Pautas b√°sicas de entrenamiento
16 enero, 2017 Trofeocaza . 298 Visualizaciones

Pautas b√°sicas de entrenamiento

Nuestro experto adiestrador, Jos√© Antonio Sanz, les ofrece algunos consejos sobre c√≥mo adiestrar a su perro para que se convierta en nuestro aut√©ntico compa√Īero de caza, incidiendo en tres aspectos b√°sicos: c√≥mo evitar que no se nos vaya de punta, ayudarle a superar el miedo a los disparos y lograr una fijaci√≥n en la muestra.

AS√ć SE INICIA A UN PERRO DE CAZA

En primer lugar, antes de nada, deberíamos haber superado la fase de obediencia básica (ya explicada en anteriores artículos), pues, como luego comprobaremos, será de vital importancia en otros aspectos. Personalmente, y desde mi más humilde punto de vista, no soy muy partidario de someter demasiado a los perros de caza. Sólamente lo imprescindible.

1.- QUE NO SE VAYA DE PUNTA

Todos los perros de caza, y en especial los de muestra, tienden a buscar las emanaciones de las piezas siempre a favor del aire. Y en la mayor√≠a de los cosos lo suelen hacer de forma desordenada, a su manera. Esto se debe a que todav√≠a nadie les ha instruido en c√≥mo deben realizarlo. Nosotros deberemos estar dispuestos a mostrarles c√≥mo hacerlo, pues estas ense√Īanzas ser√°n tan eficaces para el perro como para nosotros.

Para comenzar a adiestrar a nuestro perro en este aspecto, es recomendable contar con un silbato, una correa extensible de unos cinco metros y resistente a los tirones y una cuerda de unos 20 metros. Una buena opción sería utilizar para ello las cuerdas de tender la ropa o las que están recubiertas de una capa de plástico, pues de esta manera evitaremos enredos en el campo.

Entonces buscaremos un lugar con poca vegetación con el objetivo de evitar enredos con las cuerdas. También es importantísimo que no cuente con caza, pues así evitaremos distracciones de nuestro perro.

A la hora de comenzar el ejercicio intentaremos siempre situar al perro a favor del aire, que se convertir√° en nuestro aliado a la hora de intentar conseguir que el perro capte mejor las emanaciones de la caza, que se mueven a trav√©s del viento, en forma de part√≠culas, hasta la trufa de nuestro compa√Īero.

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Para este ejercicio deberemos contar con una correa extensible y con caza sembrada.

De esta manera, las part√≠culas de olor de la pieza entran en contacto con su cerebro y le impulsan irremediablemente a capturar la presa. En ese momento es cuando el perro corre de punta hacia ese magn√≠fico olor, espantando la caza y no haci√©ndonos ni caso, pues se encuentra ‚Äúhechizado‚ÄĚ, olvid√°ndose completamente de todo y de todos.

Es momento de ense√Īarle a controlar todo ese deseo instintivo tan fuerte y arraigado en lo m√°s hondo de su ser. Para eso comenzaremos coloc√°ndole la correa extensible y situ√°ndolo de cara al aire.

M√°s tarde, soltaremos al can, de tal forma que cada vez que quiera ir hacia delante, con un tir√≥n de la correa seguido de un pitido, le indicaremos se√Īalando con el brazo hacia qu√© lado queremos que vaya.

Repetiremos esta acción sucesivamente hasta que el perro aprenda que no puede ir hacia delante, pero sí hacia los lados, donde le ofreceremos mayor libertad y apoyo. Cada vez que el perro pase a nuestro lado laceando, le motivaremos para que se sienta recompensado y aprenda más rápido.

Tras varios días usando la correa extensible, pasaremos a colocarle una cuerda de unos 20 metros aproximadamente. Para este ejercicio podremos usar unos guantes de cuero, pues si pretendemos detener la cuerda con la mano, es probable que nos quememos. ¡Mucho cuidado con ello!

Particularmente, aconsejo dejar la cuerda por el suelo. As√≠, cada vez que queramos corregir a nuestro perro, lo √ļnico que deberemos hacer es pisarla, d√°ndole una orden con el silbato. De esta manera, el perro cada vez se sentir√° m√°s c√≥modo yendo de lado a lado que de frente, acostumbr√°ndose poco a poco.

2.- FIJACI√ďN DE LA MUESTRA

El siguiente paso es importantísimo, pues de que el perro respete o no la muestra dependerá mucho el éxito o el fracaso de nuestras jornadas cinegéticas.

En primer lugar, debemos apuntar que la muestra es algo instintivo, gen√©tico, por lo que nosotros, como adiestradores, √ļnicamente podremos afianzarla. Y para ellos les ofrezco los siguientes consejos.

Necesitaremos una correa extensible, una jaula lanzadora, caza de granja y lo deseable es que también contemos con la ayuda de un amigo que nos eche una mano.

Empezaremos colocando la correa extensible al perro y cogeremos el aire de cara. A continuación, sembraremos una codorniz alicortada ocultándola en algo e maleza que no sea muy espesa, pues lo que pretendemos con este ejercicio es afianzar la muestra. Para ello empezaremos con algo sencillo.

Tras llegarle la emanaci√≥n, con tirones suaves a la correa, le diremos ‚Äúquieto‚ÄĚ, con autoridad pero sin ser demasiado bruscos, pues si el perro tiene un car√°cter complicado, podr√≠amos quitarle la pasi√≥n por la caza. Si contamos con una jaula lanzadora, introduciremos en ella una pieza. Lo m√°s aconsejable es que coloquemos una paloma, pues as√≠, cuando la lancemos, se marchar√° volando, evitando que el perro la atrape.

Una vez colocada la paloma en la jaula, situaremos al perro de cara al aire y repetiremos el ejercicio que ya hemos realizado sin jaula. De esta manera, cuando el perro ya haya fijado la muestra, lo pararemos con tirones cortos e indic√°ndole la orden con la palabra ‚Äúquieto‚ÄĚ.

Normalmente, solemos utilizar las jaulas lanzadoras autom√°ticas o manuales para perros un poco m√°s experimentados o para adiestrarlos en el respeto al vuelo y a los tiros, de tal forma que cuando nuestro can quiera coger la presa, nosotros, con un mando a distancia o con una cuerda lo bastante larga, accionaremos la jaula antes de que el perro pueda echarse encima de la pieza.

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Todos los movimientos que llevemos a cabo deben realizarse con mucha suavidad.

De esta manera, con las jaulas lanzaderas lo que pretendemos es ense√Īar a nuestro perro que no debe entrar a la caza o echarse muy encima de ella, pues, de lo contrario, accionaremos la jaula y la pieza se escapar√°. Esto, involuntariamente, le est√° enviando al perro una se√Īal. En definitiva, le estamos ense√Īando a ser cada vez m√°s prudentes y sigilosos, convirtiendo sus movimientos en casi felinos y construyendo un perro con muestra firme y fija.

3.- ¬ŅMIEDO A LOS DISPAROS?

En este punto vamos a intentar corregir los miedos a los disparos o detonaciones de nuestros perros de caza. Como he comentado en art√≠culos anteriores, este problema hay que tratarlo cuando nuestros perros son cachorros. Como todo en la vida, tenemos que tener un sexto sentido y conocer a nuestros perros, pues de ello depender√° mucho que el problema pueda ir a mayores y convertirse en una fobia, lo que es una enfermedad. Cuando salgamos el primer d√≠a de caza con todas las ilusiones puestas en ese perro que hemos criado y mimado durante todo el a√Īo y peguemos el primer tiro‚Ķ puf, puede ocurrir lo peor: en vez de correr hacia la presa para cobrarla, observamos con estupor que huye despavorido buscando refugio entre nuestros pies o bajo el coche. ‚ÄúPero‚Ķ ¬Ņqu√© ha pasado? ¬ŅQu√© he hecho mal?‚ÄĚ, nos preguntamos entonces, retrotray√©ndonos a sus primeros meses, cuando deber√≠amos haber actuado al respecto. Ah√≠ es cuando nos damos cuenta de lo importante que es la correcta sociabilizaci√≥n de un cachorro. Pero, dentro de lo malo, todav√≠a estamos a tiempo de solucionarlo. S√≠, nos va a costar mucho tiempo, por lo que debemos ser muy pacientes y constantes. Mi consejo es seguir los siguientes pasos. Lo primero que debemos hacer para intentar corregir ese miedo es pasear a nuestro perro por sitios donde haya abundante caza, preferiblemente conejo, ver c√≥mo campea y cu√°l es su actitud. En definitiva, si tiene pasi√≥n o no por la caza. Si observamos que el perro se mueve por delante de nosotros buscando caza e incluso echa alg√ļn conejo y corre detr√°s de √©l, estamos de enhorabuena, pues nuestro compa√Īero tiene posibilidades de superar el miedo a los tiros. En esta situaci√≥n nos valdremos de su pasi√≥n por la caza, introduciendo alguna peque√Īa detonaci√≥n cuando eche la pieza en cuesti√≥n, est√© en plena carrera detr√°s de ella y vaya unos metros por delante de nosotros.

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Palmadas, explosiones de globos, detonadora y, por √ļltimo, el disparo de una escopeta. Es el orden que seguiremos para que el perro se acostumbre correctamente a los tiros.

Empezaremos con unas inofensivas detonaciones de globos, comprobando su reacci√≥n posterior. Si el perro sigue detr√°s de la pieza como si nada, perfecto. As√≠, poco a poco iremos aumentando el volumen de las detonaciones. Si, por el contrario, vemos que se frena de repente, nos mira y acude hacia nosotros, tenemos un problema grave, pues posiblemente nos encontremos ante una fobia, una enfermedad muy complicada de curar. ¬ŅC√≥mo actuaremos en este caso? Retiraremos las detonaciones de inmediato y nos llevaremos al perro a casa. No le sacaremos al campo durante algunos d√≠as con el fin de que pueda olvidar lo que para √©l ha sido un desagradable episodio. Y cuando notemos que ya est√° m√°s tranquilo y contento, lo volveremos a intentar, pero esta vez sin ninguna detonaci√≥n. Durante estas salidas dejaremos que el animal corra tras la caza sin realizar ning√ļn tipo de ruido. Despu√©s introduciremos alguna palmada, la explosi√≥n de alg√ļn y globo, el ruido de una detonadora y, por √ļltimo, el disparo de una escopeta. Pero siempre observando su evoluci√≥n y comportamiento.

José Antonio Sanz

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