Tras perdices, liebres, conejos y patos con perros de muestra
8 diciembre, 2016 Trofeocaza . 1351 Visualizaciones

Reportajes perros de caza

Tras perdices, liebres, conejos y patos con perros de muestra

 

Braco alem√°n, pointer, epagneul bret√≥n, setter ingl√©s y drahthaar. Pensar que podemos vivir una jornada de caza menor con ejemplares de estas seis razas de perros de muestra podr√≠a parecer pretencioso, cuanto menos exagerado, pero lo hemos hecho. Nos hemos desplazado hasta salamanca para acompa√Īar a un criador con m√°s de 40 a√Īos de experiencia a sus espaldas. Perdices, conejos, liebres y patos completaron una jornada inolvidable en la que francisco s√°nchez, responsable del afijo los vizantos, comparti√≥ con nosotros su tiempo, sus perros y su enorme experiencia en la caza.

Francisco se define como un enfermo de la caza de la perdiz. No recuerda el momento en el que este p√°jaro le embruj√≥, pero s√≠ las innumerables veces que le ha ca√≠do la noche encima tras el bando, siempre acompa√Īado de alguno de sus perros.

OCHO RAZAS

Esos perros son el setter ingl√©s, el pointer ingl√©s, el braco alem√°n, el deustch drahthaar, el epagneul bret√≥n, el podenco portugu√©s, el golden retriever y el galgo espa√Īol. Cr√≠a nada menos que ocho razas de perros de caza, pero nos confiesa que le hubiera gustado poder dedicarse a m√°s: ‚ÄúMe gustar√≠a tenerlas todas, porque me gustan todas las razas de perros de caza. Pero ser√≠a imposible hacer un buen trabajo, porque ya me cuesta todo mi tiempo hacerlo lo mejor posible con las que cr√≠o‚ÄĚ. Pero, ¬Ņqu√© fue lo que le hizo decantarse por estas razas? Su respuesta es la que le han ido dando los cazadores a lo largo de los √ļltimos 40 a√Īos: ‚ÄúPienso que las que cr√≠o son las m√°s interesantes, las que m√°s tienen que ofrecer al cazador y las que √©stos m√°s demandan. Hace a√Īos cri√© y trabaj√© mucho con el perdiguero de Burgos, incluso consegu√≠ hacer a una de mis perras campeona de Espa√Īa. √Čramos varios amigos y criadores, algunos han seguido con nuestro perdiguero y a√ļn hoy dedican sus esfuerzos a luchar por esta raza, para mejorarla, pero la escasa demanda por parte de los cazadores imped√≠a que pudiera criar los perros necesarios y hacerles el seguimiento requerido para saber lo que se debe mejorar y por d√≥nde ir en el trabajo de selecci√≥n. Por eso abandon√© la raza y decid√≠ dedicar mis esfuerzos a los perros con los que pod√≠a mejorar generaci√≥n tras generaci√≥n‚ÄĚ.

Drahthaar

Impresionante el trabajo que desempe√Ī√≥ este drahthaar dentro y fuera del agua.

Cuando nos pusimos en contacto con Francisco, le preguntamos si nos permit√≠a acompa√Īarle a una jornada de caza con sus perros, pero enseguida nos corrigi√≥: ‚ÄúPod√©is venir cuando quer√°is, pero no esper√©is una jornada de caza al uso. Yo antes sal√≠a a cazar con dos perros, uno para la ma√Īana y otro para la tarde, pero desde hace bastante tiempo me veo obligado a llevar m√°s. No hay otra forma de prepararlos. Cuando le mato alguna pieza a uno, vuelvo a la furgoneta y lo cambio por otro, y as√≠ hasta que saco a todos los que llevo o llega la hora de volver a casa‚ÄĚ. De esta forma, cuando llegamos a su casa, en la localidad salmantina de Ledesma, ya tiene preparados dos bracos alemanes, dos pointers y un bret√≥n, que ser√°n los perros con los que saldremos por la ma√Īana, no de caza, sino m√°s bien, como nos ha dejado claro, de preparaci√≥n.

43 A√ĎOS DE EXPERIENCIA

De camino al cazadero, situado Gejo de los Reyes, aprovechamos que estamos ante un cazador y criador de perros con 43 a√Īos de experiencia para conocer cu√°les son las preferencias del aficionado actual con respecto al perro de caza y c√≥mo han cambiado o evolucionado desde que empez√≥ en este mundillo: ‚ÄúEl cazador cambia sus gustos con respecto al perro, todo va por modas. El pointer estuvo mucho tiempo en auge, todos quer√≠an cazar con este mostrador brit√°nico y era raro no ver alguno en un d√≠a de caza. Despu√©s le lleg√≥ el turno al braco, ahora parece que el bret√≥n est√° adquiriendo mucha importancia, as√≠ lleva unos pocos a√Īos…, todo va por tendencias, que suelen estar muy relacionadas con la atenci√≥n que los medios de comunicaci√≥n le prestan a determinadas razas. Si en una revista publican que el pointer es el perro preferido de los cazadores, eso crear√° tendencia y arrastrar√° a muchos otros a adquirir un perro de esta raza‚ÄĚ.

Quizá sea éste el secreto que mantiene a un criador durante más de cuatro décadas en el mercado del perro de caza, darle al cazador lo que demanda.

MA√ĎANA DE PERDICES Y LIEBRES

El coto est√° a 20 kil√≥metros de Ledesma, un precioso campo de monte bajo en el que los perros no lo tienen nada f√°cil. La ma√Īana est√° fea, amenaza agua, una lluvia que lleva casi toda la semana mojando estos suelos. El criador los ir√° sacando de uno en uno para que as√≠ aprendan lo m√°ximo posible de cada lance. Los que rompen el hielo son los bracos alemanes. Se trata de perros en su segundo a√Īo de vida, como todos con los que cazaremos hoy. El primero busca por delante de la escopeta sin alejarse mucho de ella, puesto que el terreno as√≠ lo exige. Escobas, matas que salpican todo el suelo, robles y pinos, pedregales o tomillares pueden esconder a la liebre, ocultar el encame del conejo o servir de parapeto al bando de perdices. Son √©stas las que espera encontrar Francisco. Mientras el perro lacea y pasa su nariz por cada rinc√≥n a ambos lados de nosotros, nos confiesa que un poco m√°s all√° de donde nos encontramos suele toparse con un bando en el que d√≠as antes ha contado nueve perdices. No tardamos en dar con ellas. El braco corta el aire en uno de sus lazos y comienza a ventear. All√≠ hab√≠a dejado su olor el bando. El perro sigue cortando el viento, aminorando la marcha, indicando al cazador la presencia de las perdices, que no tardan en salir, muy por delante, imposibilitando el disparo. Un buen comienzo que da indicios de la val√≠a del braco. Ahora le toca al cazador conducir al perro hacia donde las perdices tienen la querencia, algo que Francisco conoce a la perfecci√≥n despu√©s de m√°s de veinte a√Īos pisando este monte. Menos de diez minutos llevando al perro, asentando el v√≠nculo con el cazador a trav√©s de una comunicaci√≥n verbal y gestual, bastan para dar con las perdices de nuevo.

pointer

El pointer, tras mostrar la liebre en el tomillar, se la lleva al cazador para completar un efectivo cobro.

El can repite las mismas acciones, recibe la emanaci√≥n, corta la b√ļsqueda y se centra en un lugar, esta vez llegando a la inmovilidad a la que llamamos muestra. Una perdiz sale muy adelantada, fuera de tiro, pero ante el esc√°ndalo del batir de sus alas otra hace lo propio un poco m√°s cerca, lo suficiente para que Francisco la alcance con un certero disparo. El braco hace gala de otra de las virtudes que engalanan a esta raza: un cobro efectivo. Tras el mismo, nos dirigimos a la furgoneta para darle el relevo al otro braco, de capa negra y m√°s delgado que el primero. Con √©l acudimos a otra zona, a ‚Äúmolestar‚ÄĚ a otro bando, puesto que nuestro anfitri√≥n reparte la presi√≥n cineg√©tica todo lo que puede, ya que ‚Äúla perdiz hay que cuidarla mucho, m√°s a√ļn en un a√Īo como √©ste, en el que lo ha tenido tan dif√≠cil para criar‚ÄĚ. Con este braco tambi√©n disfrutamos de una caza √≠ntima, cercana y en contacto con el cazador.

POINTER: MUESTRA, LIEBRES Y PERDICES

Le llega el turno al primero de los pointers, un macho joven, fuerte, con un galope impetuoso, siempre con la nariz en alto buscando en el viento. Los primeros metros tras sacarlo del veh√≠culo brindan un terreno despejado en el que el perro puede sacar el empuje que todo pointer debe tener. Lacea por delante hasta que s√ļbitamente ancla la cabeza en el aire, haciendo que su cuerpo gire por la inercia en un derrape que le deja totalmente inm√≥vil. ‚ÄúEso es una liebre‚ÄĚ, sentencia Francisco. El perro, cuando llega a su posici√≥n el cazador, comienza a guiar en direcci√≥n a un tomillar que tiene a unos veinte metros frente a √©l. El suelo no se ve entre el mar de tomillos, lo que dificultar√° el disparo en el caso de que el perro consiga indicarle al cazador la ubicaci√≥n exacta de la liebre. Es justamente lo que sucede. Cuando el pointer detiene su paso, Francisco sabe que la mata hacia la que apunta la nariz del perro es la que oculta a la lep√≥rida. Cuando la pisa, est√° prevenido, con la escopeta a medio encarar, pero ni a√ļn as√≠ puede asegurar el tiro porque la liebre sabe lo que se hace, gira, regatea y se va ocultando entre lo m√°s tupido del tomillar. Los plomos levantan ramas y algo de tierra, y la incertidumbre se prolonga hasta que el perro llega al lugar y levanta la liebre para que podamos verla.

Le llega el turno a la hembra, una preciosa pointer blanca y negra, muy parecida al macho. De esta perra podemos destacar su gran b√ļsqueda y su inmovilidad en la muestra. Cost√≥ bastante tiempo conseguir cercar a una perdiz, puesto que se levantaban por delante del perro y de la escopeta, pero finalmente una patirroja agotada se ‚Äúenterr√≥‚ÄĚ entre el ramal de una gran macha de matas. Acudimos r√°pidamente, antes de que la perdiz decida huir, y Francisco tiene la posibilidad de disfrutar de un lance c√≥modo y de un disparo f√°cil. La perdiz cae herida y la pointer la entrega con vida al cazador, como vemos en la fotograf√≠a.

BRET√ďN, EL PERRO DE MODA

El resto de la ma√Īana se la dedica el criador al ejemplar de epagneul bret√≥n. ‚ÄúBolo‚ÄĚ es un precioso macho que ha entablado un estrecho v√≠nculo con Francisco, siempre atento a sus indicaciones y muy obediente. Mientras lo prepara, Francisco nos explica que esta raza ha pasado a los primeros puestos en las preferencias del cazador: ‚ÄúAhora el bret√≥n est√° de moda, es un perro peque√Īo, que se puede transportar f√°cilmente, ideal para tenerlo en casa, adem√°s de tener unas cualidades en la caza muy destacables, su eficaz muestra, su capacidad para adaptarse a cualquier entorno, su resolutivo cobro…‚ÄĚ. Todo esto lo comprobamos en la siguiente hora. El galope, combinado con un asequible trote, mueve al perro por delante de Francisco. Un espartal se convierte en el primer escenario que permite lucirse al peque√Īo mostrador. Con el viento a favor (bastante viento, por cierto), el conejo pasa por las fosas nasales del can y llega hasta su cerebro para que √©ste env√≠e la orden de parar m√°quinas. La muestra se rompe al saltar el conejo y comenzar una r√°pida carrera hacia un roquedo cercano, donde probablemente le esperaba la boca de la madriguera. Pero los plomos frenan su huida y el bret√≥n recoge, porta y entrega la pieza sent√°ndose delante del cazador.

La ma√Īana nos tiene reservada otra grata sorpresa. Como cazamos con el √ļltimo de los perros seleccionados, Francisco decide agotar el tiempo con √©l y seguir disfrutando de un can tan efectivo. Muy acertado, puesto que ‚ÄúBolo‚ÄĚ consigue poner una perdiz m√°s delante de la escopeta. Los plomos la alcanzan, pero cae muy viva y obliga al perro a seguirla y buscarla durante unos minutos. Finalmente el bret√≥n sale de la espesura con la perdiz viva en su boca, se acerca a su due√Īo y se sienta delante de √©l ofreci√©ndosela.

CAZA VESPERTINA CON SETTER

Un breve descanso, lo justo para comer algo r√°pido y cambiar a los perros, y volvemos al cazadero, esta vez cerca de un caudaloso r√≠o, ya que las √ļltimas horas de la tarde estaban reservadas a la caza de acu√°ticas con drahthaar. Pero primero le llega el turno a una hembra de setter ingl√©s. La lluvia ensombrece la tarde, pero no el trabajo de la perra, que se muestra muy efectiva en el monte, y suma a la percha una liebre y una perdiz m√°s. Ambas tras una muestra baja, felina, avisando al cazador sobre el punto exacto donde las piezas se ocultaban. ‚ÄúSon formas de cazar distintas ‚Äďcomenta Francisco en referencia a la caza con mostradores brit√°nicos y a cazar con continentales como el braco o el bret√≥n-, con el pointer o el setter la b√ļsqueda es m√°s amplia, la caza es m√°s pl√°stica, las muestras son impresionantes, y eso es lo que busca el cazador que acude a este tipo de perro. En cambio, con un continental la caza es m√°s pr√≥xima, el perro se vincula m√°s a su due√Īo y trabaja de manera m√°s cercana‚ÄĚ.

DRAHTHARR, IMPRESIONANTE EN EL AGUA

Como la lluvia se va haciendo m√°s intensa con el paso del tiempo, nos apresuramos a llegar a la ribera del r√≠o. Nada m√°s salir, el drahthaar impresiona al que lo mira. Es un perro grande, pero sobre todo fuerte, musculoso, con un manto tupido que acent√ļa esta sensaci√≥n. ‚ÄúEleg√≠ criar drahthaar y golden retriever por esto, porque aqu√≠ hay buenas zonas para cazar acu√°ticas y estos perros son ideales para disfrutarlas‚ÄĚ, confiesa el veterano cazador. Un tupido carrizal separa el agua de la tierra, y aqu√≠ Francisco suele tener suerte y alg√ļn pato suele salir ante el acoso de sus perros. El fuerte perro alem√°n entra y sale del agua, rastreando, inspeccionando cada rinc√≥n sin que la vegetaci√≥n le detenga. Su trabajo no puede describirse con otra palabra: impresionante. No tarda en conseguir desalojar a una hembra de √°nade real. A pesar de salir tapada con los altos tallos del carrizo, Francisco consigue fijarla en el punto de mira y la alcanza. El perro nada hasta ella y la saca del agua para entreg√°rsela al cazador en la orilla. A pesar de la abundante lluvia, decidimos seguir cazando en aquella orilla. El espect√°culo es demasiado bueno como para renunciar a √©l. Y el perro corresponde a esta confianza con otro lance muy similar al anterior. En esta ocasi√≥n los dos patos que arrancan ante su nariz lo hacen en un lugar m√°s despejado, ofreciendo un disparo m√°s asequible que acaba con un bonito macho cayendo al agua. De nuevo el drahthaar lo recoge y lo entrega a la mano. Sin duda, un fin de fiesta ideal. Terminamos mojados, calados, pero muy satisfechos por haber compartido un gran y variado d√≠a de caza con buenos perros. Y es que, como bien dice Francisco, el papel del perro en la caza es primordial, sobre todo para disfrutar de ella, y un cazador sin perro es mucho menos cazador.

Texto y fotos: Antonio López Espada

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