4 pilares fundamentales para cazar la liebre
17 Julio, 2017 Trofeocaza . 539 Visualizaciones

Caza menor nacional

4 pilares fundamentales para cazar la liebre

Su rapidez y capacidad de  mimetismo la convierten en  una de las piezas de menor  más difíciles de abatir. Por ello,  saber dónde y con qué perro  buscarla, qué munición utilizar o  cómo y dónde dispararla para  que nuestro tiro sea efectivo son  algunas de los interrogantes a los  que intentaremos dar respuesta  en las siguientes líneas, Ah, y  recuerde, cuando menos se lo  espera, salta la…

Los llanos. Llanuras, pos√≠os, barbechos, sembrados,¬† rastrojeras, bald√≠os, pastizales, veneros,¬† arroyos, costanas, laderas, junqueras,¬† tomillares, aulagares‚Ķ Detr√°s de una retama, junto¬† a un tomillo, en el toc√≥n de una jara, entre una formaci√≥n¬† de ‚Äúdientes de perro‚ÄĚ, en un surco junto al¬† agua, en unos juncos‚Ķ.

De cualquier sitio puede saltar la liebre.¬† En la yacija (la cama), su panza caliente, y mirando¬† hacia donde viene el aire, ‚Äúpico a viento‚ÄĚ, como¬† dec√≠a Covars√≠. ¬ŅHay liebres en los riberos? Las¬† hay, pero pocas.

En terreno quebrado y fragoso no  se siente tan segura. Su defensa natural es la huida,  por lo tanto, haberlas, puede que sí, pero serán las  menos. La liebre preferirá los altos, los llanos y los  espacios abiertos, los abertales.

Como todo vertebrado y mamífero, la liebre, en  verano, busca la sombra y el rincón que le dé frescura,  y en invierno huirá de la rudeza de la helada y  se acercará a la orilla del agua, que no está tan fría  como la tierra. Ahí la buscábamos. Ahora, con eso  de adelantar la veda a diciembre, nos han fregado.

¬ŅEs la liebre caza actual? En el √°mbito rural, sin¬† duda. En los cotos de sociedades, llamados ahora¬† sociales, abunda el cazador de escopeta y perro¬† que sale el d√≠a de caza en pos de la rabona cl√°sica¬† de toda la vida. No olvidemos lo que dec√≠a nuestro¬† maestro de escopeta y prosa: una liebre da mucho¬† de s√≠ en el plato de una casa con necesidades. Y por¬† desgracia, √ļltimamente las hay.

EL PERRO IMPRESCINDIBLE

Liebre-en-los-Llanos-perroSi es bueno, propicia ser√° cualquier raza. El drahthaar y el braco,¬† mucha fuerza y buen olfato, cada vez se ven m√°s por esos cazaderos.¬† El podenco, si tranquilo, mejor que ninguno, pero‚Ķ ¬Ņd√≥nde¬† est√° el podenco obediente y sereno? El setter, magn√≠fico, pero¬† como apriete el calor, puede que se canse pronto.

El pointer,¬† precioso, pero tambi√©n demasiada carrera de un lado a otro, y¬† la caza de la liebre necesita m√°s calma. El bret√≥n, inmejorable,¬† s√≥lo le falta esa punta de velocidad para alcanzar a la liebre¬† tocada por alg√ļn vago… Lo importante es su olfato, que cace¬† cerca, que d√© se√Īales de que la liebre no est√° lejos, que sea veloz¬† por si huye herida y que la traiga a la mano una vez cobrada.

Mucho pedir es eso. Una liebre movida deja rastro y el perro con  narices lo coge fácilmente; pero una liebre encamada no huele  tanto y el perro la detectará en su yacija si tiene un olfato sobresaliente.

Fundamental: ¬Ņpara qu√© un perro que se mueva mucho¬† y que levante las liebres en Pek√≠n? No interesan perros ‚Äúespantaliebres‚ÄĚ.¬† Luego, que cace, pero a tiro.

Descubre las caracter√≠sticas de cada una de estas y otras razas de perros de caza en nuestra secci√≥n “Perros de caza: Razas y Caracter√≠sticas

LA CAZA DE LA LIEBRE, EL LANCE 

‚ÄúEn el llano, busca la liebre como si buscaras la llave¬† que has perdido‚ÄĚ, dec√≠a un experto ‚Äúliebrero‚ÄĚ de¬† anta√Īo.

En efecto, como el cazador vaya con prisas,  lo más probable es que deje la liebre atrás, encamada  en su yacija y mimetizada con el pasto y la tierra.  Puede que el miedo la fuerce a salir de estampida,  pero como pueda, lo hará cuando el cazador le dé  la espalda para ganar tiempo y distancia.  Por eso, calma y buscándola como dijo el experto.

Felonía propia de un desalmado será verla en  la cama y fusilarla allí sin haberle dado la oportunidad  de la huida. Por desgracia, sabemos demasiados  casos en los que el ansia pudo más que la  decencia.

Otra cosa será con el perro. Si el can tiene olfato  y la detecta en la yacija, lo normal es que haga  la parada o muestra y nos dé tiempo a prepararnos  para el tiro. Cuando salga, déjenla que corra, si el  espacio está despejado, y tírenla a media distancia:  tendrán más oportunidad de acertarle que tirándola  cerca. Obvio: cuanto más próxima, el tiro más  entacado; más larga, el tiro más abierto.

Cacen con el rabillo del ojo por lo ya dicho: si  puede, la liebre saldrá para atrás, para dificultarnos  la acción del encare y el disparo. Además, en cuanto  pueda, pondrá un obstáculo por medio, por  ejemplo, el tronco de una encina.  Al tiro, si mortal, dará la voltereta; pero si es de  panza, seguirá corriendo hasta donde pueda.

Triste  es romperle una pata y verla correr arrastrándola.  Cuanto menos sufra, mejor.  Hay quien dice que la liebre, a principios de temporada,  se levanta larga y fuera de tiro; y que luego,  temporada adelante, aguanta más y sale más cerca.

Sin embargo, hay quien dice que, declinando ya el¬† oto√Īo, la liebre que ha sido tiroteada se levanta antes¬† y no aguanta en la cama. No nos pondremos de¬† acuerdo nunca. Cada uno cuenta la feria seg√ļn le va.

Liebre-en-los-Llanos-equipoLOS PERTRECHOS, EL EQUIPO Y LAS ARMAS 

Aqu√≠ manda la estampa cl√°sica, y todo lo dem√°s, zurrapa.¬† ¬ŅQue cu√°l? El hombre de vestimenta ligera, las magn√≠ficas botas¬† actuales de caza, que protegen del fr√≠o, del calor, del agua¬† y de la intemperie en general; la canana al cinto, la mochila¬† a la espalda, la escopeta del 12‚Ķy la libertad por delante.

A¬† todo ello, el amable lector pondr√° peros y preferir√° el chaleco¬† actual, tan funcional, y una repetidora. All√° cada cual con sus¬† man√≠as.¬† Habr√° quien use a√ļn la del 16. ¬°Muy pocos! Y algunos m√°s la¬† del 20; pero, digan lo que digan, para buscar a la liebre en los¬† llanos, la del 12. En efecto, con munici√≥n del 7 hay bastante.

No obstante, los de los pueblos gustan de plomo más grueso,  por eso por allí se vende más el cartucho de sexta, o sea, del 6.  En realidad, todo depende del tiro. Cuantos más plomos, más  oportunidad de que la alcance alguno; pero no será lo mismo  herirla con un grano del 8 que con otro del 5.

BUSC√ĀNDOLAS CERCA DEL AGUA

Lo que es de cajón es que, por unas y otras causas,  en el llano, la liebre tiene querencia por los veneros  de agua.

Si en octubre a√ļn rabean las calores, b√ļsquenlas¬† cerca de alg√ļn cauce en el que se conserve¬† el frescor del agua, y cuando lleguen los fr√≠os de diciembre,¬† por lo ya dicho: el agua est√° m√°s templada¬† que la dura tierra.

Como haga aire, malo; si algo es nocivo para la¬† caza es el viento, y m√°s si revoca. Si de todas formas¬† va a salir en busca de la rabona y hace aire, ya ¬†sabe que ha de cazar ‚Äúpico a viento‚ÄĚ, porque como¬† lo lleve en el cogote, la liebre procurar√° poner tierra¬† de por medio.

Si al primer tiro la deja herida y la pobre liebre  emite sus chillidos lastimeros, remátela con el segundo.  Nada tan cruel como el sufrimiento de la  liebre antes de la muerte. Y ruegue para que sea un  macho, porque si hay algo penoso es abrir la blanca  panza de la liebre y que estén dentro los lebrastinos  nonatos.

Es una l√°stima que en ellas no exista¬† el dimorfismo para no tirarle y no matar nunca m√°s¬† a las hembras.¬† Si caza en huertos y cercados de piedra, de los¬† que a√ļn quedan en algunos cazaderos no alejados¬† de los n√ļcleos urbanos, cuidado al saltar la pared.

La liebre gusta de echarse cerca de alg√ļn¬† obst√°culo, en este caso la pared, que la pueda¬† ocultar en su huida.¬† Finalmente, si la caza y da sangre, no olvide¬† en la mochila una bolsa de pl√°stico para guardarla,¬† porque si no le pondr√° el interior pringando¬† de sangre.

No le digo si la lleva colgando de¬† la canana, que es costumbre que gusta a muchos¬† con tal de presumir.¬† Se ha escrito mucho sobre nuestra querida rabona,¬† y lo que te rondar√©; pero lo mejor es que¬† sigue rodeada de un halo de misterio que no se¬† apaga con los a√Īos ni los siglos.

El perfil de la¬† liebre, a la luz de la luna, en las noches de est√≠o¬† en el llano, no deja de tener su intr√≠ngulis.¬† Ah, y en la cocina, de la liebre, todo; hasta los¬† huesos largos para pipa de cigarro. Tal sabor da¬† al arroz que el plato se adorna con la categor√≠a¬† de cl√°sico. ‚ÄĘ

Salvador Calvo Mu√Īoz

También te puede interesar...

0 comentarios

No hay comentarios

Puedes ser el primero Comenta este post

Deja una respuesta

*