menos de momento. Por tanto, todo lo que se dirá a continuación se refiere exclusivamente a los calibres 12-70, 20-70, y 20 Magnum, por ser los calibres más populares.
Elecciones de cargas y chokes
En cuadro aparte se indican para los calibres más arriba citados y especies cinegéticas más comunes las cargas y números de perdigones indicados para capturarlas.
No se indica en los cuadros nada sobre los chokes a utilizar: no es posible hacerlo ya que depende de demasiadas variables: modalidad, distancia de tiro, carga o calibre empleado y, cómo no, también del tirador, de lo rápido o lento que tire o de que sea capaz o no de dejarlas cumplir cuando entran al puesto. Y sin embargo la elección del cartucho de caza debe hacerse teniendo en cuenta el choke que se va a utilizar en función de la carga y de la pieza a cobrar, no sólo del número y gramos de los perdigones que contiene.
En general, para cazar en mano o al salto con el calibre 12-70 la combinación de ***/* ha sido siempre clásica, siendo muy útil también la de ***/**. En caso de emplear una semiautomática, *** y cartuchos con algo más de carga ó ** si no se tira rápido o con las cargas más ligeras, también es una buena elección. Desde puesto fijo estos chokes también valen y pueden sacarnos del apuro, pero es mejor contar con chokes intercambiables ya que nos acoplaremos mejor a la situación. Por ejemplo, cazando palomas con cimbel o zorzales a primera hora podremos emplear ****/***, o bien **** en la semiautomática. En el caso de volar altos los zorzales o las palomas, sería mejor **/*, etcétera.
Con el 20 los chokes deben elegirse teniendo en cuenta que se disparan menos perdigones y, por tanto, no hay que utilizarlos con la mentalidad del 12. Si podemos cazar una especie con 7 y con 6, es preferible utilizar el 7; si necesitamos abatir una especie “dura” tendremos además que elegir un choke más cerrado que el que utilizaríamos con el 12, etcétera.
Mención aparte es el tema de los perdigones de acero, cuya carga y numeración no se consideran en los cuadros. Con ellos el único calibre que podemos utilizar es el 12-70, para el que sí se comercializan suficientes modelos y marcas de cartuchos. No hay que olvidar tener en cuenta a la hora de utilizarlos seguir las recomendaciones del fabricante de la escopeta sobre el uso de chokes y no usarlos si la escopeta no puede disparar este tipo de proyectiles.