Sobre los rastros del lobo ibérico
12 julio, 2017 Trofeocaza . 641 Visualizaciones

Caza mayor nacional

Sobre los rastros del lobo ibérico

A través del relato del encuentro con un grupo de estos carnívoros, el autor ofrece unos apuntes para descifrar el comportamiento de esta especie emblemática interpretando sus rastros.

NOTA DE CAMPO: LOBOS Y CARRO√ĎA

Amanece en la sierra. Entre nosotros y un oscuro pinar de pino resinero, hay un amarillento pastizal y uno de esos mares de brezo surcados por secretos caminillos. Esta ma√Īana han desaparecido la decena de buitres leonados, los otros tantos milanos reales y el subadulto de buitre negro.

Las carro√Īeras han perdido el inter√©s por una carcasa de la que se han estado alimentando varios d√≠as. Mientras ha habido alimento para las grandes necr√≥fagas, sus desplazamientos se han limitado a ir de las copas de los pinos cercanos donde dorm√≠an al cad√°ver del que se estaban alimentando. Solo se oyen los graznidos lastimeros de los c√≥rvidos, retaguardia de la horda alada que se ha ocupado de eliminar al ciervo muerto.

Como suele pasar con los grandes mam√≠feros salvajes, de repente est√°n ah√≠. Uno. Dos. Tres. Cuatro. Cinco lobos ib√©ricos se mueven entre el brezo. Siempre que los observo trotar por esas sendas ocultas me producen la extra√Īa sensaci√≥n de que navegan entre el sotobosque cerrado. La perfecta adaptaci√≥n de esta especie a su h√°bitat se hace patente cuando es uno mismo el que intenta recorrer penosamente ese laberinto a pie.

El grupo familiar inspecciona lo que queda del ciervo. Uno de ellos agarra una pata casi completa y se la lleva emprendiendo un medio galope l√ļdico. La pata se le engancha en el brezal y tira de ella hasta recuperar su juguete. Su forma de moverse ante ese est√≠mulo indica que, a pesar de que su tama√Īo es ya muy similar al de los adultos, se trata de un joven del a√Īo. Cruza un cortafuegos encontr√°ndose con uno de sus hermanos en el l√≠mite del pinar.

Un amago de tira y afloja por la posesión de la extremidad arrancada y, todos los miembros del clan se internan en el bosque trotando en fila. La manada es, por unos instantes, cinco siluetas fugaces que se desvanecen entre las sombras.

He podido realizar muchos avistamientos de lobos salvajes, como naturalista y como gu√≠a profesional. He compartido observaciones con ganaderos y cazadores (incluso con quienes eran las dos cosas a la vez), ecologistas radicales, animalistas, conservacionistas, veterinarios, guardas forestales o bi√≥logos, entre otros. Casi todo el complejo mosaico de personas que un d√≠a se acercan a los pueblos loberos a intentar observar en su h√°bitat a esta joya √ļnica de nuestra biodiversidad. Todos y cada uno de ellos ten√≠an su propio lobo. Su percepci√≥n subjetiva de la especie. Cada uno con sus propias ideas. De todos he aprendido algo.

Un ganadero de Salamanca me contaba c√≥mo sus reses bravas se defienden peor que otras razas de vacas aut√≥ctonas, adaptadas perfectamente al gran depredador, cuando se produce un ataque en la dehesa. Cazadores que hab√≠an abatido lobos y les decepcionaba la poca emoci√≥n del lance: ¬ęComo matar un perro¬Ľ. Otros, que consideran al lobo el trofeo m√°s preciado.

Una brillante y racional licenciada en Matem√°ticas que ten√≠a experiencias casi cham√°nicas y so√Īaba con lobos que la guiaban. Curiosamente, siempre era la primera en avistar al lobo detr√°s de la escoba. Todos con su percepci√≥n, m√°s o menos distorsionada de la realidad biol√≥gica de la especie, pero con una fascinaci√≥n com√ļn que los llevaba a aguantar los interminables amaneceres heladores de las esperas, con la emoci√≥n agarrada al est√≥mago esperando observar al lobo.

Cuando conseguimos encontrar ese punto de encuentro, la pasión por el lobo, no es difícil llegar a la conclusión de que sería insoportable la pérdida de una especie insustituible en la naturaleza ibérica más salvaje. Su papel en los ecosistemas. Su presencia en la cultura ibérica. Entre todos, estamos a tiempo de no consentir que corra la suerte de nuestros otros grandes carnívoros, el lince y el oso.

El lobo debe seguir viviendo en la sierra y en las estepas de Iberia, para que los relatos de nuestros abuelos, el Arte y la Mitolog√≠a, los top√≥nimos y nuestros miedos at√°vicos no se conviertan en su √ļltimo refugio.

DATOS DE INTER√ČS SOBRE EL LOBO

  • Orden: Carn√≠voro
  • Longevidad: 10 – 15 a√Īos
  • Peso Medio: 27- 45 Kg
  • Longitud: 95 – 110 cm

INFORMACI√ďN SOBRE EL TERRENO

En la nota de campo describimos una observaci√≥n en la que una manada de lobos est√° finalizando el aprovechamiento de un ciervo. No sabemos si abatido por ellos o consumido como carro√Īa.

Para un naturalista o un cazador fino que rastree la zona, los indicios que aparecerán ante su mirada experta le contarán una historia, ocurrida la inmensa mayoría de las veces a salvo de miradas indiscretas.

Evidentemente aparecerán los restos desperdigados de la carcasa, que pueden revelar qué especie la ha consumido. Podrá encontrar camas de los lobos que han descansado vigilantes en las inmediaciones de su presa. Quizá encuentre huellas en el camino o el cortafuegos cercano libre de vegetación. Y excrementos.

Los excrementos de la fauna pueden proporcionar una gran cantidad de información, empezando por la especie que los defecó. Cerca de los restos de una gran presa de lobo se pueden encontrar excrementos de la manada que la ronda durante días, si no son perturbados en exceso.

A pesar de que un solo lobo puede ingerir una gran cantidad de carne, una manada compuesta por cinco o seis ejemplares necesita de varias comidas para consumir totalmente una presa del tama√Īo de un ciervo o un caballo, presas por otro lado habituales entre estos c√°nidos salvajes en la pen√≠nsula ib√©rica. Si rastreamos la zona una vez la manada ha abandonado la carcasa, podemos encontrar excrementos de diferente color, composici√≥n, textura y dureza, que nos informar√°n sobre pautas de consumo, e incluso sobre la organizaci√≥n social del lobo.

TIPOS DE MUESTRAS

  • Huellas y Rastros
  • Escarbaduras
  • Heces y or√≠n
  • Pelo
  • Camas
  • Restos de alimento

EL PELO DEL LOBO

  • Pelo del lomo.¬†Los pelos del lomo de un lobo son largos y fuertes, de color negro en la punta y claro en la parte de la ra√≠z. Adem√°s pueden tener varias franjas claras y oscuras. Si estas son m√°s de dos, el pelo corresponde a un lobo inequ√≠vocamente.
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    Pelo del lomo de un lobo

 

  • Pelo del vientre.¬†Es un pelo¬†m√°s fino, claro y rizado del vientre.

HUELLAS DEL LOBO

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Huella delantera del lobo

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Huella trasera del lobo

Detalle de la huella del pie de un macho adulto

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  • Los dedos III y IV¬†quedan marcados a la misma altura.
  • Almohadilla (craneal):¬†La zona craneal de la almohadilla, tanto en manos como en pies, presenta un solo l√≥bulo.
  • Almohadilla (caudal)¬†La parte caudal de la ¬†almohadilla es trilobulada ¬†en las patas traseras.
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Detalle huella de la mano de un macho adulto

Una particularidad de este rastro son las grietas del barro, que indican que el peso se ha cargado en los dedos, que están más hundidos, fruto de una aceleración hacia delante.

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U√Īa La u√Īa en las huellas ¬†del lobo suele estar ¬†marcada n√≠tidamente.

Los dedos III y IV quedan marcados a la misma altura.

El Dedo I No suele quedar marcado en la huella.

Huella simétrica la huella del lobo es simétrica  con respecto a su eje central.

Almohadilla La parte posterior o craneal de la almohadilla plantar presenta una escotadura que le da la forma acorazonada característica en la mano.

PATRONES DE MOVIMIENTO DEL LOBO

El lobo marcha al paso en los lugares más tranquilos de su territorio, como los sitios de reunión o cuando explora un olor. En el paso que practican los cánidos, el pie suele aparecer en registro indirecto antes de la mano. Su paso natural es el trote.

Los lobos son corredores de fondo. Hasta tal punto frecuentan esta marcha que popularmente se le ha puesto apellido: trote lobero. Recorren enormes distancias trotando, mientras patrullan por sus √°reas vitales.

La decisi√≥n reflejada en los rastros largos al trote de esta especie apunta a su madurez mental frente al perro, que marca un rastro menos rectil√≠neo y m√°s err√°tico. Adoptan generalmente el galope cuando sienten alg√ļn tipo de amenaza o en acciones de caza.

 SOBRE LAS HECES

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Heces frescas de lobo

Las primeras cagarrutas en aparecer tras los primeros festines pueden ser masas informes, blandurrias y h√ļmedas, de color muy oscuro. Estas heces son producto del consumo de v√≠sceras y sangre (que ti√Īe de negro las heces al ser digerida). Los depredadores suelen comenzar a alimentarse de estos √≥rganos internos, y suele ser la pareja reproductora dominante la que escoge los bocados m√°s selectos de la presa.

A medida que el estatus de la manada va descendiendo y van pasando las jornadas alrededor de la carcasa, los excrementos producidos por los lobos irán teniendo mayor contenido de pelo y hueso, ya que va quedando cada vez menos carne y de menor calidad. Cuanto más baja es la posición social de un lobo, más dificultades encontrará para acceder a lo mejor de la presa.

Hemos observado a una loba reproductora mantener alejados de una cierva muerta a tres miembros subordinados de la manada utilizando su elaborado lenguaje corporal. Mientras la líder comía en solitario, los restantes lobos permanecían echados a una distancia prudencial, esperando su turno, sumisos.
Siempre resulta fascinante rastrear al lobo.

Las heces nos aportan mucha información acerca de las costumbres de este carnívoro. Las de color marrón y forma de embutido denotan que lo que el lobo ha digerido es carne en su mayor parte. Trozos grandes, casi sin masticar.

¬ŅQUE NOS DICE EL COLOR DE LAS HECES?

Heces de color oscuro con pelo

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En estos excrementos se identifican pelos de caballo, y su color oscuro denota una ingestión importante de sangre, seguramente con vísceras y algo de carne a juzgar por su consistencia.

Heces casi negras y sueltas

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El color negro, parecido al alquitr√°n, indica que la ingesta ha sido √ļnicamente de v√≠sceras y sangre, t√≠pica de un lobo que ha comido nada m√°s matar a su presa. Este tipo de consumo suele dar este car√°cter amorfo a los excrementos.

Ciervo

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En la foto, heces compuestas b√°sicamente de pelo de ciervo. Tambi√©n se aprecian restos de hierba, se√Īal de que se ha purgado (izquierda).

Heces de color claro

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Las heces muy claras indican el consumo de una gran cantidad de materia √≥sea y de menos tejido muscular y v√≠sceras, ingesta propia del carro√Īeo. El tiempo y el sol aclarar√°n las heces cada vez m√°s.

¬ŅQU√Č NOS DICE EL CONTENIDO?

Jabalí

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El análisis del contenido, sobre todo el pelo, indica cuál ha sido la presa del lobo, en este caso las cerdas largas y duras del jabalí.

Ganado ovino

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Bien sean excrementos compuestos solo de lana o en los que se encuentren peque√Īos fragmentos, el pelo fino y rizado de la oveja es inconfundible.

Caballo

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Otros pelos más cortos pueden ser más difíciles de identificar y pueden confundirse, por ejemplo el de ganado vacuno y el de caballo, como en este caso.

Heces con restos de semillas

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El lobo no desperdicia la oportunidad de comer otro tipo de alimentos, sobre todo en tiempo de escasez, en este caso uvas. También es frecuente encontrar parásitos en las deposiciones.

Corzo

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El lobo come pr√°cticamente enteros los gabatos y los corzos. Su pelo en las heces es f√°cil de identificar, y en ocasiones se pueden encontrar incluso las pezu√Īas, como en la foto.

Huesos

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En ocasiones las heces contienen huesos enteros apenas masticados o costillas, sobre todo cuando el lobo ha comido ungulados peque√Īos o carro√Īa.

Ganado vacuno

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Heces con el pelo de una vaca ‚Äėcolorada‚Äô encontrados cerca de su cad√°ver. En ocasiones, descubrir los restos del ataque puede confirmar la procedencia del excremento.

Ciervo

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El pelo hueco del ciervo lo hace fácil de identificar, en este caso ingerido junto a vísceras a juzgar por el color de la deposición. Ante la duda es bueno preguntarse qué especie abunda más en una zona para tener más opciones de acertar.

Si quieres saber más sobre el lobo no te pierdas la Ficha completa que hemos preparado, la puedes ver pinchando aquí. 

Texto: José Carlos de la Fuente

Fotos: Ricardo, Alejandro y José María Ruiz Díez

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